{"id":28301,"date":"2024-05-11T06:51:37","date_gmt":"2024-05-11T06:51:37","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=28301"},"modified":"2024-05-11T06:58:22","modified_gmt":"2024-05-11T06:58:22","slug":"el-venerable-simon-srugi-salesiano-coadjutor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/el-venerable-simon-srugi-salesiano-coadjutor\/","title":{"rendered":"El Venerable Sim\u00f3n Srugi, Salesiano Coadjutor"},"content":{"rendered":"\n<p>Sim\u00f3n Srugi naci\u00f3 en Nazaret (Palestina) el 15 de abril de 1877 en el seno de una familia greco-melquita. Habiendo perdido de ni\u00f1o a ambos padres, fue acogido en el orfanato de Bel\u00e9n, donde aprendi\u00f3 los oficios de sastre y panadero. Tras cuatro a\u00f1os de aspirantado y noviciado, profes\u00f3 como Salesiano Coadjutor y pas\u00f3 toda su vida religiosa en Betgam\u0101l-Caphargamala, en la regi\u00f3n de Sheph\u00e8la (1894-1943). Esta escuela agr\u00edcola y orfanato para ni\u00f1os \u00e1rabes y armenios, estaba abierta para servir a la poblaci\u00f3n local con una escuela primaria, un molino, una almazara y un dispensario\/cl\u00ednica.<br><br>1) <strong>En la vida de la comunidad educativa<\/strong>, Srugi fue catequista de los ni\u00f1os, presidente de las cofrad\u00edas del Sant\u00edsimo Sacramento y de San Jos\u00e9, formador de los monaguillos y maestro de ceremonias lit\u00fargicas, encargado de la enfermer\u00eda. Fue ejemplar por su castidad, pobreza, obediencia y bondad hacia sus cofrades y colaboradores laicos. Dominando su temperamento vivaz, no se dejaba abrumar por la prisa o la excitaci\u00f3n, por lo que tanto j\u00f3venes como ancianos buscaban su amable compa\u00f1\u00eda. Admiraban su humildad y su capacidad para perdonar a todos y siempre, dando por sentado que \u201clas personas verdaderamente humildes nunca creen haber sido agraviadas\u201d. En el santuario de Betgam\u0101l, Sim\u00f3n ve\u00eda a diario representaciones de Jes\u00fas crucificado rezando \u201cPater dimitte illis\u201d, y de San Esteban perdonando a quienes le apedreaban. Animado por su ejemplo, alcanz\u00f3 un estado heroico de virtud, perdonando a quienes le acusaban de causar la muerte de una mujer que sufr\u00eda gangrena, curando al grupo de j\u00f3venes que le hab\u00edan atacado e incluso curando a uno de los presuntos asesinos de su director, el padre Mario Rosin, en la cl\u00ednica.<br><br>2) Srugi llev\u00f3 a cabo su trabajo principalmente en este \u00faltimo entorno, asistido por la Hermana Tersilla Ferrero FMA. Cada d\u00eda trataban a decenas de personas pobres y desnutridas que padec\u00edan diversas enfermedades (paludismo, disenter\u00eda, infecciones pulmonares, oculares, dentales&#8230;). Los registros de medicaci\u00f3n del periodo 1932-1942 contienen decenas de miles de historiales de pacientes de 70 pueblos cercanos y lejanos. Sim\u00f3n estaba animado por una gran caridad, y atend\u00eda a estos hermanos rudos y sucios con suave compasi\u00f3n, viendo en sus heridas las de Jes\u00fas. La gente prefer\u00eda acudir a \u00e9l antes que, a los m\u00e9dicos, porque estaban convencidos de que curaba por el poder de Dios.<br><br>3) <strong>La fuente de esta vida heroica era su uni\u00f3n habitual con Dios<\/strong>, que no se limitaba a la celebraci\u00f3n de la Misa o a largas horas de adoraci\u00f3n ante el Sant\u00edsimo Sacramento, sino que desbordaba en toda su vida cotidiana, en una constante actitud lit\u00fargica: \u201c<em>Dios habita en mi alma no menos resplandeciente de luz y de gloria que en la gloria del cielo. Estoy siempre en presencia de Dios. Formo parte de su guardia de honor. Me esforzar\u00e9 por ser puro de mente y de coraz\u00f3n&#8230; \u00a1Cu\u00e1nto cuidado debo tener de no manchar nunca mi alma y mi cuerpo, augusto templo de la Sant\u00edsima Trinidad<\/em>!