{"id":19816,"date":"2023-11-10T16:57:48","date_gmt":"2023-11-10T16:57:48","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=19816"},"modified":"2024-05-02T12:40:15","modified_gmt":"2024-05-02T12:40:15","slug":"el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-2-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-2-5\/","title":{"rendered":"El ejercicio de la \u201cbuena muerte\u201d en la experiencia educativa de Don Bosco (2\/5)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><a href=\"..\/es\/don-bosco\/el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-1-5\">(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior)<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><strong>1. El ejercicio de la buena muerte en las instituciones salesianas y la tradici\u00f3n secular de las <em>Praeparationes ad mortem<\/em><br><\/strong><\/strong><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desde los comienzos del Oratorio establecido en Valdoco (1846-47), Don Bosco propuso a los j\u00f3venes el ejercicio mensual de la buena muerte como medio asc\u00e9tico destinado a estimular -a trav\u00e9s de una visi\u00f3n cristiana de la muerte- una actitud constante de conversi\u00f3n y superaci\u00f3n de las limitaciones personales y a asegurar, mediante una confesi\u00f3n y una comuni\u00f3n bien hechas, las condiciones espirituales y psicol\u00f3gicas favorables para un camino fecundo de vida cristiana y la construcci\u00f3n de las virtudes, en d\u00f3cil cooperaci\u00f3n con la acci\u00f3n de la gracia de Dios. Esta pr\u00e1ctica se realizaba entonces en la mayor\u00eda de las parroquias, instituciones religiosas y educativas. Era para el pueblo el equivalente del retiro mensual. En los Oratorios Salesianos se celebraba el \u00faltimo domingo de cada mes, y consist\u00eda, como leemos en la <em>Regla, <\/em>\u201cen una cuidadosa preparaci\u00f3n, a fin de hacer una buena confesi\u00f3n y comuni\u00f3n, y reparar cosas espirituales y temporales, como si estuvi\u00e9ramos al final de la vida\u201d.<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El ejercicio se convirti\u00f3 en una pr\u00e1ctica com\u00fan en todas las instituciones educativas salesianas. En los colegios e internados se realizaba el \u00faltimo d\u00eda del mes, en com\u00fan entre educadores y muchachos.<a href=\"#_ftn2\" id=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Las propias Constituciones Salesianas, desde el primer borrador, establecieron su normatividad: \u201cEl \u00faltimo d\u00eda de cada mes ser\u00e1 un d\u00eda de retiro espiritual, en el que, dejando en lo posible los asuntos temporales, cada uno se recoger\u00e1 en s\u00ed mismo, har\u00e1 el ejercicio de la buena muerte, disponiendo las cosas espirituales y temporales, como si fuera a dejar el mundo y partir hacia la eternidad\u201d.<a href=\"#_ftn3\" id=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El procedimiento era sencillo. Los muchachos, reunidos en la capilla, pronunciaban comunitariamente las f\u00f3rmulas propuestas en el <em>Joven Instruido<\/em>, que proporcionaban el significado espiritual y teol\u00f3gico esencial de la pr\u00e1ctica. En primer lugar, se recitaba la oraci\u00f3n del Papa Benedicto XIII \u201cpara implorar a Dios la gracia de no morir de muerte s\u00fabita\u201d y obtener, por los m\u00e9ritos de la pasi\u00f3n de Cristo, no ser sacado \u201ctan pronto de este mundo\u201d, para tener a\u00fan un suficiente \u201cespacio de penitencia\u201d y prepararse a \u201cun feliz y gracioso tr\u00e1nsito [&#8230;], para amarte [Se\u00f1or Jes\u00fas] con todo mi coraz\u00f3n, alabarte y bendecirte para siempre\u201d. A continuaci\u00f3n se le\u00eda la oraci\u00f3n a San Jos\u00e9 para implorar \u201cel pleno perd\u00f3n\u201d de