{"id":27658,"date":"2024-04-23T16:12:46","date_gmt":"2024-04-23T16:12:46","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=27658"},"modified":"2024-05-02T07:47:50","modified_gmt":"2024-05-02T07:47:50","slug":"maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-5-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/santisima-virgen-maria\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-5-13\/","title":{"rendered":"Maravillas de la Madre de Dios invocadas bajo el t\u00edtulo de Mar\u00eda Auxiliadora (5\/13)"},"content":{"rendered":"\n<p><em><a href=\"..\/es\/maria-auxiliadora-es\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-4-13\">(<em>continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior<\/em>)<\/a><\/em><br><\/p>\n\n\n\n<p><strong><strong>Cap\u00edtulo VII. Mar\u00eda favorece a los que trabajan por la fe; mientras que Dios castiga a los que ultrajan a la Sant\u00edsima Virgen.<br><\/strong><\/strong><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hubo un tiempo en que los emperadores de Constantinopla llevaron a cabo una violenta persecuci\u00f3n contra los cat\u00f3licos por venerar las im\u00e1genes sagradas. Entre ellos estaba Le\u00f3n el Isaurio. Con el fin de abolir por completo el culto, mataba y encarcelaba a todo aquel que fuera denunciado por venerar im\u00e1genes o reliquias de santos y, especialmente, de la Sant\u00edsima Virgen. Para enga\u00f1ar al pueblo sencillo, convoc\u00f3 a algunos obispos y abades y, a fuerza de dinero y promesas, les indujo a establecer que no deb\u00edan venerarse las im\u00e1genes de Jes\u00fas crucificado, ni de la Virgen, ni de los Santos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero en aquellos tiempos viv\u00eda el docto y c\u00e9lebre San Juan Damasceno. Para combatir a los herejes y tambi\u00e9n para dar un ant\u00eddoto en manos de los cat\u00f3licos, Juan escribi\u00f3 tres libros en los que defend\u00eda el culto a las santas im\u00e1genes. Los iconoclastas (como se llamaba a aquellos herejes que despreciaban las im\u00e1genes sagradas) se sintieron muy ofendidos por estos escritos, por lo que le acusaron de traici\u00f3n al pr\u00edncipe. Dijeron que hab\u00eda enviado cartas firmadas de su pu\u00f1o y letra para romper la alianza que manten\u00eda con pr\u00edncipes extranjeros, y que con sus escritos perturbaba la tranquilidad p\u00fablica. El cr\u00e9dulo emperador empez\u00f3 a sospechar del santo y, aunque era inocente, lo conden\u00f3 a que le cortaran la mano derecha.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero esta traici\u00f3n tuvo un desenlace mucho m\u00e1s feliz de lo que \u00e9l esperaba, pues la Sant\u00edsima Virgen quiso recompensar a su siervo por su celo hacia Ella.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al caer la tarde, San Juan se postr\u00f3 ante la imagen de la Madre de Dios, y suspirando or\u00f3 durante casi toda la noche y dijo: Oh Virgen Sant\u00edsima, por mi celo por ti y por las santas im\u00e1genes me cortaron la mano derecha, ven, pues, en mi ayuda y perm\u00edteme seguir escribiendo tus alabanzas y las de tu hijo Jes\u00fas. Diciendo esto, se durmi\u00f3.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En sue\u00f1os vio la imagen de la madre de Dios que le miraba feliz y le dec\u00eda: He aqu\u00ed que tu mano est\u00e1 curada. Lev\u00e1ntate, pues, y escribe mis glorias. Cuando se despert\u00f3, encontr\u00f3 realmente su mano curada unida a su brazo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando se difundi\u00f3 la noticia de tan gran milagro, todos alabaron y glorificaron a la Sant\u00edsima Virgen, que tanto recompensa. Virgen que tan ricamente recompensa a sus devotos que sufren por la fe. Pero algunos enemigos de Cristo quisieron afirmar que la mano no le hab\u00eda sido cortada a \u00e9l, sino a uno de sus servidores, y dijeron: \u201c\u00bfNo veis que Juan est\u00e1 en su casa cantando y divirti\u00e9ndose como si estuviera celebrando una fiesta de bodas? As\u00ed que Juan fue detenido de nuevo y llevado ante el pr\u00edncipe. Pero he aqu\u00ed un nuevo prodigio. Mostrando su mano derecha, se ve\u00eda en ella una l\u00ednea brillante, que demostraba que la amputaci\u00f3n era cierta.