{"id":28280,"date":"2024-05-09T08:13:46","date_gmt":"2024-05-09T08:13:46","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=28280"},"modified":"2024-05-09T08:17:27","modified_gmt":"2024-05-09T08:17:27","slug":"san-francisco-de-sales-como-joven-estudiante-en-paris","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/san-francisco-de-sales-como-joven-estudiante-en-paris\/","title":{"rendered":"San Francisco de Sales como joven estudiante en Par\u00eds"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1578 Francisco de Sales ten\u00eda 11 a\u00f1os. Su padre, deseoso de hacer de su hijo mayor una figura prominente en Saboya, lo envi\u00f3 a Par\u00eds para que continuara sus estudios en la capital intelectual de la \u00e9poca. El internado al que quer\u00eda que asistiera era el colegio de los nobles, pero Francisco prefiri\u00f3 el de los jesuitas. Con la ayuda de su madre, gan\u00f3 su caso y se convirti\u00f3 en alumno de los jesuitas en su internado de Clermont.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Recordando un d\u00eda sus estudios en Par\u00eds, Francisco de Sales no escatimar\u00eda elogios: Saboya le hab\u00eda concedido \u201csus comienzos en las bellas letras\u201d, escribir\u00eda, pero fue en la Universidad de Par\u00eds, \u201cmuy floreciente y muy frecuentada\u201d, donde se hab\u00eda \u201caplicado en serio primero a las bellas letras, luego a todos los campos de la filosof\u00eda, con una facilidad y un provecho, favorecidos por el hecho de que, hasta los tejados, por as\u00ed decirlo, y las paredes parecen filosofar\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En una p\u00e1gina del <em>Teotimo<\/em>, Francisco de Sales relata un recuerdo de Par\u00eds de aquella \u00e9poca, en el que reconstruye el clima en el que estaba inmersa la juventud estudiantil de la capital, dividida entre los placeres prohibidos, la herej\u00eda de moda y la devoci\u00f3n mon\u00e1stica:<br><br><em>Cuando yo era joven en Par\u00eds, dos estudiantes, uno de los cuales era hereje, mientras pernoctaban en el suburbio de Saint-Jacques, disip\u00e1ndose de manera disoluta, oyeron tocar la campana matutina en la iglesia de los Cartujos; habiendo preguntado el hereje a su compa\u00f1ero cat\u00f3lico por qu\u00e9 tocaba aquella campana, \u00e9ste le ilustr\u00f3 sobre cu\u00e1n devotamente se celebraban los santos oficios en aquel monasterio; \u00a1Oh Dios, dijo, \u00a1qu\u00e9 diferente del nuestro es el ejercicio de esos religiosos! Ellos realizan el de los \u00e1ngeles, y nosotros el de los animales brutos. Al d\u00eda siguiente, deseando comprobar por s\u00ed mismo lo que hab\u00eda aprendido del relato de su compa\u00f1ero, vio a aquellos padres en sus puestos, alineados como estatuas de m\u00e1rmol en sus nichos, inm\u00f3viles, sin hacer ning\u00fan gesto, excepto el de salmodiar, lo que hac\u00edan con una atenci\u00f3n y devoci\u00f3n verdaderamente angelicales, seg\u00fan la costumbre de aquella santa orden. Entonces aquel joven, embelesado por la admiraci\u00f3n, se sinti\u00f3 embargado por una extrema consolaci\u00f3n al ver a Dios tan bien adorado por los cat\u00f3licos, y decidi\u00f3, cosa que hizo entonces, entrar en el seno de la Iglesia, verdadera y \u00fanica esposa de aquel que le hab\u00eda visitado con su inspiraci\u00f3n en el deshonroso lecho de infamia en el que yac\u00eda.<br><\/em><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otra an\u00e9cdota muestra tambi\u00e9n que Francisco de Sales no ignoraba el esp\u00edritu rebelde de los parisinos, que les hac\u00eda \u201caborrecer las acciones mandadas\u201d. Se trataba de un hombre \u201cque, despu\u00e9s de vivir ochenta a\u00f1os en la ciudad de Par\u00eds, sin abandonarla jam\u00e1s, en cuanto el rey le orden\u00f3 permanecer all\u00ed el resto de sus d\u00edas, sali\u00f3 inmediatamente a ver el campo, cosa que no hab\u00eda deseado en toda su vida\u201d.