{"id":27475,"date":"2024-04-09T07:32:00","date_gmt":"2024-04-09T07:32:00","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=27475"},"modified":"2024-04-09T07:32:36","modified_gmt":"2024-04-09T07:32:36","slug":"la-infancia-de-un-futuro-santo-san-francisco-de-sales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/la-infancia-de-un-futuro-santo-san-francisco-de-sales\/","title":{"rendered":"La infancia de un futuro santo: San Francisco de Sales"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco naci\u00f3 el 21 de agosto de 1567 en el castillo de Sales, en Thorens, cerca de Annecy, en Saboya, en un paisaje de monta\u00f1as y valles campestres.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El padre de Francisco era un hombre leal, caballeresco, generoso y, al mismo tiempo, emotivo e impulsivo. En virtud de su sabidur\u00eda y sentido de la justicia, a menudo era elegido como \u00e1rbitro en disputas y juicios. Tambi\u00e9n era muy acogedor con los pobres del vecindario, hasta el punto de que daba su sopa a un pobre antes que mandarlo a mendigar. De su madre Francisca, Santa Juana de Chantal traz\u00f3 este admirable retrato:<br><br><em>Fue una de las damas m\u00e1s notables de su \u00e9poca. Estaba dotada de un alma noble y generosa, pero pura, inocente y sencilla, como una verdadera madre y nutricia de los pobres. Era modesta, humilde y bondadosa con todos, muy tranquila en su hogar; gobernaba sabiamente a su familia, preocupada por hacerles vivir en el temor de Dios.<br><\/em><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando naci\u00f3 Francisco, su hijo mayor, ella s\u00f3lo ten\u00eda quince a\u00f1os, mientras que su marido ten\u00eda m\u00e1s de cuarenta. Esta diferencia de edad no era infrecuente en la \u00e9poca, sobre todo entre los nobles, pues el matrimonio se consideraba ante todo una alianza entre dos familias para tener hijos y engrandecer sus tierras y t\u00edtulos. El sentimiento contaba poco en aquella \u00e9poca, lo que no impidi\u00f3 que esta uni\u00f3n aparentemente mal avenida resultara s\u00f3lida y feliz.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La maternidad se anunciaba como particularmente dif\u00edcil. La futura madre rez\u00f3 ante la S\u00e1bana Santa, que entonces se conservaba en Chamb\u00e9ry, capital de Saboya. Francisco vino al mundo dos meses antes de su fecha natural de parto y, temiendo por su supervivencia, fue bautizado r\u00e1pidamente.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En Francisco, el hijo mayor, estaban puestas todas las esperanzas de su padre, que preve\u00eda para \u00e9l una carrera prestigiosa al servicio de su pa\u00eds. Este proyecto ser\u00eda una fuente de dificultades durante toda su juventud, marcada por una tensi\u00f3n entre la obediencia a su padre y su vocaci\u00f3n particular.<br><br><strong>Los seis primeros a\u00f1os (1567-1573)<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando naci\u00f3 el peque\u00f1o Francisco, su joven madre era incapaz de amamantarle, por lo que recurri\u00f3 a una campesina del pueblo. Tres meses despu\u00e9s, su madrina, su abuela materna, se hizo cargo de \u00e9l durante alg\u00fan tiempo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cMi madre y yo\u201d, escribir\u00eda un d\u00eda, \u201csomos uno\u201d. De hecho, el ni\u00f1o \u201ca\u00fan no es capaz de usar su voluntad, ni puede amar nada que no sea el pecho y el rostro de su querida madre\u201d. Es un modelo de abandono a la voluntad de Dios:<br><br><em>No piensa en absoluto en querer estar de un lado o de otro y no desea otra cosa que estar en los brazos de su madre, con la que cree formar una sola cosa; tampoco se preocupa en absoluto de conformar su propia voluntad a la de su madre, porque no la percibe, ni le interesa tenerla, y deja que su madre se mueva, haga y decida lo que cree que es bueno para \u00e9l.<br><\/em><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco de Sales tambi\u00e9n afirm\u00f3 que los ni\u00f1os no r\u00eden antes de los cuarenta d\u00edas. S\u00f3lo despu\u00e9s de cuarenta d\u00edas r\u00eden, es decir, se consuelan, porque, como dice Virgilio, \u201cs\u00f3lo entonces empiezan a conocer a su madre\u201d.