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Asombrado por este prodigio, el pr\u00edncipe le pregunt\u00f3 qu\u00e9 m\u00e9dico le hab\u00eda devuelto la salud y qu\u00e9 medicina hab\u00eda utilizado. Entonces narr\u00f3 en voz alta el milagro. Es mi Dios -dijo-, el m\u00e9dico todopoderoso que me ha devuelto la salud. El pr\u00edncipe mostr\u00f3 entonces arrepentimiento por el mal que hab\u00eda hecho, y quiso elevarle a grandes dignidades. Pero el Damasceno, reacio a las grandezas humanas, amaba m\u00e1s la vida privada, y mientras vivi\u00f3, emple\u00f3 su genio en escribir y publicar sobre el poder de la augusta Madre del Salvador (v\u00e9ase Juan Patriarca de Jer. Baronio en el a\u00f1o 727).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si Dios concede a menudo gracias extraordinarias a quienes promueven las glorias de su augusta Madre, no pocas veces castiga terriblemente incluso en la vida presente a quienes la desprecian a Ella o a sus im\u00e1genes.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Constantino V Copr\u00f3nimo, hijo de Le\u00f3n el Isaurio, ascendi\u00f3 al trono de su padre en tiempos del sumo pont\u00edfice San Zacar\u00edas (741-75). Siguiendo las impiedades de su padre, prohibi\u00f3 invocar a los santos, honrar las reliquias e implorar su intercesi\u00f3n. Profan\u00f3 iglesias, destruy\u00f3 monasterios, persigui\u00f3 y encarcel\u00f3 monjes, e invoc\u00f3 con sacrificios nocturnos la ayuda de los propios demonios. Pero su odio se dirig\u00eda especialmente contra la Santa Virgen. Para confirmar lo que dec\u00eda, sol\u00eda llevar en la mano una bolsa llena de monedas de oro, y la mostraba a los que le rodeaban, diciendo: \u00bfCu\u00e1nto vale esta bolsa? Mucho, dijeron. Tirando el oro, volvi\u00f3 a preguntar cu\u00e1nto val\u00eda la bolsa. Cuando le respondieron que no val\u00eda nada, tan pronto retomaba aquel imp\u00edo, as\u00ed es de la Madre de Dios; por aquel tiempo, que llev\u00f3 a Cristo en su seno, era muy honrada, pero desde el punto en que dio a luz nada difiere de las dem\u00e1s mujeres.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estas enormes blasfemias merecieron ciertamente un castigo ejemplar que Dios no tard\u00f3 en enviar al imp\u00edo blasfemo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Constantino V Copr\u00f3nimo fue castigado con vergonzosas dolencias, con \u00falceras que se convirtieron en p\u00fastulas ardientes, que le hac\u00edan lanzar agudos gritos, mientras una fiebre ardiente le devoraba. As\u00ed, jadeando y gritando como si se estuviera quemando vivo, exhal\u00f3 su \u00faltimo aliento.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El hijo sigui\u00f3 los pasos de su padre. Le gustaban mucho las gemas y los diamantes, y al ver las numerosas y hermosas coronas que el emperador Mauricio hab\u00eda dedicado a la Madre de Dios para adornar la iglesia de Santa Sof\u00eda en Constantinopla, hizo que se las quitaran y se las pusieran en la cabeza y la llev\u00f3 a su propio palacio. Pero en el mismo instante su frente se cubri\u00f3 de carbuncos pest\u00edferos, que aquel mismo d\u00eda llevaron a la muerte a quien se atrevi\u00f3 a meter su mano sacr\u00edlega contra el ornamento de la cabeza virginal de Mar\u00eda (v\u00e9ase Te\u00f3fanes y Nic\u00e9foro contempor\u00e1neos. Baronio anales eclesi\u00e1sticos. 767).<br><br><strong>Cap\u00edtulo VIII. Mar\u00eda protectora de los ej\u00e9rcitos que luchaban por la fe.