<br><br><strong>Estudios human\u00edsticos<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los jesuitas estaban entonces animados por el \u00edmpetu de sus or\u00edgenes. Francisco de Sales pas\u00f3 diez a\u00f1os en su colegio, cubriendo todo el plan de estudios, pasando de la gram\u00e1tica a los estudios cl\u00e1sicos, pasando por la ret\u00f3rica y la filosof\u00eda. Como alumno externo, viv\u00eda no lejos del colegio con su tutor, el P. D\u00e9age, y sus tres primos, Am\u00e9, Louis y Gaspard.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El m\u00e9todo de los jesuitas consist\u00eda en la conferencia del profesor (<em>praelectio<\/em>), seguida de numerosos ejercicios por parte de los alumnos, como la composici\u00f3n de versos y discursos, la repetici\u00f3n de conferencias, declamaciones, temas, conversaciones y disputas (<em>disputatio<\/em>) en lat\u00edn. Para motivar a sus alumnos, los profesores apelaban a dos \u201cinclinaciones\u201d presentes en el alma humana: el placer, alimentado por la imitaci\u00f3n de los antiguos, el sentido de la belleza y la b\u00fasqueda de la perfecci\u00f3n literaria; y el esfuerzo o emulaci\u00f3n, estimulado por el sentido del honor y el premio para los vencedores. En cuanto a las motivaciones religiosas, se trataba ante todo de buscar la mayor gloria de Dios (<em>ad maiorem Dei gloriam<\/em>).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Repasando los escritos de Francisco, uno se da cuenta de hasta qu\u00e9 punto su cultura latina era amplia y profunda, aunque no siempre leyera a los autores en el texto original. Cicer\u00f3n tiene ah\u00ed su lugar, pero m\u00e1s bien como fil\u00f3sofo; es un gran esp\u00edritu, si no el m\u00e1s grande \u201centre los fil\u00f3sofos paganos\u201d. Virgilio, pr\u00edncipe de los poetas latinos, no es olvidado: en medio de un peri\u00f3dico, aparece de repente una l\u00ednea de la Eneida o de las \u00c9glogas, embelleciendo la frase y estimulando la curiosidad. Plinio el Viejo, autor de la Historia Natural, proporcionar\u00e1 a Francisco de Sales una reserva casi inagotable de comparaciones, \u201cs\u00edmiles\u201d y datos curiosos, a menudo fantasmag\u00f3ricos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al t\u00e9rmino de sus estudios literarios, obtuvo el \u201cbachillerato\u201d que le abri\u00f3 el acceso a la filosof\u00eda y a las \u201cartes liberales\u201d.<br><br><strong>La filosof\u00eda y las \u201cartes liberales\u201d<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las \u201cartes liberales\u201d abarcaban no s\u00f3lo la filosof\u00eda propiamente dicha, sino tambi\u00e9n las matem\u00e1ticas, la cosmograf\u00eda, la historia natural, la m\u00fasica, la f\u00edsica, la astronom\u00eda, la qu\u00edmica, todo ello \u201centremezclado con consideraciones metaf\u00edsicas\u201d. Tambi\u00e9n hay que se\u00f1alar el inter\u00e9s de los jesuitas por las ciencias exactas, m\u00e1s cercano en esto al humanismo italiano que al franc\u00e9s.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los escritos de Francisco de Sales muestran que sus estudios de filosof\u00eda dejaron huellas en su universo mental. Arist\u00f3teles, \u201cel cerebro m\u00e1s grande\u201d de la antig\u00fcedad, est\u00e1 presente por doquier en Francisco. De Arist\u00f3teles, escribi\u00f3, debemos este \u201cantiguo axioma entre los fil\u00f3sofos, que todo hombre desea conocer\u201d. Lo que m\u00e1s le sorprendi\u00f3 de Arist\u00f3teles fue que hab\u00eda escrito \u201cun admirable tratado sobre las virtudes\u201d. En cuanto a Plat\u00f3n, lo considera un \u201cgran esp\u00edritu\u201d, si no \u201cel m\u00e1s grande\u201d. Ten\u00eda en gran estima a Epicteto, \u201cel mejor hombre de todo el paganismo\u201d.