{"id":20875,"date":"2023-12-28T08:53:59","date_gmt":"2023-12-28T08:53:59","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=20875"},"modified":"2024-02-02T15:38:46","modified_gmt":"2024-02-02T15:38:46","slug":"sagrada-familia-de-nazaret","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/reflexiones\/sagrada-familia-de-nazaret\/","title":{"rendered":"Sagrada Familia de Nazaret"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><em>Todos los a\u00f1os celebramos a la Sagrada Familia de Nazaret el \u00faltimo domingo del a\u00f1o. Pero a menudo olvidamos que celebramos con pompa los acontecimientos m\u00e1s pobres y delicados de esta Familia. Obligados a dar a luz en una cueva, perseguidos de inmediato, teniendo que emigrar en medio de tantos peligros a un pa\u00eds extranjero para sobrevivir, y esto con un beb\u00e9 y sin sustancia. Pero todo fue un acontecimiento de gracia, permitido por Dios Padre y anunciado en las Escrituras.<br>Leamos la hermosa historia que el mismo Don Bosco cont\u00f3 a sus muchachos de su tiempo.<br><\/em><\/em><br><strong><em><strong><em>La triste noticia. &#8211; La matanza de los inocentes. &#8211; La sagrada familia parte hacia Egipto.<br><\/em><\/strong><\/em><\/strong><em>El \u00e1ngel del Se\u00f1or dijo a Jos\u00e9: Lev\u00e1ntate, toma al ni\u00f1o y a su madre y huye a Egipto y qu\u00e9date all\u00ed hasta que yo te avise. Mt. 2, 13.<br>Se oy\u00f3 en lo alto la voz de queja, el lamento y el llanto de Raquel, que lloraba por sus hijos; y acerca de ellos no admite consuelo, porque ya no est\u00e1n. Jer. 31, 15.<br><\/em><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tranquilidad de la sagrada familia [despu\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas] no deb\u00eda ser duradera. Tan pronto como Jos\u00e9 regres\u00f3 a la casa pobre de Nazaret, un \u00e1ngel del Se\u00f1or se le apareci\u00f3 en sue\u00f1os y le dijo: \u201cLev\u00e1ntate, ll\u00e9vate al ni\u00f1o y a su madre, huye a Egipto y qu\u00e9date all\u00ed hasta que yo te ordene volver. Porque Herodes buscar\u00e1 al ni\u00f1o para darle muerte.\u201d<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y esto no era m\u00e1s que demasiado cierto. El cruel Herodes, enga\u00f1ado por los Magos y furioso por haber perdido tan buena oportunidad, para deshacerse de aquel a quien consideraba competidor al trono, hab\u00eda concebido el infernal designio de hacer degollar a todos los ni\u00f1os varones menores de dos a\u00f1os. Esta orden abominable fue ejecutada.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un ancho r\u00edo de sangre corri\u00f3 por Galilea. Entonces se cumpli\u00f3 lo que Jerem\u00edas hab\u00eda predicho: \u201cSe oy\u00f3 una voz en Ram\u00e1, una voz mezclada de l\u00e1grimas y lamentaciones. Es Raquel que llora a sus hijos y no quiere ser consolada; porque ya no est\u00e1n.\u201d Estos pobres inocentes, cruelmente asesinados, fueron los primeros m\u00e1rtires de la divinidad de Jesucristo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jos\u00e9 hab\u00eda reconocido la voz del \u00c1ngel; ni se permiti\u00f3 reflexi\u00f3n alguna sobre la precipitada partida, a la que tuvieron que resolverse; sobre las dificultades de tan largo y peligroso viaje. Debi\u00f3 de lamentar al abandonar su pobre hogar para atravesar los desiertos en busca de asilo en un pa\u00eds que no conoc\u00eda. Sin esperar siquiera a ma\u00f1ana, en cuanto el \u00e1ngel desapareci\u00f3 se levant\u00f3 y corri\u00f3 a despertar a Mar\u00eda. Mar\u00eda prepar\u00f3 apresuradamente una peque\u00f1a provisi\u00f3n de ropas y v\u00edveres para llevarlos consigo. Jos\u00e9, mientras tanto, prepar\u00f3 la yegua, y partieron sin pesar de su ciudad para obedecer el mandato de Dios. He aqu\u00ed, pues, a un pobre anciano, que hace vanas las horribles conspiraciones del tirano de Galilea; es a \u00e9l a quien Dios conf\u00eda el cuidado de Jes\u00fas y de Mar\u00eda.