{"id":20150,"date":"2023-12-13T13:45:47","date_gmt":"2023-12-13T13:45:47","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=20150"},"modified":"2024-02-02T15:38:07","modified_gmt":"2024-02-02T15:38:07","slug":"zatti-buen-samaritano-para-los-enfermos-medicos-y-enfermeras-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/zatti-buen-samaritano-para-los-enfermos-medicos-y-enfermeras-video\/","title":{"rendered":"Zatti buen samaritano, para los enfermos, m\u00e9dicos y enfermeras (v\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00ab<strong>Zatti-hospital<\/strong>\u00bb<br>Zatti y el hospital formaban una pareja inseparable. El padre Entraigas recuerda que cuando hab\u00eda una llamada telef\u00f3nica, el coadjutor casi soltaba: \u201cZatti-Hospital\u201d. Sin darse cuenta, expresaba <strong>la realidad inseparable entre su persona y el hospital<\/strong>. Se hizo responsable del hospital en 1913, tras la muerte del padre Garrone y la salida de Giacinto Massini de la Congregaci\u00f3n, asumi\u00f3 poco a poco todas las tareas, pero era ante todo e inequ\u00edvocamente el \u201cenfermero\u201d de <em>San Jos\u00e9<\/em>. No avanz\u00f3 en su preparaci\u00f3n, sino que trat\u00f3 de perfeccionar lo que hab\u00eda aprendido emp\u00edricamente a trav\u00e9s del estudio personal. Sigui\u00f3 estudiando durante toda su vida y, sobre todo, adquiri\u00f3 una gran experiencia a lo largo de sus 48 a\u00f1os de pr\u00e1ctica en <em>San Jos\u00e9<\/em>. El Dr. Sussini, que fue uno de los que m\u00e1s tiempo ejerci\u00f3, tras afirmar que Zatti trataba a los enfermos \u00ab<strong><em>con santa vocaci\u00f3n<\/em><\/strong>\u00bb a\u00f1ade: \u201cQue yo sepa, el Sr. Zatti, desde que le conoc\u00ed, siendo un hombre maduro, ya formado, no hab\u00eda descuidado su cultura general, ni sus conocimientos de enfermer\u00eda y preparaci\u00f3n farmac\u00e9utica\u201d.<br>El padre De Roia habla as\u00ed de la formaci\u00f3n profesional de Zatti: \u00abEn cuanto a la formaci\u00f3n cultural y profesional, recuerdo haber visto libros y publicaciones sobre medicina y haberle preguntado una vez cu\u00e1ndo los le\u00eda, y me contest\u00f3 que lo hac\u00eda por la noche o durante la siesta de los pacientes, una vez que hab\u00eda terminado sus obligaciones en el hospital. Tambi\u00e9n me dijo que el Dr. Sussini a veces le prestaba algunos libros y vi que a menudo consultaba el \u201cVadem\u00e9cum y recetarios\u201d\u00bb.<br>El Dr. Pietro Echay afirma que para Zatti \u00ab<strong><em>el Hospital <\/em>era un Santuario<\/strong>\u00bb. El padre Feliciano L\u00f3pez describe as\u00ed la posici\u00f3n de Zatti en el hospital, tras una larga asociaci\u00f3n con \u00e9l: \u201cZatti era un hombre de gobierno, sab\u00eda expresar claramente lo que quer\u00eda, pero <strong>acompa\u00f1aba sus acciones con dulzura, respeto y alegr\u00eda<\/strong>. Nunca perd\u00eda los estribos, de hecho le quitaba importancia con buen humor, pero su ejemplo de laboriosidad era abrumador, y m\u00e1s que un director, sin t\u00edtulo, se hab\u00eda convertido en una especie de trabajador universal; aparte de eso, avanzaba r\u00e1pidamente en competencia profesional, hasta ganarse tambi\u00e9n el respeto de los m\u00e9dicos y a\u00fan m\u00e1s el de los subordinados: por eso nunca he o\u00eddo decir que en aquel peque\u00f1o mundo de 60 o 70 pacientes ingresados, en los primeros tiempos varias monjas, mujeres que prestaban sus servicios y algunas enfermeras, no siempre reinaba la paz, y aunque, como es l\u00f3gico, a veces hab\u00eda peleas, \u00e9stas no degeneraban gracias a la prudencia de Zatti, que sab\u00eda poner remedio a las desviaciones\u201d.