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los conocimientos relativos a la cosmograf\u00eda, correspondientes a nuestra geograf\u00eda, se vieron favorecidos por los viajes y descubrimientos de la \u00e9poca. Completamente ignorante de la causa del fen\u00f3meno del norte magn\u00e9tico, sab\u00eda perfectamente que \u201cesta estrella polar\u201d es aquella \u201chacia la que tiende constantemente la aguja de la br\u00fajula; gracias a ella los timoneles se gu\u00edan en el mar y pueden saber ad\u00f3nde les llevan sus rutas\u201d. El estudio de la astronom\u00eda abri\u00f3 su esp\u00edritu al conocimiento de las nuevas teor\u00edas copernicanas.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuanto a la m\u00fasica, confiesa que, sin ser un entendido en ella, disfrutaba sin embargo \u201cmucho\u201d. Dotado de un sentido innato de la armon\u00eda en todas las cosas, admiti\u00f3 no obstante que conoc\u00eda la importancia de la discordancia, que es la base de la polifon\u00eda: \u201cPara que la m\u00fasica sea bella, se requiere no s\u00f3lo que las voces sean claras, n\u00edtidas y distintas, sino tambi\u00e9n que est\u00e9n enlazadas de tal modo que constituyan una consonancia y una armon\u00eda agradables, en virtud de la uni\u00f3n existente en la distinci\u00f3n y distinci\u00f3n de las voces, lo que, no sin raz\u00f3n, se llama acorde discordante, o mejor dicho, discordia concordante\u201d. El la\u00fad se menciona a menudo en sus escritos, lo que no es de extra\u00f1ar, sabiendo que el siglo XVI fue la edad de oro de este instrumento.<br><br><strong>Actividades extraescolares<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La escuela no absorb\u00eda por completo la vida de nuestro joven, que tambi\u00e9n necesitaba relajarse. A partir de 1560, los jesuitas iniciaron nuevas orientaciones, como la reducci\u00f3n del horario diario, la inserci\u00f3n del recreo entre las horas de clase y las de estudio, el descanso despu\u00e9s de las comidas, la creaci\u00f3n de un amplio \u201cpatio\u201d para el recreo, el paseo una vez a la semana y las excursiones. El autor de la <em>Filotea<\/em> recuerda los juegos en los que tuvo que participar durante su juventud, cuando enumera \u201cel juego de la pallacorda (especie de tenis), la pelota, las carreras de sortijas, el ajedrez y otros juegos de mesa\u201d. Una vez a la semana, los jueves, o si esto no era posible, los domingos, se reservaba una tarde entera para divertirse en el campo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00bfEl joven Francisco asist\u00eda e incluso participaba en obras de teatro en el internado de Clermont? Es m\u00e1s que probable, porque los jesuitas eran los promotores de obras de teatro y comedias morales presentadas en p\u00fablico en un escenario, o en tarimas montadas sobre caballetes, incluso en la iglesia del colegio. El repertorio se inspiraba generalmente en la Biblia, en la vida de los santos, especialmente en los actos de los m\u00e1rtires, o en la historia de la Iglesia, sin excluir escenas aleg\u00f3ricas como la lucha de las virtudes contra los vicios, di\u00e1logos entre la fe y la Iglesia, entre la herej\u00eda y la raz\u00f3n. Generalmente se consideraba que una representaci\u00f3n de este tipo bien val\u00eda un serm\u00f3n bien pronunciado.<br><br><strong>Equitaci\u00f3n, esgrima y danza<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su padre vel\u00f3 por la completa formaci\u00f3n de Francisco como perfecto caballero y la prueba est\u00e1 en que le exigi\u00f3 que se dedicara a aprender las \u201cartes de la nobleza\u201d o artes caballerescas en las que \u00e9l mismo destacaba. Francisco tuvo que practicar la equitaci\u00f3n, la esgrima y la danza.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuanto a la pr\u00e1ctica de la esgrima, se sabe que distingu\u00eda la tarea caballeresca, del mismo modo que llevar una espada formaba parte de los privilegios de la nobleza. La esgrima moderna, nacida en Espa\u00f1a a principios del siglo XV, hab\u00eda sido codificada por los italianos, que la dieron a conocer en Francia.