{"id":26898,"date":"2024-03-18T08:09:58","date_gmt":"2024-03-18T08:09:58","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=26898"},"modified":"2024-05-02T07:09:40","modified_gmt":"2024-05-02T07:09:40","slug":"vida-de-san-jose-esposo-de-maria-santisima-padre-adoptivo-de-jesucristo-3-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/vida-de-san-jose-esposo-de-maria-santisima-padre-adoptivo-de-jesucristo-3-3\/","title":{"rendered":"Vida de San Jos\u00e9, esposo de Mar\u00eda Sant\u00edsima, padre adoptivo de Jesucristo (3\/3)"},"content":{"rendered":"\n<p><em><em><a href=\"..\/es\/nuestros-santos\/vida-de-san-jose-esposo-de-maria-santisima-padre-adoptivo-de-jesucristo-2-3\">(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior)<\/a><\/em><\/em><br><br><br><strong><strong>Cap\u00edtulo XX. Muerte de San Jos\u00e9. &#8211; Su entierro.<br><\/strong><\/strong><em><em>Nunc dimittis servum tuum Domine, secundum verbum tuum in pace, quia viderunt oculi mei salutare tuum.<\/em><\/em> (Ahora, Se\u00f1or, deja que tu siervo se vaya en paz, conforme a tu palabra, porque mis ojos han visto al Salvador dado por ti. &#8211; Lc. 2:29)<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00eda llegado el \u00faltimo momento, Jos\u00e9 hizo un esfuerzo supremo para levantarse y adorar a aquel a quien los hombres consideraban su hijo, pero que Jos\u00e9 sab\u00eda que era su Se\u00f1or y Dios. Quiso arrojarse a sus pies y pedir la remisi\u00f3n de sus pecados. Pero Jes\u00fas no le permiti\u00f3 arrodillarse y lo recibi\u00f3 en sus brazos. As\u00ed, apoyando su venerable cabeza sobre el pecho divino de Jes\u00fas, con los labios cerca de aquel coraz\u00f3n adorable, Jos\u00e9 expir\u00f3, dando a los hombres un \u00faltimo ejemplo de fe y humildad. Era el d\u00eda diecinueve de marzo del a\u00f1o de Roma 777, el vig\u00e9simo quinto desde el nacimiento del Salvador.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jes\u00fas y Mar\u00eda lloraron sobre el cuerpo fr\u00edo de Jos\u00e9, y guardaron a su lado la l\u00fagubre vigilia de los muertos. Jes\u00fas mismo lav\u00f3 este cuerpo virginal, cerr\u00f3 los ojos y cruz\u00f3 las manos sobre su pecho; luego lo bendijo para preservarlo de la corrupci\u00f3n de la tumba, y puso a los \u00e1ngeles del Para\u00edso bajo su custodia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los funerales del pobre trabajador fueron tan modestos como lo hab\u00eda sido toda su vida. Pero, si tales parecieron ante la faz de la tierra, fueron de tan gran honor que, ciertamente, no presumieron de los m\u00e1s gloriosos emperadores del mundo, pues el Rey y la Reina del Cielo, Jes\u00fas y Mar\u00eda, estuvieron presentes en el augusto cuerpo. El cuerpo de Jos\u00e9 fue depositado en el sepulcro de sus padres, en el valle de Josafat, entre el monte de Si\u00f3n y el monte de los Olivos.<br><br><br><strong>Cap\u00edtulo XXI. Poder de San Jos\u00e9 en el cielo. Razones de nuestra confianza.<br><\/strong><em><em>Ite ad Josephet quicquid vobis dixerit facite<\/em>.<\/em> (Ve a Jos\u00e9 y haz lo que \u00e9l te diga. &#8211; Gn. 41,55)<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 No siempre la gloria y el poder de los justos sobre la tierra es la medida cierta del m\u00e9rito de su santidad; pero no lo es de aquella gloria y poder con que son revestidos en el cielo, donde cada uno es recompensado seg\u00fan sus obras. Cuanto m\u00e1s santos han sido a los ojos de Dios, tanto m\u00e1s son elevados a un grado sublime de poder y autoridad.<br><strong>Una vez establecido este principio, no debemos creer que, entre los bienaventurados que son objeto de nuestro culto religioso, San Jos\u00e9 es, despu\u00e9s de Mar\u00eda, el m\u00e1s importante. Jos\u00e9 es, despu\u00e9s de Mar\u00eda, el m\u00e1s poderoso de todos ante Dios, y el que m\u00e1s justamente merece nuestra confianza y homenaje? En efecto, \u00a1cu\u00e1ntos gloriosos privilegios le distinguen de los dem\u00e1s santos, y deben inspirarnos una profunda y tierna veneraci\u00f3n!