{"id":19330,"date":"2023-09-28T16:18:44","date_gmt":"2023-09-28T16:18:44","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=19330"},"modified":"2024-02-02T15:35:00","modified_gmt":"2024-02-02T15:35:00","slug":"escudo-del-cardenal-angel-fernandez-artime","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/comunicaciones-del-rector-mayor\/escudo-del-cardenal-angel-fernandez-artime\/","title":{"rendered":"Escudo del cardenal \u00c1ngel Fern\u00e1ndez Artime"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Presentamos el Escudo de Su Eminencia Reverend\u00edsima, Cardenal \u00c1ngel FERN\u00c1NDEZ ARTIME SdB, Rector Mayor de la P\u00eda Sociedad de San Francisco de Sales (Salesianos de Don Bosco).<br><\/em><br><br>Todo cl\u00e9rigo que es nombrado cardenal por el Papa debe componer un escudo que le represente.<br>Un escudo no es s\u00f3lo una formalidad tradicional. Representa lo m\u00e1s importante para una persona, familia o instituci\u00f3n, y permite su identificaci\u00f3n a trav\u00e9s del espacio y del tiempo. Aparecieron, seg\u00fan algunas investigaciones, en la \u00e9poca de las Cruzadas, cuando los caballeros cristianos las aplicaban en sus ropas, arreos de caballos, escudos y estandartes, para reconocer claramente a aliados y adversarios. M\u00e1s tarde, se diversificaron y pasaron a las familias nobles y tambi\u00e9n a la Iglesia, hasta el punto de que tambi\u00e9n ha aparecido una ciencia, la her\u00e1ldica, que se ocupa de su estudio.<br>En la Iglesia, los escudos eclesi\u00e1sticos fueron normalizados en 1905, por el Papa San P\u00edo X, en el <em>motu proprio<\/em> \u201c<em>Inter multiplices cura<\/em>\u201d. As\u00ed, un escudo eclesi\u00e1stico consta de un escudo personal (blas\u00f3n), numerosos ornamentos externos que recuerdan las insignias de las dignidades a las que se refieren (el del cardenal es un galero rojo con 15 borlas rojas) y un lema personal, generalmente en lat\u00edn, como declaraci\u00f3n de fe. Los elementos del escudo hacen referencia al nombre del titular, sus or\u00edgenes, su sede y s\u00edmbolos religiosos que recuerdan mensajes teol\u00f3gicos y valores espirituales o sintetizan ideales de vida y programas pastorales.<br><br><strong>BLAS\u00d3N<br><\/strong>\u201cPlata, con una capa<a id=\"_ednref1\" href=\"#_edn1\">[i]<\/a> azul. En la parte I la figura caracter\u00edstica de Jes\u00fas Buen Pastor, encontrada en las Catacumbas de San Calixto, en Roma, toda natural<a id=\"_ednref2\" href=\"#_edn2\">[ii]<\/a> ; En el II al monograma MA, de oro, timbrado<a id=\"_ednref3\" href=\"#_edn3\">[iii]<\/a> por una corona del mismo; en el III al ancla de dos garfios<a id=\"_ednref4\" href=\"#_edn4\">[iv]<\/a> , de plata, acordonada de gules. El escudo est\u00e1 timbrado con un sombrero<a id=\"_ednref5\" href=\"#_edn5\">[v]<\/a> con cordones y borlas rojas. Las borlas, en n\u00famero de treinta, est\u00e1n dispuestas quince a cada lado, en cinco \u00f3rdenes de 1, 2, 3, 4, 5<a id=\"_ednref6\" href=\"#_edn6\">[vi]<\/a> , Bajo el escudo, en la lista de plata, el lema en letras may\u00fasculas negras: \u00abSUFFICIT TIBI GRATIA MEA\u201d.<br><br><strong>EX\u00c9GESIS<br><\/strong>\u201cEl hombre medieval (&#8230;) vive en un \u2018bosque de s\u00edmbolos\u2019. San Agust\u00edn dijo: el mundo est\u00e1 hecho de signa y de \u2018re\u2019, de signos, es decir, de s\u00edmbolos, y de cosas. Las \u2018res\u2019 que son la verdadera realidad permanecen ocultas; el hombre s\u00f3lo capta los signos. El libro esencial, la Biblia, contiene una estructura simb\u00f3lica. A cada personaje, a cada acontecimiento del Antiguo Testamento corresponde un personaje, un acontecimiento del Nuevo Testamento. El hombre medieval se dedica constantemente a \u201cdescifrar\u201d, lo que refuerza su dependencia de los cl\u00e9rigos, eruditos en el campo del simbolismo. El simbolismo preside el arte y, en particular, la arquitectura, donde la iglesia es ante todo una estructura simb\u00f3lica. Impera en la pol\u00edtica, donde el peso de las ceremonias simb\u00f3licas como la consagraci\u00f3n del rey es considerable, donde las banderas, las armas, los emblemas, tienen una importancia capital. Reina en la literatura, donde a menudo adopta la forma de alegor\u00eda&#8217;<a id=\"_ednref7\" href=\"#_edn7\">[vii]<\/a>.