{"id":26948,"date":"2024-03-23T08:29:24","date_gmt":"2024-03-23T08:29:24","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=26948"},"modified":"2024-05-02T07:47:30","modified_gmt":"2024-05-02T07:47:30","slug":"maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-4-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/santisima-virgen-maria\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-4-13\/","title":{"rendered":"Maravillas de la Madre de Dios invocadas bajo el t\u00edtulo de Mar\u00eda Auxiliadora (4\/13)"},"content":{"rendered":"\n<p><em><a href=\"..\/es\/maria-auxiliadora-es\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-3-13\">(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior)<\/a><\/em><br><\/p>\n\n\n\n<p><strong><strong>Cap\u00edtulo V. Devoci\u00f3n de los primeros cristianos a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda.<br><\/strong><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los mismos fieles de la Iglesia primitiva recurr\u00edan constantemente a Mar\u00eda como poderosa auxiliadora de los cristianos. Prueba de ello es la conmoci\u00f3n general causada por la noticia de su inminente partida del mundo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No s\u00f3lo los que estaban en Jerusal\u00e9n, sino tambi\u00e9n los fieles que a\u00fan se encontraban en los alrededores de la ciudad, se agolpaban en torno a la pobre casa de Mar\u00eda, anhelando contemplar una vez m\u00e1s aquel rostro bendito. Conmovida al verse rodeada de tantos hijos que le mostraban con l\u00e1grimas el amor que le profesaban y la pena que sent\u00edan por tener que separarse de ella, les hizo la m\u00e1s c\u00e1lida de las promesas: que les asistir\u00eda desde el cielo, que en el cielo, a la diestra de su divino Hijo, tendr\u00eda mayor poder y autoridad y har\u00eda todo lo posible por el bien de la humanidad. He aqu\u00ed c\u00f3mo San Juan Damasceno relata este maravilloso acontecimiento:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el tiempo de la gloriosa Dormici\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, todos los santos Ap\u00f3stoles, que recorr\u00edan el orbe de la tierra para la salvaci\u00f3n de las naciones, fueron en un momento transportados a Jerusal\u00e9n. All\u00ed se les apareci\u00f3 una visi\u00f3n de \u00e1ngeles y se oy\u00f3 una dulce armon\u00eda de potencias celestiales, y as\u00ed Mar\u00eda, rodeada de gloria divina, entreg\u00f3 su santa alma en las manos de Dios. Luego su cuerpo transportado con el canto de los \u00c1ngeles y Ap\u00f3stoles, fue colocado en un ata\u00fad y llevado a Getseman\u00ed, en cuyo lugar se escuch\u00f3 el canto de los \u00c1ngeles durante tres d\u00edas continuos. Despu\u00e9s de tres d\u00edas ces\u00f3 el canto ang\u00e9lico. Santo Tom\u00e1s, que no hab\u00eda estado con los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles a la muerte de Mar\u00eda, lleg\u00f3 al tercer d\u00eda, y habiendo manifestado el m\u00e1s ferviente deseo de venerar aquel cuerpo que hab\u00eda sido morada de un Dios, los Ap\u00f3stoles que a\u00fan estaban all\u00ed abrieron el sepulcro, pero en ninguna parte pudieron encontrar el sagrado cuerpo de ella. Pero habiendo encontrado los pa\u00f1os en que hab\u00eda sido envuelta, que exhalaban un olor dulc\u00edsimo, cerraron el sepulcro. Quedaron muy asombrados por este milagro y s\u00f3lo pudieron concluir que Aquel que hab\u00eda querido tomar carne de la Virgen Mar\u00eda, hacerse hombre y nacer, aunque era Dios, el Verbo y el Se\u00f1or de la gloria, y que despu\u00e9s del nacimiento conserv\u00f3 intacta su virginidad, quiso tambi\u00e9n que su cuerpo inmaculado despu\u00e9s de la muerte, conserv\u00e1ndolo incorrupto, fuera honrado transport\u00e1ndolo al cielo antes de la resurrecci\u00f3n com\u00fan y universal (San Juan Damasceno).