{"id":19913,"date":"2023-11-18T13:10:29","date_gmt":"2023-11-18T13:10:29","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=19913"},"modified":"2024-05-02T12:40:31","modified_gmt":"2024-05-02T12:40:31","slug":"el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-3-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-3-5\/","title":{"rendered":"El ejercicio de la \u201cbuena muerte\u201d en la experiencia educativa de Don Bosco (3\/5)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><a href=\"..\/es\/don-bosco\/el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-2-5\">(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior)<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><strong>2. Las letan\u00edas de la buena muerte en el contexto de la espiritualidad juvenil promovida por Don Bosco<br><\/strong><\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las letan\u00edas de la buena muerte incluidas en el <em>Joven Instruido <\/em>merecen un tema aparte, ya que s\u00f3lo constitu\u00edan un momento del ejercicio, el emocionalmente m\u00e1s intenso. De hecho, el n\u00facleo de la pr\u00e1ctica mensual era el examen de conciencia, la confesi\u00f3n bien hecha, la comuni\u00f3n ferviente, la decisi\u00f3n de entregarse totalmente a Dios y la formulaci\u00f3n de proposiciones operativas de car\u00e1cter moral y espiritual. En los vol\u00famenes de predicaci\u00f3n o en los manuales de los siglos anteriores no encontramos textos an\u00e1logos a la secuencia de letan\u00edas de la <em>Joven Instruido<\/em>, cuya composici\u00f3n Don Bosco atribuye a \u201cuna mujer protestante convertida a la religi\u00f3n cat\u00f3lica a los 15 a\u00f1os y muerta a los 18 en olor de santidad\u201d.<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> La hab\u00eda extra\u00eddo de libros piadosos publicados en aquella \u00e9poca en Piamonte.<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> La oraci\u00f3n, \u201cdotada de indulgencia por P\u00edo VII, pero que ya circulaba a finales del siglo XVIII\u201d,<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> pod\u00eda servir de instrumento eficaz para mover los afectos mediante la dramatizaci\u00f3n imaginativa de los \u00faltimos momentos de la vida: situaba a los fieles en su lecho de muerte, invit\u00e1ndoles a repasar las distintas partes del cuerpo y los sentidos correspondientes, considerados en el estado en que se encontrar\u00edan en el momento de la agon\u00eda, para sacudirlos, estimular la confianza en la misericordia divina y espolearlos a prop\u00f3sitos de conversi\u00f3n y perseverancia. Era un ejercicio en el que el esp\u00edritu rom\u00e1ntico encontraba gusto y que Don Bosco consideraba especialmente adecuado en el plano emocional y espiritual, como se desprende de algunos de sus textos narrativos. La f\u00f3rmula tuvo gran fortuna durante el siglo XIX: la encontramos reproducida en diversas colecciones de oraciones incluso fuera del Piamonte.<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Nos parece interesante reproducirla en su totalidad:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jes\u00fas Se\u00f1or, Dios de bondad, Padre de misericordia, vengo ante Ti con el coraz\u00f3n humillado y contrito: te encomiendo mi \u00faltima hora y lo que me espera despu\u00e9s de ella.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mis pies inm\u00f3viles me avisan de que mi carrera en este mundo se acerca a su fin, <em>Jes\u00fas misericordioso, ten piedad de m\u00ed<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mis manos temblorosas y entumecidas no puedan sostenerte m\u00e1s, Crucificado mi bien, y a mi pesar te dejare caer en el lecho de mi dolor, <em>misericordioso etc.,<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mis ojos, nublados y distorsionados por el horror de la muerte inminente, fijen su mirada l\u00e1nguida y moribunda en Ti, <em>misericordioso etc., podr\u00e9 verte<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mis labios fr\u00edos y temblorosos pronuncien por \u00faltima vez tu adorable y <em>misericordioso Nombre<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mis mejillas p\u00e1lidas y l\u00edvidas inspiran compasi\u00f3n y terror a los espectadores, y mis cabellos, mojados por el sudor de la muerte, se alzan sobre mi cabeza, anunciando mi fin, <em>misericordioso, etc.