{"id":26607,"date":"2024-02-24T08:58:19","date_gmt":"2024-02-24T08:58:19","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=26607"},"modified":"2024-05-02T07:47:12","modified_gmt":"2024-05-02T07:47:12","slug":"maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-3-13","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/santisima-virgen-maria\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-3-13\/","title":{"rendered":"Maravillas de la Madre de Dios invocadas bajo el t\u00edtulo de Mar\u00eda Auxiliadora (3\/13)"},"content":{"rendered":"\n<p><em><a href=\"..\/es\/maria-auxiliadora-es\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-2-13\">(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior)<\/a><\/em><br><br><strong><strong>Cap\u00edtulo III. Mar\u00eda manifiesta en la boda de Can\u00e1 su celo y poder junto a su hijo Jes\u00fas.<br><\/strong><\/strong><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el Evangelio de s. Juan encontramos un hecho que demuestra claramente el poder y el celo de Mar\u00eda al acudir en nuestra ayuda. Relatamos el hecho tal como nos lo cuenta el evangelista s. Juan en el en c. II.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hab\u00eda una boda en Can\u00e1 de Galilea y la madre de Jes\u00fas estaba all\u00ed. Y Jes\u00fas con sus disc\u00edpulos tambi\u00e9n fue invitado a la boda. Cuando se acab\u00f3 el vino, su madre dijo a Jes\u00fas: No tienen m\u00e1s vino. Jes\u00fas le dijo: \u00bfQu\u00e9 tengo yo contigo, mujer? Mi hora a\u00fan no ha llegado. Dijo su madre a los que serv\u00edan: Haced lo que \u00e9l os diga. Hab\u00eda seis tinajas de piedra preparadas para la purificaci\u00f3n de los jud\u00edos, las cuales conten\u00edan de dos a tres metros. Jes\u00fas les dijo: Llenad de agua esas tinajas. Y las llenaron hasta el borde. Jes\u00fas les dijo: Sacad ahora y llevad al maestresala. Y las llevaron. Y en cuanto prob\u00f3 el agua convertida en vino, el maestresala, que no sab\u00eda de d\u00f3nde ven\u00eda (pero s\u00ed lo sab\u00edan los criados que hab\u00edan sacado el agua), el maestresala llam\u00f3 al novio y le dijo: Todos sirven el mejor vino desde el principio, y cuando la gente est\u00e1 saciada, entonces se ofrece el inferior, pero t\u00fa has guardado el mejor hasta ahora. As\u00ed comenz\u00f3 Jes\u00fas en Can\u00e1 de Galilea a hacer milagros y a manifestar su gloria, y en \u00e9l creyeron sus disc\u00edpulos.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aqu\u00ed s. Juan Cris\u00f3stomo pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 Mar\u00eda esper\u00f3 hasta esta ocasi\u00f3n de las bodas de Can\u00e1 para invitar a Jes\u00fas a hacer milagros y no le rog\u00f3 antes que los hiciera? Y responde que esto lo hizo Mar\u00eda por esp\u00edritu de sumisi\u00f3n a la providencia divina. Durante treinta a\u00f1os Jes\u00fas hab\u00eda llevado una vida oculta. Y Mar\u00eda, que atesoraba todos los actos de Jes\u00fas, <em>conservabat haec omnia conferens in corde suo<\/em> (conservaba todas estas cosas medit\u00e1ndolas en su coraz\u00f3n), como dice s. Lucas (Lc 2, 19), vener\u00f3 con respetuoso silencio aquella humillaci\u00f3n de Jes\u00fas. Cuando entonces se dio cuenta de que Jes\u00fas hab\u00eda comenzado su vida p\u00fablica, de que s Juan en el desierto ya hab\u00eda comenzado a hablar de \u00e9l en sus sermones, y de que Jes\u00fas ya ten\u00eda disc\u00edpulos, entonces sigui\u00f3 la iniciaci\u00f3n de la gracia con aquel mismo esp\u00edritu de uni\u00f3n con Jes\u00fas con el que durante treinta a\u00f1os hab\u00eda respetado su ocultamiento e interpuesto su oraci\u00f3n para instarle a realizar un milagro y manifestarse a los hombres.