<br><br><br><strong><em><strong><em>Desastroso viaje &#8211; Una tradici\u00f3n.<br><\/em><\/strong><\/em><\/strong><em>Cuando os persigan en esta ciudad, huid a otra. Mt. 10, 23.<\/em><br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dos caminos se presentaban al viajero que deseaba ir a Egipto por tierra. Uno atravesaba desiertos poblados de bestias feroces, y los caminos eran inc\u00f3modos, largos y poco transitados. El otro atravesaba un pa\u00eds poco visitado, pero los habitantes de la comarca eran muy hostiles a los jud\u00edos. Jos\u00e9, que tem\u00eda especialmente a los hombres en esta precipitada huida, eligi\u00f3 el primero de estos dos caminos como el m\u00e1s oculto.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Habiendo partido de Nazaret en plena noche, los cautelosos viajeros, cuyo itinerario les exig\u00eda pasar primero por Jerusal\u00e9n, recorrieron durante alg\u00fan tiempo los caminos m\u00e1s tristes y tortuosos. Cuando hab\u00eda que atravesar alg\u00fan gran camino, Jos\u00e9, dejando a Jes\u00fas y a su Madre al abrigo de una roca, exploraba el camino, para cerciorarse de que la salida no estaba vigilada por los soldados de Herodes. Tranquilizado por esta precauci\u00f3n, volv\u00eda a buscar su precioso tesoro, y la sagrada familia prosegu\u00eda su camino, entre barrancos y colinas. De vez en cuando, hac\u00edan una breve parada a la orilla de un claro arroyo y, tras una frugal comida, descansaban un poco de los esfuerzos del viaje. Cuando llegaba la noche, era hora de resignarse a dormir bajo el cielo abierto. Jos\u00e9 se despojaba de su manto y cubr\u00eda con \u00e9l a Jes\u00fas y a Mar\u00eda para preservarlos de la humedad de la noche. Ma\u00f1ana, al amanecer, comenzar\u00eda de nuevo el arduo viaje. Los santos viajeros, tras pasar por la peque\u00f1a ciudad de Anata, se dirigieron por el lado de Ramla para descender a las llanuras de Siria, donde ahora deb\u00edan verse libres de las asechanzas de sus feroces perseguidores. En contra de su costumbre, hab\u00edan continuado caminando a pesar de que ya era de noche para ponerse antes a salvo. Jos\u00e9 casi tocaba el suelo antes que los dem\u00e1s. Mar\u00eda, toda temblorosa por esta carrera nocturna, lanzaba sus miradas inquietas a las profundidades de los valles y a las sinuosidades de las rocas. De pronto, en una curva, un enjambre de hombres armados apareci\u00f3 para interceptar su camino. Era una banda de canallas, que asolaba la comarca, cuya espantosa fama se extend\u00eda a lo lejos. Jos\u00e9 hab\u00eda detenido la montura de Mar\u00eda, y rezaba al Se\u00f1or en silencio, pues toda resistencia era imposible. A lo sumo se pod\u00eda esperar salvar la vida. El jefe de los bandidos se separ\u00f3 de sus compa\u00f1eros y avanz\u00f3 hacia Jos\u00e9 para ver con qui\u00e9n ten\u00eda que v\u00e9rselas. La visi\u00f3n de aquel anciano sin armas, de aquel ni\u00f1o durmiendo sobre el pecho de su madre, conmovi\u00f3 el coraz\u00f3n sanguinario del bandido. Lejos de desearles ning\u00fan mal, tendi\u00f3 la mano a Jos\u00e9, ofreci\u00e9ndole hospitalidad a \u00e9l y a su familia. Este l\u00edder se llamaba Disma. La tradici\u00f3n cuenta que treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde fue apresado por los soldados y condenado a ser crucificado. Fue puesto en la cruz del Calvario al lado de Jes\u00fas, y es el mismo que conocemos bajo el nombre del buen ladr\u00f3n.