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El peque\u00f1o Francesco no fue destetado hasta noviembre de 1569, cuando ten\u00eda dos a\u00f1os y tres meses. A esa edad ya hab\u00eda empezado a andar y a hablar. Aprender a caminar se produce progresivamente y a menudo ocurre que los ni\u00f1os se caen al suelo, lo cual no es en absoluto grave, porque \u201cmientras sienten que su madre les sujeta por las mangas, caminan en\u00e9rgicamente y deambulan aqu\u00ed y all\u00e1, sin sorprenderse por las volteretas que les hacen dar sus inseguras piernas\u201d. A veces es el padre quien observa a su hijo, todav\u00eda d\u00e9bil e inseguro mientras da sus primeros pasos, y le dice: &#8216;t\u00f3mate tu tiempo, hijo m\u00edo&#8217;; si luego se cae, le anima dici\u00e9ndole: \u201cha dado un salto, es sabio, no llores&#8217;; luego se acerca a \u00e9l y le da la mano\u201d.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otra parte, tanto aprender a andar como a hablar se hace por imitaci\u00f3n. Es \u201ca fuerza de o\u00edr a la madre y balbucear con ella\u201d como el ni\u00f1o aprende a hablar la misma lengua.<br><br><strong>Aventuras y juegos infantiles<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La infancia es la \u00e9poca del descubrimiento y la exploraci\u00f3n. El peque\u00f1o saboyano observaba la naturaleza que le rodeaba y se quedaba embelesado con ella. En Sales, en la ladera de la monta\u00f1a hacia el este, todo es grandioso, imponente, austero; pero a lo largo del valle, por el contrario, todo es verde, f\u00e9rtil y agradable. En el castillo de Brens, en Chiablese, donde probablemente hizo varias estancias entre los tres y los cinco a\u00f1os, el peque\u00f1o Francisco pudo admirar el esplendor del lago Leman. En Annecy, el lago rodeado de colinas y monta\u00f1as nunca le dej\u00f3 indiferente, como demuestran las numerosas im\u00e1genes literarias de la navegaci\u00f3n. Es f\u00e1cil darse cuenta de que Francisco de Sales no era un hombre nacido en la ciudad.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El mundo de los animales, en aquella \u00e9poca todav\u00eda tan presente en castillos, pueblos e incluso ciudades, es un encanto y una fuente de instrucci\u00f3n para el ni\u00f1o. Pocos autores han hablado de ello con tanta abundancia como \u00e9l. Gran parte de su informaci\u00f3n (a menudo legendaria) la extra\u00eda de sus lecturas; sin embargo, la observaci\u00f3n personal debi\u00f3 de contar bastante, por ejemplo, cuando escribe que \u201cel alba hace cantar al gallo; el lucero del alba alegra a los enfermos, invita a los p\u00e1jaros a cantar\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El peque\u00f1o Francisco consideraba detenidamente y admiraba el trabajo de las abejas, observaba y escuchaba atentamente a las golondrinas, las palomas, la gallina y las ranas. \u00a1Cu\u00e1ntas veces tuvo que presenciar la alimentaci\u00f3n de las palomas en el patio del castillo!<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por encima de todo, el ni\u00f1o necesita manifestar su deseo de crecer mediante el juego, que es tambi\u00e9n la escuela de la convivencia y una forma de tomar posesi\u00f3n de su entorno. \u00bfJugaba Francisco a mecerse en caballitos de madera? En cualquier caso, cuenta en uno de sus sermones que \u201clos ni\u00f1os se balancean sobre caballos de madera, los llaman caballos, relinchan por ellos, corren, saltan, se entretienen con esta diversi\u00f3n infantil\u201d. Y he aqu\u00ed un recuerdo personal de su infancia: \u201cCuando \u00e9ramos ni\u00f1os, \u00a1con qu\u00e9 cuidado ensambl\u00e1bamos trozos de tejas, de madera, de barro para construir casitas y edificios diminutos! Y si alguien las destru\u00eda, nos sent\u00edamos perdidos y llor\u00e1bamos\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero descubrir el mundo que nos rodea no siempre ocurre sin riesgos