<br>El <em>Hospital San Jos\u00e9 <\/em>era un santuario especial del sufrimiento humano donde Art\u00e9mides, en cada hermano y hermana necesitados, abrazaba y curaba la carne sufriente de Cristo, dando sentido y esperanza al sufrimiento humano. Zatti &#8211; y con \u00e9l muchos hombres y mujeres de buena voluntad &#8211; <strong>encarn\u00f3 la par\u00e1bola del Buen Samaritano<\/strong>: se hizo pr\u00f3jimo, tendi\u00f3 la mano, levant\u00f3, cur\u00f3. Para \u00e9l, cada enfermo era como un hijo al que hab\u00eda que amar. Hombres y mujeres, grandes y peque\u00f1os, ricos y pobres, inteligentes e ignorantes, todos eran tratados con respeto y cari\u00f1o, sin molestar ni rechazar a los insolentes y desagradables. Sol\u00eda decir: \u201cA veces te toca alguien con cara agradable, otras veces alguien desagradable, pero ante Dios todos somos iguales\u201d.<br>Si hab\u00eda pobreza de medios, y si pobres eran muchos de los hospitalizados, sin embargo, Zatti en el hospital, dados los tiempos, los lugares y las situaciones de todos los hospitales, incluso los nacionales de la \u00e9poca, segu\u00edan las reglas correctas de sanidad e higiene. En aquella \u00e9poca se proced\u00eda con criterios m\u00e1s amplios, pero no hay prueba alguna de que el coadjutor salesiano, como enfermero, careciera de justicia y caridad hacia los enfermos. Estaba bien formado para su tarea y ten\u00eda mucha experiencia, sab\u00eda lo que ten\u00eda que hacer y los l\u00edmites de su competencia, y no se recuerda ning\u00fan error, ninguna negligencia ni ninguna acusaci\u00f3n contra \u00e9l. El Dr. Sussini declar\u00f3: \u201cEn sus intervenciones con los enfermos siempre respet\u00f3 las normas legales, sin excederse en sus competencias [&#8230;]. Me gustar\u00eda se\u00f1alar que en todas sus intervenciones consultaba a algunos m\u00e9dicos entre los que siempre estaban a su lado para apoyarle. Que yo sepa, no llev\u00f3 a cabo ninguna intervenci\u00f3n dif\u00edcil [&#8230;]. Es cierto que utilizaba las prescripciones higi\u00e9nicas establecidas, aunque a veces, dada su gran fe, las consideraba excesivas. El escenario socioecon\u00f3mico en el que el Sr. Zatti desarrollaba principalmente su trabajo era de bajo nivel econ\u00f3mico y educativo. En su trabajo dentro del hospital, pon\u00eda en pr\u00e1ctica los conocimientos de higiene y t\u00e9cnica que ya conoc\u00eda y otros que aprend\u00eda preguntando a los profesionales. Fuera del hospital, su acci\u00f3n era m\u00e1s dif\u00edcil, ya que cambiar el entorno existente era muy dif\u00edcil y superaba sus esfuerzos\u201d.<br>Luigi Palma ampl\u00eda su consideraci\u00f3n: \u201cEra de dominio p\u00fablico en Viedma la discreci\u00f3n y prudencia del comportamiento del Sr. Zatti; por otra parte, cualquier abuso en esta materia se har\u00eda r\u00e1pidamente de dominio p\u00fablico en un peque\u00f1o conglomerado como Viedma y nunca se supo nada de ello. El Sr. Zatti nunca se excedi\u00f3 en sus competencias. No creo que realizara operaciones dif\u00edciles. Si hubiera habido alg\u00fan abuso, los m\u00e9dicos lo habr\u00edan denunciado, pero s\u00f3lo elogiaron el trabajo del Sr. Zatti [&#8230;]. El Sr. Zatti utiliz\u00f3 las precauciones higi\u00e9nicas adecuadas. Lo s\u00e9 porque me trat\u00f3 en varias ocasiones: inyecciones o peque\u00f1as curas con toda la diligencia debida\u201d.<br>A un hombre que dedic\u00f3 toda su vida con enorme sacrificio a los enfermos, que <strong>fue buscado por ellos como una bendici\u00f3n<\/strong>, que se gan\u00f3 la estima de todos los m\u00e9dicos que colaboraron con \u00e9l y contra el que nunca pudo alzarse una voz de acusaci\u00f3n, ser\u00eda injusto echarle en cara algunas libertades que su experiencia y prudencia pudieron permitirle en alguna circunstancia particular: el ejercicio sublime de la caridad, incluso en este caso, val\u00eda m\u00e1s que la observancia de una prescripci\u00f3n formal.<br><br><strong>Con el coraz\u00f3n de Don Bosco<br><\/strong>En Zatti se hizo realidad lo que Don Bosco hab\u00eda recomendado a los primeros misioneros salesianos que partieron hacia Argentina: \u201c<strong>Ocupaos<\/strong><strong>especialmente de los enfermos, los ni\u00f1os, los ancianos y los pobres, y os ganar\u00e9is la bendici\u00f3n de Dios y la buena voluntad de los hombres<\/strong>\u201d Como un buen samaritano, Zatti acogi\u00f3 en la posada de su coraz\u00f3n y en el Hospital San Jos\u00e9 de Viedma a los pobres, a los enfermos, a los rechazados por la sociedad. En cada uno de ellos visit\u00f3 a Cristo, cur\u00f3 a Cristo, aliment\u00f3 a Cristo, visti\u00f3 a Cristo, aloj\u00f3 a Cristo, honr\u00f3 a Cristo. Como atestigu\u00f3 un m\u00e9dico del hospital: \u201cEl \u00fanico milagro que he visto en mi vida es el del Sr. Zatti, por lo extraordinario de su car\u00e1cter, su capacidad para servir al pr\u00f3jimo y su extraordinaria paciencia con los enfermos\u201d.