<\/em>, mi fin est\u00e1 cerca.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mis o\u00eddos, que est\u00e1n a punto de cerrarse para siempre a las habladur\u00edas de los hombres, se abran para o\u00edr tu voz, que pronunciar\u00e1 la sentencia irrevocable, por la que mi destino quedar\u00e1 fijado para toda la eternidad, <em>misericordioso etc<\/em>., podr\u00e9 o\u00edr tu voz.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mi imaginaci\u00f3n agitada por horribles y espantosos fantasmas se sumerja en una tristeza mortal, y mi esp\u00edritu turbado por la visi\u00f3n de mis iniquidades, por el temor de tu justicia, luche contra el \u00e1ngel de las tinieblas, que querr\u00e1 arrebatarme la consoladora visi\u00f3n de tus misericordias y sumirme en el seno de la desesperaci\u00f3n, <em>misericordioso, etc<\/em>.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mi d\u00e9bil coraz\u00f3n oprimido por el dolor de la enfermedad se vea sorprendido por los horrores de la muerte, y agotado por los esfuerzos que habr\u00e1 realizado contra los enemigos de mi salud, <em>misericordioso etc<\/em>., podr\u00e9 aprovechar al m\u00e1ximo mis fuerzas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando derrame mis \u00faltimas l\u00e1grimas, s\u00edntomas de mi destrucci\u00f3n, rec\u00edbalas como sacrificio de expiaci\u00f3n, para que expire como v\u00edctima de penitencia, y en ese terrible momento, <em>misericordioso, etc., <\/em>rec\u00edbelas como sacrificio de expiaci\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mis parientes y amigos, agrupados a mi alrededor, se conmuevan por mi estado de dolor y te rueguen por m\u00ed, <em>misericordioso, etc., <\/em>entonces podr\u00e9 estar en tu presencia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando haya perdido el uso de todos mis sentidos, y el mundo entero haya desaparecido de m\u00ed, y gima en la angustia de la agon\u00eda extrema y en la angustia de la muerte, <em>misericordioso, etc., <\/em>podr\u00e9 sentir la presencia del mundo.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando los \u00faltimos suspiros del coraz\u00f3n obliguen a mi alma a abandonar el cuerpo, ac\u00e9ptalos como hijos de una santa impaciencia por venir a Ti, y T\u00fa <em>misericordioso etc.<\/em><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando mi alma en el extremo de mis labios abandone este mundo para siempre y deje mi cuerpo p\u00e1lido, fr\u00edo y sin vida, acepta la destrucci\u00f3n de mi ser como un homenaje que vengo a rendir a tu divina majestad y entonces, <em>misericordiosamente, etc., <\/em>podr\u00e9 darte el don de mi alma.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando por fin mi alma comparezca ante ti y vea por primera vez el esplendor inmortal de tu majestad, no la rechaces de tu presencia; d\u00edgnate recibirme en el seno amoroso de tu misericordia, para que pueda cantar eternamente tus alabanzas: <em>misericordioso, etc.<\/em><br><em>Oraci\u00f3n<\/em>: Oh Dios, que al condenarnos a la muerte nos has ocultado su tiempo y su hora, conc\u00e9deme que, pasando en justicia y santidad todos los d\u00edas de mi vida, merezca salir de este mundo en tu santo amor, por los m\u00e9ritos de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Esp\u00edritu Santo. Que as\u00ed sea.