los propios pecados, la gracia de imitar sus virtudes, de caminar \u201csiempre por el camino que conduce al Cielo\u201d y de ser defendido \u201cde los enemigos del alma en ese \u00faltimo momento de la vida; para que confortado por la dulce esperanza de volar [&#8230;] a poseer la gloria eterna en el Para\u00edso, pueda expirar pronunciando los sant\u00edsimos nombres de Jes\u00fas, Jos\u00e9 y Mar\u00eda\u201d. Por \u00faltimo, un lector enunciaba las letan\u00edas de la buena muerte, a cada una de las cuales se respondi\u00f3 con la jaculatoria \u201cJes\u00fas misericordioso, ten piedad de m\u00ed\u201d.<a href=\"#_ftn4\" id=\"_ftnref4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Al ejercicio devocional sigui\u00f3 la confesi\u00f3n personal y la comuni\u00f3n \u201cgeneral\u201d. Para la ocasi\u00f3n se invitaba a confesores \u201cextraordinarios\u201d, de modo que todos tuvieran la oportunidad y la plena libertad de dirimir asuntos de conciencia.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los religiosos salesianos, adem\u00e1s de las oraciones recitadas en com\u00fan con los alumnos, hac\u00edan un examen de conciencia m\u00e1s articulado. El 18 de septiembre de 1876, Don Bosco explic\u00f3 a los disc\u00edpulos c\u00f3mo hacerlo fruct\u00edfero:<br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u201cSer\u00e1 \u00fatil comparar mes a mes: \u00bfobtuve beneficios en este mes, o hubo retroceso en m\u00ed? Luego pase a los detalles: en esta virtud, en esta virtud, \u00bfc\u00f3mo me comport\u00e9?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y sobre todo repasemos lo que constituye el objeto de los votos y las pr\u00e1cticas de piedad: con respecto a la <em>obediencia<\/em>, \u00bfc\u00f3mo me he comportado? \u00bfHe progresado? Por ejemplo, \u00bfhice aquella asistencia que se me encomend\u00f3? \u00bfC\u00f3mo la hice? \u00bfEn esa escuela c\u00f3mo me compromet\u00ed? En cuanto a <em>la pobreza, <\/em>ya sea en ropa, comida, celda, \u00bftengo algo que no sea pobre? \u00bfhe deseado la glotoner\u00eda? \u00bfme he quejado cuando me faltaba algo? Pasemos luego a <em>la castidad<\/em>: \u00bfno he dado lugar en m\u00ed a malos pensamientos? \u00bfme he desprendido cada vez m\u00e1s del amor de los parientes? \u00bfme he mortificado en la gula, la apariencia, etc.?<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Y as\u00ed revisar las pr\u00e1cticas de <em>piedad <\/em>y notar especialmente si hubo tibieza ordinaria, si las pr\u00e1cticas se realizaban con calma.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este examen, ya sea m\u00e1s largo o m\u00e1s corto, debe hacerse siempre. Puesto que hay varios que tienen ocupaciones de las que no pueden eximirse en ning\u00fan d\u00eda del mes, ser\u00e1 l\u00edcito mantener estas ocupaciones, pero que cada uno en dicho d\u00eda haga a su [manera] llevar a cabo estas consideraciones y tomar buenas resoluciones especiales\u201d.<a href=\"#_ftn5\" id=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Se trataba, por tanto, de estimular el seguimiento regular de la propia vida en funci\u00f3n perfectiva. Esta funci\u00f3n primordial de est\u00edmulo y apoyo al crecimiento virtuoso explica por qu\u00e9 Don Bosco, en la introducci\u00f3n a las Constituciones, lleg\u00f3 a afirmar que la pr\u00e1ctica mensual de la buena muerte, junto con los ejercicios espirituales anuales, constituye \u201cla parte fundamental de las pr\u00e1cticas de piedad, la que en cierto modo las engloba a todas\u201d, y conclu\u00eda diciendo: \u201cCreo que puede decirse que la salvaci\u00f3n de un religioso est\u00e1 asegurada si cada mes se acerca a los santos sacramentos y ajusta los aspectos de su conciencia, como si tuviera que partir de esta vida para la eternidad\u201d.