<br>Zatti era capaz de reconocer en cada hermano, en cada hermana, en cada persona especialmente pobre y necesitada que encontraba un don: era capaz de ver en cada uno de ellos el rostro resplandeciente de Jes\u00fas. Cu\u00e1ntas veces exclamaba al acoger a un pobre o a un enfermo: \u201c\u00a1Viene Jes\u00fas! &#8211; Cristo viene!\u201d. Este mantener la mirada fija en Jes\u00fas, sobre todo en la hora de la prueba y en la noche del esp\u00edritu, ser\u00e1 la fuerza que le permitir\u00e1 no caer prisionero de sus propios pensamientos y miedos.<br>En el ejercicio de esta caridad, Zatti hizo resplandecer el abrazo de Dios a todo ser humano, especialmente a los \u00faltimos y a los que sufren, implicando el coraz\u00f3n, el alma y todo su ser, porque viv\u00eda con los pobres y para los pobres. No era un mero servicio, sino una manifestaci\u00f3n tangible del amor de Dios, reconociendo y sirviendo en los pobres y los enfermos el rostro de Cristo sufriente con la dulzura y la ternura de una madre. Viviendo con los pobres practic\u00f3 la caridad con esp\u00edritu de pobreza. No era un funcionario ni un bur\u00f3crata, un proveedor de servicios, sino un aut\u00e9ntico operario de la caridad: y al <strong>ver, reconocer y servir a Cristo en los pobres y excluidos<\/strong>, tambi\u00e9n educaba a los dem\u00e1s. Cuando ped\u00eda algo, lo ped\u00eda para Jes\u00fas: \u201cDame ropa para un Jes\u00fas anciano\u201d; \u201c\u00a1Dame ropa para un Jes\u00fas de 12 a\u00f1os!\u201d<br>Imposible no recordar sus <strong>aventuras en bicicleta<\/strong>, sus incansables paseos, con su cl\u00e1sico guardapolvo blanco con los extremos anudados y atado a la cintura, saludado con tierno afecto por todos los que encontraba a su paso. En el lento avance de su bicicleta, ten\u00eda tiempo para todo: el saludo afectuoso, la palabra cordial, el consejo medido, alguna indicaci\u00f3n terap\u00e9utica, la ayuda espont\u00e1nea y desinteresada: sus grandes bolsillos estaban siempre llenos de medicamentos, que distribu\u00eda a manos llenas entre los necesitados. Acud\u00eda personalmente a quienes le llamaban, prodigando no s\u00f3lo sus conocimientos m\u00e9dicos, que los pose\u00eda, sino tambi\u00e9n la confianza, el optimismo y la fe que irradiaban su constante, amplia y dulce sonrisa y la bondad de su mirada; el enfermo grave que recib\u00eda la visita del Sr. Zatti sent\u00eda el imponderable alivio que le proporcionaba la persona que estaba a su lado; el enfermo que mor\u00eda en presencia de Zatti lo hac\u00eda sin angustia ni contorsi\u00f3n. La caridad dispensada tan generosamente en las embarradas calles de Viedma bien merec\u00eda que Art\u00e9mides Zatti fuera recordado en la ciudad con una calle, un hospital y un monumento en su nombre.<br>Ejerc\u00eda un apostolado a peque\u00f1a escala que daba la medida de su caridad, pero que le supon\u00eda mucho tiempo, trabajo, dificultades y molestias. Como su bondad y su buena voluntad al servicio de los dem\u00e1s eran conocidas por todos, todo el mundo acud\u00eda a \u00e9l para las cosas m\u00e1s diversas. Los directores salesianos de las casas de la provincia le escrib\u00edan para pedirle consejo m\u00e9dico, le enviaban hermanos para pedirle ayuda y confiaban a su hospital a personas de servicio que hab\u00edan quedado incapacitadas. Las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora no fueron menos que los salesianos a la hora de pedir favores. Los emigrantes italianos ped\u00edan ayuda, escrib\u00edan a Italia, solicitaban pr\u00e1cticas. Los que hab\u00edan sido bien atendidos en el hospital, como si se tratara de una expresi\u00f3n de gratitud, le enviaban familiares y amigos en busca de ayuda por la estima en que ten\u00edan sus cuidados. Las autoridades civiles ten\u00edan a menudo personas incapacitadas a las que atender y recurr\u00edan a Zatti. Los presos y otras personas, al verle en buenos t\u00e9rminos con las autoridades, le recomendaban que pidiera clemencia para ellos o que les solucionara sus problemas.