<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El hijo de Dios que eligi\u00f3 a Jos\u00e9 por padre, para recompensar todos sus servicios y darle a cambio las demostraciones del m\u00e1s tierno amor en el tiempo de su vida mortal, no le ama menos en el cielo de lo que le am\u00f3 sobre la tierra. Feliz de tener toda la eternidad para compensar a su amado padre por todo lo que ha hecho por \u00e9l en la vida presente, con tan ardiente celo, tan inviolable fidelidad y tan profunda humildad. Esto hace que el divino Salvador est\u00e9 siempre dispuesto a escuchar favorablemente todas sus oraciones y a cumplir todos sus deseos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Encontramos en los privilegios y favores con que fue colmado el antiguo Jos\u00e9, que no era m\u00e1s que una sombra de nuestro verdadero Jos\u00e9, una figura del cr\u00e9dito omnipotente de que goza en el cielo el santo esposo de Mar\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El Fara\u00f3n, para recompensar los servicios que hab\u00eda recibido de Jos\u00e9, hijo de Jacob, lo estableci\u00f3 administrador general de su casa, due\u00f1o de todos sus bienes, deseando que todo se hiciera seg\u00fan sus \u00f3rdenes. Despu\u00e9s de haberlo establecido como virrey de Egipto, le dio el sello de su autoridad real y le otorg\u00f3 plenos poderes para concederle todas las gracias que deseara. Orden\u00f3 que se le llamara el salvador del mundo, para que sus s\u00fabditos reconocieran que a \u00e9l deb\u00edan su salud; en resumen, envi\u00f3 a Jos\u00e9 a todos los que acud\u00edan en busca de alg\u00fan favor, para que lo obtuvieran de su autoridad y le mostraran su gratitud: <em>Ite ad Ioseph, et quidquid dixerit vobis, facile<\/em> &#8211; Gn 41,55; Ve a Jos\u00e9, haz todo lo que te diga y recibe de \u00e9l todo lo que te d\u00e9.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero \u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s maravillosos y capaces de inspirarnos una confianza sin l\u00edmites son los privilegios del casto esposo de Mar\u00eda, el padre adoptivo del Salvador! No es un rey de la tierra como el Fara\u00f3n, sino que es Dios Todopoderoso quien ha querido colmar a este nuevo Jos\u00e9 con sus favores. Comienza por establecerlo como amo y venerable cabeza de la Sagrada Familia; quiere que todo le obedezca y le est\u00e9 sometido, incluso su propio hijo igual a \u00e9l en todo. Lo convierte en su virrey, queriendo que represente a su adorable persona hasta el punto de darle el privilegio de llevar su nombre y de ser llamado padre de su unig\u00e9nito. Pone a este hijo en sus manos, para hacernos saber que le da un poder ilimitado para realizar toda gracia. Observa c\u00f3mo da a conocer en el Evangelio para toda la tierra y en todas las \u00e9pocas, que San Jos\u00e9 es el padre del rey de reyes: <em>Erant pater et mater eius mirantes <\/em>&#8211; Lc. 2,33. Desea que se le llame Salvador del mundo, puesto que aliment\u00f3 y preserv\u00f3 a aquel que es la salud de todos los hombres. Por \u00faltimo, nos advierte que, si deseamos gracias y favores, debemos dirigirnos a Jos\u00e9: <em>Ite ad Ioseph<\/em>, pues es \u00e9l quien tiene todo el poder ante el Rey de reyes para obtener todo lo que pida.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La santa Iglesia reconoce este poder soberano de Jos\u00e9, pues pide por su intercesi\u00f3n lo que no podr\u00eda obtener por s\u00ed misma: <em>Ut quod possibilitas nostra non obtinet, eius nobis intercessione donetur<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ciertos santos, dice el doctor ang\u00e9lico, han recibido de Dios el poder de socorrernos en ciertas necesidades particulares; pero el cr\u00e9dito de San Jos\u00e9 no tiene l\u00edmite; se extiende a todas las necesidades, y todos los que recurren a \u00e9l con confianza tienen la certeza de que se les conceder\u00e1 prontamente. Santa Teresa nos declara que nunca pidi\u00f3 nada a Dios por intercesi\u00f3n de San Jos\u00e9 que no obtuviera r\u00e1pidamente: y el testimonio de esta santa vale por mil otros, puesto que se fundamenta en