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una experiencia de dieciocho siglos nos muestra del modo m\u00e1s luminoso que Mar\u00eda continu\u00f3 desde el cielo y con el mayor \u00e9xito la misi\u00f3n de madre de la Iglesia y auxiliadora de los cristianos que hab\u00eda comenzado en la tierra. Las innumerables gracias obtenidas despu\u00e9s de su muerte hicieron que su culto se difundiera con la mayor rapidez, de modo que, incluso en aquellos primeros tiempos de persecuci\u00f3n, all\u00ed donde aparec\u00eda el signo de la religi\u00f3n cat\u00f3lica, all\u00ed pod\u00eda verse tambi\u00e9n la imagen de Mar\u00eda. En efecto, desde los d\u00edas en que Mar\u00eda a\u00fan viv\u00eda, ya se encontraban muchos devotos suyos, que se reun\u00edan en el Monte Carmelo y all\u00ed, viviendo juntos en comunidad, se consagraban por entero a Mar\u00eda.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No desagrada al devoto lector que relatemos este hecho tal como se narra en el Oficio de la Santa Iglesia bajo la Fiesta de la Sant\u00edsima Virgen del Monte Carmelo, el 16 de julio.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el sagrado d\u00eda de Pentecost\u00e9s, habiendo sido los Ap\u00f3stoles llenos del Esp\u00edritu Santo, muchos fervientes creyentes (<em>viri plurimi<\/em>) se hab\u00edan entregado a seguir el ejemplo de los santos profetas El\u00edas y Eliseo, y a la predicaci\u00f3n de Juan el Bautista se hab\u00edan preparado para la venida del Mes\u00edas. Al ver verificadas las predicciones que hab\u00edan o\u00eddo del gran Precursor, abrazaron inmediatamente la fe evang\u00e9lica. Luego, viviendo a\u00fan la Sant\u00edsima Virgen, le tomaron especial afecto y la honraron tanto que en el monte Carmelo, donde El\u00edas hab\u00eda visto subir aquella nubecilla, que era una figura distinguida de Mar\u00eda, construyeron un peque\u00f1o santuario a la misma Virgen. All\u00ed se reun\u00edan todos los d\u00edas con piadosos ritos, oraciones y alabanzas y la veneraban como singular protectora de la Orden. Aqu\u00ed y all\u00e1 empezaron a llamarse hermanos de la bienaventurada Virgen del Carmen. Con el tiempo, los sumos pont\u00edfices no s\u00f3lo confirmaron este t\u00edtulo, sino que concedieron indulgencias especiales. Mar\u00eda entonces dio ella misma el nombre, concedi\u00f3 su asistencia a este instituto, estableci\u00f3 para ellos un sagrado escapulario, que dio al bienaventurado Sim\u00f3n Stock para que por este h\u00e1bito celestial se distinguiese aquella sagrada orden y los que lo llevasen estuviesen protegidos de todo mal.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tan pronto como los Ap\u00f3stoles llegaron a nuestras tierras para traer la luz del Evangelio, no tard\u00f3 en surgir en Occidente la devoci\u00f3n a Mar\u00eda. Quienes visitan las catacumbas de Roma, y nosotros somos testigos oculares de ello, encuentran todav\u00eda en esas mazmorras antiguas im\u00e1genes que representan bien las bodas de Mar\u00eda con San Jos\u00e9, bien la asunci\u00f3n de Mar\u00eda al cielo, y otras que representan a la Madre de Dios con el Ni\u00f1o en brazos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un c\u00e9lebre escritor afirma que \u201cen los primeros tiempos de la Iglesia, los cristianos produjeron un tipo de la Virgen de la manera m\u00e1s satisfactoria que la condici\u00f3n del arte en aquella \u00e9poca pod\u00eda haber requerido. El sentimiento de modestia que resplandec\u00eda, seg\u00fan San Ambrosio, en estas im\u00e1genes de la Virgen, prueba que, a falta de una efigie real de la Madre de Dios, el arte cristiano supo reproducir en ella la semejanza de su alma, esa belleza f\u00edsica s\u00edmbolo de perfecci\u00f3n moral que no se pod\u00eda dejar de atribuir