<br>Un hecho que expresa bien la fuerza de autoridad de Zatti para impactar en la vida de la gente con su testimonio evang\u00e9lico y su palabra persuasiva es la conversi\u00f3n de Lautaro Montalva. \u00c9l, llamado el Chileno por su pa\u00eds de origen, era un revolucionario, explotado por los agitadores pol\u00edticos habituales. Hizo circular revistas antirreligiosas. Abandonado al fin por todos, cay\u00f3 en la pobreza y se vio reducido a la muerte, con una familia numerosa. S\u00f3lo Zatti tuvo el valor de entrar en su cuchitril de madera, resistir su primera reacci\u00f3n de rebeld\u00eda y gan\u00e1rselo con su caridad. El revolucionario se confes\u00f3 y pidi\u00f3 ser bautizado: sus hijos tambi\u00e9n fueron bautizados. Zatti le ingres\u00f3 en el hospital. Poco antes de morir, hab\u00eda pedido al p\u00e1rroco: \u201c\u00a1Deme los sacramentos que debe recibir un cristiano!\u201d La conversi\u00f3n de Montalva fue un logro de la caridad y el valor cristiano de Zatti.<br>Zatti hace de la misi\u00f3n al servicio de los enfermos su propio espacio educativo donde encarna a diario el Sistema Preventivo de Don Bosco &#8211; raz\u00f3n, religi\u00f3n, bondad amorosa &#8211; en la cercan\u00eda y asistencia a los necesitados, en ayudarles a comprender y aceptar las situaciones dolorosas de la vida, en dar testimonio vivo de la presencia del Se\u00f1or.<br><br><strong>Zatti enfermero<br><\/strong>El perfil profesional de Art\u00e9mides Zatti, que comenz\u00f3 con una promesa, estaba arraigado en la confianza en la Providencia y se desarroll\u00f3 una vez recuperado de su enfermedad. La frase \u201c<strong>Cre\u00ed, Promet\u00ed, Cur\u00e9<\/strong>\u201d, <strong>lema de su canonizaci\u00f3n<\/strong>, muestra la total dedicaci\u00f3n que Zatti tuvo por sus hermanos enfermos, pobres y necesitados.<br>Este compromiso lo mantuvo a diario hasta su muerte en el hospital de San Jos\u00e9, fundado por los primeros salesianos que llegaron a la Patagonia, y lo reiteraba en cada visita domiciliaria, urgente o no, que hac\u00eda a los enfermos que lo necesitaban.<br>En su bicicleta, en su despacho de administrador, en el quir\u00f3fano, en el patio durante el recreo con sus \u201cparientes\u201d pobres, en las salas del hospital que visitaba todos los d\u00edas, <strong>siempre era un <\/strong><strong>enfermero<\/strong>; un santo enfermero dedicado a curar y aliviar, <strong>aportando la mejor medicina<\/strong>: la presencia alegre y optimista de la empat\u00eda.<br><br><strong>Una persona y un equipo que hacen el bien<br><\/strong>Fue la fe lo que impuls\u00f3 a Art\u00e9mides Zatti a una actividad incansable pero razonable. Su consagraci\u00f3n religiosa le hab\u00eda introducido directa y completamente en el cuidado de los pobres, los enfermos y los necesitados de la salud y el consuelo misericordiosos de Dios.<br>El Sr. Zatti trabaj\u00f3 en el mundo de la sanidad junto a m\u00e9dicos, enfermeras, personal sanitario, Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora y las numerosas personas que colaboraron con \u00e9l en el sostenimiento del hospital San Jos\u00e9, el primero de la Patagonia argentina, en Viedma en la primera mitad del siglo XX.<br>La tuberculosis que contrajo a los 20 a\u00f1os no fue un obst\u00e1culo para perseverar en su elecci\u00f3n profesional. <strong>Encontr\u00f3 en la figura del coadjutor salesiano el estilo de compromiso para trabajar directamente con los pobres<\/strong>. Su consagraci\u00f3n religiosa, vivida en su profesi\u00f3n de enfermero, fue la combinaci\u00f3n de su vida dedicada a Dios y a sus hermanos. Naturalmente, esto se manifest\u00f3 en una personalidad peculiar, \u00fanica e irrepetible. <strong>Art\u00e9mides Zatti fue una buena persona, que trabaj\u00f3 directamente con los pobres, haciendo el bien.