<a href=\"#_ftn6\" id=\"_ftnref6\"><sup>[6]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con el tiempo, el ejercicio mensual se fue perfeccionando, como leemos en una nota insertada en las Constituciones promulgadas por el P. Michael Rua tras el 10\u00ba Cap\u00edtulo General:<br><br>\u201ca. El ejercicio de la buena muerte debe hacerse en com\u00fan, y adem\u00e1s de lo que prescriben nuestras Constituciones, deben tenerse en cuenta estas reglas: I) Adem\u00e1s de la meditaci\u00f3n habitual por la ma\u00f1ana, se ha de hacer otra media hora de meditaci\u00f3n por la tarde, y esta meditaci\u00f3n ha de tratar sobre alg\u00fan nov\u00edsimo; II) Se ha de hacer como una revisi\u00f3n mensual de la conciencia, y la confesi\u00f3n de ese d\u00eda ha de ser m\u00e1s precisa de lo habitual, como si de hecho fuera la \u00faltima de la vida, y se ha de recibir la Sagrada Comuni\u00f3n. III) Despu\u00e9s de la misa y de las oraciones habituales, se recitar\u00e1n las oraciones indicadas en el manual de piedad; IV) Se reflexionar\u00e1 durante al menos media hora sobre los progresos o retrocesos que se han hecho en la virtud durante el mes pasado, especialmente en lo que se refiere a las intenciones hechas en los ejercicios espirituales, la observancia de las Reglas, y se tomar\u00e1n resoluciones firmes para una vida mejor; V) Ese d\u00eda deber\u00e1n releerse todas, o al menos parte, de las Constituciones de la P\u00eda Sociedad; VI) Tambi\u00e9n ser\u00e1 bueno elegir un santo patr\u00f3n para el mes que est\u00e1 a punto de comenzar.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 b. Si alguien no puede, debido a sus ocupaciones, hacer el ejercicio de la buena muerte en com\u00fan, ni realizar todas las obras de piedad mencionadas, deber\u00e1, con el permiso del director, realizar s\u00f3lo aquellas obras que sean compatibles con su empleo, posponiendo las dem\u00e1s para un d\u00eda m\u00e1s conveniente\u201d.<a href=\"#_ftn7\" id=\"_ftnref7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estas indicaciones revelan una continuidad y una armon\u00eda sustanciales con la tradici\u00f3n secular de la <em>preparatio ad mortem, <\/em>ampliamente documentada por la producci\u00f3n de libros desde principios del siglo XVI. Las llamadas evang\u00e9licas a una espera vigilante y operativa (cf. Mt 24:44; Lc 12, 40), a mantenerse preparado para el juicio que determinar\u00e1 el destino eterno de cada uno entre los \u201cbienaventurados\u201d o los \u201cmalditos\u201d (Mt 25, 31-46), junto con la admonici\u00f3n cuaresmal \u201c<em>Memento, homo, quia pulvis es, et in pulverem reverteris<\/em>\u201d, a lo largo de los siglos han alimentado constantemente las consideraciones de maestros espirituales y predicadores, han inspirado representaciones art\u00edsticas, se han traducido en rituales, pr\u00e1cticas devotas y penitenciales, han sugerido intenciones y anhelos amorosos de comuni\u00f3n eterna con Dios. Tambi\u00e9n han suscitado temores, ansiedades, a veces angustias, seg\u00fan las sensibilidades espirituales y las visiones teol\u00f3gicas de las distintas \u00e9pocas.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Las eruditas reflexiones sapienciales del <em>De praeparatione ad mortem <\/em>de Erasmo y otros humanistas,<a href=\"#_ftn8\" id=\"_ftnref8\"><sup>[8]<\/sup><\/a> imbuidas de un genuino esp\u00edritu evang\u00e9lico pero tan eruditas que parec\u00edan ejercicios ret\u00f3ricos, hab\u00edan ido dejando paso entre el siglo XVII y principios del XVIII a las exhortaciones morales de los predicadores y las consideraciones meditativas de los espiritualistas. Un panfleto del cardenal Giovanni Bona afirmaba que es la mejor preparaci\u00f3n para la muerte remota, llevada a cabo a trav\u00e9s