<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a><br><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El racionalismo del siglo XVIII y el gusto barroco por lo macabro y lo f\u00fanebre, a\u00fan presente en la <em>Preparaci\u00f3n para la Muerte de <\/em>San Alfonso Mar\u00eda de Ligorio,<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> fue superado en el siglo XIX por la sensibilidad rom\u00e1ntica que prefiri\u00f3 seguir el camino del sentimiento, el cual, \u201cpara llegar al intelecto, va primero directamente al coraz\u00f3n, y haciendo sentir al coraz\u00f3n la fuerza y la belleza de la religi\u00f3n, fija la atenci\u00f3n del intelecto y facilita su consentimiento\u201d, como escribi\u00f3 monse\u00f1or Angelo Antonio Scotti.<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Por lo tanto, incluso en la consideraci\u00f3n de la muerte, se consideraba excelente insistir en los resortes emocionales y los afectos para provocar una respuesta generosa al don absoluto de s\u00ed mismo hecho por el divino Salvador para la salvaci\u00f3n de la humanidad. Los autores espirituales y los predicadores consideraban importante y necesario describir \u201clas aflicciones y las opresiones que son inseparables de los esfuerzos que el alma debe hacer naturalmente para romper los lazos del cuerpo\u201d,<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> junto con la representaci\u00f3n de la muerte serena de los justos. Quer\u00edan llevar la fe a la concreci\u00f3n de la existencia para estimular la reforma de la moral y el prop\u00f3sito de una vida cristiana m\u00e1s genuina y ferviente: \u201cCiertamente, la esperanza de merecer una buena agon\u00eda y una muerte santa ha sido y ser\u00e1 siempre el resorte m\u00e1s poderoso para inducir a los hombres a abandonar el vicio; ya que el espect\u00e1culo de un malvado, que muere como vivi\u00f3, es una gran lecci\u00f3n para todos los mortales\u201d.<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La secuencia de las letan\u00edas de la buena muerte incluidas en el <em>Joven Instruido <\/em>debe considerarse, por tanto, enteramente funcional al \u00e9xito del retiro mensual y a los ideales de vida cristiana que el Santo propon\u00eda a los j\u00f3venes, adem\u00e1s de estar particularmente adaptada a la sensibilidad emocional y cultural de aquel preciso momento hist\u00f3rico. Si hoy la lectura de esas f\u00f3rmulas genera la sensaci\u00f3n de inquietud evocada por Delumeau y ofrece una representaci\u00f3n \u201cdel todo penosa\u201d de la pedagog\u00eda religiosa de Don Bosco,<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> esto sucede sobre todo porque se extrapolan de sus marcos de referencia. En cambio, como se desprende de la pr\u00e1ctica educativa del Oratorio y de los testimonios narrativos dejados por Don Bosco, las almas de aquellos j\u00f3venes no s\u00f3lo encontraban placer y est\u00edmulo en recitarlas, sino que contribu\u00edan eficazmente a que el ejercicio de la buena muerte fructificara en frutos morales y espirituales. Para sondear su primitiva fecundidad educativa, es necesario anclarlas al conjunto de la propuesta sustancial de vida cristiana presentada por Don Bosco y a la experiencia fervorosa y laboriosa, estimulante, del Oratorio.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El horizonte global de referencia se puede captar ya en las peque\u00f1as meditaciones que introducen al <em>Joven Instruido<\/em>, donde Don Bosco pretende ante todo presentar \u201cun m\u00e9todo de vida breve y f\u00e1cil, pero suficiente\u201d para que los j\u00f3venes lectores puedan \u201cconvertirse en el consuelo de sus familiares, en el honor de su patria, en buenos ciudadanos en la tierra para ser un d\u00eda habitantes afortunados del Cielo\u201d.