<\/strong><br>El contacto directo con los pobres ten\u00eda como objetivo la salud, es decir, aliviar el dolor, soportar el sufrimiento, acompa\u00f1ar los \u00faltimos momentos de sus vidas, ofrecer una sonrisa ante lo irreversible, tender una mano con esperanza. Por esta raz\u00f3n, <strong>Zatti se convirti\u00f3 en una \u201cpresencia-medicina\u201d<\/strong>: curaba directamente con su agradable presencia.<br>Su principal bi\u00f3grafo, el salesiano Ra\u00fal Entraigas, hizo un descubrimiento original. Identific\u00f3 la s\u00edntesis de la vida de Art\u00e9mides Zatti en la frase de un paisano: parece ser \u201cel pariente de todos los pobres\u201d. Zatti ve\u00eda al propio Jes\u00fas en los hu\u00e9rfanos, los enfermos y los nativos. Y los trataba con tal cercan\u00eda, aprecio y amor, <strong>que parec\u00eda que todos eran sus parientes<\/strong>.<br><br><strong>Formaci\u00f3n para ayudar<br><\/strong>Viendo las necesidades del pueblo, <strong>Zatti perfeccion\u00f3 su profesi\u00f3n<\/strong>. Poco a poco se convirti\u00f3 en jefe del hospital, estudi\u00f3 y valid\u00f3 sus conocimientos ante el Estado cuando \u00e9ste se lo pidi\u00f3. M\u00e9dicos que trabajaron con Art\u00e9mides, como el Dr. Molinari y el Dr. Sussini, atestiguan que Zatti pose\u00eda grandes conocimientos m\u00e9dicos, fruto no s\u00f3lo de su experiencia sino tambi\u00e9n de sus estudios.<br>Don De Roia a\u00f1ade: \u201cEn cuanto a su formaci\u00f3n cultural y profesional, recuerdo haber visto libros y publicaciones sobre medicina y, al preguntarle una vez cu\u00e1ndo los le\u00eda, me dijo que lo hac\u00eda por las noches o durante el descanso vespertino de los pacientes, una vez que hab\u00eda terminado todas sus obligaciones en el hospital\u201d.<br>Al respecto, existe un documento, \u201cCredencial Profesional\u201d, expedido por la Secretar\u00eda de Salud P\u00fablica de la Naci\u00f3n Argentina con el <strong>n\u00famero de matr\u00edcula profesional 07253<\/strong>. Se trata de sus estudios en la Universidad Nacional de La Plata en 1948, a la edad de 67 a\u00f1os. A ello se sum\u00f3 una certificaci\u00f3n previa en 1917 como \u201cIdoneo\u201d en Farmacia.<br><strong>Su estilo de vida le llev\u00f3 a un compromiso en el que se encontraba directamente con los pobres, los enfermos, los necesitados<\/strong>. Por eso la profesi\u00f3n de enfermero ten\u00eda un valor a\u00f1adido: su presencia era un testimonio de la bondad de Dios. Esta sencilla forma de ver la realidad puede ayudar a comprender mejor la vida de Zatti, prestando especial atenci\u00f3n al t\u00e9rmino \u201cdirectamente\u201d.<br>En esta perspectiva encontramos lo m\u00e1s genuino de Zatti, que hace hincapi\u00e9 en lo que se denomina \u201cvida religiosa\u201d o \u201cconsagraci\u00f3n\u201d. Por eso Art\u00e9mides es un santo salesiano. Es un enfermero santo. \u00c9ste es el legado que deja a todos. Y \u00e9ste es el reto que lanza a todos y que invita a recoger.<br><br><strong>1908<br><\/strong>Recuperada su salud, Zatti ingres\u00f3 a la Congregaci\u00f3n Salesiana como coadjutor. Comenz\u00f3 a trabajar en la farmacia del hospital San Jos\u00e9, el \u00fanico de Viedma.<br><strong>1911<br><\/strong>Tras la muerte de Don Evasio Garrone, director del hospital, Zatti qued\u00f3 a cargo de la farmacia y del hospital, el primero de la Patagonia. Trabaj\u00f3 all\u00ed durante cuarenta a\u00f1os.<br><strong>1917<br><\/strong>Es licenciado en Id\u00f3neo en Farmacia por la Universidad de La Plata.<br><strong>1941<br><\/strong>El edificio del hospital es demolido. Pacientes y profesionales se trasladan con Zatti a la escuela agr\u00edcola \u201cSan Isidro\u201d.<br><strong>1948<br><\/strong>Zatti obtuvo su matr\u00edcula como enfermero en la Universidad de La Plata.<br><br><strong>Zatti con los m\u00e9dicos: \u00a1era padre!