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco de Sales tuvo a veces ocasi\u00f3n de mostrar su destreza en el manejo de la espada durante asaltos reales o simulados, pero a lo largo de su vida libr\u00f3 desaf\u00edos a duelo que a menudo acababan con la muerte de un contendiente. Su sobrino cont\u00f3 que, durante su misi\u00f3n en Thonon, incapaz de detener a dos \u201cdesgraciados\u201d que \u201cpracticaban la esgrima con espadas desnudas\u201d y \u201cno dejaban de cruzar sus espadas una contra otra\u201d, \u201cel hombre de Dios, confiando en su destreza, aprendida debidamente durante mucho tiempo, se lanz\u00f3 contra ellos y los derrot\u00f3 de modo que lamentaron su indigna acci\u00f3n\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuanto a la danza que hab\u00eda adquirido t\u00edtulos nobiliarios en las cortes italianas, parece que fue introducida en la corte francesa por Catalina de M\u00e9dicis, esposa de Enrique II. \u00bfParticip\u00f3 Francisco de Sales en alg\u00fan <em>ballet<\/em>, danza figurativa, acompa\u00f1ada de m\u00fasica? No es imposible, pues ten\u00eda conocidos en algunas de las grandes familias.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En s\u00ed mismas, escribir\u00eda m\u00e1s tarde en la <em>Filotea<\/em>, las danzas no son algo malo; todo depende del uso que se haga de ellas: \u201cJugar, bailar es l\u00edcito cuando se hace por diversi\u00f3n y no por afecto\u201d. A\u00f1adamos a todos estos ejercicios el aprendizaje de la cortes\u00eda y los buenos modales, especialmente con los jesuitas, que prestaban mucha atenci\u00f3n a la \u201curbanidad\u201d, la \u201cmodestia\u201d y la \u201chonestidad\u201d.<br><br><strong>Formaci\u00f3n religiosa y moral<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el plano religioso, la ense\u00f1anza de la doctrina cristiana y del catecismo era de gran importancia en los colegios jesuitas. El catecismo se ense\u00f1aba en todas las clases, se aprend\u00eda de memoria en las inferiores siguiendo el m\u00e9todo de la <em>disputatio<\/em> y con premios para los mejores. A veces se organizaban concursos p\u00fablicos con una puesta en escena motivada por la religi\u00f3n. Se cultivaba el canto sagrado, que los luteranos y calvinistas hab\u00edan desarrollado mucho. Se hac\u00eda especial hincapi\u00e9 en el a\u00f1o lit\u00fargico y las fiestas, utilizando \u201chistorias\u201d de las Sagradas Escrituras.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Comprometidos con el restablecimiento de la pr\u00e1ctica de los sacramentos, los jesuitas animaban a sus alumnos no s\u00f3lo a asistir diariamente a misa, costumbre nada excepcional en el siglo XVI, sino tambi\u00e9n a la comuni\u00f3n eucar\u00edstica frecuente, a la confesi\u00f3n frecuente y a la devoci\u00f3n a la Virgen y a los santos. Francisco respondi\u00f3 con fervor a las exhortaciones de sus maestros espirituales, comprometi\u00e9ndose a comulgar \u201clo m\u00e1s a menudo posible\u201d, \u201cal menos cada mes\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con el Renacimiento, la <em>virtus<\/em> de los antiguos, debidamente cristianizada, volvi\u00f3 al primer plano. Los jesuitas se convirtieron en sus protagonistas, alentando a sus alumnos al esfuerzo, la disciplina personal y la autorreforma. Francisco se adhiri\u00f3 sin duda al ideal de las virtudes cristianas m\u00e1s estimadas, como la obediencia, la humildad, la piedad, la pr\u00e1ctica del deber del propio estado, el trabajo, las buenas costumbres y la castidad. M\u00e1s tarde dedica toda la parte central de su Filotea al \u201cejercicio de las virtudes\u201d.