\u201d. &#8211; Los testigos dicen que Sim\u00f3n caminaba por la tierra, pero su coraz\u00f3n estaba en el cielo. Trabajaba y se afanaba, pero siempre sostenido por la esperanza de la recompensa y el descanso eterno. \u201cViv\u00eda de la fe, fundada en un gran amor a Dios, en un abandono total a la Providencia. Su aspecto exterior, siempre tranquilo, sonriente y sereno, desprend\u00eda un aire paradis\u00edaco que encantaba. La opini\u00f3n com\u00fan era que viv\u00eda m\u00e1s para el cielo que para la tierra. En medio de tanta actividad y de diferentes tipos de trabajo, Srugi habitaba habitualmente en un mundo superior; en sus conversaciones \u00edntimas con Dios, con la Virgen y con los santos, ten\u00eda ya un anticipo de la patria celestial, a la que anhelaba con toda la urgencia de su alma\u201d (Don De Rossi). \u2013 \u201cLa virtud de la esperanza es lo que m\u00e1s admiraba en Sim\u00f3n. Nunca he conocido a nadie que estuviera tan familiarizado con el Cielo como \u00e9l. Era el pensamiento del Cielo lo que le acompa\u00f1aba y le guiaba a trav\u00e9s de todas las circunstancias de la vida, fueran pr\u00f3speras o adversas. Y este pensamiento, que para \u00e9l era casi algo natural, lo cultivaba delicadamente en todos los que se acercaban a \u00e9l, ya fueran hermanos, j\u00f3venes, enfermos, trabajadores e incluso musulmanes. Cu\u00e1ntas veces le o\u00ed decir y cantar: \u201c\u00a1Para\u00edso, para\u00edso!\u201d. [la conocida alabanza sagrada de Pellico-Bosco] A veces parec\u00eda fuera de s\u00ed de alegr\u00eda. Como est\u00e1bamos acostumbrados a verle recogido y humilde, resultaba extra\u00f1o cuando abordaba estos temas, tan f\u00e1cil e informalmente, alegremente, saltando de alegr\u00eda. Srugi hab\u00eda visto el para\u00edso y probado sus delicias de antemano\u201d. (Don Dal Maso)<br><br>4) <strong>En sus prop\u00f3sitos personales, insiste en la radicalidad de su consagraci\u00f3n religiosa<\/strong>: \u201c<em>Me he entregado, me he consagrado, me he vendido enteramente a mi Dios. Por tanto, no debo ser ni de m\u00ed mismo, ni del mundo, ni de los j\u00f3venes; mis pensamientos, mis afectos, mis deseos deben ser para \u00c9l&#8230; Al hacerme religiosa me entregu\u00e9 enteramente a mi Dios, en cuerpo y alma, y \u00c9l me acept\u00f3 de buen grado como suya. &#8230; Me consagr\u00e9 al servicio de Dios con amor, y quiero guardar mis santos votos por amor a \u00c9l y para complacerle&#8230; Ser religioso no es otra cosa que atarse a Dios mediante una mortificaci\u00f3n continua de nosotros mismos, y vivir s\u00f3lo para Dios. Un verso rimado lo resume maravillosamente: Rezar, sufrir, vivir seg\u00fan el amor divino: \u00e9ste, oh religioso, es todo tu destino<\/em>\u201d.<br>Insisti\u00f3 en que todo debe estar sostenido por la \u201crecta intenci\u00f3n\u201d, es decir, la intenci\u00f3n de servir y agradar s\u00f3lo a Dios, de hacerlo todo por su gloria, por su amor. \u201c<em>Dios, en su inmensa bondad, merece que todo se haga en su honor, aunque no existieran ni el cielo ni el infierno&#8230;. En todo lugar y en todas mis acciones mirar\u00e9 siempre a mi Dios, como \u00e9l me mira a m\u00ed, y har\u00e9 todo para agradarle<\/em>\u201d. En esto, Sim\u00f3n deseaba imitar a Jes\u00fas (\u201c<em>Yo hago siempre lo que agrada al Padre<\/em>\u201d: Jn 8, 29), y seguir la ense\u00f1anza de Francisco de Sales sobre el \u201cbenepl\u00e1cito\u201d de Dios.<br><br>Adem\u00e1s de la <em>Imitaci\u00f3n de Cristo<\/em>, el libro de San Alfonso de Ligorio <em>La pr\u00e1ctica de amar a Jesucristo<\/em> fue uno de los m\u00e1s le\u00eddos por Sim\u00f3n. El amor significa imitaci\u00f3n que conduce a la identificaci\u00f3n: Jes\u00fas crucificado es el modelo m\u00e1s perfecto que el religioso est\u00e1 llamado a copiar, a hacerse uno con \u00c9l, \u00abhasta el punto de poder decir con el Ap\u00f3stol: \u201c<em>ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed<\/em>\u201d (Gal 2,20). \u00c9ste es el significado m\u00e1s profundo del saludo habitual de Srugi: \u201c\u00a1Viva Jes\u00fas!\u201d, dirigido tanto a cristianos como a musulmanes, que para \u00e9l lo abarcaba todo: \u201c<em>Que Jes\u00fas viva en nuestros corazones, en nuestras mentes, en nuestras obras, en nuestra vida y en nuestra muerte<\/em>\u201d.