{"id":26628,"date":"2024-02-26T08:05:05","date_gmt":"2024-02-26T08:05:05","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=26628"},"modified":"2024-02-26T08:08:00","modified_gmt":"2024-02-26T08:08:00","slug":"el-placer-de-amar-a-dios-como-san-francisco-de-sales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/el-placer-de-amar-a-dios-como-san-francisco-de-sales\/","title":{"rendered":"El placer de amar a Dios como San Francisco de Sales"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En su famoso <em>Tratado del Amor de Dios<\/em>, san Francisco de Sales quiso presentar a su lector un resumen de toda su doctrina en doce puntos. Como Jes\u00fas, que practic\u00f3 doce \u00abactos de amor\u00bb, quiere animarnos a practicar a su vez los siguientes actos: la complacencia, la benevolencia y la uni\u00f3n; la humildad, el \u00e9xtasis y la admiraci\u00f3n; la contemplaci\u00f3n, el descanso y la ternura; los celos, la enfermedad y la muerte de amor. Al hablar de los actos de amor, no resta en absoluto importancia al papel de los sentimientos, sino que propone los ejercicios pr\u00e1cticos que requiere el verdadero amor. No sorprende que el autor de este tratado fuera proclamado \u201cdoctor del amor\u201d.<br><br><strong>El placer del coraz\u00f3n humano<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El primer acto de amor hacia Dios -pero esto vale tambi\u00e9n para el amor al pr\u00f3jimo- es practicar la \u201ccomplacencia\u201d, es decir, buscar y encontrar el placer con \u00c9l y en \u00c9l. No hay amor sin placer, como suele decirse. Para ilustrar esta verdad, san Francisco de Sales ofrece el ejemplo de la abeja: \u201cAs\u00ed como la abeja nace en la miel, se alimenta de miel y vuela s\u00f3lo por la miel, as\u00ed el amor nace de la complacencia, se mantiene por la complacencia y tiende a la complacencia\u201d. Esto es verdad para el amor humano, pero tambi\u00e9n para el amor divino.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando Francisco era un joven estudiante en Par\u00eds, hab\u00eda buscado y encontrado este placer en la historia de amor narrada en ese maravilloso libro de la Biblia llamado el Cantar de los Cantares, hasta el punto de exclamar en un transporte de alegr\u00eda: \u201c\u00a1He encontrado a Aquel a quien ama mi coraz\u00f3n, y no lo dejar\u00e9 jam\u00e1s!\u201d<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El placer mueve nuestro coraz\u00f3n en direcci\u00f3n de una belleza que nos atrae, de una bondad que nos deleita, de una amabilidad que nos hace felices. Como en el amor humano, el placer es el gran motor del amor de Dios. La amada del Cantar de los Cantares ama a su amado porque su vista, su presencia, todas sus cualidades le proporcionan una gran felicidad.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Meditando sobre el Cantar de los Cantares, el doctor del amor no quiso detenerse en los placeres carnales que en \u00e9l se describen. No es que sean malos en s\u00ed mismos, pues es el Creador quien los ha ordenado en su sabidur\u00eda, pero en ciertos casos pueden dar lugar a comportamientos err\u00f3neos. De ah\u00ed esta advertencia: \u201cQuien no sepa espiritualizarlos bien, s\u00f3lo disfrutar\u00e1 de ellos en el mal\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para evitar inconvenientes, Francisco de Sales prefiere a menudo describir el placer del ni\u00f1o en el seno de su madre: \u201cEl seno y los pechos de la madre son las habitaciones de los tesoros del ni\u00f1o; no tiene otras riquezas que \u00e9stas, que le son m\u00e1s preciosas que el oro y el topacio, m\u00e1s amables que el resto del mundo\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con estas consideraciones sobre el amor humano, San Francisco de Sales quiere introducirnos en el amor de Dios. Sabemos por fe que \u201cla Divinidad es un abismo incomprensible de toda perfecci\u00f3n, soberanamente infinita en excelencia e infinitamente soberana en bondad\u201d. Por tanto, si consideramos atentamente la inmensidad de las perfecciones que hay en Dios, es imposible que no experimentemos un gran placer. Es este placer el que hace decir a la amada del C\u00e1ntico: \u201c\u00a1Qu\u00e9 hermosa eres, amada m\u00eda, qu\u00e9 hermosa eres! Eres toda deseable, m\u00e1s a\u00fan, \u00a1eres el deseo mismo!\u201d.