<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Ante todo, les anima a \u201celevar la mirada\u201d, a contemplar la belleza de la creaci\u00f3n y la alt\u00edsima dignidad del hombre, la m\u00e1s sublime de las criaturas, dotada de un alma espiritual hecha para amar al Se\u00f1or, para crecer en virtud y santidad, destinada al Para\u00edso, a la comuni\u00f3n eterna con Dios.<a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> La consideraci\u00f3n del ilimitado amor divino, que se nos ha revelado en el sacrificio de Cristo por la salvaci\u00f3n de la humanidad, y de la especial predilecci\u00f3n de Dios por los ni\u00f1os y los j\u00f3venes, debe moverles a corresponder con generosidad, a \u201corientar toda acci\u00f3n\u201d a la consecuci\u00f3n del fin para el que han sido creados, con el firme prop\u00f3sito de hacer todo aquello que pueda agradar al Se\u00f1or y evitar \u201caquello que pueda disgustarle\u201d.<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Y puesto que la salvaci\u00f3n de una persona \u201cdepende ordinariamente del tiempo de la juventud\u201d, es indispensable comenzar a <em>servir al Se\u00f1or a <\/em>una edad temprana: \u201cSi comenzamos una buena vida ahora que somos j\u00f3venes, buenos seremos en nuestros a\u00f1os avanzados, buena nuestra muerte y el comienzo de la felicidad eterna. Por el contrario, si los vicios se apoderan de nosotros en nuestra juventud, continuar\u00e1n en todas nuestras edades hasta la muerte. Una garant\u00eda demasiado fatal de una eternidad de lo m\u00e1s infeliz.<a href=\"#_ftn14\" id=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco invita pues a los adolescentes a entregarse \u201ca tiempo a Dios\u201d, a comprometerse con alegr\u00eda a su servicio, superando el prejuicio de que la vida cristiana es triste y melanc\u00f3lica: \u201cNo es verdad, ser\u00e1 melanc\u00f3lico aquel que sirva al diablo, que por m\u00e1s que intente mostrarse alegre, tendr\u00e1 siempre un coraz\u00f3n que llora, dici\u00e9ndole: eres infeliz porque eres enemigo de Dios [&#8230;]. \u00c1nimo, pues, queridos m\u00edos, entregaos a tiempo a la virtud, y os aseguro que siempre tendr\u00e9is un coraz\u00f3n alegre y contento, y sabr\u00e9is lo dulce que es servir al Se\u00f1or.<a href=\"#_ftn15\" id=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La vida cristiana consiste esencialmente en servir al Se\u00f1or con \u201csanta alegr\u00eda\u201d; \u00e9sta es una de las ideas m\u00e1s fecundas y peculiares de la herencia espiritual y pedag\u00f3gica de Don Bosco: \u201cSi hac\u00e9is esto, \u00a1cu\u00e1nto consuelo sentir\u00e9is a punto de morir! Por el contrario, si no esperas a servir a Dios, cu\u00e1ntos remordimientos sentir\u00e1s al final de tus d\u00edas\u201d.<a href=\"#_ftn16\" id=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> El que se retrasa en la conversi\u00f3n, el que consume sus d\u00edas en la ociosidad o en disipaciones in\u00fatiles y perjudiciales, en pecados o en vicios, corre el riesgo de no tener ya la oportunidad, el tiempo y la gracia de volver a Dios con peligro de condenaci\u00f3n eterna.<a href=\"#_ftn17\" id=\"_ftnref17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> En efecto, la muerte puede sorprenderle cuando menos se lo espera: \u201cAy de aquel que se encuentre en ese momento para desgracia de Dios\u201d.<a href=\"#_ftn18\" id=\"_ftnref18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> Pero la misericordia divina ofrece al pecador arrepentido el sacramento de la Penitencia, un medio seguro de recuperar la gracia y con ella la paz del coraz\u00f3n. Celebrado regularmente y con las disposiciones adecuadas, el sacramento no s\u00f3lo se convierte en un instrumento eficaz de salvaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n en un momento educativo privilegiado en el que el confesor, el \u201camigo fiel del alma\u201d, puede dirigir con seguridad al joven por el camino de la salvaci\u00f3n y la santidad. La confesi\u00f3n se prepara con un buen examen de conciencia, pidiendo luz al Se\u00f1or: \u201cIlum\u00edname con tu gracia, para que conozca mis pecados ahora como t\u00fa me los dar\u00e1s a conocer cuando comparezca ante tu juicio. Perm\u00edteme, Dios m\u00edo, detestarlos con verdadero dolor\u201d.