de una vida virtuosa en la que se practica a diario el morir a uno mismo y huir de toda forma de pecado, para vivir seg\u00fan la ley de Dios en comuni\u00f3n orante con \u00e9l;<a href=\"#_ftn9\" id=\"_ftnref9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> instaba a la oraci\u00f3n constante para obtener la gracia de una muerte feliz; sugiri\u00f3 dedicar un d\u00eda al mes a prepararse cerca de la muerte en silencio y meditaci\u00f3n, purificando el alma con una \u201cconfesi\u00f3n muy diligente y dolorosa\u201d, tras un examen preciso del propio estado, y acerc\u00e1ndose a la Comuni\u00f3n <em>per modum Viatici<\/em>, con intensa devoci\u00f3n;<a href=\"#_ftn10\" id=\"_ftnref10\"><sup>[10]<\/sup><\/a> invitaba entonces a terminar el d\u00eda imagin\u00e1ndose en el lecho de muerte, en el momento de su \u00faltimo instante:<br><br>\u201cRenovar\u00e1s m\u00e1s intensamente los actos de amor, de acci\u00f3n de gracias y de deseo de ver a Dios; pedir\u00e1s perd\u00f3n por todo; dir\u00e1s: \u201cSe\u00f1or Jesucristo, en esta hora de mi muerte, pon tu pasi\u00f3n y tu muerte entre tu juicio y mi alma. Padre, en tus manos encomiendo mi esp\u00edritu. Ayudadme, santos de Dios, apresuraos, oh \u00e1ngeles, a sostener mi alma y a ofrecerla ante el Alt\u00edsimo\u201d [&#8230;]. Entonces te imaginar\u00e1s que tu alma est\u00e1 siendo conducida al terrible juicio de Dios y que, por las oraciones de los santos, tu vida ser\u00e1 prolongada para que puedas hacer penitencia: entonces, proponi\u00e9ndote a la fuerza vivir m\u00e1s santamente, en el futuro te considerar\u00e1s y te comportar\u00e1s como muerto para el mundo y viviendo s\u00f3lo para Dios y para la penitencia.\u201d<a href=\"#_ftn11\" id=\"_ftnref11\"><sup>[11]<\/sup><\/a><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Juan Bona cerr\u00f3 su <em>Praeparatio ad mortem <\/em>con una devota aspiraci\u00f3n centrada en el anhelo del Para\u00edso impregnada de un intenso inspiraci\u00f3n m\u00edstica.<a href=\"#_ftn12\" id=\"_ftnref12\"><sup>[12]<\/sup><\/a> El cardenal cisterciense hab\u00eda sido alumno de los jesuitas. De ellos hab\u00eda extra\u00eddo la idea de la jornada mensual de preparaci\u00f3n a la muerte.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La meditaci\u00f3n sobre la muerte era parte integrante de los ejercicios espirituales y de las misiones populares: la muerte es cierta, el momento de su llegada es incierto, debemos estar preparados porque cuando llegue, Satan\u00e1s multiplicar\u00e1 sus asaltos para arruinarnos eternamente: \u201c\u00bfQu\u00e9 consecuencia entonces? [&#8230;] Vestirse bien ahora en vida. No os content\u00e9is con vivir en gracia de Dios, ni permanezc\u00e1is un solo instante en el pecado; sino vivid habitualmente una vida tal, por el ejercicio continuo de las buenas obras, que en el \u00faltimo momento el Diablo no tenga la tentaci\u00f3n de hacerme perder para toda la Eternidad.\u201d<a href=\"#_ftn13\" id=\"_ftnref13\"><sup>[13]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A partir del siglo XVII y durante todo el siglo XVIII, los predicadores acentuaron la importancia del tema, modulando sus reflexiones seg\u00fan la sensibilidad del gusto barroco, con una fuerte acentuaci\u00f3n de los aspectos dram\u00e1ticos, sin distraer por ello la atenci\u00f3n de los oyentes de lo esencial: la aceptaci\u00f3n serena de la muerte, la llamada a la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n, la vigilancia constante, el fervor en las obras virtuosas, la ofrenda de s\u00ed mismo a Dios y el anhelo de la comuni\u00f3n eterna de amor con \u00e9l. Poco a poco, el ejercicio de la buena muerte fue adquiriendo una importancia cada vez mayor, hasta convertirse en una de las principales pr\u00e1cticas asc\u00e9ticas del catolicismo. Un modelo de c\u00f3mo deb\u00eda llevarse a cabo se ofrece, por ejemplo, en un panfleto del siglo XVII de un jesuita an\u00f3nimo:<br><br>\u201cEscoged un d\u00eda en cada mes de los m\u00e1s libres de todo otro asunto, en el que deb\u00e9is dedicaros con particular diligencia a la Oraci\u00f3n, Confesi\u00f3n, Comuni\u00f3n y la visita del Sant\u00edsimo Sacramento.