{"id":20047,"date":"2023-12-07T08:27:18","date_gmt":"2023-12-07T08:27:18","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=20047"},"modified":"2024-05-02T12:40:48","modified_gmt":"2024-05-02T12:40:48","slug":"el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-4-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-4-5\/","title":{"rendered":"El ejercicio de la \u201cbuena muerte\u201d en la experiencia educativa de Don Bosco (4\/5)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><a href=\"..\/es\/don-bosco\/el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-3-5\">(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior)<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><strong>3. La muerte como momento del encuentro gozoso con Dios<br><\/strong><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como todas las consideraciones e instrucciones de El <em>joven Instruido<\/em>, la meditaci\u00f3n sobre la muerte se caracteriza por una marcada preocupaci\u00f3n did\u00e1ctica.<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> El pensamiento de la muerte como un momento que fija toda la eternidad debe estimular el prop\u00f3sito sincero de una vida buena y virtuosa que sea fruct\u00edfera:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u201cConsidere que el punto de la muerte es ese momento del que depende su salud eterna o su condenaci\u00f3n eterna. [&#8230;] \u00bfEntiendes lo que digo? Quiero decir que de ese momento depende que vayas eternamente al cielo o al infierno; que seas siempre feliz, o siempre afligido; que seas siempre hijo de Dios, o siempre esclavo del diablo; que te regocijes siempre con los \u00e1ngeles y los santos en el cielo, o gimas y ardas eternamente con los condenados en el infierno.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Teme mucho por tu alma y piensa que de una buena vida depende una buena muerte y una eternidad de gloria; por eso no pierdas tiempo en hacer una buena confesi\u00f3n, prometiendo al Se\u00f1or perdonar a tus enemigos, reparar el esc\u00e1ndalo que has dado, ser m\u00e1s obediente, no perder m\u00e1s el tiempo, guardar las fiestas sagradas, cumplir con los deberes de tu estado. Mientras tanto, ponte ante tu Se\u00f1or y dile de coraz\u00f3n: Se\u00f1or m\u00edo, desde ahora me vuelvo a ti; te amo, quiero servirte y quiero servirte hasta la muerte. Virgen Sant\u00edsima, madre m\u00eda, ay\u00fadame en ese momento. Jes\u00fas, Jos\u00e9 y Mar\u00eda, que mi alma parta en paz con vosotros\u201d.<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero la m\u00e1s completa y tambi\u00e9n la m\u00e1s expresiva de las visiones y marcos culturales de Don Bosco sobre el tema de la muerte la encontramos en su primer texto narrativo, compuesto en memoria de Luis Comollo (1844). All\u00ed relata la muerte de su amigo \u201cen el acto de pronunciar los nombres de Jes\u00fas y Mar\u00eda, siempre sereno y riendo en su rostro, moviendo una dulce sonrisa como quien se sorprende ante la vista de un objeto maravilloso y juguet\u00f3n, sin hacer ning\u00fan movimiento\u201d.<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Pero el pl\u00e1cido fallecimiento tan sucintamente descrito hab\u00eda sido precedido por una detallada descripci\u00f3n de una atormentada enfermedad final: \u201cUn alma tan pura y de tan bellas virtudes adornadas, como era la de Comollo, dir\u00edamos que no ten\u00eda nada que temer cuando se acercaba la hora de la muerte. Sin embargo, \u00e9l tambi\u00e9n sinti\u00f3 una gran aprensi\u00f3n\u201d.<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Luis hab\u00eda pasado la \u00faltima semana de su vida \u201csiempre triste y melanc\u00f3lico, absorto en el pensamiento de los juicios divinos\u201d. En la tarde del sexto d\u00eda, \u201cle asalt\u00f3 un ataque de fiebre convulsiva tan fuerte que le priv\u00f3 del uso de raz\u00f3n. Al principio lanz\u00f3 un fuerte gemido como si hubiera sido aterrorizado por alg\u00fan objeto espantoso; al cabo de media hora, volviendo en s\u00ed y mirando fijamente a los espectadores, prorrumpi\u00f3 en tal exclamaci\u00f3n: \u00a1Oh Juicio! Entonces empez\u00f3 a forcejear con tal fuerza, que cinco o seis de los que est\u00e1bamos de espectadores apenas pudimos mantenerlo en la cama\u201d.