<br><br><br><strong><em><strong><em>Llegada a Egipto &#8211; Prodigios que ocurrieron a su entrada en esta tierra &#8211; Pueblo de Matarie &#8211; Morada de la Sagrada Familia.<br><\/em><\/strong><\/em><\/strong><em>He aqu\u00ed que el Se\u00f1or subir\u00e1 sobre una nube ligera y entrar\u00e1 en Egipto, y ante su presencia se conmover\u00e1n los \u00eddolos de Egipto<\/em>. Is, 19 1.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tan pronto como apareci\u00f3 el d\u00eda, los fugitivos, dando gracias a los bandidos que se hab\u00edan convertido en sus anfitriones, reanudaron su viaje lleno de peligros. Se dice que Mar\u00eda, al ponerse en camino, dijo estas palabras al jefe de aquellos bandidos: \u201cLo que has hecho por este ni\u00f1o, alg\u00fan d\u00eda te ser\u00e1 ampliamente recompensado.\u201d Despu\u00e9s de pasar por Bel\u00e9n y Gaza, Jos\u00e9 y Mar\u00eda descendieron a Siria y, al encontrarse con una caravana que part\u00eda hacia Egipto, se unieron a ella. A partir de ese momento y hasta el final de su viaje, no vieron ante s\u00ed m\u00e1s que un inmenso desierto de arena, cuya aridez s\u00f3lo se ve\u00eda interrumpida a raros intervalos por algunos oasis, es decir, algunas extensiones de tierra f\u00e9rtil y verde. Sus esfuerzos se redoblaron durante la carrera a trav\u00e9s de estas llanuras abrasadas por el sol. La comida escaseaba y a menudo faltaba el agua. \u00a1Cu\u00e1ntas noches Jos\u00e9, que era viejo y pobre, se vio empujado hacia atr\u00e1s, cuando trat\u00f3 de acercarse a la fuente, en la que la caravana se hab\u00eda detenido para saciar su sed!<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Finalmente, tras dos meses de penoso viaje, los viajeros entraron en Egipto. Seg\u00fan Sozomeno, desde el momento en que la Sagrada Familia toc\u00f3 esta antigua tierra, los \u00e1rboles bajaron sus ramas para adorar al Hijo de Dios; las bestias feroces acudieron all\u00ed, olvidando sus instintos; y los p\u00e1jaros cantaron a coro las alabanzas del Mes\u00edas. En efecto, si creemos lo que nos dicen autores fidedignos, todos los \u00eddolos de la provincia, al reconocer al vencedor del paganismo, se derrumbaron. As\u00ed se cumplieron literalmente las palabras del profeta Isa\u00edas cuando dijo: \u201cHe aqu\u00ed que el Se\u00f1or subir\u00e1 sobre una nube y entrar\u00e1 en Egipto, y en su presencia ser\u00e1n quebrantados los simulacros de Egipto.\u201d<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jos\u00e9 y Mar\u00eda, deseosos de llegar pronto al t\u00e9rmino de su viaje, no hicieron sino pasar por Heli\u00f3polis, consagrada al culto del sol, para dirigirse a Matari, donde pensaban descansar de sus fatigas.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Matari es una hermosa aldea sombreada por sicomoros, a unas dos leguas de El Cairo, la capital de Egipto. Jos\u00e9 pensaba establecerse all\u00ed. Pero all\u00ed no terminaban sus problemas. Necesitaba buscar alojamiento. Los egipcios no eran nada hospitalarios, por lo que la sagrada familia se vio obligada a refugiarse durante unos d\u00edas en el tronco de un gran \u00e1rbol viejo. Finalmente, tras una larga b\u00fasqueda, Jos\u00e9 encontr\u00f3 una modesta habitaci\u00f3n, en la que coloc\u00f3 a Jes\u00fas y a Mar\u00eda.