<a href=\"#_ftn19\" id=\"_ftnref19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> La celebraci\u00f3n regular del sacramento garantiza la serenidad necesaria para vivir una vida verdaderamente feliz: \u201cMe parece que es el medio m\u00e1s seguro de vivir d\u00edas felices en medio de las aflicciones de la vida, al final de la cual tambi\u00e9n nos acercaremos con calma el momento de la muerte\u201d.<a href=\"#_ftn20\" id=\"_ftnref20\"><sup>[20]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La amistad con Dios recuperada a trav\u00e9s de la Confesi\u00f3n encuentra su cumbre en la Comuni\u00f3n eucar\u00edstica, momento privilegiado en el que el joven ofrece todo de s\u00ed mismo para que Dios \u201ctome posesi\u00f3n\u201d de su coraz\u00f3n y se convierta en su due\u00f1o indiscutible. En el acto en el que se abre sin reservas a la acci\u00f3n santificadora y transfiguradora de la gracia, experimenta la alegr\u00eda inefable que acompa\u00f1a a una aut\u00e9ntica experiencia espiritual y es llevado a desear ardientemente la comuni\u00f3n eterna con Dios: \u201cSi quiero algo grande, voy a recibir la hostia santa en la que se encuentra el <em>corpus<\/em><em>quod pro nobis traditum <\/em><em>est<\/em>, ese mismo cuerpo, sangre, alma y divinidad, que Jesucristo ofreci\u00f3 a su Padre eterno por nosotros en la cruz. \u00bfQu\u00e9 me falta para ser feliz? Nada en este mundo: s\u00f3lo me falta poder gozar, revelado en el cielo, de aquel a quien ahora admiro y adoro en el altar con el ojo de la fe\u201d.<a href=\"#_ftn21\" id=\"_ftnref21\"><sup>[21]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A pesar del fuerte acento emocional que connota el sentimiento religioso del siglo XIX, la espiritualidad propuesta por Don Bosco es muy concreta. De hecho, presenta la conversi\u00f3n como un proceso de apropiaci\u00f3n de las promesas bautismales, que comienza en el momento en que el joven, de forma \u201cfranca y decidida\u201d, decide corresponder a la llamada divina,<a href=\"#_ftn22\" id=\"_ftnref22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> desprender su coraz\u00f3n del afecto al pecado para amar a Dios por encima de todo y dejarse moldear d\u00f3cilmente por la gracia. La conversi\u00f3n se traduce as\u00ed en una vida laboriosa y ardiente, animada por la caridad, en un esfuerzo positivo y alegre por la perfecci\u00f3n, empezando por las peque\u00f1as cosas cotidianas. El fervor de la caridad inspira una mortificaci\u00f3n \u201cpositiva\u201d de los sentidos, centrada en la superaci\u00f3n de uno mismo, la reforma de la vida, el cumplimiento puntual de los deberes, la cordialidad y el servicio al pr\u00f3jimo. Tal mortificaci\u00f3n no tiene nada de aflictiva, porque es adhesi\u00f3n generosa a la vida con sus imprevistos y dificultades, es capacidad de soportar las adversidades cotidianas, es firmeza en la fatiga, es sobriedad y templanza, es fortaleza. Cada ocasi\u00f3n, por tanto, puede convertirse en una expresi\u00f3n del amor de Dios, un amor que impulsa a la persona a vivir y trabajar \u201cen su presencia\u201d, a hacerlo todo y soportarlo todo por \u00c9l.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La caridad anima la oraci\u00f3n de un modo especial, ya que, a trav\u00e9s de peque\u00f1as pr\u00e1cticas, jaculatorias, visitas y devociones, alimenta el deseo de comuni\u00f3n afectuosa, se traduce en entrega incondicional, adaptaci\u00f3n gozosa a la voluntad divina, deseo de uni\u00f3n m\u00edstica y anhelo de la comuni\u00f3n eterna del Para\u00edso.