<br><\/strong>Entre los principales colaboradores de Zatti en <em>el Hospital San Jos\u00e9 <\/em>estaban losm\u00e9dicos. Las relaciones eran delicadas, porque uno de los m\u00e9dicos era el director del hospital desde el punto de vista legal y ten\u00eda la responsabilidad profesional de los pacientes. Zatti ten\u00eda la responsabilidad organizativa y de enfermer\u00eda y pod\u00edan surgir desacuerdos. Despu\u00e9s de los primeros a\u00f1os, llegaron varios m\u00e9dicos a Viedma, la capital de R\u00edo Negro, y Patagones y Zatti deb\u00eda servirse de sus especialidades en el hospital sin despertar rivalidades. Actu\u00f3 de tal manera que se gan\u00f3 la estima de todos por su bondad y competencia. En la documentaci\u00f3n, encontramos los nombres de los directores Dr. Riccardo Spurr y Dr. Francesco Pietrafraccia; luego Antonio Gumersindo Sussini, Ferdinando Molinari, Pietro Echay, Pasquale Attilio Guidi y Giovanni Cadorna Guidi, que dar\u00e1n testimonio de la santidad de Zatti; y finalmente Harosteguy, Quaranta y Cessi. Hubo sin duda otros, m\u00e1s de pasada, porque, tras un periodo de aprendizaje, los m\u00e9dicos aspiraban a lugares m\u00e1s c\u00e9ntricos y desarrollados. Se reconoce un\u00e1nimemente que Zatti, como enfermero, era sumiso a las instrucciones y normas de los m\u00e9dicos: gozaba de gran prestigio entre todos por su bondad y no suscitaba quejas por los cuidados que dispensaba a los enfermos de su casa. El Dr. Sussini, que le sigui\u00f3 hasta su muerte, declar\u00f3: \u201cTodos los m\u00e9dicos, sin excepci\u00f3n, le mostraban afecto y respeto por sus virtudes personales, su bondad, su misericordia y su fe pura, sincera y desinteresada\u201d<a id=\"_ednref1\" href=\"#_edn1\">[i]<\/a> .<br>El Dr. Pasquale Attilio Guidi precis\u00f3: \u201cSiempre era correcto, segu\u00eda las instrucciones de los m\u00e9dicos. Recuerdo que el Dr. Harosteguy, que era bastante \u2018protest\u00f3n\u2019, nervioso, cuando yo estaba presente durante una operaci\u00f3n, a veces culpaba al Sr. Zatti de sus problemas; pero al final de la operaci\u00f3n le daba una palmadita y le ped\u00eda disculpas. De ese modo entendimos que no hab\u00eda tanto agravio contra Zatti. Zatti era una persona respetada por todos\u201d<a id=\"_ednref2\" href=\"#_edn2\">[ii]<\/a> . La hija del Dr. Harosteguy y el Dr. Echay confirman el fuerte car\u00e1cter de Harosteguy y sus arrebatos injustificados contra Zatti, que se lo gan\u00f3 con su indulgencia. De hecho, fue el propio Dr. Harosteguy quien, cuando cay\u00f3 enfermo, s\u00f3lo permiti\u00f3 que Zatti le viera, gust\u00e1ndole y apreciando su presencia y cercan\u00eda.<br>El Dr. Molinari declar\u00f3: \u201cEl Sr. Zatti respetaba al cuerpo m\u00e9dico y segu\u00eda estrictamente sus instrucciones. Pero dado el gran n\u00famero de pacientes que requer\u00edan exclusivamente su intervenci\u00f3n, tuvo que actuar muchas veces de forma espont\u00e1nea, pero siempre bas\u00e1ndose en sus grandes conocimientos, su experiencia y seg\u00fan sus propios conocimientos m\u00e9dicos. Nunca se atrevi\u00f3 con una operaci\u00f3n dif\u00edcil. Siempre llamaba al m\u00e9dico. Los m\u00e9dicos sent\u00edamos afecto, respeto y admiraci\u00f3n por el Sr. Zatti. Este sentimiento era general [&#8230;] Yo dir\u00eda que los pacientes \u2018adoraban\u2019 al Sr. Zatti y confiaban ciegamente en \u00e9l\u201d<a id=\"_ednref3\" href=\"#_edn3\">[iii]<\/a> .<br>El Dr. Echay hace esta singular observaci\u00f3n: \u201cCon todo el personal del hospital, Zatti era un padre; incluso con nosotros, los m\u00e9dicos m\u00e1s j\u00f3venes, era un buen consejero\u201d<a id=\"_ednref4\" href=\"#_edn4\">[iv]<\/a> . En cuanto a las visitas que Zatti realizaba a la ciudad, el Dr. Guidi afirma: \u201cLos m\u00e9dicos nunca vieron negativamente esta labor de Zatti, sino como una colaboraci\u00f3n. [&#8230;]. Los pacientes a los que atend\u00eda le levantaban un monumento\u201d<a id=\"_ednref5\" href=\"#_edn5\">[v]<\/a> .