<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Tras tres horas de delirio, \u201crecobr\u00f3 la plena conciencia de s\u00ed mismo\u201d y confi\u00f3 a su amigo Bosco el motivo de su agitaci\u00f3n: le hab\u00eda parecido encontrarse frente a un infierno abierto de par en par, amenazado por \u201cuna banda innumerable de monstruos\u201d, pero hab\u00eda sido rescatado por un equipo \u201cde fuertes guerreros\u201d y luego, conducido de la mano de \u201cuna Mujer\u201d (\u201ca la que juzgo nuestra Madre com\u00fan\u201d), se hab\u00eda encontrado \u201cen un jard\u00edn de lo m\u00e1s delicioso\u201d, raz\u00f3n por la que ahora se sent\u00eda tranquilo. As\u00ed, 2tan grande como era antes del miedo y el temor de comparecer ante Dios, tanto m\u00e1s alegre se mostr\u00f3 despu\u00e9s y deseoso de que llegara ese momento; ya no hab\u00eda tristeza ni melancol\u00eda en su rostro, sino un aspecto totalmente alegre y jovial, de tal manera que siempre quer\u00eda cantar salmos, himnos o loas espirituales\u201d.<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La tensi\u00f3n y la angustia se resuelven en una gozosa experiencia espiritual: es la visi\u00f3n cristiana de la muerte sostenida por la certeza de la victoria sobre el enemigo infernal por el poder de la gracia de Cristo, que abre las puertas de la eternidad bienaventurada, y por la asistencia maternal de Mar\u00eda. Es bajo esta luz que debe interpretarse el relato de Comollo. El \u201cabismo profundo como un horno\u201d cerca del cual se encuentra, la \u201chueste de monstruos de forma espantosa\u201d que intentan arrojarle al abismo, los \u201cfuertes guerreros\u201d que le liberan \u201cde semejante aprieto\u201d, la larga escalera que conduce al \u201cmaravilloso jard\u00edn\u201d defendido \u201cpor muchas serpientes dispuestas a devorar a quien ascienda por \u00e9l\u201d, la Mujer \u201cvestida con la mayor pompa\u201d que le lleva de la mano, le gu\u00eda y le defiende: todo se remonta a esa imaginer\u00eda religiosa que encierra en forma de s\u00edmbolos y met\u00e1foras una s\u00f3lida teolog\u00eda de la salvaci\u00f3n, la convicci\u00f3n del destino personal a la eternidad feliz y la visi\u00f3n de la vida como un viaje hacia la beatitud, minado por enemigos infernales pero sostenido por la ayuda omnipotente de la gracia divina y el patrocinio de Mar\u00eda. El gusto rom\u00e1ntico, impregnado por la intensa emotividad y dramatismo por el dato de fe, recurre espont\u00e1neamente al simbolismo popular tradicional, pero el horizonte es el de una visi\u00f3n ampliamente optimista e hist\u00f3ricamente operativa de la fe.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e1s adelante, Don Bosco relata un extenso discurso de Luis. Es casi un testamento en el que emergen dos temas principales interrelacionados. El primero es la importancia de cultivar durante toda la vida el pensamiento sobre la muerte y el juicio. Los argumentos son los de la predicaci\u00f3n actual y la actual divulgaci\u00f3n devota: \u201cA\u00fan no sab\u00e9is si los d\u00edas de vuestra vida ser\u00e1n cortos o largos; pero, sea cual sea la incertidumbre de la hora, su llegada es segura; procurad, pues, que toda vuestra vida no sea m\u00e1s que una preparaci\u00f3n para la muerte, para el Juicio. La mayor\u00eda de los hombres no piensan seriamente en ello, \u201cas\u00ed que cuando se acerca la hora permanecen confusos, \u00a1y los que mueren confundidos en su mayor\u00eda van eternamente confundidos! Dichosos los que pasan sus d\u00edas en obras santas y piadosas y se encuentran preparados para ese momento\u201d.