<br><\/strong><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mencionemos ahora brevemente algunos hechos relativos a la protecci\u00f3n especial que la santa Virgen ha dispensado constantemente a los ej\u00e9rcitos que luchan por la fe.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El emperador Justiniano recuper\u00f3 Italia, que hab\u00eda estado oprimida por los godos durante sesenta a\u00f1os. Narses, su general, fue advertido por Mar\u00eda cuando deb\u00eda tomar el campo de batalla y nunca tom\u00f3 las armas sin sus asentimientos. <em>(Procopio, Evagrio, Nic\u00e9foro y Pablo Di\u00e1cono. Baronio al a\u00f1o 553<\/em>).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El emperador Heraclio obtuvo una gloriosa victoria contra los persas y se apoder\u00f3 de su rico bot\u00edn, informando del pr\u00f3spero resultado de sus armas a la Madre de Dios a quien se hab\u00eda encomendado. (<em>Inst. griega art. 626<\/em>).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El mismo emperador triunf\u00f3 de nuevo sobre los persas al a\u00f1o siguiente. Un espantoso granizo lanzado sobre el campamento de los enemigos los derrot\u00f3 y los puso en fuga. (<em>Ist. Graeca<\/em>).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La ciudad de Constantinopla volvi\u00f3 a ser liberada de los persas de la manera m\u00e1s prodigiosa. Mientras duraba el asedio, los b\u00e1rbaros vieron salir de la puerta de la ciudad al amanecer a una noble matrona escoltada por un s\u00e9quito de eunucos. Creyendo que era la esposa del emperador que se dirig\u00eda a su marido para pedirle la paz, la dejaron pasar. Cuando la vieron dirigirse al emperador, la siguieron hasta un lugar llamado la Piedra Vieja, donde desapareci\u00f3 de su vista. Entonces se produjo un tumulto entre ellos, lucharon entre s\u00ed, y tan terrible fue la matanza que su general se vio obligado a levantar el sitio. Se cree que aquella matrona era la Sant\u00edsima Virgen. (Baronio).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La imagen de Mar\u00eda llevada en procesi\u00f3n alrededor de las murallas de Constantinopla liber\u00f3 a esta ciudad de los moros que la ten\u00edan sitiada desde hac\u00eda tres a\u00f1os. Ya el jefe enemigo, desesperado de la victoria, suplic\u00f3 que se le permitiera entrar y ver la ciudad, prometiendo no atreverse a ninguna violencia. Aunque sus soldados entraron sin dificultad, cuando su caballo lleg\u00f3 a la puerta conocida como el B\u00f3sforo, no hubo forma de hacerlo avanzar. Entonces el b\u00e1rbaro levant\u00f3 la vista y vio en la puerta la imagen de la Virgen que hab\u00eda blasfemado poco antes. Entonces dio media vuelta y tom\u00f3 el camino hacia el mar Egeo, donde naufrag\u00f3. (Baronio a\u00f1o 718).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ese mismo a\u00f1o, los sarracenos se levantaron en armas contra Pelagio, Pr\u00edncipe de los Astures. Este piadoso general recurri\u00f3 a Mar\u00eda y los dardos y rayos que le lanzaron se volvieron contra los enemigos de la fe. Veinte mil sarracenos fueron aniquilados y sesenta mil perecieron sumergidos en las aguas. Pelagio y los suyos se hab\u00edan refugiado en una cueva. Agradecido a Mar\u00eda por la victoria obtenida, construy\u00f3 en la cueva un templo a la Sant\u00edsima Virgen. (Baronio).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Andr\u00e9s, general del emperador Basilio de Constantinopla, derrot\u00f3 a los sarracenos en el a\u00f1o 867. En este conflicto, el enemigo hab\u00eda insultado a Mar\u00eda escribiendo a Andr\u00e9s: Ahora ver\u00e9 si el hijo de Mar\u00eda y su madre pueden salvarte de mis armas. El piadoso general tom\u00f3 el insolente escrito, lo colg\u00f3 en la imagen de Mar\u00eda diciendo: Mira, oh Madre de Dios: mira, oh Jes\u00fas, qu\u00e9 insolencia pronuncia este arrogante b\u00e1rbaro contra tu pueblo. Habiendo hecho esto, monta su arco, desafiando al combate, comienza una sangrienta masacre de todos sus enemigos. (Curopalate ann. 867).