<br><br><strong>El placer de Dios<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo m\u00e1s hermoso es que, en el amor divino, el placer es rec\u00edproco, lo que no siempre sucede en el amor humano. Por una parte, el alma humana recibe placer al descubrir todas las perfecciones de Dios; por otra, Dios se regocija al ver el placer que \u00c9l le da. De este modo, estos placeres mutuos \u201chacen del amor una delicia incomparable\u201d. As\u00ed el alma puede exclamar: \u201c\u00a1Oh Rey m\u00edo, qu\u00e9 hermosas son tus riquezas y qu\u00e9 ricos tus amores! Oye, \u00bfqui\u00e9n tiene m\u00e1s gozo en ellos, t\u00fa que los disfrutas o yo que me regocijo en ellos?\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el d\u00fao amoroso entre Dios y nosotros, en realidad es Dios quien tiene m\u00e1s placer que nosotros. Francisco de Sales lo afirma expl\u00edcitamente: Dios tiene \u201cm\u00e1s placer en dar sus gracias que nosotros en recibirlas\u201d. Jes\u00fas nos am\u00f3 con un amor de complacencia porque, como dice la Biblia, \u201csu placer era estar con los hijos de los hombres\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dios no se hizo hombre a rega\u00f1adientes, sino con gusto y alegr\u00eda, porque nos am\u00f3 desde el principio. Sabiendo esto, y sabiendo que Dios mismo es la fuente de nuestro amor, \u201cnos deleitamos en la complacencia de Dios infinitamente m\u00e1s que en la nuestra\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando pensamos en esta felicidad mutua, \u00bfc\u00f3mo no pensar en una comida compartida entre amigos? Es esta felicidad la que hace decir al Se\u00f1or en el Apocalipsis: \u201cHe aqu\u00ed que estoy a la puerta y llamo. Si alguien oye mi voz y abre la puerta, entrar\u00e9 en su casa y comer\u00e9 con \u00e9l y \u00e9l conmigo\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otra imagen, que tambi\u00e9n se encuentra en el Cantar de los Cantares, es la del jard\u00edn lleno de \u201cmanzanos de delicias\u201d. Es en este jard\u00edn, imagen del alma humana, donde el Esposo divino viene a morar con todos sus dones. Viene all\u00ed de buena gana, porque se complace en estar con los hijos de los hombres que ha hecho a su imagen y semejanza. Y en este jard\u00edn es \u00e9l mismo quien ha plantado el deleite amoroso que tenemos en su bondad.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nada expresa mejor la felicidad mutua de los que se aman que la expresi\u00f3n utilizada por la esposa en el C\u00e1ntico para describir su mutua pertenencia: \u201cMi amado es m\u00edo y yo soy suya\u201d. En otras palabras, ella tambi\u00e9n puede decir: \u201cLa bondad de Dios es toda m\u00eda, pues disfruto de sus excelencias, y yo soy toda suya, pues sus placeres me poseen\u201d.<br><br><strong>Un deseo sin fin<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los que ya han probado el amor de Dios no dejar\u00e1n de desear probarlo m\u00e1s y m\u00e1s, porque \u201cal saciarnos siempre queremos comer, igual que al comer nos sentimos llenos\u201d. Los \u00e1ngeles que ven a Dios siguen dese\u00e1ndolo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El goce no es disminuido por el deseo, sino perfeccionado por \u00e9l; el deseo no es sofocado, sino refinado por el goce. El goce de un bien que siempre satisface nunca se marchita, sino que se renueva y florece continuamente; es siempre amable y al mismo tiempo siempre deseable.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se dice que hay una hierba con propiedades extraordinarias: quien la tiene en la boca nunca tiene hambre ni sed, tan llena est\u00e1, y sin embargo nunca hace perder el apetito. El reposo del coraz\u00f3n no consiste en quedarse quieto, sino en no necesitar nada m\u00e1s que a Dios; no consiste en no moverse, sino en no tener ning\u00fan impedimento para moverse.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se dice que el camale\u00f3n vive del aire y del viento; dondequiera que va, tiene algo que comer. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 va siempre de un sitio a otro? No porque busque algo para saciar su hambre, sino porque siempre est\u00e1 practicando alimentarse del aire del tiempo. Quien desea a Dios posey\u00e9ndolo, no lo desea para buscarlo, sino para ejercitar el afecto del que goza.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando caminamos hacia un hermoso jard\u00edn, no dejamos de caminar una vez que llegamos all\u00ed, sino que aprovechamos para pasear y pasar el tiempo agradablemente.