{"id":20108,"date":"2023-12-11T10:08:59","date_gmt":"2023-12-11T10:08:59","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=20108"},"modified":"2024-02-02T15:38:00","modified_gmt":"2024-02-02T15:38:00","slug":"el-gran-don-de-santidad-de-artemides-zatti-salesiano-coadjutor-video","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/el-gran-don-de-santidad-de-artemides-zatti-salesiano-coadjutor-video\/","title":{"rendered":"El gran don de santidad de Art\u00e9mides Zatti, salesiano coadjutor (v\u00eddeo)"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cr\u00f3nica del colegio salesiano de Viedma recuerda que, seg\u00fan la costumbre, el 15 de marzo de 1951 por la ma\u00f1ana la campana anunci\u00f3 el vuelo al cielo del hermano coadjutor Art\u00e9mides Zatti, e inform\u00f3 estas palabras prof\u00e9ticas: <strong>\u201cUn hermano menos en la casa y un santo m\u00e1s en el cielo\u201d<\/strong>.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La canonizaci\u00f3n de Art\u00e9mides Zatti, el 9 de octubre de 2022, es un don de gracia; el testimonio de santidad que el Se\u00f1or nos da a trav\u00e9s de este hermano que vivi\u00f3 su vida en la docilidad al Esp\u00edritu Santo, en el esp\u00edritu de familia t\u00edpico del carisma salesiano, encarnando la fraternidad hacia sus hermanos y la comunidad salesiana, y la cercan\u00eda hacia los pobres y los enfermos y cualquier persona que encontr\u00f3 en su camino, es un acontecimiento de bendici\u00f3n que hay que acoger y hacer fructificar.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; San Art\u00e9mides Zatti resulta ser un modelo, intercesor y compa\u00f1ero de vida cristiana, cercano a todos. En efecto, su aventura nos lo presenta como una persona que <strong>experiment\u00f3 la fatiga cotidiana<\/strong> de la existencia con sus \u00e9xitos y sus fracasos. Basta recordar la separaci\u00f3n de su pa\u00eds natal para emigrar a Argentina; la enfermedad de la tuberculosis que irrumpi\u00f3 como un hurac\u00e1n en su joven existencia, destrozando todo sue\u00f1o y toda perspectiva de futuro; ver demolido el hospital que hab\u00eda construido con tantos sacrificios y que se hab\u00eda convertido en santuario del amor misericordioso de Dios. <strong>Pero Zatti siempre encontr\u00f3 en el Se\u00f1or la fuerza<\/strong> para volver a levantarse y continuar su camino.<br><br><strong>Testigo de esperanza<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para los tiempos dram\u00e1ticos que vivimos marcados por la pandemia, por tantas guerras, por la emergencia clim\u00e1tica y sobre todo por la crisis y el abandono de la fe en tantas personas, Art\u00e9mides Zatti nos anima a vivir <strong>la esperanza como virtud y como actitud de vida en Dios<\/strong>. Su historia nos recuerda c\u00f3mo el camino hacia la santidad requiere muy a menudo <strong>un cambio de rumbo y de visi\u00f3n<\/strong>. Art\u00e9mides, en diferentes etapas de su vida, descubri\u00f3 en la Cruz la gran oportunidad de renacer y de volver a empezar:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; cuando de ni\u00f1o, en el duro y fatigoso trabajo del campo, aprendi\u00f3 enseguida a afrontar las penurias y responsabilidades que le acompa\u00f1ar\u00edan siempre en su madurez;<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; cuando a los 17 a\u00f1os emigr\u00f3 con su familia a Argentina en busca de mayor fortuna;<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; cuando joven aspirante a la vida salesiana es golpeado por la tuberculosis, contagiado por un joven sacerdote al que ayudaba porque estaba muy enfermo. El joven Zatti experimenta en carne propia el drama de la enfermedad, no s\u00f3lo como fragilidad y sufrimiento del cuerpo, sino tambi\u00e9n como algo que toca el coraz\u00f3n, que genera temores y multiplica las preguntas, haciendo surgir con preponderancia la pregunta por el sentido de todo lo que sucede y por el futuro que le espera, al ver que lo que so\u00f1aba y anhelaba, de pronto fracasa. Con fe se dirige a Dios, busca un nuevo sentido y una nueva direcci\u00f3n para la existencia, para la que no encuentra respuestas inmediatas ni f\u00e1ciles. Gracias a la sabia y alentadora presencia del Padre Cavalli y del Padre Garrone, y leyendo las circunstancias de la vida con esp\u00edritu de discernimiento y obediencia, madura su vocaci\u00f3n salesiana como hermano coadjutor, dedicando toda su vida al cuidado material