la experiencia cotidiana de sus favores. Los dem\u00e1s santos gozan, es cierto, de gran cr\u00e9dito en el cielo; pero interceden como siervos y no mandan como amos. Jos\u00e9, que ha visto a Jes\u00fas y a Mar\u00eda sometidos a \u00e9l, puede obtener sin duda todo lo que quiera del rey su hijo y de la reina su esposa. Tiene cr\u00e9dito ilimitado ante uno y otra, y, como dice Gersone, ordena m\u00e1s que suplica: <em>Non impetrat, sed imperat<\/em>. Jes\u00fas, dice San Bernardino de Siena, quiere continuar en el cielo para dar a San Jos\u00e9 una prueba de su respeto filial obedeciendo todos sus deseos: <em>Dum pater orat natum, velut imperium reputatur<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfEs que pod\u00eda negar Jesucristo a Jos\u00e9, que nunca le neg\u00f3 nada en el tiempo de su vida? Mois\u00e9s no era en su vocaci\u00f3n m\u00e1s que el jefe y conductor del pueblo de Israel, y sin embargo se conduc\u00eda con Dios con tal autoridad, que cuando le reza en nombre de aquel pueblo rebelde e incorregible, su oraci\u00f3n parece convertirse en una orden, que en cierto modo ata las manos de la majestad divina, y la reduce a ser casi incapaz de castigar a los culpables, hasta que los haya liberado: <em>Dimitte me, ut irascatur furor meus contro eos et deleam eos<\/em>. (Ex. 32).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero, \u00bfcu\u00e1nta mayor virtud y poder no tendr\u00e1 la oraci\u00f3n que Jos\u00e9 dirige por nosotros al juez soberano, de quien fue gu\u00eda y padre adoptivo? Porque si es verdad, como dice San Bernardo, que Jesucristo, que es nuestro abogado ante el Padre, le presenta sus sagradas llagas y la adorable sangre que derram\u00f3 por nuestra salud, si Mar\u00eda, por su parte, presenta a su Hijo \u00fanico el seno que lo llev\u00f3 y aliment\u00f3, \u00bfno podemos a\u00f1adir que San Jos\u00e9 muestra al Hijo y a la Madre las manos que tanto trabajaron por ellos y el sudor que derram\u00f3 para ganar su sustento por encima de la tierra? Y si Dios Padre no puede negar nada a su amado Hijo cuando le ruega por sus sagradas llagas, ni el Hijo negar nada a su sant\u00edsima Madre cuando le ruega por las entra\u00f1as que le han parido, \u00bfno estamos obligados a creer que ni el Hijo, ni la Madre que se ha convertido en dispensadora de las gracias que Jesucristo mereci\u00f3, pueden negar nada a San Jos\u00e9 cuando les ruega por todo lo que ha hecho por ellos en los treinta a\u00f1os de su vida?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Imaginemos que nuestro santo protector dirige esta conmovedora oraci\u00f3n a Jesucristo, su Hijo adoptivo, por nosotros: \u201cOh divino Hijo m\u00edo, d\u00edgnate derramar tus gracias m\u00e1s abundantes sobre mis fieles siervos; te lo pido por el dulce nombre de Padre con el que tantas veces me has honrado, por esos brazos que te recibieron y calentaron en tu nacimiento, que te llevaron a Egipto para salvarte de la ira de Herodes; Te pido por aquellos ojos cuyas l\u00e1grimas enjugu\u00e9, por aquella sangre preciosa que recog\u00ed en tu circuncisi\u00f3n; por los trabajos y fatigas que soport\u00e9 con tanto contento para alimentar tu infancia, para criarte en tu juventud&#8230;\u201d \u00bfPodr\u00eda Jes\u00fas, tan lleno de caridad, resistirse a semejante oraci\u00f3n? Y si est\u00e1 escrito, dice San Bernardo, que hace la voluntad de los que le temen, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda negarse a hacer la de quien le sirvi\u00f3 y aliment\u00f3 con tanta fidelidad, con tanto amor? <em>Si voluntatem timentium se faciet; quomodo voluntatem nutrientis se non faciet?<\/em> (Un piadoso escritor en sus comentarios al Salmo 144:19).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero lo que debe redoblar nuestra confianza en San Jos\u00e9 es su inefable caridad para con nosotros. Jes\u00fas, haci\u00e9ndose hijo suyo, puso en su coraz\u00f3n un amor m\u00e1s tierno que el del mejor de los padres.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfAcaso no nos hemos convertido en sus hijos, mientras Jesucristo es nuestro hermano y Mar\u00eda, su casta esposa, es nuestra madre llena de misericordia?