y aprender a caminar depara sorpresas. El miedo es a veces un buen consejero, sobre todo cuando existe un riesgo real. Si los ni\u00f1os ven ladrar a un perro, \u00abenseguida empiezan a gritar y no paran hasta que est\u00e1n cerca de su madre. En sus brazos se sienten seguros y mientras le den la mano piensan que nadie puede hacerles da\u00f1o\u00bb. A veces, sin embargo, el peligro es imaginario. El peque\u00f1o Francisco ten\u00eda miedo a la oscuridad, y he aqu\u00ed c\u00f3mo se cur\u00f3 de su miedo a la oscuridad: \u201cPoco a poco, me esforc\u00e9 por ir solo, con el coraz\u00f3n armado s\u00f3lo de confianza en Dios, a lugares donde mi imaginaci\u00f3n me asustaba; al final, me refresqu\u00e9 tanto que consider\u00e9 deliciosa la oscuridad y la soledad de la noche, por esta presencia de Dios, que en tal soledad se hace a\u00fan m\u00e1s deseable\u201d.<br><br><br><strong>Educaci\u00f3n familiar<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La primera educaci\u00f3n reca\u00eda en la madre. Se estableci\u00f3 una intimidad excepcional entre la joven madre y su primog\u00e9nito. Se dec\u00eda que sent\u00eda inclinaci\u00f3n por abrazar a su hijo, que, adem\u00e1s, se parec\u00eda mucho a ella. Prefer\u00eda verle vestido de paje que con un disfraz de juego. Su madre se ocupaba de su educaci\u00f3n religiosa y, deseosa de ense\u00f1arle su \u201cpeque\u00f1o credo\u201d, le llevaba con ella a la iglesia parroquial de Thorens.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su parte, el ni\u00f1o experimentaba todo el afecto del que era objeto, y la primera palabra del ni\u00f1o ser\u00eda \u00e9sta: \u201cmi Dios y mi madre, me quieren tanto\u201d. El amor de las madres hacia sus hijos es siempre m\u00e1s tierno que el de los padres\u00bb, escribir\u00eda Francisco de Sales, porque, en su opini\u00f3n, \u201cles cuesta m\u00e1s\u201d. Seg\u00fan un testigo, era \u00e9l quien a veces consolaba a su madre en sus momentos de melancol\u00eda dici\u00e9ndole: \u201cRecurramos al buen Dios, mi buena madre, y \u00e9l nos ayudar\u00e1\u201d.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De su padre empez\u00f3 a aprender un \u201cesp\u00edritu justo y razonable\u201d. Le hizo comprender la raz\u00f3n de lo que se le ped\u00eda, ense\u00f1\u00e1ndole a ser responsable de sus actos, a no mentir nunca, a evitar los juegos de azar, pero no los de destreza e inteligencia. Sin duda le agrad\u00f3 mucho la respuesta que le dio su hijo cuando de repente le pregunt\u00f3 en qu\u00e9 pensaba: \u201cPadre m\u00edo, pienso en Dios y en ser un hombre de bien\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para fortalecer su car\u00e1cter, su padre le impuso un estilo de vida varonil, la evitaci\u00f3n de las comodidades corporales, pero tambi\u00e9n juegos al aire libre con sus primos Am\u00e9, Louis y Gaspard. Sobre todo, Francisco pas\u00f3 su infancia y juventud con ellos, en los juegos y en el internado. Aprendi\u00f3 a montar a caballo y a manejar armas de caza. Tambi\u00e9n le dieron como compa\u00f1eros a chicos del pueblo, pero cuidadosamente elegidos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni\u00f1o normalmente prudente y tranquilo, Francisco manifestaba, sin embargo, sorprendentes ataques de ira en determinadas circunstancias. Con ocasi\u00f3n de la visita de un protestante al castillo de la familia, dio rienda suelta a su animadversi\u00f3n contra los pollos, a los que empez\u00f3 a apalear, gritando a voz en cuello: \u201c\u00a1Arriba, arriba, sobre los herejes!\u201d Le costar\u00eda tiempo y esfuerzo convertirse a la \u201cdulzura salesiana\u201d.<br><br><strong>Ingreso en la escuela<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A la edad de seis o siete a\u00f1os, el ni\u00f1o alcanza el uso de raz\u00f3n. Para la Iglesia, ahora tiene la capacidad de discernir el bien y el mal y, para los humanistas, puede empezar a asistir a la escuela primaria. Esta es la edad en la que los ni\u00f1os de las familias nobles suelen pasar de manos de mujeres a las de hombres, de madre a padre, de institutriz a tutora o tutor. La edad de la raz\u00f3n marcaba tambi\u00e9n, para una peque\u00f1a minor\u00eda de ni\u00f1os, el ingreso en una escuela o en un internado. Ahora bien, Francisco mostraba notables disposiciones para el estudio, es m\u00e1s, tal impaciencia que suplicaba que le enviaran a la escuela sin demora.