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sigamos, pues, la exhortaci\u00f3n del Salmista: \u201cBuscad al Se\u00f1or con gran \u00e1nimo, sin dejar nunca de buscar su rostro\u201d. Busquemos siempre a quien amamos, dice san Agust\u00edn; el amor busca lo que ha encontrado, no para tenerlo, sino para tenerlo siempre.<br><br><strong>El placer m\u00e1s all\u00e1 del sufrimiento<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sufrimiento no es contrario al placer. Seg\u00fan san Francisco de Sales, Jes\u00fas se complac\u00eda en el sufrimiento, porque amaba sus tormentos. En el colmo de su pasi\u00f3n, se contentaba con morir de dolor por m\u00ed. Fue este placer el que le hizo decir en la cruz: \u201cTodo est\u00e1 cumplido\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo mismo nos suceder\u00e1 a nosotros si compartimos nuestros sufrimientos con los suyos. \u201cCuanto m\u00e1s querido nos es nuestro amigo\u201d, dice el doctor del amor, \u201cm\u00e1s gozamos compartiendo sus alegr\u00edas y sus penas\u201d. \u201cMorir\u00e9 feliz\u201d, dijo Jacob despu\u00e9s de ver a su hijo Jos\u00e9, al que cre\u00eda muerto. Fue el deleite en la pasi\u00f3n de Jes\u00fas lo que atrajo sus estigmas a San Francisco y Santa Catalina de Siena. Curiosamente, la miel hace que la absenta sea a\u00fan m\u00e1s amarga, pero el dulce aroma de las rosas se agudiza por la proximidad del ajo agrio. Del mismo modo, la compasi\u00f3n que sentimos por los sufrimientos de Jes\u00fas no nos quita el deleite en su amor.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; San Francisco de Sales quiere ense\u00f1arnos tanto el sufrimiento que proviene del amor como el amor al sufrimiento, la compasi\u00f3n amorosa y la complacencia dolorosa, el \u00e9xtasis amorosamente doloroso y el \u00e9xtasis dolorosamente amoroso. Cuando las grandes almas santas fueron estigmatizadas, saborearon el \u201cgozoso amor de la resistencia por su amigo\u201d muerto en la cruz. El amor les dio tal felicidad que compartir los sufrimientos de Jes\u00fas les llen\u00f3 de un sentimiento de consuelo y felicidad.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El amor de San Pablo por la vida, pasi\u00f3n y muerte de su Se\u00f1or era tan grande que obten\u00eda de ello un placer extraordinario. Lo vemos claramente cuando dice que quer\u00eda gloriarse en la cruz de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. En otro lugar dice tambi\u00e9n: \u201cNo soy yo quien vive, es Cristo quien vive en m\u00ed; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, que me am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed mismo por m\u00ed\u201d. Santa Clara se deleit\u00f3 tanto en la pasi\u00f3n del Salvador que atrajo sobre s\u00ed todos los signos de su pasi\u00f3n: \u201csu coraz\u00f3n se hizo semejante a las cosas que amaba\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todos deber\u00edamos saber cu\u00e1nto anhela el Salvador entrar en nuestras almas a trav\u00e9s de este amor de compasi\u00f3n dolorosa. En el Cantar de los Cantares, el amado implora a su amada: \u201c\u00c1breme, mi querida hermana, mi amor, mi paloma, mi pura, porque mi cabeza est\u00e1 llena de roc\u00edo y mis cabellos de gotas de noche\u201d. Este roc\u00edo y estas gotas de noche son las aflicciones y los dolores de su pasi\u00f3n. El divino Amante, cargado con las penas y los sudores de su pasi\u00f3n, me dice tambi\u00e9n: \u201c\u00c1breme, pues, tu coraz\u00f3n, y derramar\u00e9 sobre ti el roc\u00edo de mi pasi\u00f3n, que se convertir\u00e1 en perlas de consuelo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En su famoso Tratado del Amor de Dios, san Francisco de Sales quiso presentar&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":26621,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":358,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,1720,2636,2558,1828,2190,1972,2620],"class_list":["post-26628","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-consejos","tag-dios","tag-gracias-recibidas","tag-jesus","tag-santos","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26628","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26628"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26628\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26621"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26628"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26628"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26628"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}