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Don Bosco resume su propuesta en f\u00f3rmulas simplificadoras, pero no baja el nivel, y recuerda constantemente a los j\u00f3venes que es necesario decidirse con decisi\u00f3n: \u201c\u00bfCu\u00e1ntas cosas, pues, necesitamos para hacernos santos? S\u00f3lo una cosa: <em>debes quererlo<\/em>. S\u00ed; mientras lo desees, puedes ser santo: todo lo que necesitas es <em>voluntad<\/em>&#8216;. As\u00ed lo demuestran los ejemplos de santos \u201cque vivieron en condiciones humildes, y en medio de los afanes de una vida activa\u201d, pero se santificaron, simplemente \u00abhaciendo bien todo lo que ten\u00edan que hacer\u00bb. Cumplieron con todos sus deberes para con Dios, sufriendo todo por su causa, ofreci\u00e9ndole sus dolores, sus afanes: \u00e9sta es la gran ciencia de la salud y la santidad eternas.<a href=\"#_ftn23\" id=\"_ftnref23\"><sup>[23]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La experiencia de Miguel Magone, alumno del Oratorio de Valdoco, es esclarecedora. \u201cAbandonado a s\u00ed mismo\u201d, escribi\u00f3 Don Bosco, \u201ccorr\u00eda el peligro de empezar a recorrer el triste camino del mal\u201d; el Se\u00f1or le invit\u00f3 a seguirle; \u201cescuch\u00f3 la amorosa llamada y respondiendo constantemente a la gracia divina lleg\u00f3 a suscitar la admiraci\u00f3n de cuantos le conoc\u00edan, mostrando as\u00ed cu\u00e1n maravillosos son los efectos de la gracia de Dios sobre quienes se esfuerzan por corresponder a ella\u201d.<a href=\"#_ftn24\" id=\"_ftnref24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> Decisivo es el momento en que el muchacho, habiendo tomado conciencia de su situaci\u00f3n y superado, con la ayuda de su educador, el profundo sentimiento de angustia y culpa que le atormentaba, sinti\u00f3 que \u201chab\u00eda llegado el momento de romper con el diablo\u201d y decidi\u00f3 \u201centregarse a Dios\u201d mediante una buena confesi\u00f3n y una firme resoluci\u00f3n.<a href=\"#_ftn25\" id=\"_ftnref25\"><sup>[25]<\/sup><\/a> Don Bosco relata las emociones y reflexiones del adolescente la noche siguiente a la confesi\u00f3n: devuelto a la gracia de Dios y seguro de su salvaci\u00f3n eterna,<a href=\"#_ftn26\" id=\"_ftnref26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> experimenta una alegr\u00eda irreprimible.<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u201cEs dif\u00edcil\u00bb, sol\u00eda decir, \u201cexpresar los afectos que ocuparon mi pobre coraz\u00f3n en aquella noche memorable. La pas\u00e9 casi enteramente sin dormir. Permanec\u00ed dormido unos instantes, y r\u00e1pidamente mi imaginaci\u00f3n me hizo ver un infierno abierto y lleno de demonios. R\u00e1pidamente ahuyent\u00e9 esta sombr\u00eda imagen, reflexionando que todos mis pecados hab\u00edan sido perdonados, y en ese momento me pareci\u00f3 ver a un gran n\u00famero de \u00e1ngeles que me mostraban el para\u00edso, y me dec\u00edan: &#8211; \u00a1Mira qu\u00e9 gran felicidad te espera, si eres constante en tus intenciones!<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Cuando llegu\u00e9 a la mitad del tiempo se\u00f1alado para el descanso, estaba tan lleno de alegr\u00eda, emoci\u00f3n y afectos diversos, que para dar un poco de desahogo a mi alma, me levant\u00e9, me arrodill\u00e9 y dije repetidamente estas palabras: \u00a1Oh, qu\u00e9 desgraciados son los que caen en pecado! pero cu\u00e1nto m\u00e1s desgraciados son los que viven en pecado. Creo que si probaran aunque s\u00f3lo fuera por un momento el gran consuelo que sienten los que est\u00e1n en gracia de Dios, todos ellos ir\u00edan a confesarse para aplacar la ira de Dios, dar un respiro al remordimiento de conciencia y disfrutar de la paz del coraz\u00f3n. \u00a1Oh pecado, pecado! \u00a1Qu\u00e9 terrible azote eres para quienes te dejan entrar en sus corazones! Dios m\u00edo, en el futuro no quiero volver a ofenderte; al contrario, quiero amarte con todas las fuerzas de mi alma; que si por mi desgracia caigo en un pecado, aunque sea peque\u00f1o, ir\u00e9 r\u00e1pidamente a confesarme.