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En octubre de 1573, Francisco fue enviado al internado de La Roche, en compa\u00f1\u00eda de sus primos Am\u00e9, Louis y Gaspard. A la tierna edad de seis a\u00f1os, Francisco fue separado de su familia. Permaneci\u00f3 all\u00ed dos a\u00f1os para hacer su \u201cpeque\u00f1a escuela de gram\u00e1tica\u201d. Los ni\u00f1os alojados en la ciudad, puestos bajo la supervisi\u00f3n de un pedagogo particular, se mezclaban durante el d\u00eda en la masa de trescientos alumnos que asist\u00edan al internado. Un criado de la familia se ocupaba especialmente de Francisco, que era el m\u00e1s peque\u00f1o.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seg\u00fan lo que sabemos de las escuelas de la \u00e9poca, los ni\u00f1os empezaron a leer y escribir, utilizando silabarios y los primeros elementos de la gram\u00e1tica, a recitar de memoria oraciones y textos escogidos, a aprender los rudimentos de la gram\u00e1tica latina, las declinaciones y conjugaciones de los verbos. El compromiso con la memoria, todav\u00eda muy dependiente del m\u00e9todo did\u00e1ctico en uso, se concentraba sobre todo en los textos religiosos, pero ya se hac\u00eda hincapi\u00e9 en la calidad de la dicci\u00f3n, rasgo caracter\u00edstico de la educaci\u00f3n humanista. En cuanto a la educaci\u00f3n moral, que entonces ocupaba un lugar importante en la educaci\u00f3n humanista de los estudiantes, tomaba sus modelos m\u00e1s de la antig\u00fcedad pagana que de los autores cristianos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde el comienzo de sus estudios en el colegio de La Roche, Francisco se comport\u00f3 como un excelente alumno. Pero este primer contacto con el mundo escol\u00e1stico pudo haberle dejado algunos recuerdos menos agradables, como \u00e9l mismo cont\u00f3 a un amigo. No le hab\u00eda ocurrido nunca faltar involuntariamente a clase y encontrarse \u201cen la situaci\u00f3n en que a veces se encuentran los buenos alumnos que, habiendo llegado tarde, han acortado ciertas lecciones\u201d<br><br><em>Sin duda, les gustar\u00eda volver al horario obligatorio y ganarse de nuevo la benevolencia de sus profesores; pero oscilando entre el miedo y la esperanza, no pueden decidir a qu\u00e9 hora presentarse ante el irritado profesor; \u00bfdeben evitar su enfado actual sacrificando el esperado perd\u00f3n, u obtener su perd\u00f3n exponi\u00e9ndose al riesgo de ser castigados? En tales vacilaciones, el esp\u00edritu del ni\u00f1o debe esforzarse por discernir qu\u00e9 es lo m\u00e1s ventajoso para \u00e9l.<br><\/em><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, todav\u00eda con sus primos, se encuentra en el internado de Annecy, donde Francisco estudiar\u00e1 durante tres a\u00f1os. Con sus primos, se aloja en la ciudad con una se\u00f1ora, a la que llama t\u00eda. Tras los dos a\u00f1os de gram\u00e1tica en La Roche, entr\u00f3 en el tercer a\u00f1o de estudios cl\u00e1sicos y progres\u00f3 r\u00e1pidamente. Entre los ejercicios utilizados en el colegio figuraban las declamaciones. El muchacho destacaba en ellas, \u201cporque ten\u00eda un porte noble, un f\u00edsico fino, un rostro atractivo y una voz excelente\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Parece que la disciplina era tradicional y severa, y sabemos que el regente se comportaba como un aut\u00e9ntico castigador. Pero la conducta de Francisco no dejaba nada que desear; un d\u00eda \u00e9l mismo pedir\u00eda ser castigado en lugar de su primo Gaspard, que lloraba de miedo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El acontecimiento religioso m\u00e1s importante para un ni\u00f1o era la Primera Comuni\u00f3n, el sacramento por el