<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El segundo tema es el v\u00ednculo entre la devoci\u00f3n mariana y la buena muerte. \u201cMientras militemos en este mundo de l\u00e1grimas, no tenemos un patrocinio m\u00e1s poderoso que el de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda [&#8230;]. Oh, si los hombres pudieran persuadirse de la alegr\u00eda que les produce en el momento de la muerte haber sido devotos de Mar\u00eda, todos competir\u00edan por encontrar nuevas formas de ofrecerle honores especiales. Ella ser\u00e1 quien, con su Hijo en brazos, forme nuestra defensa contra el enemigo de nuestra alma en la \u00faltima hora; aunque el infierno se alce contra nosotros, con Mar\u00eda en nuestra defensa, la victoria ser\u00e1 nuestra\u201d. Por supuesto, tal devoci\u00f3n debe ser corregida: \u201cCuidado, sin embargo, con aquellos que, para recitar algunas oraciones a Mar\u00eda, para ofrecerle algunas mortificaciones, se creen protegidos por ella, mientras llevan una vida completamente libre y desordenada. [&#8230;] Sed siempre verdaderos devotos de Mar\u00eda imitando sus virtudes y experimentar\u00e9is los dulces efectos de su bondad y de su amor\u201d.<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Estas razones se acercan a las presentadas por Louis-Marie Grignion de Montfort (1673-1716) en el tercer cap\u00edtulo del <em>Trait\u00e9 de la vraie d\u00e9votion \u00e0 la sainte Vierge <\/em>(que, sin embargo, ni Comollo ni Juan Bosco podr\u00edan haber conocido).<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Toda la mariolog\u00eda cl\u00e1sica, transmitida por la predicaci\u00f3n y los libros asc\u00e9ticos, insist\u00eda en tales aspectos: los encontramos en San Alfonso (<em>Glorie di Maria<\/em>)<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a>; antes que \u00e9l en los escritos de los jesuitas Jean Crasset y Alexander Diaotallevi,<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> de cuya obra se dice que Comollo se inspir\u00f3 para la invocaci\u00f3n elevada ante la muerte \u201ccon voz franca\u201d:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u201cVirgen Madre Benigna, amada madre de mi amado Jes\u00fas, t\u00fa que s\u00f3lo entre todas las criaturas fuiste digna de llevarlo en tu virginal e inmaculado seno, Oh por ese amor con que lo amamantaste, lo sostuviste amorosamente en tus brazos, por lo que sufriste cuando fuiste su compa\u00f1era en su pobreza, cuando lo viste entre azotes, escupitajos y flagelos, y finalmente muriendo en la Cruz; te ruego por todo esto obt\u00e9n para m\u00ed el don de la fortaleza, la fe viva, la esperanza firme, la caridad inflamada, con sincero dolor por mis pecados, y a los favores que me has obtenido a lo largo de mi vida, a\u00f1ade la gracia de que pueda tener una santa muerte. S\u00ed, querida Madre misericordiosa, ay\u00fadame en este momento en que estoy a punto de presentar mi alma al Juicio Divino, pres\u00e9ntala t\u00fa misma en los brazos de tu Divino Hijo; que si tanto me prometes, he aqu\u00ed que con \u00e1nimo audaz y franco, apoy\u00e1ndome en tu clemencia y bondad, presento esta alma m\u00eda por tus manos a esa Majestad Suprema, cuya misericordia espero alcanzar.<a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este texto muestra la solidez del marco teol\u00f3gico que subyace al sentimiento religioso del que est\u00e1 impregnado el relato, y revela una devoci\u00f3n mariana \u201creglamentada\u201d, una espiritualidad austera y muy concreta.