y espiritual de los enfermos y a la asistencia de los pobres y necesitados. Decidi\u00f3 quedarse con Don Bosco, viviendo plenamente la vocaci\u00f3n original del coadjutor;<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; cuando tuvo que afrontar pruebas, sacrificios y deudas para llevar a cabo su misi\u00f3n en favor de los pobres y los enfermos dirigiendo el hospital y la farmacia, confiando siempre en la ayuda de la Providencia;<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; cuando vio c\u00f3mo el hospital, al que hab\u00eda dedicado tantas energ\u00edas y recursos, era demolido para construir uno nuevo;<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; cuando, en 1950, se cay\u00f3 de una escalera y aparecieron los s\u00edntomas de un tumor, que \u00e9l mismo hab\u00eda diagnosticado l\u00facidamente, y que lo llevar\u00eda a la muerte, ocurrida entonces, el 15 de marzo de 1951: no obstante, sigui\u00f3 atendiendo la misi\u00f3n a la que se hab\u00eda consagrado, aceptando los sufrimientos de este \u00faltimo tramo de su vida.<br><br><strong>El \u00e9xodo pascual: de Bah\u00eda Blanca a Viedma<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con toda probabilidad, Art\u00e9mides lleg\u00f3 a Bah\u00eda Blanca desde Bernal en la segunda quincena de febrero de 1902. La familia lo recibi\u00f3 con la pena y el cari\u00f1o que uno puede imaginar. Sobre todo, su madre se dedic\u00f3 a \u00e9l con mucho amor para que recuperara las fuerzas y la salud, dada la extrema debilidad en que se encontraba, y quiso curarlo ella misma. Quien se opuso a esta soluci\u00f3n fue el propio Art\u00e9mides, quien, sinti\u00e9ndose ahora \u00edntimamente ligado a los salesianos, quiso obedecer lo decidido por los superiores de Bernal e ir a Jun\u00edn de los Andes para cuidar de su salud. El pensamiento primordial e irrenunciable para \u00e9l era el deseo de seguir la vocaci\u00f3n para la que se hab\u00eda propuesto, ser sacerdote salesiano, y a pesar de la oscuridad sobre su futuro, por ella afrontar\u00eda todas las dificultades y sacrificios: pensaba renunciar incluso al cuidado de su madre y de su familia, temiendo que pudieran detenerlo en su prop\u00f3sito. Hab\u00eda conocido a Jes\u00fas, hab\u00eda escuchado su llamada y quer\u00eda seguirle, aunque no fuera de la manera que \u00e9l pensaba y deseaba.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los padres, para resolver el problema de su hijo, acudieron al consejero familiar el padre Carlo Cavalli, quien desaconsej\u00f3 absoluta y providencialmente enviar a Art\u00e9mides a Jun\u00edn, un lugar demasiado lejano para sus d\u00e9biles fuerzas. En cambio, como precisamente en esa \u00e9poca se hab\u00eda consolidado en Viedma la fama de m\u00e9dico del padre Evasio Garrone, el padre Cavalli, muy sabiamente, pens\u00f3 que lo mejor era confiarle una buena cura. Incluso la distancia de s\u00f3lo 500 km, con los medios de transporte de la \u00e9poca, hac\u00eda que esta soluci\u00f3n valiera la pena. La familia acept\u00f3, el buen p\u00e1rroco pag\u00f3 el viaje en la Galera del Sr. Mora y Art\u00e9mides, convencido por su director espiritual, parti\u00f3 hacia Viedma.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La Galera, una especie de coche tirado por caballos, era el \u00fanico transporte p\u00fablico de la \u00e9poca para viajar de Bah\u00eda Blanca a Viedma, cruzando el r\u00edo Colorado. Tambi\u00e9n se produjo el percance de que la Galera se despist\u00f3, por lo que los viajeros tuvieron que dormir a la intemperie y llegaron el martes y no el lunes como estaba previsto. El viaje debi\u00f3 ser muy penoso, aunque Art\u00e9mides \u201ctodo lo cubre con el optimismo de un santo con hambre y sed de inmolaci\u00f3n. Pero lo que sufri\u00f3 el pobre hombre s\u00f3lo Dios lo sabe\u201d.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; He aqu\u00ed el texto de la carta escrita por Art\u00e9mides a su familia inmediatamente despu\u00e9s de su llegada a Viedma.