{"id":19510,"date":"2023-10-11T19:29:39","date_gmt":"2023-10-11T19:29:39","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=19510"},"modified":"2024-02-02T15:35:36","modified_gmt":"2024-02-02T15:35:36","slug":"don-bosco-y-los-marenghi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/don-bosco-y-los-marenghi\/","title":{"rendered":"Don Bosco y los marenghi"},"content":{"rendered":"\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1849, el tip\u00f3grafo G. B. Paravia public\u00f3 <em>Il sistema metrico decimale ridotto a semplicit\u00e0 preceduto dalle quattro operazioni dell&#8217;aritmetica ad uso degli artigiani e della gente di campagna<\/em> editado por el sacerdote Bosco Juan. El manual inclu\u00eda un ap\u00e9ndice sobre las monedas m\u00e1s utilizadas en Piamonte y las principales divisas extranjeras.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin embargo, pocos a\u00f1os antes, Don Bosco sab\u00eda tan poco sobre las monedas nobiliarias en uso en el Reino de Cerde\u00f1a que confundi\u00f3 un <em>doppia di Savoia <\/em>con un <em>marengo<\/em>. Estaba en los comienzos de su actividad oratoria y hasta ese momento debi\u00f3 haber visto muy pocas monedas de oro. Al recibir un d\u00eda una, corri\u00f3 a gastarla en sus travesuras, encargando diversas mercanc\u00edas por valor de un marengo. El tendero, pr\u00e1ctico y honrado, le entreg\u00f3 las mercanc\u00edas que hab\u00eda pedido y le dio el cambio de unas nueve liras.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; <em>Pero \u00bfc\u00f3mo<\/em> -pregunt\u00f3 Don Bosco- <em>no te he dado un marengo?<\/em><br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &#8211; <em>No<\/em> -respondi\u00f3 el tendero-, <em>\u00a1t\u00fa moneda es una pieza de 28 y medio!<\/em> (MB II, 93)<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde el principio en Don Bosco no hubo avidez de dinero, \u00a1sino s\u00f3lo af\u00e1n de bien!<br><br><strong>Dobles de Saboya y marenghi<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando en mayo de 1814 el rey V\u00edctor Manuel I volvi\u00f3 a tomar posesi\u00f3n de sus Estados, quiso restablecer el antiguo sistema monetario basado en la <em>Lira di Piemonte<\/em> de veinte <em>soldi<\/em> de doce <em>denari<\/em> cada uno, sistema que hab\u00eda sido sustituido por el decimal durante la ocupaci\u00f3n francesa. Hasta entonces, seis liras equival\u00edan a un escudo de plata y veinticuatro a un doble de Saboya de oro. Por supuesto, no faltaban los subm\u00faltiplos, incluida la monedita de cobre conocida como <em>Mauriziotto<\/em> del valor de 5 soldi, llamada as\u00ed porque llevaba la imagen de San Mauricio en el reverso.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero la costumbre de contar en francos se hab\u00eda extendido tanto que en 1816 el Rey decidi\u00f3 adoptar tambi\u00e9n el sistema monetario decimal, creando la <em>Lira nuova di Piemonte<\/em> de un valor igual al franco, con relativos m\u00faltiplos y subm\u00faltiplos, desde la pieza de oro de 100 liras hasta la moneda de cobre de 1 c\u00e9ntimo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El doble de Saboya, sin embargo, sigui\u00f3 su curso durante muchos a\u00f1os m\u00e1s. Creado en 1755 por un edicto de Carlos Manuel III, se denomin\u00f3, tras la creaci\u00f3n de la nueva lira, pieza de veintinueve o veintiocho liras y media, precisamente porque correspond\u00eda a 28,45 nuevas liras. Se llamaba m\u00e1s com\u00fanmente <em>Galin-a<\/em> (gallina) porque, mientras que en el anverso figuraba la imagen del Soberano con coleta, en el reverso aparec\u00eda un p\u00e1jaro con las alas desplegadas, que el artista hab\u00eda querido que representara un \u00e1guila, pero, panzudo como era, se parec\u00eda m\u00e1s a una gallina.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Incluso la pieza de veinte francos, llamada <em>marengo<\/em> porque fue acu\u00f1ada por Napole\u00f3n en Tur\u00edn en 1800 tras la victoria de Marengo, tambi\u00e9n permaneci\u00f3 en circulaci\u00f3n durante bastante tiempo junto con las monedas de oro de Saboya. Llevaba en el anverso el busto de Minerva y en el reverso el lema: <em>Libert\u00e0<\/em> &#8211; <em>Egalit\u00e9<\/em> &#8211; <em>Eridania<\/em>. Correspond\u00eda a la moneda francesa llamada Napole\u00f3n de oro. El t\u00e9rmino \u201cEridania\u201d designaba la tierra donde fluye el Po, el legendario Eridano.