<a href=\"#_ftn27\" id=\"_ftnref27\"><sup>[27]<\/sup><\/a><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Encontramos aqu\u00ed las claves para interpretar el horizonte de sentido en el que Don Bosco sit\u00faa la funci\u00f3n pedag\u00f3gica y espiritual del ejercicio de la buena muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><a href=\"..\/es\/don-bosco\/el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-4-5\">(continuaci\u00f3n)<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Bosco, <em>El Joven Instruido, <\/em>140.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Encontramos la misma f\u00f3rmula, con peque\u00f1as variaciones, en un folleto an\u00f3nimo titulado <em>Mezzi da praticarsi e risoluzioni da farsi dopo una buona confessione per mantenersi nella grazia di Dio riacquistata<\/em>, Vigevano, s.e., 1842, 33-36. Cf. tambi\u00e9n <em>Il cristiano in chiesa, ovvero affettuose orazioni per la Messa, per la Confessione e Comunione e per l&#8217;adorazione del Santissimo Sacramento<\/em>. Operetta spirituale del P. Fulgenzio M. Riccardi di Torino, Min. Oss., Torino, G.B. Paravia 1845, donde la atribuci\u00f3n de la secuencia es, en la redacci\u00f3n, similar a la de Don Bosco: \u201cLitanie per ottenere una buona morte composte da una Damigella nata tra i Protestanti, convertasi alla Religione Cattolica all&#8217;et\u00e0 di quindici anni, e morta di diciotto in istima universale di santit\u00e0\u201d (<em>ib\u00edd<\/em>., 165).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Pietro Stella, Don Bosco <em>nella storia della religiosit\u00e0 cattolica<\/em>. Vol. II: <em>Mentalit\u00e0 religiosa e spiritualit\u00e0<\/em>, Roma, LAS, 1981, 340. Cf. tambi\u00e9n Michel Bazart, <em>Don Bosco et l&#8217;exercice de la bonne mort<\/em>, en \u201cChahiers Sal\u00e9siens\u201d N. 4, Avril 1981, 7-24.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Por ejemplo, puede encontrarse, con algunos retoques estil\u00edsticos y peque\u00f1as ampliaciones, bajo el t\u00edtulo \u00abGemidos y s\u00faplicas por una buena muerte\u00bb, en Giuseppe Riva, <em>Manuale di Filotea<\/em>. Vigesimoprimera edici\u00f3n de nuevo revisada y aumentada, Mil\u00e1n, Serafino Majocchi, 1874, 926-927.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Bosco, <em>El Joven Instruido<\/em>, 138-142.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> V\u00e9ase, por ejemplo, la primera consideraci\u00f3n \u201cRitratto d&#8217;un uomo da poco tempo morto\u201d, en Alfonso Maria de Liguori, <em>Opere ascetiche<\/em>, vol. 8, <em>Apparecchio alla morte<\/em>, Tur\u00edn, Giacinto Marietti, 1825, 10-19.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a> Angelo Antonio Scotti, <em>Osservazioni sulle false dottrine e sulle funeste conseguenze dell&#8217;opera del Lauvergne intitolata \u00abDe l&#8217;agonie et de la mort dans toutes les classes de la societ\u00e9\u00bb. Dissertazione letta nell&#8217;Accademia di Religione Cattolica in Roma il d\u00ec 4 luglio 1844<\/em>, Roma, Tipografia delle Belle Arti, 1844, 3. Scotti polemiza con el autor franc\u00e9s, m\u00e9dico y cient\u00edfico, que considera falsa la afirmaci\u00f3n de que s\u00f3lo los verdaderos cat\u00f3licos mueren en paz: los ateos o los adeptos de otras religiones o incluso los individuos inmorales y malos tambi\u00e9n pueden morir serenamente, mientras que no es infrecuente que los santos varones, las personas de gran virtud y los ascetas, especialmente entre los cat\u00f3licos, sufran agon\u00edas atroces y desesperantes, ya que todo depende del tipo de enfermedad, de la lucidez cerebral, del estado de debilitamiento fisiol\u00f3gico o ps\u00edquico y de las ansiedades inducidas por el fanatismo religioso, cfr. Hubert Lauvergne, <em>De l&#8217;agonie et de la mort dans toutes les classes de la societ\u00e9 sour le rapport humanitaire, physiologique et religieux<\/em>, 2 vols, Par\u00eds, Librairie de J.