<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queridos padres y hermanos<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Viedma, 5.3.902<br><br><em>Llegu\u00e9 a Viedma ayer por la ma\u00f1ana, despu\u00e9s de un feliz viaje en la \u201cGalera\u201d, y hoy aprovecho la oportunidad de escribirles para contarles que me fue bien, como les dije, porque la \u201cGalera\u201d no estaba muy llena de gente y mercader\u00edas. S\u00f3lo les dir\u00e9 que deb\u00edamos llegar el lunes a Patagones, <strong>pero como nos hab\u00edamos perdido, dormimos en el descampado<\/strong> y llegamos el martes por la ma\u00f1ana, donde, <strong>con gran alegr\u00eda, encontr\u00e9 a mis hermanos salesianos<\/strong>. En cuanto a mi salud, fui examinado por el m\u00e9dico <strong>R.. D. Garrone<\/strong> me examin\u00f3 y me prometi\u00f3 que en un mes estar\u00eda perfectamente sano. <strong>Con la ayuda de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, nuestra buena Madre, y de D. Bosco, espero siempre lo mejor<\/strong>. Recen por m\u00ed y yo rezar\u00e9 por ustedes y me despido atentamente<br><\/em><br><em>ART\u00c9MIDES ZATTI<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Adi\u00f3s a todos<br><br><\/em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta carta es una obra maestra de esperanza, una condensaci\u00f3n de optimismo evang\u00e9lico: es una par\u00e1bola de la vida en la que, a pesar del espectro de la muerte que se cierne y del camino que se pierde, hay un horizonte que se abre al infinito. En esa noche, pasada en los campos de la tierra patag\u00f3nica contemplando las estrellas, el joven Art\u00e9mides emerge de su turbaci\u00f3n, de su desaliento. Liberado de mirar s\u00f3lo hacia abajo, puede levantar los ojos y mirar hacia el cielo para contar las estrellas; liberado de la tristeza y del miedo de no tener futuro, liberado del miedo de estar solo, del miedo a la muerte, tiene la experiencia de que la bondad de Dios es tan inmensa como un cielo estrellado y que las gracias pueden ser infinitas, como las estrellas. As\u00ed, por la ma\u00f1ana llega a Viedma como a la tierra prometida, donde \u201ccon gran j\u00fabilo\u201d es acogido por los que considera ya hermanos, donde escucha palabras y promesas que hablan de curaci\u00f3n, donde con plena confianza en \u201cla ayuda de Mar\u00eda nuestra Buena Madre y de Don Bosco\u201d, llega a la ciudad donde prodigar\u00e1 su caridad el resto de su vida. Habiendo pasado los vados en las crecidas del R\u00edo Colorado, renace tambi\u00e9n con la esperanza de su salud y de su futuro.<br><br><strong>El pariente de todos los pobres<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Art\u00e9mides Zatti consagr\u00f3 su vida a Dios al servicio de los enfermos y los pobres, que se convirtieron en sus tesoros. A cargo del Hospital San Jos\u00e9 de Viedma, ampli\u00f3 el c\u00edrculo de los que atend\u00eda llegando, en su inseparable bicicleta, a todos los enfermos de la ciudad, especialmente a los m\u00e1s pobres. Maneja mucho dinero, pero su vida es muy pobre: para el viaje a Italia con motivo de la canonizaci\u00f3n de Don Bosco, tuvo que pedir prestado su traje, su sombrero y su valija. Es amado y estimado por los enfermos; amado y estimado por los m\u00e9dicos que le otorgan la m\u00e1xima confianza, y se rinden al ascendiente que brota de su santidad. \u00bfCu\u00e1l es el secreto de tanto ascendiente? He aqu\u00ed: para \u00e9l, <strong>cada enfermo era Jes\u00fas mismo. Al pie de la letra<\/strong>. Por su parte, no hay duda: trata a todos con la misma ternura con la que habr\u00eda tratado al propio Jes\u00fas, ofreciendo su propia habitaci\u00f3n en casos de urgencia, o incluso depositando all\u00ed un cad\u00e1ver en momentos de necesidad. Contin\u00faa incansablemente su misi\u00f3n entre los enfermos con serenidad, hasta el final de su vida, sin tomarse nunca un descanso.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con su actitud recta nos devuelve la <strong>visi\u00f3n salesiana<\/strong><strong>de \u201csaber permanecer\u201d en nuestra tierra de misi\u00f3n<\/strong> para iluminar a los que corren el riesgo de perder la esperanza, para fortalecer la fe de los que se sienten fracasar, para ser signo del amor de Dios cuando \u201cparece\u201d que est\u00e1 ausente de la vida cotidiana.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo ello le llev\u00f3 a reconocer la singularidad de cada enfermo, con su dignidad y su fragilidad, sabiendo que la persona enferma es siempre m\u00e1s importante que la enfermedad, y por eso se preocup\u00f3 de escuchar a los pacientes, su historia, sus angustias, sus miedos. Sab\u00eda que incluso cuando no es posible curar, siempre es posible curar, siempre es posible consolar, siempre es posible hacer sentir una cercan\u00eda que muestre inter\u00e9s por la persona antes que por su enfermedad. Se detiene, escucha, establece una relaci\u00f3n directa y personal con el enfermo, siente empat\u00eda y emoci\u00f3n por \u00e9l, se deja implicar en su sufrimiento hasta el punto de asumirlo como servicio.