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los <em>Apuntes <\/em>sobre la vida de Luis Comollo, con toda su tensi\u00f3n dram\u00e1tica, representan la sensibilidad de Juan Bosco como seminarista y alumno del Internado Eclesi\u00e1stico. En a\u00f1os posteriores, a medida que crec\u00eda su experiencia educativa y pastoral entre adolescentes y muchachos, el Santo prefiri\u00f3 destacar s\u00f3lo el lado alegre y tranquilizador de la muerte cristiana. Lo vemos sobre todo en las biograf\u00edas de Domingo Savio, Miguel Magone y Francisco Besucco, pero encontramos ejemplos de ello ya en el <em>Joven Instruido <\/em>donde, narra la santa muerte de Luis Gonzaga, afirma: \u201cLas cosas que pueden perturbarnos en el momento de la muerte son sobre todo los pecados de la vida pasada y el temor de los castigos divinos para la otra vida\u201d, pero si le imitamos llevando una vida virtuosa, \u201cverdaderamente ang\u00e9lica\u201d, podremos acoger con alegr\u00eda el anuncio de la muerte como \u00e9l, cantando el <em>Te Deum <\/em>llenos de \u201calegr\u00eda\u201d \u2013 \u201cOh qu\u00e9 alegr\u00eda, nos vamos: <em>Laetantes imus<\/em>\u201d &#8211; y \u201cen el beso del crucificado Jes\u00fas expir\u00f3 pl\u00e1cidamente. Qu\u00e9 muerte tan hermosa!\u201d.<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las tres <em>Vidas <\/em>concluyen con la invitaci\u00f3n a prepararse para hacer una buena muerte. En la pedagog\u00eda de Don Bosco, como se ha dicho, el tema se declinaba con acentos particulares, en funci\u00f3n de la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n \u201cfranco y decidido\u201d<a href=\"#_ftn14\" id=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> y del don total de s\u00ed a Dios, que genera un vivir ardiente, fecundo de frutos espirituales, de compromiso \u00e9tico y al mismo tiempo gozoso. Esta es la perspectiva en la que, en estas biograf\u00edas, Don Bosco presenta el ejercicio de la buena muerte:<a href=\"#_ftn15\" id=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> es un excelente instrumento para educar en la visi\u00f3n cristiana de la muerte, para estimular una revisi\u00f3n eficaz y peri\u00f3dica del propio estilo de vida y de las propias acciones, para fomentar una actitud de constante apertura y cooperaci\u00f3n a la acci\u00f3n de la gracia, fecunda en obras, para disponer positivamente el alma al encuentro con el Se\u00f1or. No es casualidad que los cap\u00edtulos finales describan las \u00faltimas horas de los tres protagonistas como una ferviente y serena espera del encuentro. Don Bosco relata los di\u00e1logos serenos, los \u201cencargos\u201d confiados a los moribundos<a href=\"#_ftn16\" id=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> , las despedidas. El instante de la muerte se describe entonces casi como un \u00e9xtasis dichoso.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En los \u00faltimos momentos de su vida, Domingo Savio hizo que su padre le leyera las oraciones de la buena muerte:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u201cRepiti\u00f3 cada palabra cuidadosa y distintamente; pero al final de cada parte quiso decirse a s\u00ed mismo: \u2018Jes\u00fas misericordioso, ten piedad de m\u00ed\u2019. Lleg\u00f3 a las palabras: \u201cCuando por fin mi alma se presente ante ti, y vea por primera vez el esplendor inmortal de tu majestad, no la rechaces de tu presencia, sino d\u00edgnate recibirme en el seno amoroso de tu misericordia, para que pueda cantar eternamente tus alabanzas\u201d. \u201cPues, a\u00f1adi\u00f3, esto es precisamente lo que deseo. Oh, querido padre, cantar eternamente las alabanzas del Se\u00f1or\u201d. Entonces pareci\u00f3 volver a adormecerse un poco, como alguien que est\u00e1 pensando seriamente en algo de gran importancia. Poco despu\u00e9s se despert\u00f3 y con voz clara y risue\u00f1a: \u201cAdi\u00f3s, querido pap\u00e1, adi\u00f3s: el sacerdote a\u00fan quer\u00eda decirme algo m\u00e1s, y ya no me acuerdo&#8230; \u00a1Oh! qu\u00e9 cosa m\u00e1s bonita he visto nunca&#8230;\u201d. As\u00ed, diciendo y riendo con aire paradis\u00edaco, expir\u00f3 con las manos juntas delante del pecho en forma de cruz, sin hacer el menor movimiento.