{"id":26496,"date":"2024-02-16T07:41:33","date_gmt":"2024-02-16T07:41:33","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=26496"},"modified":"2024-02-16T07:42:23","modified_gmt":"2024-02-16T07:42:23","slug":"alberto-marvelli-el-cristiano-que-gustaba-incluso-a-los-comunistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/alberto-marvelli-el-cristiano-que-gustaba-incluso-a-los-comunistas\/","title":{"rendered":"Alberto Marvelli, el cristiano que gustaba incluso a los comunistas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><em>Alberto Marvelli (1918-1946), joven formado en el oratorio salesiano de R\u00edmini, vivi\u00f3 su corta vida en el compromiso diario del servicio a los dem\u00e1s, con toda la intensidad que le permit\u00edan sus fuerzas. Su vida normal pero intensamente cristiana le llev\u00f3 a la santidad, siendo beatificado en 2004 por el Papa San Juan Pablo II.<br><\/em><\/em><br><br>Alberto Marvelli, \u201cingeniero de la caridad\u201d, tiene el encanto de una santidad extraordinariamente normal. Alberto tiene un padre director de banco y una familia muy cristiana. Naci\u00f3 en Ferrara en 1918, pero a los 13 a\u00f1os \u00e9l y su familia se instalaron definitivamente en R\u00edmini, siguiendo a su padre en sus viajes de negocios. Es un chico de salud robusta y temperamento impetuoso, pero tambi\u00e9n tan serio que a veces hace pensar en un hombre adulto. Supera el gimnasio entre sesiones de estudio y sensacionales competiciones deportivas. A los 15 a\u00f1os, se matricula en el instituto cl\u00e1sico. Pero en esos mismos meses, la familia se ve duramente golpeada por la muerte de su padre. \u00c9l ya es delegado a aspirante y animador del oratorio de la parroquia de Mar\u00eda Auxiliadora. Ense\u00f1a catecismo, anima las reuniones, organiza la misa de los j\u00f3venes. Con s\u00f3lo 18 a\u00f1os, se convierte en presidente de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica.<br>Al empezar el bachillerato, Alberto comienza su Diario y escribe: \u201cDios es grande, infinitamente grande, infinitamente bueno\u201d. Pero all\u00ed registrar\u00eda su crecimiento como hombre y como cristiano a lo largo de toda su vida. Leemos en \u00e9l un \u201cpeque\u00f1o esquema\u201d estricto y fuerte que se da a s\u00ed mismo. Propone en particular: la oraci\u00f3n y la meditaci\u00f3n por la ma\u00f1ana y por la tarde, el encuentro con la Eucarist\u00eda, si es posible tambi\u00e9n todos los d\u00edas, la lucha contra las mayores faltas: la pereza, la gula, la impaciencia, la curiosidad&#8230; Un programa que Alberto pondr\u00e1 en pr\u00e1ctica durante toda su vida.<br><br><strong>Alumno que viaja diariamente<br><\/strong>Entre los 60 candidatos al bachillerato cl\u00e1sico, Alberto ocupa el segundo lugar. El 1 de diciembre de 1936 (a la edad de 18 a\u00f1os) comienza su primer a\u00f1o de ingenier\u00eda en la Universidad de Bolonia. Comienza as\u00ed la vida de estudiante a caballo entre R\u00edmini y Bolonia. Estudio y apostolado en ambas ciudades. El ama de llaves de la t\u00eda que lo acogi\u00f3 en Bolonia dar\u00eda testimonio con estas sencillas palabras: \u201cSol\u00eda verlo d\u00eda y noche trabajando duro por la universidad y el apostolado. A veces lo encontraba dormido sobre sus libros y con la corona en la mano. Por la ma\u00f1ana le ve\u00eda en la iglesia a las 6 para la misa y la comuni\u00f3n. Si los compromisos no le permit\u00edan comulgar antes, ayunaba hasta mediod\u00eda. Impon\u00eda una formidable penitencia a su apetito\u201d.