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el a\u00f1o 1185, el Sumo Pont\u00edfice Urbano II puso las armas de los cruzados bajo los auspicios de Mar\u00eda, y Goffredo Buglione al frente del ej\u00e9rcito cat\u00f3lico liber\u00f3 los santos lugares del dominio de los infieles.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Alfonso VIII, rey de Castilla, consigui\u00f3 una gloriosa victoria sobre los moros llevando en sus estandartes la imagen de Mar\u00eda en el campo de batalla. Doscientos mil moros permanecieron en el campo. Para perpetuar el recuerdo de este acontecimiento, Espa\u00f1a celebraba cada a\u00f1o, el 16 de julio, la fiesta de la Santa Cruz. El estandarte en el que estaba impresa la imagen de Mar\u00eda, que hab\u00eda triunfado sobre los enemigos, se conserva a\u00fan en la iglesia de Toledo. (Ant. de Balimghera).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Alfonso IX, rey de Espa\u00f1a, tambi\u00e9n derrot\u00f3 a doscientos mil sarracenos con la ayuda de Mar\u00eda (el mismo d\u00eda de 21 de junio).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jaime I, rey de Arag\u00f3n, arranc\u00f3 a los moros tres reinos muy nobles y derrot\u00f3 a diez mil de los suyos. En agradecimiento por esta victoria, erigi\u00f3 varios templos a Mar\u00eda. (el mismo d\u00eda de 21 de julio).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los Carnotesi, asediados en su ciudad por una banda de corsarios, desplegaron en un asta, a modo de estandarte, una parte del manto de Mar\u00eda que Carlos Calvo hab\u00eda tra\u00eddo de Constantinopla. Los b\u00e1rbaros, tras lanzar sus dardos contra esta reliquia, quedaron repentinamente cegados y ya no pudieron escapar. Los devotos carnotenses tomaron las armas y los masacraron.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Carlos VII, rey de Francia, acorralado por los ingleses, recurri\u00f3 a Mar\u00eda, y no s\u00f3lo pudo derrotarlos en varias batallas, sino que liber\u00f3 a una ciudad del asedio y someti\u00f3 a muchas otras a su dominio. (Lo mismo el 22 de julio).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Felipe el Hermoso Rey de Francia sorprendido por sus enemigos y abandonado por los suyos recurri\u00f3 a Mar\u00eda y se encontr\u00f3 rodeado de una prodigiosa hueste de guerreros dispuestos a luchar en su defensa. En poco tiempo treinta y seis mil enemigos son derrotados, los dem\u00e1s se rinden como prisioneros o huyen. Agradecido por tal triunfo a Mar\u00eda, le erigi\u00f3 un templo y all\u00ed colg\u00f3 todas las armas que hab\u00eda utilizado en aquel conflicto. (el mismo 27 de agosto).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Felipe Valesio, rey de Francia, derrot\u00f3 a veinte mil enemigos con un pu\u00f1ado de hombres. Volviendo triunfante ese mismo d\u00eda a Par\u00eds, se dirigi\u00f3 directamente a la catedral dedicada a la Virgen Mar\u00eda. All\u00ed ofreci\u00f3 su caballo y sus armas reales a su generosa Auxiliadora. (el mismo 23 de agosto.).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Juan Zemisca, emperador de los griegos, derrot\u00f3 a los b\u00falgaros, rusos, escitas y otros b\u00e1rbaros, que sumaban trescientos treinta mil y amenazaban el imperio de Constantinopla. La Sant\u00edsima Virgen envi\u00f3 all\u00ed al m\u00e1rtir San Teodoro, que apareci\u00f3 montado en un caballo blanco y rompi\u00f3 las filas enemigas; con lo cual Zemisca construy\u00f3 un templo en honor de San Teodoro e hizo llevar en triunfo la imagen de Mar\u00eda. (Curopalatino).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Juan Comneno, ayudado por la protecci\u00f3n de Mar\u00eda, derrot\u00f3 a una horda de escitas y, en recuerdo del acontecimiento, orden\u00f3 una fiesta p\u00fablica en la que la imagen de la Madre de Dios fue llevada triunfalmente en un carro acolchado de plata y gemas preciosas. Cuatro caballos muy blancos conducidos por los pr\u00edncipes y parientes del emperador tiraban del carro; el emperador caminaba a pie llevando la cruz. (Niceta en sus Anales).