a la Virgen divina. Este car\u00e1cter se encuentra tambi\u00e9n en ciertas pinturas de las catacumbas, en las que se pinta a la Virgen sentada con el Ni\u00f1o Jes\u00fas sobre sus rodillas, unas veces de pie y otras de medio cuerpo, siempre de una manera que parece ajustarse a un tipo hier\u00e1tico\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cEn las catacumbas de Santa In\u00e9s, escribe Ventura, fuera de Porta Pia, donde se pueden ver no s\u00f3lo tumbas, sino oratorios todav\u00eda de cristianos del siglo II llenos de inmensas riquezas de arqueolog\u00eda cristiana y preciosos recuerdos del cristianismo primitivo, se encuentran en gran abundancia im\u00e1genes de Mar\u00eda con el divino Ni\u00f1o en brazos que atestiguan la fe de la Iglesia antigua sobre la necesidad de la mediaci\u00f3n de Mar\u00eda para obtener gracias de Jesucristo, y sobre el culto a las im\u00e1genes sagradas que la herej\u00eda ha intentado destruir, tach\u00e1ndolas de novedades supersticiosas\u201d.<br><br><strong>Cap\u00edtulo VI. La B. Virgen explica a San Gregorio [Taumaturgo] los misterios de la fe. &#8211; Castigo de Nestorio.<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque la santa Virgen Mar\u00eda se ha mostrado en todo tiempo auxilio de los cristianos en todas las necesidades de la vida, parece que quiso de un modo particular manifestar su poder cuando la Iglesia fue atacada en las verdades de la fe, ya por la herej\u00eda, ya por las armas enemigas. Recogemos aqu\u00ed algunos de los acontecimientos m\u00e1s gloriosos que todos concurren a confirmar lo que est\u00e1 escrito en la Biblia. T\u00fa eres como la torre de David, cuyo edificio est\u00e1 rodeado de murallas; mil escudos cuelgan alrededor, y toda clase de armaduras de los m\u00e1s valientes (Cant. 4, 4). Veamos ahora c\u00f3mo se verifican estas palabras en los hechos de la historia eclesi\u00e1stica.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hacia mediados del siglo III vivi\u00f3 san Gregorio, conocido como taumaturgo por la multitud de milagros que realiz\u00f3. Como el obispo de Neocesarea, su patria, hab\u00eda muerto, San Fedimo, arzobispo de Amasea, de quien aqu\u00e9l depend\u00eda, pens\u00f3 en elevar a San Gregorio a ese obispado. Pero, consider\u00e1ndose indigno de tan sublime dignidad, se ocult\u00f3 en el desierto; es m\u00e1s, para no ser encontrado, iba de una soledad a otra; pero San Fedimo, iluminado por el Se\u00f1or, lo eligi\u00f3 obispo de Neocesarea a pesar suyo, aunque ausente.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquella di\u00f3cesis segu\u00eda adorando a falsas divinidades, y cuando s. Gregorio s\u00f3lo ten\u00eda 17 cristianos en total. Gregorio se sinti\u00f3 muy consternado cuando se vio obligado a aceptar una dignidad tan alta y peligrosa, sobre todo porque en aquella ciudad hab\u00eda quienes hac\u00edan una mezcla monstruosa de los misterios de la fe con las rid\u00edculas f\u00e1bulas de los gentiles. Rog\u00f3, pues, Gregorio a Fedimo que le concediese alg\u00fan tiempo para instruirse mejor en los sagrados misterios, y pasaba noches enteras en el estudio y la meditaci\u00f3n, encomend\u00e1ndose a la Sant\u00edsima Virgen, que es la madre de la sabidur\u00eda, y de la que era muy devoto. Sucedi\u00f3 una noche que, tras larga meditaci\u00f3n sobre los sagrados misterios, se le apareci\u00f3 un venerable anciano de celestial belleza y majestad. Asombrado ante tal espect\u00e1culo, le pregunt\u00f3 qui\u00e9n era y qu\u00e9 deseaba. El anciano le tranquiliz\u00f3 amablemente y le dijo que hab\u00eda sido enviado por Dios para explicarle los misterios que meditaba. Al o\u00edr esto, con gran alegr\u00eda se puso a mirarle, y con la mano le se\u00f1al\u00f3 otra aparici\u00f3n en forma de mujer que brillaba como un