<br><strong>Art\u00e9mides experiment\u00f3 la proximidad como expresi\u00f3n del amor de Jesucristo, el Buen Samaritano<\/strong>, que con compasi\u00f3n se hizo cercano a todo ser humano, herido por el pecado. Se sinti\u00f3 llamado a ser misericordioso como el Padre y a amar, en particular, a sus hermanos enfermos, d\u00e9biles y sufrientes. <strong>Zatti estableci\u00f3 un pacto entre \u00e9l y los necesitados de cuidados<\/strong>, un pacto basado en la confianza y el respeto mutuo, la sinceridad, la disponibilidad, para superar todas las barreras defensivas, poniendo en el centro la dignidad de la persona enferma. Esta relaci\u00f3n con el enfermo ten\u00eda para Zatti su fuente inagotable de motivaci\u00f3n y fuerza en la caridad de Cristo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y vivi\u00f3 esta cercan\u00eda, tanto a nivel personal, <strong>como comunitaria<\/strong>: de hecho, gener\u00f3 una comunidad capaz de cuidar, que no abandona a nadie, que incluye y acoge especialmente a los m\u00e1s fr\u00e1giles. El testimonio de Art\u00e9mides de ser buen samaritano, de ser misericordioso como el Padre, era una misi\u00f3n y un estilo que implicaba a todos los que de alguna manera se dedicaban al hospital: m\u00e9dicos, enfermeros, cuidadores, religiosos, voluntarios que dedicaban un tiempo precioso a los que sufr\u00edan. En la escuela de Zatti, su servicio junto a los enfermos, realizado con amor y competencia, se convirti\u00f3 en una misi\u00f3n. Zatti supo e inculc\u00f3 la conciencia de que las manos de todos los que estaban con \u00e9l tocaban la carne sufriente de Cristo y deb\u00edan ser signo de las manos misericordiosas del Padre.<br><br><strong>Salesiano coadjutor<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La simp\u00e1tica figura de Art\u00e9mides Zatti es una invitaci\u00f3n a proponer a los j\u00f3venes la fascinaci\u00f3n de la vida consagrada, la radicalidad del seguimiento de Cristo obediente, pobre y casto, el primado de Dios y del Esp\u00edritu, la vida fraterna en comunidad, el gastarse totalmente por la misi\u00f3n. La vocaci\u00f3n del salesiano coadjutor forma parte de la fisonom\u00eda que Don Bosco quiso dar a la Congregaci\u00f3n Salesiana. Florece m\u00e1s f\u00e1cilmente all\u00ed donde se promueven vocaciones laicales apost\u00f3licas entre los j\u00f3venes y se les ofrece un testimonio alegre y entusiasta de consagraci\u00f3n religiosa, como el de Art\u00e9mides Zatti.<br><br><strong>Art\u00e9mides Zatti \u00a1santo!<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siguiendo las huellas de san Francisco de Sales, afirmador y promotor de la vocaci\u00f3n a la santidad para todos, el testimonio de Art\u00e9mides Zatti nos recuerda, como afirma el Concilio Vaticano II, que: \u201ctodos los fieles de cualquier estado y condici\u00f3n son llamados por el Se\u00f1or, <strong>cada uno a su manera<\/strong>, a una santidad cuya perfecci\u00f3n es la del mismo Padre celestial\u201d. Tanto San Francisco de Sales como Don Bosco y Art\u00e9mides hacen de la vida cotidiana una expresi\u00f3n del amor de Dios, recibido y correspondido. El testimonio de Art\u00e9mides Zatti nos ilumina, nos atrae y tambi\u00e9n nos interpela, porque es la <strong>\u201cPalabra de Dios\u201d encarnada en la historia<\/strong> y cercana a nosotros.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A trav\u00e9s de la par\u00e1bola de la vida de Art\u00e9mides Zatti, destaca sobre todo su experiencia del amor incondicional y gratuito de Dios. Ante todo, no est\u00e1n las obras que realiz\u00f3, sino el asombro de descubrirse amado y la fe en este amor providencial en cada estaci\u00f3n de la vida. De esta certeza vivida brota la totalidad de la entrega al pr\u00f3jimo por amor de Dios. El amor que recibe del Se\u00f1or es la fuerza que transforma su vida, dilata su coraz\u00f3n y predispone al amor. Con el mismo Esp\u00edritu, el Esp\u00edritu de santidad, el amor que nos cura y nos transforma Art\u00e9mides:<br><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; de ni\u00f1o hace elecciones y realiza actos de amor en cada situaci\u00f3n y con cada hermano y hermana que encuentra, porque se siente amado y tiene la fuerza de