<br>Incluso los extra\u00f1os siempre vieron estrechas relaciones de colaboraci\u00f3n y estima entre Zatti y los m\u00e9dicos, como atestigua el padre L\u00f3pez: \u201cEl comportamiento del Sr. Zatti hacia los m\u00e9dicos era considerado por \u00e9stos como cordial. Todos los m\u00e9dicos con los que habl\u00e9 eran, sin excepci\u00f3n, sus admiradores\u201d<a id=\"_ednref6\" href=\"#_edn6\">[vi]<\/a> . Y el propio padre L\u00f3pez: \u201cSiempre ha existido fama de la amabilidad de Zatti hacia los m\u00e9dicos, su tolerancia y humanidad frente a la rudeza t\u00edpica de muchos m\u00e9dicos; en particular, el doctor Harosteguy era un hombre violento y la virtud de Zatti hacia \u00e9l se deduce porque se convirti\u00f3 en admirador de Zatti, con matices de veneraci\u00f3n\u201d<a id=\"_ednref7\" href=\"#_edn7\">[vii]<\/a>. Oscar Garc\u00eda utiliza una expresi\u00f3n eficaz: \u201cLos m\u00e9dicos colaboraron con el hospital en buena parte porque el Sr. Zatti estaba all\u00ed con una caridad que conmov\u00eda los corazones\u201d<a id=\"_ednref8\" href=\"#_edn8\">[viii]<\/a> . Su vida sacudi\u00f3 la indiferencia religiosa de algunos de ellos: \u201cCuando veo a Zatti mi incredulidad vacila\u201d<a id=\"_ednref9\" href=\"#_edn9\">[ix]<\/a> . En no pocos casos hubo conversiones y comienzos de vida cristiana.<br><br><strong>Zatti y las enfermeras: \u00a1para nosotros lo fue todo!<br><\/strong>El grupo m\u00e1s numeroso al servicio del hospital era el personal femenino. <em>El San Jos\u00e9 <\/em>ten\u00eda a veces hasta 70 camas. Es natural que se necesitaran enfermeras con formaci\u00f3n profesional, ayudantes de cocina, lavanderas y planchadoras, limpiadoras y dem\u00e1s personal. Para las ocupaciones m\u00e1s humildes y corrientes no fue dif\u00edcil encontrar personal, porque la poblaci\u00f3n ten\u00eda muchas personas pobres y un puesto de trabajo en el hospital parec\u00eda especialmente deseable y seguro. M\u00e1s dif\u00edcil ten\u00eda que ser encontrar enfermeras para las que, quiz\u00e1s en todo el pa\u00eds y desde luego en la Patagonia, no hab\u00eda escuelas de formaci\u00f3n. Zatti tuvo que ocuparse de s\u00ed mismo: elegir, formar, organizar, asistir a las enfermeras, procurarse los medios de trabajo, pensar en una recompensa, hasta tal punto que fue el iniciador en la formaci\u00f3n del personal femenino del hospital.<br>La Providencia trajo al hospital a varias j\u00f3venes buenas pero pobres que, tras ser atendidas y curadas, buscaban un lugar en la vida. Zatti se dio cuenta de su bondad y buena disposici\u00f3n; les mostr\u00f3 con su ejemplo y su palabra lo hermoso que era servir al Se\u00f1or en sus hermanos enfermos; y entonces les hizo la discreta propuesta de quedarse con \u00e9l y compartir la misi\u00f3n en el hospital. Las mejores sintieron la grandeza y la alegr\u00eda de este ideal y se quedaron en <em>San Jos\u00e9<\/em>. Zatti se encarg\u00f3 de prepararlas profesionalmente y -como buen religioso- se ocup\u00f3 de su formaci\u00f3n espiritual. Llegaron as\u00ed a formar en grupo una especie de congregaci\u00f3n sin votos, de almas elegidas que optaron por servir a los pobres. Zatti les daba todo lo que necesitaban para vivir, aunque de ordinario no les pagaba, y pensaba en un buen alojamiento\u00a0 si quer\u00edan dejar el servicio hospitalario. No hay que pensar que la situaci\u00f3n de entonces requer\u00eda todas las garant\u00edas que exigen hoy los centros hospitalarios. Para aquellas chicas, la soluci\u00f3n ofrecida por Zatti desde el punto de vista material era envidiable no menos que desde el punto de vista espiritual. De hecho, eran felices y cuando se cerr\u00f3 <em>el hospital San Jos\u00e9, <\/em>o antes, no fue dif\u00edcil para ninguna de ellas encontrar un buen alojamiento. Siempre expresaban su gratitud.