<br><br><strong>Estudio de la Biblia y teolog\u00eda<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un domingo de carnaval de 1584, mientras todo Par\u00eds sal\u00eda a divertirse, su tutor vio que Francisco parec\u00eda preocupado. Sin saber si estaba enfermo o melanc\u00f3lico, le propuso que asistiera a los espect\u00e1culos de carnaval. A esta propuesta, el joven respondi\u00f3 con esta oraci\u00f3n tomada de las Escrituras: \u201cAparta mis ojos de las cosas vanas\u201d, y a\u00f1adi\u00f3: \u201c<em>Domine, fac ut videam<\/em>\u201d. \u00bfVer qu\u00e9? \u201cLa Sagrada Teolog\u00eda\u201d, fue su respuesta; \u201cme ense\u00f1ar\u00e1 lo que Dios quiere que mi alma aprenda\u201d. El P. D\u00e9age, que preparaba su doctorado en la Sorbona, tuvo la sabidur\u00eda de no oponerse al deseo de su coraz\u00f3n. Francisco se entusiasm\u00f3 con las ciencias sagradas hasta el punto de saltarse las comidas. Su tutor le daba sus propios apuntes y le permit\u00eda asistir a debates p\u00fablicos sobre teolog\u00eda.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La fuente de esta devoci\u00f3n no se encontraba tanto en los cursos de teolog\u00eda de la Sorbona como en las clases de ex\u00e9gesis del Colegio Real. Tras su fundaci\u00f3n en 1530, este Colegio fue testigo del triunfo de nuevas tendencias en el estudio de la Biblia. En 1584, Gilbert Genebrard, benedictino de Cluny, coment\u00f3 el Cantar de los Cantares. M\u00e1s tarde, cuando compuso su <em>Teotimo<\/em>, el obispo de Ginebra se acord\u00f3 de este maestro y lo nombr\u00f3 \u201ccon reverencia y emoci\u00f3n, porque -escribi\u00f3- fui su alumno, aunque infructuoso cuando ense\u00f1aba en el colegio real de Par\u00eds\u201d. A pesar de su rigor filol\u00f3gico, Genebrard le transmiti\u00f3 una interpretaci\u00f3n aleg\u00f3rica y m\u00edstica del <em>Cantar de los Cantares<\/em>, que le encant\u00f3. Como escribe el padre Lajeunie, Francisco encontr\u00f3 en este libro sagrado \u201cla inspiraci\u00f3n de su vida, el tema de su obra maestra y la mejor fuente de su optimismo\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los efectos de este descubrimiento no se hicieron esperar. El joven estudiante vivi\u00f3 un periodo marcado por un fervor excepcional. Se uni\u00f3 a la Congregaci\u00f3n de Mar\u00eda, una asociaci\u00f3n promovida por los jesuitas, que reun\u00eda a la <em>\u00e9lite<\/em> espiritual de los estudiantes de su colegio, del que pronto se convirti\u00f3 en asistente y luego en \u201cprefecto\u201d. Su coraz\u00f3n estaba inflamado por el amor de Dios. Citando al salmista, dec\u00eda que estaba \u201cebrio de la abundancia\u201d de la casa de Dios, lleno del torrente de la \u201cvoluptuosidad\u201d divina. Su mayor afecto estaba reservado a la Virgen Mar\u00eda, \u201cbella como la luna, resplandeciente como el sol\u201d.<br><br><strong>La Devoci\u00f3n en crisis<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este fervor sensible dur\u00f3 un tiempo Luego vino una crisis, un \u201cextra\u00f1o tormento\u201d, acompa\u00f1ado del \u201cmiedo a la muerte repentina y al juicio de Dios\u201d. Seg\u00fan el testimonio de la madre de Chantal, \u201cdej\u00f3 casi por completo de comer y dormir y se volvi\u00f3 muy delgado y p\u00e1lido como la cera\u201d. Dos explicaciones han atra\u00eddo la atenci\u00f3n de los comentaristas: las tentaciones contra la castidad y la cuesti\u00f3n de la predestinaci\u00f3n. No es necesario detenerse en las tentaciones. La forma de pensar y actuar del mundo circundante, los h\u00e1bitos de ciertos compa\u00f1eros que frecuentaban a \u201cmujeres deshonestas\u201d, le ofrec\u00edan ejemplos e invitaciones capaces de atraer a cualquier joven de su edad y condici\u00f3n.