<br>Mientras Alberto termina la universidad, estalla sobre Europa el cicl\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial. Italia tambi\u00e9n se vio envuelta en ella. Licenciado en ingenier\u00eda, de agosto a noviembre de 1940 Alberto se encuentra en Mil\u00e1n, empleado en la fundici\u00f3n Bagnagatti, bajo los primeros bombardeos. El industrial testificar\u00e1: \u201cPas\u00f3 unos meses conmigo. Enseguida se familiariz\u00f3 con todos los empleados y, en particular, con los m\u00e1s j\u00f3venes y humildes. Se interes\u00f3 por las necesidades familiares de los trabajadores y me se\u00f1al\u00f3 las necesidades particulares de cada uno, solicitando la ayuda que consideraba oportuna. Visitaba a los enfermos, animaba a los aprendices a asistir a las escuelas nocturnas. Inculcaba a todos un sentido inmediato y vivo de simpat\u00eda y cordialidad\u201d.<br>30 de junio de 1941. Cuando Italia comienza su segundo a\u00f1o de guerra, Alberto se grad\u00faa en ingenier\u00eda industrial con las mejores notas. Poco despu\u00e9s, \u00e9l tambi\u00e9n se pone el uniforme verde gris\u00e1ceo y parte para ser soldado.<br><br><strong>El servicio militar y la guerra<br><\/strong>En enero de 1943, los rusos desencadenan su ofensiva en todo el frente occidental. L\u2019Armir (Armada Italiana en Rusia), que ocupaba el frente del Don, se ve obligado a una legendaria retirada a trav\u00e9s de los interminables campos helados, mientras los rusos y la escarcha matan. All\u00e1 arriba y acaba de llegar Raffaello Marvelli, y ha sido asesinado en combate. Para Mam\u00e1 Mar\u00eda es una hora muy dura. Alberto escribe en su diario palabras desnudas y sangrantes: \u201cLa guerra es un castigo por nuestra maldad, para castigar nuestro poco amor a Dios y a los hombres. Falta en el mundo el esp\u00edritu de caridad, y por eso nos odiamos como enemigos en vez de amarnos como hermanos\u201d.<br>Es destinado a un cuartel de Treviso. Y es aqu\u00ed donde se produce el \u201cmilagro\u201d de Marvelli. Don Zanotto, p\u00e1rroco de S. Maria di Piave, escribi\u00f3: \u201cCuando el ingeniero Marvelli lleg\u00f3 a Treviso, en el cuartel de dos mil soldados, todos blasfemaban y reinaba la mala vida. Despu\u00e9s de alg\u00fan tiempo, ya nadie blasfemaba, quiero decir nadie, ni siquiera los superiores. El coronel, como blasfemo que era, se dedic\u00f3 a reprimir la blasfemia entre los soldados\u201d. En septiembre, Italia se retira de la guerra. El ej\u00e9rcito se disuelve. Alberto vuelve a casa. Pero la guerra no ha terminado. Los soldados alemanes han ocupado Italia, y los aliados intensifican los bombardeos de nuestras ciudades.<br><br><strong>Entre los refugiados en San Marino<br><\/strong>El 1 de noviembre, R\u00edmini sufre el primer bombardeo a\u00e9reo. Sufri\u00f3 trescientos y qued\u00f3 reducida a una alfombra de escombros. Tuvieron que huir lejos, a la Rep\u00fablica libre de San Marino. En pocas semanas, esa estampa de tierra libre pasa de 14 mil a 120 mil habitantes.<br>Alberto llega all\u00ed sujetando el ronzal de un burro. En el coche de caballos va su madre. Giorgio y Gertrude empujan bicicletas cargadas de comida para sobrevivir. Son aceptados en uno de los dormitorios del colegio Belluzzi. Otras familias est\u00e1n en los almacenes de la Rep\u00fablica, muchas m\u00e1s se amontonan en los t\u00faneles del ferrocarril.<br>Es muy f\u00e1cil, en momentos as\u00ed, encerrarse en uno mismo, pensar en la supervivencia de los seres queridos y ya est\u00e1. En cambio, Alberto est\u00e1 en el centro de los cuidados, a disposici\u00f3n de todos. Un testigo escribe: \u201cPor la noche rezaba el rosario a voz bien alta en los dormitorios del colegio Belluzzi, luego se iba a dormir a las mejores horas junto a los conventuales; y por la ma\u00f1ana, en la iglesia llena de evacuados, participaba de la misa y comulgaba. Despu\u00e9s anda de nuevo por todas las calles para encontrarse con todos los necesitados. Tomaba nota de las necesidades y, cuando no pod\u00eda llegar, confiaba el trabajo a otros. Entraba en los t\u00faneles de donde la gente no se atrev\u00eda a salir\u201d. Domenico Mondrone a\u00f1ade: \u201cCada d\u00eda recorr\u00eda kil\u00f3metros en bicicleta, recogiendo alimentos. A veces volv\u00eda a casa con la mochila agujereada por la metralla que le estallaba por todos lados. Pero \u00e9l, con amigos que emulaban su valor, no se detuvo\u201d.