<a href=\"#_ftn17\" id=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Miguel Magone falleci\u00f3 \u201cpl\u00e1cidamente\u201d, \u201ccon la serenidad ordinaria de su rostro y con la risa en los labios\u201d, tras besar el crucifijo e invocar: \u201cJes\u00fas, Jos\u00e9 y Mar\u00eda, pongo mi alma en vuestras manos\u201d.<a href=\"#_ftn18\" id=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los \u00faltimos momentos de la vida de Francisco se caracterizan por fen\u00f3menos extraordinarios y un ardor incontenible: \u201cParec\u00eda como si en su rostro resplandeciera una belleza, un esplendor tal que hac\u00eda desaparecer todas las dem\u00e1s luces de la enfermer\u00eda\u201d; \u201clevantando un poco la cabeza y extendiendo las manos todo lo que pod\u00eda, como se estrecha la mano de un ser querido, comenz\u00f3 con voz alegre y sonora a cantar as\u00ed: Alabada sea Mar\u00eda [&#8230;]. Despu\u00e9s hizo varios esfuerzos para elevar m\u00e1s su persona, que de hecho estaba siendo elevada, mientras extend\u00eda las manos unidas en forma devota, y de nuevo comenz\u00f3 a cantar as\u00ed: <em>Oh Jes\u00fas de amor ardiente <\/em>[&#8230;]. Parec\u00eda haberse convertido en un \u00e1ngel con los \u00e1ngeles del para\u00edso\u201d.<a href=\"#_ftn19\" id=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><a href=\"..\/es\/don-bosco\/el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-5-5\">(continuaci\u00f3n)<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Cf. Bosco, <em>El Joven Instruido<\/em>, 36-39 (consideraci\u00f3n para el martes: <em>la muerte<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><em> Ib\u00eddem<\/em>, 38-39.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> [Juan Bosco], <em>Cenni storici sulla vita del chierico Luigi Comollo morto nel Seminario di Chieri ammirato da tutti per le sue singolari virt\u00f9. Scritti da un suo collega<\/em>, Torino, Tipografia Speirani e Ferrero, 1844, 70-71.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 49.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 52-53.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 53-57.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 61.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 62-63.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> La obra de Grignion <em>de <\/em>Monfort no fue descubierta hasta 1842 y publicada en Tur\u00edn por primera vez quince a\u00f1os m\u00e1s tarde: <em>Trattato della vera divozione a Maria Vergine del ven. servo di Dio L. Maria Grignion de Montfort<\/em>. Versi\u00f3n del franc\u00e9s de C. L., Tur\u00edn, Tipograf\u00eda P. De-Agostini, 1857.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Segunda parte, cap\u00edtulo IV (<em>Diversas <\/em>exequias <em>de devoci\u00f3n a la divina Madre con sus pr\u00e1cticas<\/em>), donde el autor afirma que para obtener la protecci\u00f3n de Mar\u00eda \u00abson necesarias dos cosas: la primera es que le ofrezcamos nuestras exequias con el alma limpia de pecados [&#8230;]. La segunda condici\u00f3n es que perseveremos en su devoci\u00f3n\u00bb (<em>Le glorie di Maria di sant&#8217;Alfonso Maria de&#8217; Liguori<\/em>, Tur\u00edn, Giacinto Marietti, 1830, 272).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Jean Crasset, <em>La vera devozione verso Maria Vergine stabilita e difesa<\/em>. Venezia, nella stamperia Baglioni, 1762, 2 vols.; Alessandro Diotallevi, <em>Trattenimenti spirituali per chi desidera d&#8217;avanzarsi nella servit\u00f9 e nell&#8217;amore della Santissima Vergine, dove si ragiona sopra le sue feste e sopra gli Evangelii delle domeniche dell&#8217;anno applicandoli alle meditoli alla medesima Vergine con rari avvenimenti<\/em>, Venezia, presso Antonio Zatta,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1788, 3 vols.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> [Bosco], <em>Cenni storici sulla vita del chierico Luigi Comollo<\/em>, 68-69; cf. Diotallevi, <em>Trattenimenti spirituali&#8230;<\/em>, vol. II. II, pp. 108-109 (Trattenimento XXVI: <em>Colloquio dove l&#8217;anima supplica la B. Virgen Mar\u00eda que sea su Abogada en la gran causa de su salud<\/em>).