que \u201cnos unimos y nos juntamos a la bondad divina y recibimos la verdadera vida de nuestras almas\u201d. Como dir\u00eda m\u00e1s tarde sobre la comuni\u00f3n, hab\u00eda preparado \u00absu peque\u00f1o coraz\u00f3n para ser la morada de Aquel\u00bb que quer\u00eda \u00abposeerlo\u00bb entero. Ese mismo d\u00eda recibi\u00f3 el sacramento de la Confirmaci\u00f3n, sacramento por el que nos unimos a Dios \u201ccomo el soldado a su capit\u00e1n\u201d. En esa ocasi\u00f3n, sus padres le dieron como tutor a Don Jean D\u00e9age, un hombre rudo, incluso col\u00e9rico, pero totalmente entregado a su alumno, al que acompa\u00f1ar\u00eda durante toda su educaci\u00f3n.<br><br><strong>En el umbral de la adolescencia<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los a\u00f1os de infancia y juventud de Francisco en Saboya dejar\u00edan en \u00e9l una huella indeleble, pero tambi\u00e9n despertar\u00edan en su alma los primeros g\u00e9rmenes de una vocaci\u00f3n particular. Empe\u00f1ado en dar buen ejemplo a los dem\u00e1s con discreci\u00f3n, interven\u00eda ante sus compa\u00f1eros con iniciativas adecuadas. Todav\u00eda muy joven, le gustaba reunirlos para ense\u00f1arles la lecci\u00f3n de catecismo que estaba aprendiendo. Despu\u00e9s de los juegos, a veces los llevaba a la iglesia de Thorens, donde se hab\u00edan convertido en hijos de Dios. Los d\u00edas de vacaciones, los llevaba con \u00e9l a pasear por el bosque y junto al r\u00edo para cantar y rezar.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero su formaci\u00f3n intelectual no hab\u00eda hecho m\u00e1s que empezar. Al cabo de tres a\u00f1os en el internado de Annecy, sab\u00eda todo lo que Saboya pod\u00eda ense\u00f1arle. Su padre decidi\u00f3 enviarle a Par\u00eds, la capital del saber, para hacer de \u00e9l un \u201cerudito\u201d. Pero, \u00bfa qu\u00e9 internado deb\u00eda enviar a un hijo tan dotado? Primero eligi\u00f3 el internado de Navarra, al que asist\u00eda la nobleza. Pero Francisco intervino h\u00e1bilmente con la ayuda de su madre. Ante la insistencia de su hijo, su padre accedi\u00f3 finalmente a enviarle al internado de los padres jesuitas de Clermont.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Significativamente, antes de partir, Fran\u00e7ois pidi\u00f3 recibir la tonsura, una pr\u00e1ctica todav\u00eda permitida en la \u00e9poca para los muchachos destinados a una carrera eclesi\u00e1stica, lo que, sin embargo, no debi\u00f3 de agradar a su padre, que no deseaba una vocaci\u00f3n eclesi\u00e1stica para su hijo mayor.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Alcanzado el umbral de la adolescencia, el muchacho inici\u00f3 una nueva etapa en su vida. \u201cLa infancia es hermosa\u201d, escribir\u00eda un d\u00eda, \u201cpero querer ser siempre un ni\u00f1o es hacer una elecci\u00f3n equivocada, porque un ni\u00f1o de cien a\u00f1os es despreciado. Empezar a aprender es muy loable, pero quien empieza con la intenci\u00f3n de no perfeccionarse nunca, estar\u00eda actuando contra la raz\u00f3n\u201d. Tras recibir en Saboya los g\u00e9rmenes de estos \u201cm\u00faltiples dones de la naturaleza y de la gracia\u201d, Francisco encontrar\u00eda en Par\u00eds grandes oportunidades para cultivarlos y desarrollarlos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Francisco naci\u00f3 el 21 de agosto de 1567 en el castillo de Sales, en&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":27466,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":112,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[1720,2198,2593,1972,2620,2637],"class_list":["post-27475","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-carisma-salesiano","tag-educacion","tag-familia-salesiana","tag-santos","tag-testigos","tag-vocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27475","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27475"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27475\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/27466"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}