rel\u00e1mpago, y en belleza superaba a toda criatura humana. Asustado, se postr\u00f3 en tierra en un acto de veneraci\u00f3n. Mientras tanto, oy\u00f3 que la mujer, que era la Sant\u00edsima Virgen, llamaba a aquel anciano por el nombre de Juan Evangelista, y le invitaba a explicarle los misterios de la verdadera religi\u00f3n. San Juan contest\u00f3 que estaba muy dispuesto a hacerlo, puesto que as\u00ed le agradaba a la Madre del Se\u00f1or. Y, en efecto, se puso a explicarle muchos puntos de la doctrina cat\u00f3lica, entonces a\u00fan no dilucidados por la Iglesia y, por tanto, muy oscuros.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le explic\u00f3 que hab\u00eda un solo Dios en tres personas, Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, que los tres son perfectos, invisibles, incorruptibles, inmortales y eternos; que al Padre se atribuye especialmente el poder y la creaci\u00f3n de todas las cosas; que al Hijo se atribuye especialmente la sabidur\u00eda, y que se hizo verdaderamente hombre, y es igual al Padre aunque engendrado de \u00e9l; que el Esp\u00edritu Santo procede del Padre y del Hijo y es la fuente de toda santidad; Trinidad perfecta sin divisi\u00f3n ni desigualdad, que siempre ha sido y ser\u00e1 inmutable e invariable.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una vez explicadas \u00e9stas y otras alt\u00edsimas doctrinas, la visi\u00f3n se desvaneci\u00f3, y Gregorio escribi\u00f3 inmediatamente las cosas que hab\u00eda aprendido y las ense\u00f1\u00f3 constantemente en su Iglesia, sin dejar nunca de dar gracias a la Sant\u00edsima Virgen que le hab\u00eda instruido de manera tan portentosa.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si Mar\u00eda demostr\u00f3 ser una ayuda prodigiosa para los cristianos en favor de la fe cat\u00f3lica, Dios muestra cu\u00e1n terribles son los castigos infligidos a los que blasfeman contra la fe. Lo vemos verificado en el fatal fin que sobrevino a Nestorio, obispo de Constantinopla. Neg\u00f3 que la Virgen Mar\u00eda fuera propiamente la madre de Dios.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los graves esc\u00e1ndalos causados por su predicaci\u00f3n movieron al Sumo Pont\u00edfice, que se llamaba Celestino I, a examinar la doctrina del heresiarca, que encontr\u00f3 err\u00f3nea y llena de impiedad. El paciente pont\u00edfice, sin embargo, primero lo amonest\u00f3 y luego amenaz\u00f3 con separarlo de la Iglesia si no se retractaba de sus errores.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La obstinaci\u00f3n de Nestorio oblig\u00f3 al papa a convocar un concilio de m\u00e1s de 200 obispos en la ciudad de \u00c9feso, presidido por san Cirilo como legado papal. Este concilio, que fue el tercer Concilio Ecum\u00e9nico, se reuni\u00f3 en el a\u00f1o de Cristo 431.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los errores de Nestorio fueron anatematizados, pero el autor no se convirti\u00f3, sino que se volvi\u00f3 m\u00e1s obstinado. Por ello fue depuesto de su sede, exiliado a Egipto, donde despu\u00e9s de muchas tabulaciones cay\u00f3 en manos de una banda de saqueadores. A causa del exilio, la pobreza, el abandono, una ca\u00edda de caballo y su avanzada edad, sufri\u00f3 dolores atroces. Finalmente, su cuerpo vivo se pudri\u00f3 y su lengua, \u00f3rgano de tantas blasfemias, se pudri\u00f3 y se llen\u00f3 de gusanos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As\u00ed muri\u00f3 quien se atrevi\u00f3 a proferir tantas blasfemias contra la augusta Madre del Salvador.<\/p>\n\n\n\n<p><br><a href=\"..\/es\/maria-auxiliadora-es\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-5-13\">(continuaci\u00f3n)<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior) Cap\u00edtulo V. 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