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Bosco, <em>El Joven Instruido, <\/em>70-71.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref14\" id=\"_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Cf. Bosco, <em>Bosquejo biogr\u00e1fico sobre el joven Mago Miguel<\/em>, 24.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref15\" id=\"_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Por ejemplo, cf. Bosco, <em>Vida del joven Domingo Savio, <\/em>106-107: &#8216;La ma\u00f1ana de su partida hizo con sus compa\u00f1eros el ejercicio de la buena muerte con tal devoci\u00f3n al confesar y comulgar, que yo, que fui testigo de ello, no s\u00e9 c\u00f3mo expresarlo. Es necesario, dijo, que haga bien este ejercicio, porque espero que sea verdaderamente para m\u00ed el de mi buena muerte&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref16\" id=\"_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> \u00abPero antes de dejaros partir hacia el para\u00edso me gustar\u00eda encargaros un encargo [&#8230;]. Cuando est\u00e9is en el para\u00edso y hay\u00e1is visto a la gran Virgen Mar\u00eda, dadle un humilde y respetuoso saludo de mi parte y de parte de los que est\u00e1n en esta casa. Rezadle para que se digne darnos su santa bendici\u00f3n; para que nos acoja a todos bajo su poderosa protecci\u00f3n y nos ayude a que no se pierda ninguno de los que est\u00e1n o de los que la Divina Providencia enviar\u00e1 a esta casa\u00bb, Bosco, <em>Cenno biografico sul giovanetto Magone Michele<\/em>, 82.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref17\" id=\"_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> Bosco, <em>Vida del joven Domingo Savio<\/em>, 118-119.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref18\" id=\"_ftn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> Bosco, <em>Bosquejo biogr\u00e1fico sobre el joven Magone Michele<\/em>, 83. Don Zattini al ver aquella muerte serena no contuvo su emoci\u00f3n y \u00abpronunci\u00f3 estas graves palabras: \u00a1Oh muerte! no eres un azote para las almas inocentes; para ellas eres el mayor bienhechor les abres la puerta al goce de bienes que nunca m\u00e1s se perder\u00e1n. Oh, \u00bfpor qu\u00e9 no puedo estar en tu lugar, oh amado Miguel?\u00bb (ibiId., 84).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref19\" id=\"_ftn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> Juan Bosco, <em>Il pastorello delle Alpi ovvero vita del giovane Besucco Francesco d&#8217;Argentera<\/em>, Tur\u00edn, Tip. dell&#8217;Orat. di S. Franc. di Sales, 1864, 169-170.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior) 3. La muerte como momento del encuentro gozoso con Dios\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Como&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":15,"featured_media":20041,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":129,"footnotes":""},"categories":[187,468],"tags":[2566,2636,2558,1768,1822,2190,1816,2620,2637],"class_list":["post-20047","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-don-bosco","category-reflexiones","tag-caridad","tag-consejos","tag-dios","tag-don-bosco","tag-gracia","tag-jesus","tag-jovenes","tag-testigos","tag-vocaciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20047","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/15"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20047"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20047\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/20041"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20047"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20047"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20047"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}