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El nombre \u201cmarengo\u201d tambi\u00e9n se utiliz\u00f3 indistintamente para la moneda de oro nuevo de 20 liras de V\u00edctor Manuel I, mientras que \u201c<em>marenghino<\/em>\u201d era la moneda de oro de 10 liras, por tanto con la mitad del valor del marengo, acu\u00f1ada posteriormente por Carlos Alberto. Marengo y marenghino eran t\u00e9rminos que se utilizaban a menudo el uno para el otro, como franco y lira. Don Bosco tambi\u00e9n los utiliz\u00f3 as\u00ed. En el prefacio del \u201cGalantuomo\u201d de 1860 (el almanaque-aguinaldo a los suscriptores de las \u201cLetture Cattoliche\u201d) hay un ejemplo. Don Bosco interpreta el papel de un vendedor de refrescos que sigue al ej\u00e9rcito sardo en la guerra del 59. En la batalla de Magenta, \u00e9l narra, pierde la bolsa de los soldi y el capit\u00e1n de la compa\u00f1\u00eda lo recompensa con una fortuna de \u201cquince relucientes<em> marenghini<\/em>\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Escribiendo el 22 de mayo de 1866 escribe al Cav. Federico Oreglia, por el enviado a Roma para recoger ofrendas para la nueva iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora, le dice<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cEn cuanto a tu estancia en Roma, qu\u00e9dese un tiempo ilimitado, es decir, hasta que tengas diez mil <em>franchi <\/em>para traer a casa para la iglesia y para pagar al panadero [&#8230;].<br>&nbsp;Dios le bendiga, Sig. Cavaliere, y bendiga sus fatigas y que <em>cada una de sus palabras salve un alma y gane un marengo<\/em>. Am\u00e9n\u201d (E 459).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a1Significativo augurio de Don Bosco a un generoso colaborador!<br><br><strong>Napoleones con y sin sombrero<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A partir del 1 de mayo de 1866, adem\u00e1s de la moneda de oro, correspondiente al napole\u00f3n de oro con la imagen de Napole\u00f3n con sombrero en el anverso, se emiti\u00f3 forzosamente en el ya constituido Reino de Italia un papel moneda del mismo valor nominal, pero con un valor real muy inferior. El pueblo lo llam\u00f3 inmediatamente Napole\u00f3n con cabeza descubierta porque llevaba la efigie de V\u00edctor Manuel II sin sombrero.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo sab\u00eda bien Don Bosco cuando tuvo que devolver al conde Federico Calieri un pr\u00e9stamo de 1.000 franchi por el dado en 50 napoleones de oro. No dejo escapar la oportunidad de matar dos p\u00e1jaros de un tiro, aprovechando la confianza que le hab\u00edan concedido. En efecto, la condesa Carlota ya le hab\u00eda prometido una ofrenda para la nueva iglesia. Por ello escribi\u00f3 a la Condesa el 29 de junio de 1866: \u201cLe dir\u00e9 que a partir de ma\u00f1ana vence mi deuda con el Conde y que debo ocuparme de pagar la deuda para adquirir el cr\u00e9dito. Cuando Ella estaba en la Casa Collegno, me dec\u00eda que en esta fecha habr\u00eda hecho una oblaci\u00f3n para la iglesia y para el altar de S. Giuseppe, pero no fij\u00f3 con precisi\u00f3n la suma. Por lo tanto, tenga la bondad de decirme<br>1) si su caridad implica que haga oblaciones en este momento para nosotros y cu\u00e1les;<br>2) ad\u00f3nde deber\u00eda dirigir el dinero para el sig. Conde;<br>3) si el sig. Conde por casualidad ha pagado que se puede hacer con billetes, o, ya que es cosa razonable, que cambie los billetes en napoleones seg\u00fan lo que ha recibido\u201d (E 477).