<br>La Oraci\u00f3n de este d\u00eda deber\u00e1 ser de dos horas dos veces: y el tema de la misma puede ser el que mencionaremos. En la primera hora, conciba tan v\u00edvidamente como pueda el estado en el que se encuentra ya moribundo [&#8230;]. Considera lo que te gustar\u00eda haber hecho cuando est\u00e9s muriendo, primero hacia Dios, segundo hacia ti mismo, tercero hacia tu pr\u00f3jimo, mezclando en esta meditaci\u00f3n varios afectos fervientes, y de arrepentimiento, y de intenciones, y de peticiones al Se\u00f1or, para implorar de \u00e9l la virtud de enmendarte. La segunda Oraci\u00f3n tendr\u00e1 como tema los motivos m\u00e1s fuertes que puedan encontrarse para aceptar voluntariamente de Dios la muerte [&#8230;]. Los afectos de esta Meditaci\u00f3n ser\u00e1n una ofrenda de la propia vida al Se\u00f1or, una protesta, de que si pudi\u00e9ramos prolongarla, m\u00e1s all\u00e1 de su divin\u00edsima bendici\u00f3n, no lo har\u00edamos; una petici\u00f3n, de ofrecer este sacrificio con ese esp\u00edritu de amor, que requiere el respeto debido a su amoros\u00edsima Providencia, y disposici\u00f3n.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La confesi\u00f3n la debe hacer con m\u00e1s particular diligencia, y como si fuera la \u00faltima vez que va a ba\u00f1arse en la precios\u00edsima sangre de Jesucristo [&#8230;].<br>Tambi\u00e9n la Comuni\u00f3n debe hacerse con una preparaci\u00f3n m\u00e1s extraordinaria, y como si comulgarais el Vi\u00e1tico, adorando a ese Se\u00f1or a quien esper\u00e1is adorar por toda la Eternidad; d\u00e1ndole gracias por la vida que os ha concedido, pidi\u00e9ndole perd\u00f3n por haberla gastado tan mal; ofreci\u00e9ndoos dispuestos a terminarla, porque \u00c9l as\u00ed lo desea, y pidiendo finalmente su gracia para que os asista en este gran paso, a fin de que vuestra alma, apoyada en su Amado, pueda pasar sana y salva de este Desierto al Reino.\u201d<a href=\"#_ftn14\" id=\"_ftnref14\"><sup>[14]<\/sup><\/a><br><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El compromiso de difundir la pr\u00e1ctica de la buena muerte no limit\u00f3 las consideraciones de los predicadores y directores espirituales al tema de los nov\u00edsimos, como si quisieran basar el edificio espiritual \u00fanicamente en el miedo a la condena eterna. Estos autores conoc\u00edan los da\u00f1os psicol\u00f3gicos y espirituales que la ansiedad y la angustia por la propia salvaci\u00f3n produc\u00edan en las almas m\u00e1s sensibles. Las colecciones de meditaciones producidas entre finales del siglo XVII y mediados del XVIII no s\u00f3lo insist\u00edan en la misericordia y el abandono de Dios en \u00e9l, para conducir a los fieles al estado permanente de serenidad espiritual propio de quienes han integrado la conciencia de su propia finitud temporal en una s\u00f3lida visi\u00f3n de la fe, sino que abarcaban todos los temas de la doctrina y la pr\u00e1ctica cristianas, de la moral privada y p\u00fablica: verdad de la fe y temas evang\u00e9licos, vicios y virtudes, sacramentos y oraci\u00f3n, obras de caridad espirituales y materiales, ascesis y m\u00edstica. La consideraci\u00f3n del destino eterno del hombre se ampli\u00f3 a la propuesta de una vida cristiana ejemplar y ardiente, que se tradujo en v\u00edas espirituales orientadas a la santificaci\u00f3n personal y al refinamiento de la vida cotidiana y social, sobre el tel\u00f3n de fondo de una teolog\u00eda sustancial y de una antropolog\u00eda cristiana depurada.