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otro motivo de crisis era la cuesti\u00f3n de la predestinaci\u00f3n, tema que estaba a la orden del d\u00eda entre los te\u00f3logos. Lutero y Calvino lo hab\u00edan convertido en su caballo de batalla en la disputa sobre la justificaci\u00f3n s\u00f3lo por la fe, independientemente de los \u201cm\u00e9ritos\u201d que el hombre pueda adquirir mediante las buenas obras. Calvino hab\u00eda afirmado con decisi\u00f3n que Dios \u201cdetermin\u00f3 lo que quer\u00eda hacer con cada hombre individualmente, pues no los crea a todos en la misma condici\u00f3n, sino que destina a unos a la vida eterna y a otros a la condenaci\u00f3n eterna\u201d. En la misma Sorbona, donde Francisco segu\u00eda cursos, se ense\u00f1aba, con la autoridad de San Agust\u00edn y Santo Tom\u00e1s, que Dios no hab\u00eda decretado la salvaci\u00f3n de todos los hombres.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco se cre\u00eda reprobado por Dios y destinado a la condenaci\u00f3n eterna y al infierno. En el colmo de su angustia, realiz\u00f3 un acto heroico de amor desinteresado y de abandono a la misericordia de Dios. Incluso lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n, absurda desde un punto de vista l\u00f3gico, de aceptar voluntariamente ir al infierno, pero a condici\u00f3n de no maldecir al Bien Supremo. La soluci\u00f3n a su \u201cextra\u00f1o tormento\u201d se conoce, en particular, a trav\u00e9s de las confidencias que hizo a la madre de Chantal: un d\u00eda de enero de 1587, entr\u00f3 en una iglesia cercana y, tras rezar en la capilla de la Virgen, le pareci\u00f3 que su enfermedad hab\u00eda ca\u00eddo a sus pies como \u201cescamas de lepra\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En realidad, esta crisis tuvo algunos efectos realmente positivos en el desarrollo espiritual de Francisco. Por un lado, le ayud\u00f3 a pasar de la devoci\u00f3n sensible, quiz\u00e1 ego\u00edsta e incluso narcisista, al amor puro, despojado de toda gratificaci\u00f3n interesada e infantil. Y por otra, abri\u00f3 su esp\u00edritu a una nueva comprensi\u00f3n del amor de Dios, que quiere la salvaci\u00f3n de todos los seres humanos. Ciertamente, siempre defender\u00e1 la doctrina cat\u00f3lica sobre la necesidad de las obras para salvarse, fiel en esto a las definiciones del Concilio de Trento, pero el t\u00e9rmino \u201cm\u00e9rito\u201d no gozar\u00e1 de sus simpat\u00edas. La verdadera recompensa del amor s\u00f3lo puede ser el amor. Estamos aqu\u00ed en la ra\u00edz del optimismo salesiano.<br><br><strong>Equilibrio<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es dif\u00edcil exagerar la importancia de los diez a\u00f1os vividos por el joven Francisco de Sales en Par\u00eds. All\u00ed concluy\u00f3 sus estudios en 1588 con la licencia y el magisterio \u201cen artes\u201d, lo que le abri\u00f3 el camino a estudios superiores de teolog\u00eda, derecho y medicina. \u00bfCu\u00e1les eligi\u00f3, o m\u00e1s bien, cu\u00e1les le impuso su padre? Conociendo los ambiciosos planes que su padre ten\u00eda para su hijo mayor, se comprende que el estudio del derecho fuera su preferencia. Francisco estudi\u00f3 Derecho en la Universidad de Padua, en la Rep\u00fablica de Venecia.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De los once a los veinti\u00fan a\u00f1os, es decir, durante los diez a\u00f1os de su adolescencia y juventud, Francisco fue alumno de los jesuitas en Par\u00eds. La formaci\u00f3n intelectual, moral y religiosa que recibi\u00f3 de los padres de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas dejar\u00eda una huella que conservar\u00eda durante toda su vida. Pero Francisco de Sales conserv\u00f3 su originalidad. No cay\u00f3 en la tentaci\u00f3n de hacerse jesuita, sino capuchino. El \u201csalesianidad\u201d siempre tendr\u00e1 rasgos demasiado particulares como para asimilarse sin m\u00e1s a otras formas de ser y de reaccionar ante las personas y los acontecimientos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1578 Francisco de Sales ten\u00eda 11 a\u00f1os. 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