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como se puede comprender f\u00e1cilmente, Don Bosco conf\u00eda en la oferta de la Condesa y le propone saldar su deuda con el Conde, si no perjudica a nadie, en napoleones de papel. La respuesta lleg\u00f3 y fue consoladora. El dinero deb\u00eda enviarse a Cesare, el hijo del conde Callori, y pod\u00eda ser en papel moneda. De hecho, Don Bosco escribi\u00f3 a Cesare el 23 de julio:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201cAntes de fin de mes llevar\u00e9 a tu casa los mil <em>franchi<\/em> como me escribes y procurar\u00e9 traer otros tantos <em>napoleones pero todos con la cabeza descubierta<\/em>. Porque si trajera cincuenta napoleones con el sombrero puesto, tal vez quemar\u00edan ya a J\u00fapiter, Saturno y Marte\u00bb (E 489).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y poco despu\u00e9s har\u00e1 el muy conveniente arreglo, mientras la Condesa al mismo tiempo le da 1.000 franchi para el p\u00falpito de la nueva iglesia (E 495). Si hay una deuda que pagar, \u00a1hay una Providencia que no faltar\u00e1!<br><br><strong>Dinero e hipotecas<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero Don Bosco no s\u00f3lo manejaba marenghi y napoleones. En sus bolsillos se encontraba m\u00e1s frecuentemente las varias calderillas, monedas de cobre, que utilizaba para los gastos ordinarios, como tomar el coche cuando sal\u00eda de Tur\u00edn, hacer peque\u00f1as compras y limosnas y quiz\u00e1s hacer alg\u00fan gesto que hoy llamar\u00edamos carism\u00e1tico, como cuando verti\u00f3 en manos del maestro de obras Bozzetti los primeros ocho soldi para la construcci\u00f3n de la nueva iglesia de Mar\u00eda Auxiliadora.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ocho soldi, equivalentes a 4 monedas de 10 c\u00e9ntimos u 8 monedas de 5, correspond\u00edan a una \u201c<em>mutta<\/em>\u201d del antiguo sistema, una moneda acu\u00f1ada en cobre con algo de plata, con un valor inicial de 20 soldi piemontesi, pronto reducido a ocho soldi. Era la antigua lira piamontesa que vino al mundo de la mano de Victor Amadeus III en 1794 y no fue abolida hasta 1865. La palabra \u201cmutta\u201d -en piamont\u00e9s <em>mota<\/em> (l\u00e9ase: muta)-, en s\u00ed misma, significa \u201cterr\u00f3n\u201d o \u201cbloque\u201d. Llamaban \u201cmote\u201d al bloque hecho con corteza de roble, usados para el curtido del cuero y que, tras su uso, segu\u00edan utiliz\u00e1ndose para quemar o mantener encendido un fuego. Estos bloques, que sol\u00edan ser tan grandes como un gran pan, hab\u00edan sido reducidas por la avaricia de los fabricantes a proporciones tan \u00ednfimas que el populacho acab\u00f3 llamando \u201cmote\u201d al lirette de Vittorio Amedeo.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seg\u00fan las \u201cMemorias Biogr\u00e1ficas\u201d, ciertos fan\u00e1ticos protestantes, para alejar a los muchachos del Oratorio de Don Bosco, los atra\u00edan dici\u00e9ndoles: \u201c\u00bfQu\u00e9 vais a hacer en el Oratorio? Venid con nosotros, os divertir\u00e9is cuanto quer\u00e1is y os regalar\u00e1n dos motess y un buen libro\u00bb (MB III, 402) Dos motess eran suficientes para merendar bien.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero Don Bosco tambi\u00e9n conquistaba a la gente con sus motes. Un d\u00eda se encontr\u00f3 sentado en el palco junto al cochero que juraba en voz alta para hacer correr a los caballos, y le prometi\u00f3 un mutta si se absten\u00eda de maldecir durante todo el camino hasta Tur\u00edn, y consigui\u00f3 su prop\u00f3sito (MB VII, 189). Al fin y al cabo, con un mutta el pobre cochero pod\u00eda comprarse al menos un litro de vino para beber con sus colegas, y al mismo tiempo <em>atesorar las palabras que hab\u00eda o\u00eddo contra el vicio de la blasfemia<\/em>.<br><br><strong>El santo de los millones<br><\/strong>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Bosco manej\u00f3 en su vida grandes sumas de dinero, reunidas al precio de enormes sacrificios, humillantes b\u00fasquedas, laboriosas loter\u00edas, incesantes peregrinaciones. Con ese dinero dio pan, vestido, alojamiento y trabajo a muchos chicos pobres, compr\u00f3 casas, abri\u00f3 hospicios y colegios, construy\u00f3 iglesias, puso en marcha no indiferentes iniciativas de imprenta y edici\u00f3n, lanz\u00f3 las misiones salesianas en Am\u00e9rica y, finalmente, ya debilitado por los achaques de la vejez, erigi\u00f3 en Roma, en obediencia al Papa, la Bas\u00edlica del Sagrado Coraz\u00f3n, obra que fue la causa no menos importante de su prematura muerte.