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dirij\u00e1monos, pues, a san Jos\u00e9 con una confianza viva y plena. Su oraci\u00f3n unida a la de Mar\u00eda y presentada a Dios en nombre de la adorable infancia de Jesucristo, no podr\u00e1 encontrar rechazo, sino que obtendr\u00e1 todo lo que pida.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El poder de San Jos\u00e9 es ilimitado; se extiende a todas las necesidades de nuestra alma y de nuestro cuerpo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Despu\u00e9s de tres a\u00f1os de violenta y continua enfermedad, que no le dejaba ni reposo ni esperanza de recuperaci\u00f3n, Santa Teresa recurri\u00f3 a San Jos\u00e9. Teresa recurri\u00f3 a San Jos\u00e9; y \u00e9ste le procur\u00f3 pronto la salud.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Principalmente en nuestra \u00faltima hora, cuando la vida est\u00e1 a punto de abandonarnos como a un falso amigo, cuando el infierno redoblar\u00e1 sus esfuerzos para secuestrar nuestras almas en el paso a la eternidad, es en ese momento decisivo para nuestra salud cuando San Jos\u00e9 nos asistir\u00e1 de un modo muy especial, si somos fieles a honrarle y rezarle en vida. El divino Salvador, para recompensarle por haberle rescatado de la muerte libr\u00e1ndole de la ira de Herodes, le concedi\u00f3 el privilegio especial de rescatar de las asechanzas del demonio y de la muerte eterna a los moribundos que se pusieran bajo su protecci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por eso se le invoca con Mar\u00eda en todo el mundo cat\u00f3lico como patr\u00f3n de la buena muerte. \u00a1Oh! qu\u00e9 felices ser\u00edamos si pudi\u00e9ramos morir como tantos fieles servidores de Dios, pronunciando los nombres omnipotentes de Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9. El Hijo de Dios, dice el Venerable Bernardo de Bustis, teniendo las llaves del para\u00edso, dio una a Mar\u00eda, la otra a Jos\u00e9, para que introdujeran a todos sus fieles servidores en el lugar del refrigerio, de la luz y de la paz.<br><br><br><strong>Cap\u00edtulo XXII. Propagaci\u00f3n del culto e instituci\u00f3n de la fiesta del 19 de marzo y del Patrocinio de San Jos\u00e9.<br><\/strong><em>Qui custos est domini sui glorificabitur<\/em>. (El que guarda a su se\u00f1or ser\u00e1 honrado. &#8211; Pr. 27,18)<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed como la Divina Providencia decret\u00f3 que San Jos\u00e9 muriera antes de que Jes\u00fas se manifestara p\u00fablicamente como Salvador de la humanidad, as\u00ed tambi\u00e9n decret\u00f3 que el culto a este santo no se difundiera antes de que la fe cat\u00f3lica se hubiera extendido universalmente por todo el mundo. En efecto, la exaltaci\u00f3n de este santo en los primeros tiempos del cristianismo parec\u00eda peligrosa para la fe a\u00fan d\u00e9bil del pueblo. Era muy conveniente que se inculcara la dignidad de Jesucristo nacido de una virgen por obra del Esp\u00edritu Santo; ahora bien, proponer la memoria de San Jos\u00e9, esposo de Mar\u00eda, habr\u00eda ensombrecido esa creencia dogm\u00e1tica en algunas mentes d\u00e9biles, a\u00fan no ilustradas sobre los milagros del poder divino. Adem\u00e1s, en aquellos siglos de batallas era importante hacer objeto principal de veneraci\u00f3n a los santos h\u00e9roes que hab\u00edan derramado su sangre con el martirio para defender la fe.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como la fe se consolid\u00f3 entonces entre el pueblo y fueron elevados al honor de los altares muchos santos que hab\u00edan edificado la Iglesia con el esplendor de sus virtudes sin pasar por el tormento, pronto pareci\u00f3 de lo m\u00e1s conveniente que no se dejara en silencio a un santo del que el propio Evangelio hac\u00eda tan amplios elogios. Por eso los griegos, adem\u00e1s de la fiesta de todos los antepasados de Cristo (que fueron justos) celebrada el domingo anterior a Navidad, consagraron el domingo que corre en esta octava al culto de San Jos\u00e9, esposo de Mar\u00eda, del santo profeta David y de Santiago, primo del Se\u00f1or.