<br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno de los ejemplos m\u00e1s elocuentes lo proporcionan los tres vol\u00famenes del jesuita Giuseppe Antonio Bordoni, que recogen las meditaciones ofrecidas cada semana durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os a los hermanos de la Compa\u00f1ia della buena muerte, que \u00e9l estableci\u00f3 en la iglesia de Santi Martiri de Tur\u00edn (1719). La obra fue muy apreciada por su solidez teol\u00f3gica, su forma desprovista de adornos ret\u00f3ricas y su riqueza de ejemplos concretos, y se reimprimi\u00f3 decenas de veces hasta el umbral del siglo XX.<a href=\"#_ftn15\" id=\"_ftnref15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Tambi\u00e9n vinculados al ambiente religioso turin\u00e9s est\u00e1n los <em>Discorsi sacri e morali per l&#8217;esercizio della buona morte <\/em>-m\u00e1s marcados por el gusto de la \u00e9poca pero igual de s\u00f3lidos- predicados en la segunda mitad del siglo XVIII por el sacerdote Giorgio Maria Rulfo, director espiritual de la Compagnia dell&#8217;Umilt\u00e0 formada por damas de la nobleza saboyana.<a href=\"#_ftn16\" id=\"_ftnref16\"><sup>[16]<\/sup><\/a><br>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La pr\u00e1ctica propuesta por San Juan Bosco a los alumnos del Oratorio y de las instituciones educativas salesianas ten\u00eda, por tanto, una s\u00f3lida tradici\u00f3n espiritual de referencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em><a href=\"..\/es\/don-bosco\/el-ejercicio-de-la-buena-muerte-en-la-experiencia-educativa-de-don-bosco-3-5\">(continuaci\u00f3n)<\/a><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref1\" id=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Juan Bosco, <em>Regolamento dell&#8217;Oratorio di S. Francesco di Sales per gli esterni<\/em>, Tur\u00edn, Tipograf\u00eda Salesiana, 1877, 44.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref2\" id=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Cf. Juan Bosco, Reglamento para las casas de la Sociedad de San Francisco de Sales, Tur\u00edn, Tipograf\u00eda Salesiana, 1877, 63 (parte II, cap\u00edtulo II, art. 4): \u201c[&#8230;] Una vez al mes se har\u00e1 por todos el ejercicio de la buena muerte, prepar\u00e1ndose para ello con alg\u00fan serm\u00f3n u otro ejercicio de piedad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref3\" id=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> [Juan Bosco], Regole o Costituzioni della Societ\u00e0 di S. Francesco di Sales secondo il Decreto di approvazione del 3 aprile 1874, Torino, Tipografia Salesiana, 1877, 81 (cap. XIII, art. 6). Lo mismo se estableci\u00f3 en las Constituciones de las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora, con una redacci\u00f3n muy similar: \u201cEl primer domingo o el primer jueves del mes ser\u00e1 un d\u00eda de retiro espiritual, en el que, dejando en lo posible los asuntos temporales, cada una se recoger\u00e1, har\u00e1 el Ejercicio de la buena muerte, ordenando sus cosas espirituales y temporales, como si tuviera que dejar el mundo e ir a la Eternidad. Que se haga alguna lectura seg\u00fan la necesidad, y cuando sea posible la Superiora procurar\u00e1 del Director un serm\u00f3n o una conferencia sobre el tema\u201d, Reglas o Constituciones para las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora agregadas a la Sociedad Salesiana (ed. 1885), T\u00edtulo XVII, art. 5, en Juan Bosco, Constituciones para el Instituto de las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora (1872-1885). Textos cr\u00edticos editados por Cecilia Romero, Roma, LAS, 1983, 325.