<br><br><strong>Quer\u00edan que fuera alcalde<br><\/strong>21 de noviembre de 1944. Los aliados entran en R\u00edmini. Alrededor, pueblos y bosques ardiendo, atascos de carros, camiones, coches. Muertes y desolaci\u00f3n. Alberto regresa all\u00ed con su familia. Encuentra su casa (golpeada, pero a\u00fan habitable) ocupada por oficiales brit\u00e1nicos. Los Marvelli se instalan en el s\u00f3tano como pueden. En ese terrible invierno (el \u00faltimo de la guerra) Alberto se convierte en el criado de todos. El Comit\u00e9 de Liberaci\u00f3n le conf\u00eda la oficina de vivienda, el ayuntamiento le encarga la ingenier\u00eda civil para la reconstrucci\u00f3n, el obispo le entrega a los \u201clicenciados cat\u00f3licos\u201d de la di\u00f3cesis. Los pobres asedian permanentemente las dos peque\u00f1as habitaciones de su oficina, le siguen a casa cuando va a comer algo con su madre. Alberto nunca rechaza a ninguno. Dice: \u201cLos pobres pasan enseguida, los dem\u00e1s tienen la cortes\u00eda de esperar\u201d. Despu\u00e9s de la paz, la miseria del pueblo continu\u00f3. En la guerra, muchos lo perdieron todo.<br>El a\u00f1o 1946 es devorado d\u00eda a d\u00eda por un sinf\u00edn de necesidades, todas urgentes. Alberto va a misa, luego est\u00e1 de guardia. A finales de ese a\u00f1o se celebran las primeras elecciones municipales. Acaloradas batallas entre comunistas y democristianos. Un comunista, que cada d\u00eda ve\u00eda en Marvelli no a un democristiano sino a un cristiano, dijo: \u201cAunque mi partido pierda&#8230; mientras el ingeniero Marvelli sea alcalde\u201d. No llegar\u00eda a serlo. La noche del 5 de octubre, cen\u00f3 r\u00e1pidamente junto a su madre, y luego sali\u00f3 en bicicleta para dar un mitin en San Giuliano a Mare. A 200 metros de su casa, un cami\u00f3n aliado que circulaba a velocidad de v\u00e9rtigo le atropella, le arroja al jard\u00edn de una villa y desaparece en la noche. El troleb\u00fas lo recoge. Dos horas m\u00e1s tarde muere. Tiene 28 a\u00f1os. Cuando su ata\u00fad pasa por las calles, los pobres lloran y env\u00edan besos. Un cartel proclama en grandes letras: \u201cLos comunistas de Bellariva se inclinan reverentes para saludar a su hijo, a su hermano, que tanto bien ha esparcido por esta tierra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><em>don Mario PERTILE, sdb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto Marvelli (1918-1946), joven formado en el oratorio salesiano de R\u00edmini, vivi\u00f3 su corta vida&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":26489,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":61,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,2633,1936,1972,1990,2620,2026],"class_list":["post-26496","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-iglesia","tag-pobres","tag-santos","tag-solidaridad","tag-testigos","tag-virtud"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26496","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=26496"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/26496\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/26489"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=26496"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=26496"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=26496"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}