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el calendario Copto, bajo el 20 de julio, se menciona a San Jos\u00e9, y algunos creen que el 4 de julio fue el d\u00eda de la muerte de nuestro santo.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En la Iglesia latina, pues, el culto a San Jos\u00e9 se remonta a la antig\u00fcedad de los primeros siglos, como se desprende de los antiqu\u00edsimos martirologios del monasterio de San Maximino de Tr\u00e9veris y de Eusebio. La orden de los frailes mendicantes fue la primera en celebrar el oficio, como se desprende de sus breviarios. Su ejemplo fue seguido en el siglo decimocuarto por los franciscanos y dominicos a trav\u00e9s de la obra de Alberto Magno, que fue maestro de Santo Tom\u00e1s de Aquino.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hacia finales del siglo decimoquinto, las iglesias de Mil\u00e1n y Toulouse tambi\u00e9n lo introdujeron en su liturgia, hasta que la Sede Apost\u00f3lica extendi\u00f3 su culto a todo el mundo cat\u00f3lico en 1522. P\u00edo V, Urbano VIII y Sixto IV perfeccionaron su oficio.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La princesa Isabel Clara Eugenia de Espa\u00f1a, heredera del esp\u00edritu de Santa Teresa, que era muy devota de San Jos\u00e9, fue a B\u00e9lgica y consigui\u00f3 que el 19 de marzo se celebrara en la ciudad de Bruselas una fiesta en honor de este santo, y el culto se extendi\u00f3 a las provincias vecinas, donde fue proclamado y venerado bajo el t\u00edtulo de preservador de la paz y protector de Bohemia. Esta fiesta comenz\u00f3 en Bohemia en el a\u00f1o 1655.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Una parte del manto con el que San Jos\u00e9 envolvi\u00f3 al Santo Ni\u00f1o Jes\u00fas se conserva en Roma, en la iglesia de Santa Cecilia de Trastevere, donde tambi\u00e9n se guarda el bast\u00f3n que este santo llevaba mientras viajaba. La otra parte se conserva en la iglesia de Santa Anastasia de la misma ciudad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al igual que los testigos que nos han llegado, este manto es de color amarillento. Una part\u00edcula del mismo fue regalada por el cardenal Ginetti a los Padres Carmelitas Descalzos de Amberes, guardada en una magn\u00edfica caja, bajo tres llaves, y se expone a la veneraci\u00f3n p\u00fablica todos los a\u00f1os en Navidad.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Entre los sumos pont\u00edfices que contribuyeron con su autoridad a promover el culto a este santo se encuentra Sixto IV, que fue el primero en establecer la fiesta hacia finales del siglo XV. San P\u00edo V formul\u00f3 el oficio en el Breviario Romano. Gregorio XV y Urbano VIII se esforzaron con decretos especiales por reavivar el fervor hacia este santo que parec\u00eda haber deca\u00eddo en algunos pueblos. Hasta que el Sumo Pont\u00edfice Inocencio X, cediendo a las peticiones de muchas iglesias de la cristiandad, deseoso tambi\u00e9n de promover la gloria del sant\u00edsimo esposo de Mar\u00eda y hacer as\u00ed m\u00e1s eficaz su patrocinio para la religi\u00f3n, extendi\u00f3 su solemnidad a todo el mundo cat\u00f3lico.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 As\u00ed pues, la fiesta de San Jos\u00e9 se fij\u00f3 para el d\u00eda 19 de marzo, que piadosamente se cree que fue el d\u00eda de su beat\u00edsima muerte (en contra de la opini\u00f3n de algunos que creen que \u00e9sta ocurri\u00f3 el d\u00eda 4 de julio).