{"id":26927,"date":"2024-03-22T16:11:25","date_gmt":"2024-03-22T16:11:25","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=26927"},"modified":"2024-03-22T16:15:41","modified_gmt":"2024-03-22T16:15:41","slug":"misionero-en-la-patagonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/misiones\/misionero-en-la-patagonia\/","title":{"rendered":"Misionero en la Patagonia"},"content":{"rendered":"\n<p><em><em>La Patagonia, regi\u00f3n meridional de Sudam\u00e9rica, dividida entre Argentina y Chile, es un territorio presente en los primeros sue\u00f1os misioneros de Don Bosco. Este \u201csue\u00f1o\u201d tambi\u00e9n se ha realizado en una misi\u00f3n que da sus frutos a\u00fan hoy.<br><\/em><\/em><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El nombre proviene de los nativos de aquellas tierras, patagones, t\u00e9rmino utilizado por Fernando de Magallanes, nativos que hoy se identifican como las tribus Tehuelche y aonikenk. Estos nativos fueron so\u00f1ados por Don Bosco en 1872, como cuenta Don Lemoyne en sus <em>Memorias Biogr\u00e1ficas<\/em> (MB X,54-55).<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c<em>Me parec\u00eda encontrarme en una regi\u00f3n salvaje y totalmente desconocida. Era una llanura inmensa, toda sin cultivar, en la que no se ve\u00edan ni colinas ni monta\u00f1as. En sus extremos, sin embargo, se alzaban \u00e1speras monta\u00f1as. Vi multitudes de hombres caminando por ella. Estaban casi desnudos, eran de una altura y estatura extraordinarias, de aspecto feroz, con el pelo desgre\u00f1ado y largo, de color bronceado y negruzco, y s\u00f3lo vest\u00edan con amplias capas de pieles de animales, que les llegaban hasta los hombros. Ten\u00edan por armas una especie de lanza larga y la honda (el lazo).<\/em><br><em>Estas muchedumbres de hombres, dispersas aqu\u00ed y all\u00e1, ofrec\u00edan al espectador diferentes escenas: unos corr\u00edan de un lado a otro cazando bestias; aquellos iban de un lado a otro, llevando trozos de carne ensangrentada clavados en las puntas de sus lanzas. Por un lado, unos luchaban entre s\u00ed; otros se enzarzaban a golpes con soldados vestidos a la europea, y el suelo estaba sembrado de cad\u00e1veres. Yo temblaba ante aquel espect\u00e1culo, y al fondo de la llanura aparecieron muchas figuras que, por su vestimenta y maneras, supe que eran misioneros de diversas \u00f3rdenes. Se acercaban a predicar la religi\u00f3n de Jesucristo a aquellos b\u00e1rbaros. Yo los miraba bien, pero no conoc\u00eda a ninguno de ellos. Se metieron en medio de aquellos salvajes; pero los b\u00e1rbaros, en cuanto los vieron, con una furia diab\u00f3lica, con una alegr\u00eda infernal, se les echaron encima, y todos ellos los mataron, con feroz tormento los descuartizaron, los despedazaron y clavaron los pedazos de aquella carne en la punta de sus largas picas. Luego repet\u00edan de vez en cuando las escenas de anteriores escaramuzas entre ellos y con los pueblos vecinos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu\u00e9s de haber estado observando a aquellas horribles gentes en el matadero, me dije: &#8211; \u00bfC\u00f3mo podremos convertir a gente tan brutal? &#8211; Mientras tanto, vi a lo lejos un grupo de otros misioneros que se acercaban a los salvajes con caras alegres, precedidos por una hueste de j\u00f3venes.<br>Tembl\u00e9, pensando: &#8211; Vienen para matarlos. &#8211; Y me acerqu\u00e9 a ellos: eran cl\u00e9rigos y sacerdotes. Los mir\u00e9 atentamente y los reconoc\u00ed como nuestros salesianos. Conoc\u00eda a los primeros, y aunque no pude conocer personalmente a muchos otros que siguieron a los primeros, me di cuenta de que tambi\u00e9n ellos eran misioneros salesianos, de los nuestros.<br><\/em><em>&#8211; \u00bfC\u00f3mo es esto? \u2013 exclamaba. No quer\u00eda dejarles continuar y estaba all\u00ed para imped\u00edrselo. Esperaba que en cualquier momento corrieran la misma suerte que los antiguos Misioneros. Quer\u00eda hacerles retroceder, cuando vi que su aparici\u00f3n hizo regocijarse a todas aquellas turbas b\u00e1rbaras, que bajaron sus armas, depusieron su ferocidad y acogieron a nuestros Misioneros con todas las muestras de cortes\u00eda. Asombrado por ello, me dije: &#8216;\u00a1Veamos c\u00f3mo acaba esto! &#8211; Y vi que nuestros Misioneros avanzaban hacia aquellas hordas de salvajes; los instru\u00edan y ellos escuchaban de buen grado su voz; ense\u00f1aban y ellos aprend\u00edan con esmero; amonestaban, y ellos aceptaban y pon\u00edan en pr\u00e1ctica sus amonestaciones.<br><\/em><em>Me qued\u00e9 observando, y not\u00e9 que los Misioneros rezaban el santo Rosario, mientras los salvajes, corriendo de todas partes, hac\u00edan ala a su paso, y con buen acuerdo respond\u00edan a aquella oraci\u00f3n.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al cabo de un rato, los Salesianos fueron a colocarse en el centro de aquella muchedumbre que los rodeaba, y se arrodillaron. Los salvajes, habiendo puesto sus armas en el suelo a los pies de los Misioneros, doblaron tambi\u00e9n las rodillas.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y he aqu\u00ed que uno de los Salesianos enton\u00f3: Alabad a Mar\u00eda, oh lenguas fieles, y aquella multitud, toda a una voz, continu\u00f3 el canto de dicha alabanza, tan al un\u00edsono y con tal fuerza de voz, que yo, casi asustado, me despert\u00e9.