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref4\" id=\"_ftn4\"><sup>[4]<\/sup><\/a> Giovanni Bosco, <em>Il giovane provveduto per la pratica de&#8217; suoi obblighi degli esercizi di piet\u00e0 cristiana per la recita dell&#8217;uffizio della Beata Vergine e de principali vespri dell&#8217;anno coll aggiunta di una scelta di laudi sacre ecc.<\/em>, Torino, Tipografia Paravia e Comp. 1847, 138-142.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref5\" id=\"_ftn5\"><sup>[5]<\/sup><\/a> Archivo Central Salesiano, A0000409 <em>Sermones de Don Bosco &#8211; Ejercicios Lanzo 1876<\/em>, cuaderno XX, ms de Giulio Barberis, pp. 10-11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref6\" id=\"_ftn6\"><sup>[6]<\/sup><\/a> Juan Bosco, <em>Ai Soci Salesiani, en Reglas o Constituciones de la Sociedad de San Francisco de Sales <\/em>(ed. 1877), 38.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref7\" id=\"_ftn7\"><sup>[7]<\/sup><\/a><em> Constituciones de la Sociedad de San Francisco de Sales precedidas de una introducci\u00f3n escrita por el Fundador San Juan Bosco<\/em>, Tur\u00edn, Tipograf\u00eda Salesiana, 1907, 227- 231.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref8\" id=\"_ftn8\"><sup>[8]<\/sup><\/a><em> Des. Erasmi Roterodami liber cum primis pius, de <\/em>praeparatione<em> ad mortem, nunc primum et conscriptus et aeditus&#8230;, Basileae<\/em>, in officina Frobeniana per Hieronymum Frobenium &amp; Nicolaum Episcopium 1533, 3-80 (Quomodo se quisque debeat praeparare ad mortem). Cf. tambi\u00e9n <em>Pro salutari hominis ad felicem mortem praeparatione, hinc inde ex Scriptura sacra, et sanctis, doctis, et christianissimis doctoribus, ad cujusdam petitionem, et aliorum etiam utilitatem, a Sacrarum literarum professor Ludovico Bero conscripta et nunc primum edita<\/em>, Basileae, per Joan. Oporinum, 1549.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref9\" id=\"_ftn9\"><sup>[9]<\/sup><\/a> Giovanni Bona, <em>De praeparatione ad mortem&#8230;<\/em>, Roma, in Typographia S. Michaelis ad Ripam per Hieronimum Maynardi, 1736, 11-13.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref10\" id=\"_ftn10\"><sup>[10]<\/sup><\/a><em> <\/em>Ib\u00eddem, 67-73.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref11\" id=\"_ftn11\"><sup>[11]<\/sup><\/a><em> <\/em>Ib\u00eddem, 74-75.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref12\" id=\"_ftn12\"><sup>[12]<\/sup><\/a><em> <\/em>Ib\u00eddem, 126-132: \u201cAffectus animae suspirantis ad Paradisum\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref13\" id=\"_ftn13\"><sup>[13]<\/sup><\/a> Carlo Ambrogio Cattaneo, <em>Ejercicios espirituales de San Ignacio<\/em>, Trento, para Gianbatista Monauni, 1744, 74.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref14\" id=\"_ftn14\"><sup>[14]<\/sup><\/a><em> Esercizio di preparazione alla morte proposto da un religioso della Compagnia di Ges\u00f9 per indirizzo di chi desidera far bene un tale passo<\/em>, Roma, per gl&#8217;Eredi del Corbelletti [1650], ff. 3v-6v.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref15\" id=\"_ftn15\"><sup>[15]<\/sup><\/a> Giuseppe Antonio Bordoni, <em>Discorsi per l&#8217;esercizio della buona morte<\/em>, Venecia, en la imprenta de Andrea Poletti, 1749-1751, 3 vols.; la \u00faltima edici\u00f3n es la de Tur\u00edn de Pietro Marietti en 6 vol\u00famenes (1904-1905).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ftnref16\" id=\"_ftn16\"><sup>[16]<\/sup><\/a> Giorgio Maria Rulfo, <em>Discorsi sacri, e morali per l&#8217;esercizio della buona morte<\/em>, Tur\u00edn, presso i librai B.A. Re e G. Rameletti, 1783-1784, 5 vols.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(continuaci\u00f3n del art\u00edculo anterior) 1. 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