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No todos comprendieron el esp\u00edritu que le animaba, no todos apreciaron sus m\u00faltiples actividades y la prensa anticlerical se permiti\u00f3 insinuaciones rid\u00edculas.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El 4 de abril de 1872 el peri\u00f3dico sat\u00edrico turin\u00e9s \u201cIl Fischietto\u201d, que apodaba a Don Bosco \u201cDominus Lignus\u201d, dec\u00eda que estaba dotado de \u201cfondos fabulosos\u201d. El 31 de octubre de 1886 el peri\u00f3dico romano \u201cLa Riforma\u201d, \u00f3rgano pol\u00edtico de crispino, public\u00f3 un art\u00edculo sobre sus expediciones misioneras, en el que presentaba ir\u00f3nicamente al cura de Valdocco como \u201cun verdadero industrial\u201d, como el hombre que hab\u00eda comprendido \u201cque el buen mercado es la clave del \u00e9xito de todas las m\u00e1s grandes empresas modernas\u201d, y segu\u00eda diciendo: \u201cDon Bosco tiene en \u00e9l algo de esa industria que ahora quiere llamarse, por antonomasia, de los hermanos Bocconi\u201d. Se trataba de los hermanos Ferdinando y Luigi Bocconi, creadores de los grandes almacenes abiertos en Mil\u00e1n en aquellos a\u00f1os y llamados m\u00e1s tarde \u201cLa Rinascente\u201d. Luigi Pietracqua, novelista y dramaturgo dialectal, pocos d\u00edas despu\u00e9s de la muerte de Don Bosco firm\u00f3 un soneto sat\u00edrico en el peri\u00f3dico turin\u00e9s \u201cL Birichin\u201d, que comenzaba de la siguiente manera:<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u201c<em>Don B\u00f2sch l&#8217;\u00e9 m\u00f2rt \u2014 L\u2019era na testa fin-a, Capace &#8216;d gav\u00e9 \u2019d sangh d\u2019ant un-a rava, Perch\u00e8 a pal\u00e0 ij milion chiel a contava, E&#8230; sensa guadagneje con la schin-a!<\/em>\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; (Don Bosco ha muerto &#8211; Era un hombre astuto, Capaz de sacar sangre de un nabo, Porque contaba los millones a pu\u00f1ados, Y&#8230; sin gan\u00e1rselos con su propio sudor).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y segu\u00eda ensalzando a su manera el milagro de Don Bosco que sacaba dinero a todo el mundo llenando su bolsa que hab\u00eda llegado a ser tan grande como una cuba (<em>E as fas\u00eca 7 bors\u00f2t gr\u00f2ss com na tina<\/em>). Enriquecido de este modo, ya no necesitaba trabajar, se limitaba a engatusar a las gaviotas con oraciones, cruces y santas misas. El blasfemo sonsonete concluy\u00f3 llamando a Don Bosco: \u201c<em>San Milion<\/em>\u201d.<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los que conocen el <em>estilo de pobreza en el que vivi\u00f3 y muri\u00f3 el Santo<\/em> pueden comprender f\u00e1cilmente que baja calidad era el humor de Pietracqua. Don Bosco fue, en efecto, un administrador muy h\u00e1bil del dinero que le proporcionaba la caridad de los buenos, pero nunca guard\u00f3 nada para s\u00ed. Los muebles de su peque\u00f1a habitaci\u00f3n de Valdocco consist\u00edan en una cama de hierro, una mesita, una silla y, m\u00e1s tarde, un sof\u00e1, sin cortinas en la ventana, ni alfombras, ni siquiera una mesita de noche. En su \u00faltima enfermedad, atormentado por la sed, cuando le proporcionaron agua de Seltz para aliviarle, no quiso beberla, creyendo que era una bebida cara. Fue necesario asegurarle que s\u00f3lo costaba siete c\u00e9ntimos la botella. \u201cVolvi\u00f3 a decir a don Viglietti: -D\u00e9jeme tambi\u00e9n a m\u00ed el placer de mirar en los bolsillos de mi ropa; ah\u00ed est\u00e1n mi cartera y mi monedero. Creo que no queda nada; pero si hay dinero, d\u00e1selo a Don Rua. Quiero morir para que se diga: Don Bosco muri\u00f3 sin un c\u00e9ntimo en el bolsillo\u201d (MB XVIII, 493).<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; \u00a1As\u00ed muri\u00f3 <em>el Santo de los Millones<\/em>!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En 1849, el tip\u00f3grafo G. B. 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