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tuve este sue\u00f1o hace cuatro o cinco a\u00f1os y caus\u00f3 una gran impresi\u00f3n en mi alma, creyendo que era una advertencia celestial. Sin embargo, no comprend\u00ed realmente su significado particular. Comprend\u00ed, sin embargo, que se refer\u00eda a las misiones extranjeras, que antes hab\u00edan sido mi m\u00e1s ferviente deseo<\/em>\u201d.<br><br><em>El sue\u00f1o, pues, ocurri\u00f3 hacia 1872. Al principio Don Bosco pens\u00f3 que eran los pueblos de Etiop\u00eda, luego pens\u00f3 en los alrededores de Hong Kong, despu\u00e9s en los pueblos de Australia y de las Indias; y s\u00f3lo en 1874, cuando recibi\u00f3, como veremos, las invitaciones m\u00e1s apremiantes para enviar a los Salesianos a Argentina, supo claramente que los salvajes que hab\u00eda visto en su sue\u00f1o eran los nativos de esa inmensa regi\u00f3n, entonces casi desconocida, que era la Patagonia.<br><\/em><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La misi\u00f3n, que comenz\u00f3 hace casi 150 a\u00f1os, contin\u00faa hoy.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un salesiano, el padre Ding, sinti\u00f3 la llamada misionera al cumplir 50 a\u00f1os. Es una llamada dentro de otra llamada: dentro de la vocaci\u00f3n de seguir a Dios como consagrado en la Congregaci\u00f3n Salesiana, alguien siente la llamada a dar un paso m\u00e1s, a dejarlo todo y partir para llevar el Evangelio a nuevos lugares, la \u201c<em>missio ad gentes<\/em>\u201d para toda la vida. Tras finalizar su encargo como delegado inspectorial de Misiones en sus \u00faltimos a\u00f1os en Filipinas, se puso a disposici\u00f3n para formar parte de la 152\u00aa expedici\u00f3n misionera, y en 2021, fue destinado a la Patagonia, en la Inspector\u00eda Argentina-Sur (ARS).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tras un curso para nuevos misioneros salesianos, que se acort\u00f3 debido al COVID, y la entrega de la cruz misionera el 21 de noviembre de 2021, el primer compromiso fue estudiar espa\u00f1ol, junto a su compa\u00f1ero el padre Barnab\u00e9, de Ben\u00edn, en Salamanca, Espa\u00f1a. Pero una vez que llegaron a Argentina, el padre Ding se dio cuenta de que no entend\u00eda tanto por la velocidad del habla y las diferencias de acento. Sigui\u00f3 incultur\u00e1ndose en Buenos Aires, tras lo cual lleg\u00f3 a su destino, la Patagonia, tierra de los primeros misioneros salesianos. La acogida y la amabilidad de la gente de Buenos Aires le hicieron sentirse como en casa y le ayudaron a superar los \u201cchoques\u201d culturales.<br><br>Nos cuenta:<br><em>\u00bfC\u00f3mo llegas a confirmarte en tu vocaci\u00f3n misionera? En la vida cotidiana, a trav\u00e9s de las actividades diarias en la escuela, en la parroquia y en el oratorio. El esp\u00edritu de Don Bosco est\u00e1 vivo en el pa\u00eds que acogi\u00f3 a los primeros misioneros salesianos, precisamente en La Boca, donde comenz\u00f3 la primera obra parroquial salesiana. Uno de los secretos que permite que esta vitalidad contin\u00fae hoy es el compromiso de los laicos corresponsables, que se ponen a disposici\u00f3n con fidelidad y creatividad, trabajando codo a codo con los salesianos. Un verdadero ejemplo de esp\u00edritu de familia y de entrega a la misi\u00f3n, que realiza pr\u00e1cticamente las reflexiones del Cap\u00edtulo General 24 sobre la colaboraci\u00f3n entre salesianos y laicos.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otro aspecto que llama la atenci\u00f3n es el incansable trabajo en favor de los pobres y marginados. En La Boca se prepara un almuerzo dominical para los pobres de la ciudad, y se puede ver al personal de la escuela, a los feligreses y a los miembros de la Familia Salesiana cocinando y ayudando a los necesitados, todos juntos, empezando por el director de la comunidad y el director de la escuela. El oratorio es muy activo, con animadores fervorosos y el grupo de \u00abexploradores\u201d, similares a los scouts que siguen los valores del Evangelio y de Don Bosco.<br><br><\/em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pesar del reto de la barrera ling\u00fc\u00edstica, el padre Ding nos dice<em>: Lo que he aprendido aqu\u00ed es que se comprende a todos y a todo, s\u00f3lo si te entregas de todo coraz\u00f3n a la misi\u00f3n que se te ha confiado, a las personas con las que y para las que vives.<br><\/em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En los pr\u00f3ximos meses, Villa Regina (R\u00edo Negro) ser\u00e1 su nuevo hogar, en la Patagonia. Le deseamos una santa misi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><br><em>Marco Fulgaro<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Patagonia, regi\u00f3n meridional de Sudam\u00e9rica, dividida entre Argentina y Chile, es un territorio presente&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":26921,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":102,"footnotes":""},"categories":[185],"tags":[1720,1852,1894,1924,1960,2620],"class_list":["post-26927","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-misiones","tag-carisma-salesiano","tag-entrevistas","tag-misiones","tag-paises","tag-salesianos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26927","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26927"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26927\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26921"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26927"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26927"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26927"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}