<br>De esta actitud habitual nac\u00edan la paz y la tranquilidad inalterables que irradiaba Sim\u00f3n: \u201c<em>La entrega absoluta a la voluntad divina es el secreto de la alegr\u00eda de los santos&#8230; Donde hay perfecta uniformidad a la voluntad de Dios, ni la tristeza ni la melancol\u00eda pueden reinar jam\u00e1s. [&#8230;] La felicidad de agradar a Dios haciendo bien todas las cosas es un anticipo del para\u00edso<\/em>\u201d.<br><br>5) <strong>Sim\u00f3n es un testigo de la primitiva tradici\u00f3n salesiana y un modelo actual<\/strong>. Su teolog\u00eda de la perfecci\u00f3n religiosa es la contenida en los escritos de Don Bosco, actualizada por sus sucesores (D. Rua, D. Albera, D. Ricaldone -a quien conoci\u00f3 personalmente durante sus visitas a Tierra Santa- y D. Rinaldi); sus cartas y \u201cstrenne\u201d se le\u00edan y comentaban regularmente en la comunidad de Betgam\u0101l. Su \u201cl\u00e9xico\u201d pertenec\u00eda, pues, al \u201cmodo com\u00fan de sentir y actuar\u201d en boga entre los salesianos de la \u00e9poca, expresado en t\u00e9rminos familiares.<br>Srugi se benefici\u00f3 sobre todo del ministerio del P. Eugenio Bianchi (1853-1931), que estuvo en Betgam\u0101l de 1913 a 1931, continuando la transmisi\u00f3n del carisma salesiano original que hab\u00eda aprendido del propio Don Bosco y que luego, de 1886 a 1911, hab\u00eda \u201cinjertado\u201d en la vida de m\u00e1s de mil novicios, entre ellos muchos futuros santos, ya canonizados o en camino: Andrea Beltrami, Luigi Versiglia, Luigi Variara, Vincenzo Cimatti, Augusto Hlond&#8230; Simone Srugi no se limit\u00f3 a copiar un modelo o a seguir gen\u00e9ricamente las huellas de otros: Por el contrario, elabor\u00f3 un programa personalizado de santificaci\u00f3n, al que permaneci\u00f3 fiel no s\u00f3lo de forma intermitente sino constante, no s\u00f3lo en algunos \u00e1mbitos sino en todos, pensando no s\u00f3lo en s\u00ed mismo sino tambi\u00e9n en los hermanos y muchachos con los que viv\u00eda, no en los confines de un ambiente exclusivamente cristiano sino en un contexto musulm\u00e1n, no en tiempos de paz sino en un periodo marcado por guerras y tr\u00e1gicos acontecimientos. Por estas razones, encarn\u00f3 un tipo de santidad salesiana sin precedentes en la \u00e9poca, que mezclaba armoniosamente la espiritualidad bizantina y la \u201clatina\u201d, la contemplaci\u00f3n y la acci\u00f3n.<br><br>6) <strong>El 27 de noviembre de 1943<\/strong>, agotado por el cansancio y la enfermedad, Sim\u00f3n puso fin a su vida terrena, que hab\u00eda transcurrido en gozoso y abnegado servicio a Dios y a los dem\u00e1s. Su fama de santidad creci\u00f3 con el paso de los a\u00f1os; hubo noticias de gracias obtenidas por su intercesi\u00f3n. En el clima del Concilio Vaticano II, la dimensi\u00f3n ecum\u00e9nica y laica de su testimonio pas\u00f3 a primer plano, con resonancias en Oriente y Occidente. De 1964 a 1966, y de 1981 a 1983, se celebraron en Jerusal\u00e9n procesos diocesanos y apost\u00f3licos. Posteriormente, habi\u00e9ndose pronunciado positivamente la Congregaci\u00f3n para las Causas de los Santos, el 2 de abril de 1993 el Papa Juan Pablo II autoriz\u00f3 el decreto sobre la heroicidad de las virtudes, confiriendo as\u00ed a Sim\u00f3n el t\u00edtulo de Venerable, y proponi\u00e9ndolo a la Iglesia universal como modelo imitable e intercesor eficaz.<br><br><br><em>don Giovanni Caputa, Vicepostulador<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sim\u00f3n Srugi naci\u00f3 en Nazaret (Palestina) el 15 de abril de 1877 en el seno&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":28294,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":37,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,1720,1822,1960,1972,2620],"class_list":["post-28301","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-gracia","tag-salesianos","tag-santos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28301","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=28301"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/28301\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/28294"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=28301"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=28301"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=28301"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}