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 S. Bernardo, en las palabras <em>Vinum non habent<\/em>, non, ten vino, ve una gran delicadeza de Mar\u00eda. No hace una oraci\u00f3n prolija a Jes\u00fas como Se\u00f1or, ni le manda como a un hijo; s\u00f3lo le anuncia la necesidad, la falta de vino. Con corazones ben\u00e9ficos e inclinados a la liberalidad, no hay necesidad de arrancarles la gracia con industria y violencia, basta con proponer la ocasi\u00f3n. (S. Bernardo serm. 4 en cant.)<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El doctor ang\u00e9lico, s. Tom\u00e1s, admira la ternura y la misericordia de Mar\u00eda en esta breve oraci\u00f3n. Porque es propio de la misericordia considerar las necesidades de los dem\u00e1s como propias, ya que la palabra misericordioso casi significa un coraz\u00f3n hecho para los miserables, para levantar a los miserables, y aqu\u00ed cita el texto de San Pablo a los Corintios: Quis infirmatur et ego non infirmor? \u00bfQui\u00e9n est\u00e1 enfermo para que yo no lo est\u00e9? Ahora bien, como Mar\u00eda estaba llena de misericordia, quiso proveer a las necesidades de estos hu\u00e9spedes y por eso dice el Evangelio: Faltando el vino, la Madre de Jes\u00fas se lo dijo a \u00e9l. De ah\u00ed que s. Bernardo nos anime a dirigirnos a Mar\u00eda, porque si ella tuvo tanta compasi\u00f3n de la verg\u00fcenza de aquellos pobres y provey\u00f3 a ellos, aunque no rezara, \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s tendr\u00e1 piedad de nosotros si la invocamos con confianza? (s. Bernardo <em>serm. 2 dominiate II \u00c8pif.<\/em>)<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 S. Tom\u00e1s alaba de nuevo la solicitud y diligencia de Mar\u00eda al no esperar a que el vino faltara por completo y los invitados se dieran cuenta de ello para deshonra de los convidados. En cuanto la necesidad fue inminente, acudi\u00f3 en ayuda, seg\u00fan el dicho del Salmo 9: <em>Adiutor in opportunitatibus, in tribulatione<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La bondad de Mar\u00eda hacia nosotros demostrada en este acontecimiento resplandece a\u00fan m\u00e1s en la conducta que mantuvo tras la respuesta de su divino hijo. Ante las palabras de Jes\u00fas, un alma menos confiada, menos valiente que Mar\u00eda, habr\u00eda desistido de seguir esperando. En cambio, Mar\u00eda, nada turbada, se volvi\u00f3 a los criados que estaban a la mesa y les dijo: Haced lo que \u00e9l os diga. <em>Quodcumque dixerit vobis, facite<\/em> (cap. II, v. 4). Como si dijera: Aunque parezca negarse a hacer, sin embargo, har\u00e1 (Beda).<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El erudito P. Silbeira enumera un gran complejo de virtudes que resplandecen en estas palabras de Mar\u00eda. La Virgen dio (dice este autor) un ejemplo luminoso de fe, pues aunque oy\u00f3 de su hijo la dura respuesta: Qu\u00e9 tengo yo que ver contigo, no vacil\u00f3. Cuando la fe es perfecta, no vacila ante ninguna adversidad.