amar;<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; todav\u00eda adolescente en Italia, experimenta las dificultades de la pobreza y del trabajo, pero sienta las bases de una s\u00f3lida vida cristiana, dando las primeras pruebas de su generosa caridad;<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; -emigrando con su familia a Argentina, sabe conservar y hacer crecer su fe, resistiendo a un ambiente a menudo inmoral y anticristiano y madurando, gracias al encuentro con los Salesianos y al acompa\u00f1amiento espiritual del Padre Carlo Cavalli, la aspiraci\u00f3n a la vida salesiana, aceptando volver a los bancos de la escuela con chicos de doce a\u00f1os, \u00e9l que ya ten\u00eda veinte;<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; se ofrece con pronta disponibilidad a asistir a un sacerdote enfermo de tuberculosis y contrajo la enfermedad, sin pronunciar una palabra de queja o recriminaci\u00f3n, sino viviendo la enfermedad como un tiempo de prueba y purificaci\u00f3n, soportando sus consecuencias con entereza y serenidad;<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; curado de manera extraordinaria, por intercesi\u00f3n de Mar\u00eda Auxiliadora, tras hacer la promesa de dedicar su vida a los enfermos y a los pobres, vive su consagraci\u00f3n apost\u00f3lica como salesiano coadjutor con radicalidad evang\u00e9lica y alegr\u00eda salesiana;<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; vive el ritmo ordinario de sus d\u00edas de modo extraordinario: pr\u00e1ctica fiel y edificante de la vida religiosa en alegre fraternidad; servicio sacrificado a todas horas y con toda humildad a los enfermos y a los pobres; lucha continua contra la pobreza, en la b\u00fasqueda de recursos y bienhechores para hacer frente a las deudas, confiando exclusivamente en la Providencia; disponibilidad pronta para todas las desgracias humanas que piden su intervenci\u00f3n; resistencia a toda dificultad y aceptaci\u00f3n de todo caso adverso; dominio de s\u00ed mismo y serenidad alegre y optimista que se comunica a todos los que se acercan a \u00e9l.<br><br><strong>Setenta y un a\u00f1os de esta vida ante Dios y ante los hombres<\/strong>: una vida entregada con alegr\u00eda y fidelidad hasta el final, encarnada en lo cotidiano, en las salas de los hospitales, en su bicicleta por las calles de Viedma, en los afanes de la vida concreta para atender demandas y necesidades de todo tipo, viviendo lo cotidiano con esp\u00edritu de servicio, con amor y sin clamores, sin reclamar nada, con la alegr\u00eda de la donaci\u00f3n, abrazando con entusiasmo su vocaci\u00f3n de salesiano coadjutor y convirti\u00e9ndose en un reflejo luminoso del Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Pel\u00edcula vista antes de la conferencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/qXWYBTRcNM8?si=iZScZGTFDcWIVeRv\" title=\"YouTube video player\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><br><br><strong>V\u00eddeo de la conferencia: El gran don de santidad de Artemide Zatti<\/strong><br>Conferencia pronunciada por el P. Pierluigi CAMERONI, Postulador General de la Sociedad Salesiana de San Juan Bosco en Tur\u00edn-Valdocco, el 14.11.2023.<\/p>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/94tJptuXZwI?cc_lang_pref=es&amp;cc_load_policy=1\" title=\"YouTube video player\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" allowfullscreen><\/iframe>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La cr\u00f3nica del colegio salesiano de Viedma recuerda que, seg\u00fan la costumbre, el 15&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":20093,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":12,"footnotes":""},"categories":[182],"tags":[2566,1720,1936,1960,1972,1990,2620],"class_list":["post-20108","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nuestros-santos","tag-caridad","tag-carisma-salesiano","tag-pobres","tag-salesianos","tag-santos","tag-solidaridad","tag-testigos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20108","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20108"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20108\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20093"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20108"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20108"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20108"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}