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta casa, que a\u00fan puede verse en Egipto, era una especie de cueva, de seis metros de largo por cinco de ancho. Tampoco hab\u00eda ventanas; la luz ten\u00eda que penetrar por la puerta. Las paredes eran de una especie de arcilla negra y sucia, cuya vejez llevaba la huella de la miseria. A la derecha hab\u00eda una peque\u00f1a cisterna, de la que Jos\u00e9 sacaba agua para el servicio de la familia.<br><br><br><strong><em><strong><em>Penas. &#8211; Consolaci\u00f3n y fin del destierro.<br><\/em><\/strong><\/em><\/strong><em>Con \u00e9l estoy en la trib<\/em>ulaci\u00f3n. Sal 91, 15.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tan pronto como hubo entrado en esta nueva morada, Jos\u00e9 reanud\u00f3 su trabajo ordinario. Comenz\u00f3 a amueblar su casa; una mesita, unas sillas, un banco, todo obra de sus manos. Luego fue de puerta en puerta buscando trabajo para ganar el sustento de su peque\u00f1a familia. Sin duda experiment\u00f3 muchos rechazos y soport\u00f3 muchos desprecios humillantes. Era pobre y desconocido, y esto bast\u00f3 para que su trabajo fuera rechazado. A su vez, Mar\u00eda, mientras ten\u00eda mil cuidados para su Hijo, se entreg\u00f3 valientemente al trabajo, ocupando en \u00e9l una parte de la noche para compensar los peque\u00f1os e insuficientes ingresos de su esposo. Sin embargo, en medio de sus penas, \u00a1cu\u00e1nto consuelo para Jos\u00e9! Trabajaba para Jes\u00fas, y el pan que com\u00eda el divino ni\u00f1o lo hab\u00eda comprado \u00e9l con el sudor de su frente. Y cuando al atardecer volv\u00eda agotado y oprimido por el calor, Jes\u00fas sonre\u00eda a su llegada y lo acariciaba con sus peque\u00f1as manos. A menudo, con el precio de las privaciones que \u00e9l mismo se impon\u00eda, Jos\u00e9 consegu\u00eda algunos ahorros, \u00a1qu\u00e9 alegr\u00eda sent\u00eda entonces al poder emplearlos para endulzar la condici\u00f3n del divino ni\u00f1o! Ahora eran unos d\u00e1tiles, ahora unos juguetes adecuados a su edad, lo que el piadoso carpintero llevaba al Salvador de los hombres. \u00a1Oh, qu\u00e9 dulces eran entonces las emociones del buen anciano al contemplar el rostro radiante de Jes\u00fas! Cuando lleg\u00f3 el s\u00e1bado, d\u00eda de descanso y consagrado al Se\u00f1or, Jos\u00e9 tom\u00f3 al ni\u00f1o de la mano y guio sus primeros pasos con una solicitud verdaderamente paternal.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mientras tanto, mor\u00eda el tirano que reinaba sobre Israel. Dios, cuyo brazo omnipotente castiga siempre a los culpables, le hab\u00eda enviado una cruel enfermedad, que lo llev\u00f3 r\u00e1pidamente a la tumba. Traicionado por su propio hijo, comido vivo por los gusanos, Herodes hab\u00eda muerto, llevando consigo el odio de los jud\u00edos y la maldici\u00f3n de la posteridad.<br><br><strong><em><strong><em>El nuevo anuncio. &#8211; Regreso a Judea. &#8211; Una tradici\u00f3n relatada por s. Buenaventura.<br><\/em><\/strong><\/em><\/strong><em>De Egipto llam\u00e9 a mi hijo<\/em>. Os 11, 1.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siete a\u00f1os llevaba Jos\u00e9 en Egipto, cuando el \u00c1ngel del Se\u00f1or, mensajero ordinario de la voluntad del Cielo, se le apareci\u00f3 de nuevo mientras dorm\u00eda y le dijo: \u201cLev\u00e1ntate, toma contigo al ni\u00f1o y a su madre, y vuelve a la tierra de Israel; porque ya no est\u00e1n los que buscaban al ni\u00f1o para darle muerte.