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como esta fiesta cae siempre en el tiempo de Cuaresma, no pod\u00eda celebrarse en domingo, ya que todos los domingos de Cuaresma son privilegiados: por ello, a menudo habr\u00eda pasado desapercibida si la ingeniosa piedad de los fieles no hubiera encontrado la manera de compensarla de otro modo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde 1621, la Orden de los Carmelitas Descalzos reconoce solemnemente a San. Jos\u00e9 como patr\u00f3n y padre universal de su Instituto consagr\u00f3 uno de los domingos despu\u00e9s de Pascua para celebrar su solemnidad bajo el t\u00edtulo del Patrocinio de San Jos\u00e9. A petici\u00f3n ferviente de la propia Orden y de muchas Iglesias de la Cristiandad, la Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos, por decreto de 1680, fij\u00f3 esta solemnidad en el tercer domingo despu\u00e9s de Pascua. Muchas Iglesias del mundo cat\u00f3lico no tardaron en adoptar espont\u00e1neamente esta fiesta. La Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, los Redentoristas, los Pasionistas y la Sociedad de Mar\u00eda la celebran con su propia octava y oficio bajo el rito doble de primera clase.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Finalmente, la Sagrada Congregaci\u00f3n de Ritos extendi\u00f3 esta fiesta a toda la Iglesia universal, para alentar y animar cada vez m\u00e1s la piedad de los fieles hacia este gran santo, con un decreto del 10 de septiembre de 1847, a petici\u00f3n del Eminent\u00edsimo Cardenal Patrizi.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Si alguna vez hubo tiempos calamitosos para la Iglesia de Jesucristo, si alguna vez la fe cat\u00f3lica dirigi\u00f3 sus plegarias al Cielo para implorar un protector, \u00e9stos son los d\u00edas actuales. Nuestra santa religi\u00f3n, asaltada en sus principios m\u00e1s sacrosantos, ve c\u00f3mo numerosos hijos son arrancados con cruel indiferencia de su seno maternal para entregarse locamente en brazos de la incredulidad y del desenfreno, y convirti\u00e9ndose en escandalosos ap\u00f3stoles de la impiedad, extraviar a tantos de sus hermanos y desgarrar as\u00ed el coraz\u00f3n de aquella madre amorosa que los aliment\u00f3. Ahora bien, mientras que la devoci\u00f3n a San Jos\u00e9 atraer\u00eda copiosas bendiciones sobre las familias de sus devotos, procurar\u00eda a la desolada esposa de Jesucristo el patrocinio eficac\u00edsimo de un santo que, del mismo modo que supo preservar indemne la vida de Jes\u00fas ante la persecuci\u00f3n de Herodes, sabr\u00e1 preservar indemne la fe de sus hijos ante la persecuci\u00f3n del infierno. Como el primer Jos\u00e9, hijo de Jacob, fue capaz de mantener la abundancia del pueblo de Egipto durante siete a\u00f1os de hambre, el verdadero Jos\u00e9, el m\u00e1s feliz administrador de los tesoros celestiales, sabr\u00e1 mantener en el pueblo cristiano esa fe sant\u00edsima para establecer que Dios, de quien fue dios y guardi\u00e1n durante treinta a\u00f1os, descendi\u00f3 a la tierra.<br><br><br><strong>Siete gozos y siete dolores de San Jos\u00e9.<br><\/strong><br><em>Indulgencia concedida por P\u00edo IX a los fieles que reciten esta corona, que puede servir de pr\u00e1ctica para la novena del Santo.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El reinante P\u00edo IX, ampliando las concesiones de sus predecesores, especialmente las de Gregorio XVI, concedi\u00f3 a los fieles de ambos sexos, que despu\u00e9s de haber recitado las siguientes exequias, com\u00fanmente llamadas <em>los siete Gozos y los siete Dolores de San Jos\u00e9<\/em>, durante siete domingos consecutivos, la siguiente indulgencia. Jos\u00e9, durante siete domingos consecutivos, en cualquier \u00e9poca del a\u00f1o, visitar\u00e1, confesado y comunicado, una Iglesia u Oratorio p\u00fablico, y all\u00ed rezar\u00e1 seg\u00fan su intenci\u00f3n: Indulgencia plenaria tambi\u00e9n aplicable a las almas del Purgatorio, en cada uno de dichos domingos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A los que no sepan leer, o no puedan acudir a ninguna Iglesia donde se digan p\u00fablicamente estas homil\u00edas, el mismo Pont\u00edfice les concedi\u00f3 la misma Indulgencia Plenaria siempre que, al visitar dicha Iglesia y rezar como se ha dicho, recen, en lugar de las citadas homil\u00edas, <em>siete Padrenuestros, Avemar\u00edas y Gloria<\/em> en honor del santo Patriarca.