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ella ense\u00f1\u00f3 la confianza: pues, aunque oy\u00f3 de su hijo palabras que parec\u00edan expresar una negativa, de hecho, como dice el citado Beda, bien pod\u00eda creer que Cristo rechazar\u00eda sus plegarias, sin embargo, actu\u00f3 contra toda esperanza, confiando plenamente en la misericordia del hijo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ense\u00f1\u00f3 el amor a Dios, mientras procuraba que por un milagro se manifestara su gloria. Ense\u00f1\u00f3 la obediencia, mientras persuad\u00eda a los siervos a obedecer a Dios no en esto ni en aquello, sino en todo sin distinci\u00f3n; <em>quodcumque dixerit<\/em>, lo que \u00e9l os diga. Tambi\u00e9n dio un ejemplo de modestia cuando no aprovech\u00f3 la ocasi\u00f3n para vanagloriarse de ser la madre de un hijo as\u00ed, pues no dijo: \u201cLo que mi hijo os diga\u201d, sino que habl\u00f3 en tercera persona. No obstante, inspir\u00f3 reverencia a Dios al no pronunciar el santo nombre de Jes\u00fas. Nunca he encontrado todav\u00eda, dice este autor, en la Escritura que la Sant\u00edsima Virgen pronunciara este sant\u00edsimo nombre por la gran reverencia que le profesaba. Daba ejemplo de prontitud, pues no les exhortaba a o\u00edr lo que iba a decir, sino a hacerlo. Por \u00faltimo, ense\u00f1aba prudencia con misericordia, pues dec\u00eda a los criados que hiciesen <em>todo lo que les mandase<\/em>, para que cuando oyesen la orden de Jes\u00fas de llenar de agua las tinajas, no la imputasen una ridiculez: era una suprema y prudente misericordia para evitar que otros cayesen en el mal (P. Silveira, <em>tom. 2, lib. 4, quest. 21<\/em>).<br><br><strong>Cap\u00edtulo IV. Mar\u00eda elegida como auxilio de los cristianos en el Calvario por Jes\u00fas moribundo.<br><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La prueba m\u00e1s espl\u00e9ndida de que Mar\u00eda es la ayuda de los cristianos la encontramos en el monte Calvario. Mientras Jes\u00fas agonizaba en la cruz, Mar\u00eda, superando su debilidad natural, le ayud\u00f3 con una fuerza sin precedentes. Parec\u00eda que a Jes\u00fas ya no le quedaba nada m\u00e1s por hacer para demostrar cu\u00e1nto nos amaba. Su afecto, sin embargo, todav\u00eda le hizo encontrar un regalo que iba a sellar toda la serie de sus bendiciones.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde lo alto de la cruz, dirigi\u00f3 su mirada agonizante a su madre, el \u00fanico tesoro que le quedaba en la tierra. Mujer, dijo Jes\u00fas a Mar\u00eda, he ah\u00ed a tu hijo; luego dijo a su disc\u00edpulo Juan: he ah\u00ed a tu madre. Y a partir de ese momento, concluye el evangelista, el disc\u00edpulo la tom\u00f3 entre sus bienes.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los santos Padres reconocen en estas palabras tres grandes verdades:<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 1. Que s. Juan sucedi\u00f3 a Jes\u00fas en todo como hijo de Mar\u00eda;<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 2. Que, por tanto, todos los oficios de la maternidad que Mar\u00eda ejerci\u00f3 sobre Jes\u00fas pasaron al nuevo hijo Juan;<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 3. 3. Que en la persona de Juan Jes\u00fas quiso incluir a todo el g\u00e9nero humano.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Mar\u00eda, dice s. Bernardino de Siena, por su amorosa cooperaci\u00f3n en el ministerio de la Redenci\u00f3n nos ha engendrado verdaderamente en el Calvario a la vida de la gracia; en el orden de la salud todos nacemos de los dolores de Mar\u00eda como del amor del Padre Eterno y de las aflicciones de su Hijo. En aquellos preciosos momentos Mar\u00eda se convirti\u00f3 estrictamente en nuestra Madre.