\u201d Siempre atento a la voz de Dios, Jos\u00e9 vendi\u00f3 su casa y sus muebles, y lo orden\u00f3 todo para partir. En vano los egipcios, extasiados por la bondad de Jos\u00e9 y la dulzura de Mar\u00eda, hicieron fervientes s\u00faplicas para retenerlo. En vano le prometieron abundancia de todo lo necesario para la vida, Jos\u00e9 se mostr\u00f3 inflexible. Los recuerdos de su infancia, los amigos que ten\u00eda en Judea, la atm\u00f3sfera pura de su patria, hablaban mucho m\u00e1s a su coraz\u00f3n que la belleza de Egipto. Adem\u00e1s, Dios hab\u00eda hablado, y no hac\u00eda falta nada m\u00e1s para decidir a Jos\u00e9 a regresar a la tierra de sus antepasados.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Algunos historiadores opinan que la sagrada familia hizo parte del viaje por mar, porque les llevaba menos tiempo, y ten\u00edan un gran deseo de volver a ver pronto su tierra natal. Nada m\u00e1s desembarcar en Ascalonia, Jos\u00e9 se enter\u00f3 de que Arquelao hab\u00eda sucedido a su padre Herodes en el trono. Esto fue una nueva fuente de ansiedad para Jos\u00e9. El \u00e1ngel no le hab\u00eda dicho en qu\u00e9 parte de Judea deb\u00eda establecerse. \u00bfDeb\u00eda hacerlo en Jerusal\u00e9n, o en Galilea, o en Samaria? Jos\u00e9, lleno de ansiedad, rog\u00f3 al Se\u00f1or que le enviara su mensajero celestial durante la noche. El \u00e1ngel le orden\u00f3 huir de Arquelao y retirarse a Galilea. Jos\u00e9 no tuvo entonces m\u00e1s que temer, y tom\u00f3 tranquilamente el camino de Nazaret, que hab\u00eda abandonado siete a\u00f1os antes.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que nuestros devotos lectores no se apenen al o\u00edr del ser\u00e1fico Doctor s. Buenaventura sobre este punto de la historia: \u201cEstaban en el acto de partir: y Jos\u00e9 fue primero con los hombres, y su madre vino con las mujeres (que hab\u00edan venido como amigas de la sagrada familia para acompa\u00f1arlos un poco). Cuando salieron por la puerta, Jos\u00e9 hizo retroceder a los hombres y no les permiti\u00f3 que le acompa\u00f1aran m\u00e1s. Entonces algunos de aquellos buenos hombres, compadeci\u00e9ndose de la pobreza de ellos, llamaron al Ni\u00f1o y le dieron algunos denarios para los gastos. El Ni\u00f1o se avergonz\u00f3 de recibirlos; pero, por amor a la pobreza, extendi\u00f3 la mano, recibi\u00f3 el dinero con verg\u00fcenza y dio las gracias. Y as\u00ed lo hicieron m\u00e1s personas. Aquellas honorables matronas le llamaron de nuevo e hicieron lo mismo; la madre no estaba menos avergonzada que el ni\u00f1o, pero, no obstante, les dio humildemente las gracias.\u201d<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Habi\u00e9ndose despedido de aquella cordial compa\u00f1\u00eda y renovado sus agradecimientos y saludos, la sagrada familia volvi\u00f3 sus pasos hacia Judea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todos los a\u00f1os celebramos a la Sagrada Familia de Nazaret el \u00faltimo domingo del a\u00f1o&#8230;.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":20868,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":89,"footnotes":""},"categories":[468],"tags":[1666,1738,1822,2190,1690,1702],"class_list":["post-20875","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reflexiones","tag-biblia","tag-catequesis","tag-gracia","tag-jesus","tag-maria","tag-providencia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20875","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20875"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20875\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20868"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20875"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20875"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20875"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}