<br><br><br><strong>Corona de los Siete Dolores y Gozos de San Jos\u00e9<br><\/strong><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1. Oh pur\u00edsimo esposo de Mar\u00eda Sant\u00edsima, glorioso San Jos\u00e9, tan grande fue la aflicci\u00f3n y la angustia de tu coraz\u00f3n en la perplejidad de abandonar a tu inmaculad\u00edsima esposa: tan inexplicable fue tu alegr\u00eda cuando el \u00e1ngel te revel\u00f3 el soberano misterio de la Encarnaci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por este tu dolor y por este tu gozo, te suplicamos que consueles nuestra alma ahora y en nuestros extremos dolores con el gozo de una vida buena y de una muerte santa semejante a la tuya, en medio de Jes\u00fas y de Mar\u00eda.<br><em>Pater, Ave y Gloria.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2. Oh felic\u00edsimo Patriarca, glorioso San Jos\u00e9, que fuisteis elegido para ser el Padre adoptivo del Verbo humano, \u00a1qu\u00e9 dolor debisteis sentir al ver nacer al ni\u00f1o Jes\u00fas en tal pobreza! Pero \u00e9sta se troc\u00f3 inmediatamente en j\u00fabilo celestial al o\u00edr la armon\u00eda ang\u00e9lica y escuchar las glorias de aquella noche tan afortunada.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por esta vuestra pena y por esta vuestra alegr\u00eda, os rogamos que nos implor\u00e9is que, despu\u00e9s del viaje de esta vida, pasemos a o\u00edr las alabanzas ang\u00e9licas y a gozar de los esplendores de la gloria celestial.<br><em>Pater, Ave y Gloria.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3. Oh ejecutor de las leyes divinas, glorioso San Jos\u00e9, la precios\u00edsima sangre que se derram\u00f3 en la circuncisi\u00f3n del Ni\u00f1o Redentor traspas\u00f3 tu coraz\u00f3n, pero el nombre de Jes\u00fas lo vivific\u00f3, llen\u00e1ndolo de alegr\u00eda.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por este tu dolor y por esta tu alegr\u00eda, cons\u00edguenos que, habiendo alejado de nosotros todo vicio en la vida, con el sant\u00edsimo nombre de Jes\u00fas en el coraz\u00f3n y en la boca, nos regocijemos.<br><em>Pater, Ave y Gloria.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 4. Oh santo fidel\u00edsimo, que participaste de los Misterios de nuestra Redenci\u00f3n, glorioso San Jos\u00e9, si la profec\u00eda de Sime\u00f3n sobre lo que Jes\u00fas y Mar\u00eda iban a sufrir te caus\u00f3 los dolores de la muerte, te llen\u00f3 de bendito gozo por la salud y la gloriosa resurrecci\u00f3n, que predijo que seguir\u00eda, de innumerables almas.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por este vuestro dolor y por esta vuestra alegr\u00eda, imploradnos que podamos estar en el n\u00famero de los que, por los m\u00e9ritos de Jes\u00fas y la intercesi\u00f3n de la Virgen su Madre, han de resucitar gloriosamente.<br><em>Pater, Ave y Gloria.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 5. Oh vigilant\u00edsimo guardi\u00e1n, familiar inherente del Hijo de Dios encarnado, glorioso San Jos\u00e9, cu\u00e1nto sufriste al sostener y servir al Hijo del Alt\u00edsimo, especialmente en la huida que tuviste que hacer a Egipto; pero cu\u00e1nto m\u00e1s te alegraste, teniendo siempre contigo al mismo Dios, y viendo caer por tierra a los \u00eddolos egipcios.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por esta vuestra pena y vuestra alegr\u00eda, imploradnos que alejando de nosotros al tirano infernal, especialmente por la huida de ocasiones peligrosas, caiga de nuestros corazones todo \u00eddolo de afecto terreno; y todos empleados en la servidumbre de Jes\u00fas y Mar\u00eda, s\u00f3lo por ellos vivamos y muramos felices.<br><em>Pater, Ave y Gloria.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 6. Oh \u00c1ngel de la tierra, glorioso San Jos\u00e9, que a tu llamado admiraste al Rey del Cielo, s\u00e9 que tu consuelo al traerlo de Egipto se vio turbado por el temor de Arquelao; pero tambi\u00e9n s\u00e9 que asegurado por el \u00c1ngel, feliz con Jes\u00fas y Mar\u00eda, moraste en Nazaret.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por este tu dolor y por esta tu alegr\u00eda, impl\u00f3ranos que de los temores da\u00f1inos despejados de nuestros corazones podamos gozar de paz de conciencia y vivir seguros con Jes\u00fas y Mar\u00eda y a\u00fan morir entre ellos.