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los ciudadanos de Ipri, asediados por los ingleses y reducidos al extremo, recurrieron con l\u00e1grimas a la ayuda de la Madre de Dios, y Mar\u00eda apareci\u00f3 visiblemente para consolarlos y poner en fuga a los enemigos. El acontecimiento tuvo lugar en 1383 y el pueblo de Chipre celebra cada a\u00f1o el recuerdo de su liberaci\u00f3n con una fiesta religiosa el primer domingo de agosto. (Maffeo lib. 18, <em>Cronaca Univers<\/em>.).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sim\u00f3n conde de Monforte con ochocientos jinetes y mil infantes derrot\u00f3 a cien mil albigenses cerca de Tolosa. (Anales de Bzovio a\u00f1o 1213).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vladislao, rey de Polonia, puso sus armas bajo la protecci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda, derrot\u00f3 a cincuenta mil teutones y llev\u00f3 sus restos como trofeo a la tumba del m\u00e1rtir San Estanislao. Martin Cromerus en su historia de Polonia dice que este santo m\u00e1rtir fue visto, mientras dur\u00f3 la batalla, vestido con ropas pontificias en el acto de animar a los polacos y amenazar a sus enemigos. Se cree que este santo obispo fue enviado por la Virgen para ayudar a los polacos, que se hab\u00edan encomendado a Mar\u00eda antes de la batalla.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el a\u00f1o 1546, los portugueses asediados por Mamudio, rey de las Indias, invocaron la ayuda de Mar\u00eda. El enemigo cont\u00f3 m\u00e1s de sesenta mil hombres muertos en la guerra. El asedio duraba ya siete meses y estaba a punto de rendirse, cuando una repentina consternaci\u00f3n invadi\u00f3 a los enemigos. Una noble matrona, rodeada de un esplendor celestial, apareci\u00f3 sobre una peque\u00f1a iglesia de la ciudad y brill\u00f3 con tal luz sobre los indios que \u00e9stos ya no pudieron distinguir a unos de otros y huyeron a toda prisa. (Maffeo lib. 3 Hist. de las Indias).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el a\u00f1o 1480, mientras los turcos luchaban contra la ciudad de Rodas, ya hab\u00edan conseguido plantar sus estandartes en las murallas, cuando apareci\u00f3 la Sant\u00edsima Virgen armada con un escudo y una lanza, con el precursor San Juan Bautista y una hueste de guerreros celestiales armados. Entonces los enemigos se liberaron y se masacraron unos a otros. (Santiago Bosso <em>Santo de los Caballeros de Rodas<\/em>).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Maximiliano, duque de Baviera, redujo a una horda de herejes rebeldes austriacos y bohemios. En el estandarte de su ej\u00e9rcito, hizo inscribir la efigie de la Virgen Mar\u00eda con las palabras: Da mihi virtutem contro hostes tuos. Dame fuerza contra tus enemigos. (Jerem\u00edas Danelio. <em>Trimegisti cristiani<\/em> lib. 2 cap. 4, \u00a7 4).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Arturo, rey de Inglaterra, al llevar la imagen de Mar\u00eda en su escudo se hizo invulnerable en la batalla; y el pr\u00edncipe Eugenio con nuestro duque V\u00edctor Amadeo, que la llevaban en el escudo y en el pecho, con un pu\u00f1ado de hombres valerosos derrotaron al ej\u00e9rcito franc\u00e9s de 80.000 hombres bajo Tur\u00edn. La majestuosa Bas\u00edlica de Superga fue erigida por el citado Duque, entonces Rey V\u00edctor Amadeo, en se\u00f1al de gratitud por esta victoria.<\/p>\n\n\n\n<p><br><em><a href=\"..\/es\/maria-auxiliadora-es\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-6-13\">(continuaci\u00f3n)<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior) Cap\u00edtulo VII. 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