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las circunstancias que acompa\u00f1aron este acto solemne de Jes\u00fas en el Calvario confirman lo que afirmamos. Las palabras escogidas por Jes\u00fas son gen\u00e9ricas y apelativas, observa el ya citado Padre Silveira, pero son suficientes para hacernos saber que estamos ante un misterio universal, que incluye no s\u00f3lo a un hombre, sino a todos aquellos a quienes corresponde este t\u00edtulo de disc\u00edpulo amado de Jes\u00fas. As\u00ed, las palabras del Se\u00f1or son una ampl\u00edsima y solemne declaraci\u00f3n de que la Madre de Jes\u00fas se ha convertido en madre de todos los cristianos: <em>Ioannes est nomen particulare, discipulus commune ut denotetur quod Maria omnibus detur in Matrem<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jes\u00fas en la cruz no fue una mera v\u00edctima de la malignidad de los jud\u00edos, fue un pont\u00edfice universal que obraba como reparador de todo el g\u00e9nero humano. As\u00ed, de la misma manera, que al implorar perd\u00f3n a los crucificadores lo obtuvo para todos los pecadores; al abrir el Para\u00edso al buen ladr\u00f3n, lo abri\u00f3 para todos los penitentes. Y as\u00ed como los crucificados en el Calvario, seg\u00fan la en\u00e9rgica expresi\u00f3n de s. Pablo, representaban a todos los pecadores, y el buen ladr\u00f3n a todos los verdaderos penitentes, as\u00ed s. Juan representaba a todos los verdaderos disc\u00edpulos de Jes\u00fas, los cristianos, la Iglesia cat\u00f3lica. Y Mar\u00eda se convirti\u00f3, como dice s. Agust\u00edn, la verdadera Eva, la madre de todos los que viven espiritualmente, <em>Mater viventium<\/em>; o como dice s. Ambrosio, la madre de todos los que creen cristianamente; <em>Mater omnium credentium<\/em>. Mar\u00eda, pues, convirti\u00e9ndose en nuestra madre en el Calvario, no s\u00f3lo tuvo el t\u00edtulo de ayudar a los cristianos, sino que adquiri\u00f3 el oficio, el magisterio, el deber. Tenemos, pues, un derecho sagrado de recurrir a la ayuda de Mar\u00eda. Este derecho est\u00e1 consagrado por la palabra de Jes\u00fas y garantizado por la ternura maternal de Mar\u00eda. Ahora bien, que Mar\u00eda interpret\u00f3 en este sentido la intenci\u00f3n de Jesucristo en la cruz y que \u00c9l la hizo madre y auxiliadora de todos los cristianos, lo prueba su conducta posterior. Sabemos por los escritores de su vida cu\u00e1nto celo mostr\u00f3 en todo tiempo por la salud del mundo y por el aumento y gloria de la santa Iglesia. Dirigi\u00f3 y aconsej\u00f3 a los Ap\u00f3stoles y disc\u00edpulos, exhort\u00f3 y anim\u00f3 a todos a conservar la fe, a preservar la gracia y a hacerla activa. Sabemos por los Hechos de los Ap\u00f3stoles cu\u00e1n asidua era a todas las reuniones religiosas que celebraban aquellos primeros fieles de Jerusal\u00e9n, pues nunca se celebraban los divinos misterios sin que ella tomara parte en ellos. Cuando Jes\u00fas ascendi\u00f3 al cielo, ella le sigui\u00f3 con los disc\u00edpulos hasta el monte de los Olivos, al lugar de la Ascensi\u00f3n. Cuando el Esp\u00edritu Santo descendi\u00f3 sobre los Ap\u00f3stoles el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, ella estaba con ellos en el Cen\u00e1culo. As\u00ed lo dice s. Lucas que, despu\u00e9s de nombrar uno por uno a los Ap\u00f3stoles reunidos en el Cen\u00e1culo, dice: \u201cTodos \u00e9stos perseveraban en la oraci\u00f3n junto con las mujeres y con Mar\u00eda, la madre de Jes\u00fas\u201d.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los Ap\u00f3stoles y dem\u00e1s disc\u00edpulos, y cuantos cristianos viv\u00edan entonces en Jerusal\u00e9n y sus alrededores, acud\u00edan a Mar\u00eda en busca de consejo y direcci\u00f3n.<br><br><em><a href=\"..\/es\/maria-auxiliadora-es\/maravillas-de-la-madre-de-dios-invocadas-bajo-el-titulo-de-maria-auxiliadora-4-13\">(continuaci\u00f3n)<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior) Cap\u00edtulo III. 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