<br><em>Pater, Ave y Gloria.<br><\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 7. Oh dechado de toda santidad, glorioso San Jos\u00e9, habiendo perdido sin culpa al ni\u00f1o Jes\u00fas, lo buscaste durante tres d\u00edas con el mayor dolor, hasta que, con gran regocijo, gozaste de tu Vida hallado en el templo entre los doctores.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Por este dolor y por esta alegr\u00eda vuestra, os suplicamos, con el coraz\u00f3n en los labios, que interced\u00e1is, para que nunca nos suceda perder a Jes\u00fas por negligencia grave. Qu\u00e9 si por gran desgracia le perdi\u00e9ramos, le busquemos con tan infatigable dolor, hasta que le encontremos favorablemente, particularmente en nuestra muerte, para pasar a gozar de \u00e9l en el Cielo, y all\u00ed contigo para siempre cantar sus divinas misericordias.<br><em>Pater, Ave y Gloria.<br><\/em><br><em>Ant\u00edfona<\/em>. Jes\u00fas estaba a punto de cumplir treinta a\u00f1os, y se cre\u00eda que era hijo de Jos\u00e9.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 V. Ruega por nosotros San Jos\u00e9.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 R. Y seremos dignos de las promesas de Cristo.<br><br><em>Oremos<\/em>.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Oh Dios, que con inefable providencia te dignaste elegir al bienaventurado Jos\u00e9 como esposo de tu sant\u00edsima Madre, haz que nosotros, que lo veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerlo como intercesor en el cielo. Por Cristo nuestro Se\u00f1or<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 R. Am\u00e9n.<br><br><strong>Otra oraci\u00f3n a San Jos\u00e9<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Dios te salve, oh Jos\u00e9, lleno de gracia; Jes\u00fas y Mar\u00eda est\u00e1n contigo; eres bendito entre los hombres, y bendito es el fruto del vientre de tu esposa Mar\u00eda. San Jos\u00e9, padre adoptivo de Jes\u00fas, virgen esposo de Mar\u00eda, ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. As\u00ed sea.<br><br><br><em>Recogidas por los m\u00e1s acreditados autores, con novena en preparaci\u00f3n de la fiesta del Santo.<br>Tipografia dell&#8217;Oratorio di s. Francesco di Sales, Tur\u00edn 1867.<br>Sac. BOSCO GIOVANNI<br><br>Con Permiso Eclesi\u00e1stico.<br><\/em><br>***<br><br>Hoy la Iglesia concede indulgencias (<em>Enchiridion Indulgentiarumn.19<\/em>) para las oraciones en honor de San Jos\u00e9:<br>Se concede una indulgencia parcial a los fieles que invoquen a San Jos\u00e9, Esposo de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda, con una oraci\u00f3n leg\u00edtimamente aprobada (por ejemplo: A ti, bienaventurado san Jos\u00e9).<br><br><strong>A ti, bienaventurado san Jos\u00e9<\/strong>, acudimos en nuestra tribulaci\u00f3n, y despu\u00e9s de implorar el auxilio de tu sant\u00edsima Esposa, solicitamos tambi\u00e9n confiadamente tu patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios, te tuvo unido y por el paterno amor con que abrazaste al Ni\u00f1o Jes\u00fas, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su sangre adquiri\u00f3 Jesucristo, y por su poder y auxilio socorras nuestras necesidades. Protege, oh, provident\u00edsimo custodio de la divina Familia, a la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros, padre amant\u00edsimo, toda mancha de error o de corrupci\u00f3n; as\u00edstenos propicio desde el cielo, fort\u00edsimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y as\u00ed como en un tiempo salvaste de la muerte la amenazada vida de Jes\u00fas Ni\u00f1o, defiende ahora a la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros prot\u00e9genos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza.<br>Am\u00e9n.<br><br><em><em>(Papa Le\u00f3n XIII, Oraci\u00f3n a San Jos\u00e9, enc\u00edclica Quamquam pluries)<\/em><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior) Cap\u00edtulo XX. 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