<br>El padre Entraigas recuerda 13 nombres del personal femenino que trabaj\u00f3 en el hospital en diferentes \u00e9pocas. Entre los documentos se encuentran los informes de las enfermeras: Noelia Morero, Teodolinda Acosta, Felisa Botte, Andrea Rafaela Morales, Maria Danielis. Noelia Morero cuenta su historia, que fue id\u00e9ntica a la de varias otras enfermeras. Lleg\u00f3 enferma al<em> San Jos\u00e9<\/em>: \u201cAqu\u00ed estuve enferma y luego empec\u00e9 a trabajar hasta fines de 1944, cuando me traslad\u00e9 al Hospital Regional Nacional de Viedma, que se inaugur\u00f3 en 1945 [&#8230;]. Zatti era muy querido y respetado por todo el personal y los pacientes; era el \u2018pa\u00f1o de l\u00e1grimas\u2019 de todos. No recuerdo quejas de ning\u00fan tipo contra \u00e9l. Cuando Zatti entraba en las habitaciones, parec\u00eda como si entrara \u2018\u00a1Dios en persona!\u2019 No sabr\u00eda c\u00f3mo decirlo. Para nosotros lo era todo. No experiment\u00e9 ninguna dificultad particular; como enferma, nunca me falt\u00f3 nada: ni comida, ni medicinas, ni ropa. El Sr. Zatti se preocupaba especialmente de la formaci\u00f3n moral del personal. Recuerdo que nos hac\u00eda aprender con lecciones pr\u00e1cticas, acompa\u00f1\u00e1ndole cuando visitaba a los enfermos, y despu\u00e9s de una o dos veces nos hizo hacerlo especialmente con los casos m\u00e1s graves\u201d<a id=\"_ednref10\" href=\"#_edn10\">[x]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Pel\u00edcula vista antes de la conferencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/qXWYBTRcNM8?si=iZScZGTFDcWIVeRv\" title=\"YouTube video player\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><br><br><strong>V\u00eddeo de la conferencia: Zatti el Buen Samaritano, para los enfermos, m\u00e9dicos y enfermeros<\/strong><br>Conferencia pronunciada por el P. Pierluigi CAMERONI, Postulador General de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco en Valdocco, el 15.11.2023.<\/p>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/UAnZ6qR1fJY?cc_lang_pref=es&amp;cc_load_policy=1\"  title=\"YouTube video player\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[i]<\/a> Testimonio del Dr. Antonio Gumersindo Sussini. <em>Positio &#8211; Summarium<\/em>, p. 139 , \u00a7 561.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref2\" id=\"_edn2\">[ii]<\/a> Testimonio de Attilio Guidi, farmac\u00e9utico. Conoci\u00f3 a Zatti de 1926 a 1951. <em>Positio &#8211; Summarium<\/em>, p. 99, \u00a7 386.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref3\" id=\"_edn3\">[iii]<\/a> Testimonio del Dr. Ferdinando Molinari. Conoci\u00f3 a Zatti desde 1942 hasta 1951. Fue m\u00e9dico en el <em>Hospital San Jos\u00e9 <\/em>y le trat\u00f3 durante su \u00faltima enfermedad. Pronunci\u00f3 el discurso oficial en la inauguraci\u00f3n del monumento a Zatti. <em>Positio &#8211; Summarium<\/em>, p. 147, \u00a7 600.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref4\" id=\"_edn4\">[iv]<\/a> Testimonio del Dr. Pedro Echay. Positio<em> &#8211; Informatio<\/em>, p. 108.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref5\" id=\"_edn5\">[v]<\/a> Testimonio de Attilio Guidi. <em>Positio &#8211; Summarium<\/em>, p. 100, \u00a7 391.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref6\" id=\"_edn6\">[vi]<\/a> Testimonio del Padre Feliciano L\u00f3pez. <em>Positio &#8211; Summarium<\/em>, p. 171, \u00a7 694.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref7\" id=\"_edn7\">[vii]<\/a><em> Ibid, <\/em>p. 166, \u00a7 676.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref8\" id=\"_edn8\">[viii]<\/a> Testimonio de Oscar Garc\u00eda, empleado de la polic\u00eda. Conoci\u00f3 a Zatti en 1925, pero trat\u00f3 con \u00e9l principalmente despu\u00e9s de 1935, tanto como dirigente de los ex combatientes como miembro del C\u00edrculo de Trabajadores. <em>Positio &#8211; Summarium<\/em>, p. 111, \u00a7 440.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref9\" id=\"_edn9\">[ix]<\/a> Testimonio del Padre Feliciano L\u00f3pez. <em>Positio &#8211; Summarium<\/em>, p. 181, \u00a7 737.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"#_ednref10\" id=\"_edn10\">[x]<\/a> Testimonio de Noelia Morero, enfermera. Positio<em> &#8211; Informatio<\/em>, p. 112.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abZatti-hospital\u00bbZatti y el hospital formaban una pareja inseparable. 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