-B. Bailli\u00e8re et C. Gosselin, 1842.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> Juan Bosco, <em>Vita del giovanetto Savio Domenico allievo dell&#8217;Oratorio di S. Francesco di Sales<\/em>, Tur\u00edn, Tip. G.B. Paravia e Comp., 1859, 116.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Scotti, <em>Observaciones sobre las falsas doctrinas<\/em>, 14-15.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> Stella, <em>Don Bosco en la historia de la religiosidad cat\u00f3lica, <\/em>vol. II. II, 341.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a> Bosco, <em>El Joven Instruido<\/em>, 7.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> Cf. ib\u00edd., 10.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 10-11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref14\" id=\"_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 6.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref15\" id=\"_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 13.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref16\" id=\"_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 32.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref17\" id=\"_ftn17\"><sup>[17]<\/sup><\/a> Cf. ib\u00eddem., 32-34.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref18\" id=\"_ftn18\"><sup>[18]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 38.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref19\" id=\"_ftn19\"><sup>[19]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 93.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref20\" id=\"_ftn20\"><sup>[20]<\/sup><\/a> Bosco, <em>Vida del joven Domingo Savio<\/em>, 136.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref21\" id=\"_ftn21\"><sup>[21]<\/sup><\/a> Ib\u00eddem, 69.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref22\" id=\"_ftn22\"><sup>[22]<\/sup><\/a> Giovanni Bosco, <em>Cenno biografico sul giovanetto Magone Michele allievo dell&#8217;Oratorio di S. Francesco di Sales<\/em>, Torino, Tip. G.B. Paravia e Comp., 1861, 4-5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref23\" id=\"_ftn23\"><sup>[23]<\/sup><\/a> Juan Bosco, <em>Vita di santa Zita serva e di sant&#8217;Isidoro contadino<\/em>. Tur\u00edn, P. De-Agostini, 1853, 6-7<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref24\" id=\"_ftn24\"><sup>[24]<\/sup><\/a> Bosco, <em>Nota biogr\u00e1fica sobre el joven Magone Michele<\/em>, 5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref25\" id=\"_ftn25\"><sup>[25]<\/sup><\/a><em> <\/em>Ib\u00eddem, 20-21.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref26\" id=\"_ftn26\"><sup>[26]<\/sup><\/a> \u201cTerminada [la confesi\u00f3n] antes de salir el confesor le dijo: \u00bfTe parece que todos mis pecados me son perdonados? Si yo muriera en esta noche, \u00bfme salvar\u00eda? &#8211; Ve en paz, se le respondi\u00f3. El Se\u00f1or, que en su gran misericordia te ha estado esperando hasta ahora para que tuvieras tiempo de hacer una buena confesi\u00f3n, ciertamente te ha perdonado todos tus pecados; y si en sus adorables decretos te llamara en esta noche a la eternidad, te salvar\u00edas\u201d (ibid<em>.<\/em>, 21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref27\" id=\"_ftn27\"><sup>[27]<\/sup><\/a><em> Ib\u00eddem<\/em>, 21-22.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior) 2. 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