<br><br>Los gestos y los s\u00edmbolos remiten, por tanto, a algo m\u00e1s profundo: a un mensaje, a un valor, a una idea que va m\u00e1s all\u00e1 del propio signo.<br><br>\u201cEn la vida humana, los signos y los s\u00edmbolos ocupan un lugar importante. Como ser corporal y espiritual a la vez, el hombre expresa y percibe las realidades espirituales a trav\u00e9s de signos y s\u00edmbolos materiales. Como ser social, el hombre necesita signos y s\u00edmbolos para comunicarse con los dem\u00e1s a trav\u00e9s del lenguaje, los gestos y las acciones. Lo mismo ocurre en su relaci\u00f3n con Dios\u201d<a id=\"_ednref8\" href=\"#_edn8\">[viii]<\/a> .<br><br>\u201cEl erudito y famoso heraldista Goffredo di Crollalanza en <em>G\u00e9nesis e Storia del Linguaggio Blasonico <\/em>(1876) entre otras cosas escribe: \u2018La her\u00e1ldica tuvo a la caballer\u00eda como su autor, la necesidad como motivo, los trofeos como prop\u00f3sito, los torneos y las cruzadas como ocasi\u00f3n, el campo de batalla como cuna, la armadura como campo, el dise\u00f1o como medio, el s\u00edmbolo como auxiliar, la creaci\u00f3n como materia, la ideolog\u00eda como concepto, y el blas\u00f3n como consecuencia. Y a\u00f1ade: \u201cEl blas\u00f3n no es la ilustraci\u00f3n; como la mente no es el alma, sino la manifestaci\u00f3n del alma\u201d<a id=\"_ednref9\" href=\"#_edn9\">[ix]<\/a> .<br><br>\u201cLa her\u00e1ldica es un lenguaje complejo y particular compuesto por una mir\u00edada de figuras y el escudo de armas es una marca que pretende ensalzar una haza\u00f1a particular, un hecho importante, una acci\u00f3n que debe perpetuarse\u201d.<br><br>Esta ciencia documental de la historia estaba al principio reservada a los caballeros y a los participantes en hechos de armas, b\u00e9licos o deportivos, que se hac\u00edan reconocer por su escudo, colocado en el escudo, el casco, la bandera y tambi\u00e9n en el manto del caballo, representando la \u00fanica manera de distinguirse unos de otros.<br><br>La her\u00e1ldica de los caballeros fue imitada casi inmediatamente por la Iglesia, a pesar de que los organismos eclesi\u00e1sticos de la \u00e9poca preher\u00e1ldica ya ten\u00edan sus propios signos distintivos, hasta el punto de que cuando surgi\u00f3 la her\u00e1ldica en el siglo XII, estas figuras adoptaron los colores y el aspecto de esa simbolog\u00eda.<br><br>La her\u00e1ldica eclesi\u00e1stica en nuestro tiempo est\u00e1 viva, es actual y se utiliza ampliamente. Para un prelado, sin embargo, el uso de un escudo de armas debe definirse hoy como s\u00edmbolo, figura aleg\u00f3rica, expresi\u00f3n gr\u00e1fica, s\u00edntesis y mensaje de su ministerio.<br><br>Hay que recordar que a los cl\u00e9rigos siempre se les prohibi\u00f3 ejercer la milicia y portar armas, por lo que no se debi\u00f3 adoptar el t\u00e9rmino \u201cescudo\u201d o \u201carmadura\u201d propio de la her\u00e1ldica; sin embargo, hay que decir que, hasta tiempos recientes, los cl\u00e9rigos utilizaban su escudo familiar, muy a menudo desprovisto de todo simbolismo religioso.<br><br>El propio simbolismo de la Iglesia romana procede del Evangelio y est\u00e1 representado por las llaves entregadas por Cristo al ap\u00f3stol Pedro.<br><br>La her\u00e1ldica eclesi\u00e1stica en nuestro tiempo es viva, actual y ampliamente utilizada. Para un cardenal, el uso de un escudo de armas debe definirse hoy como s\u00edmbolo, figura aleg\u00f3rica, expresi\u00f3n gr\u00e1fica, s\u00edntesis y mensaje de su ministerio\u00bb<a id=\"_ednref10\" href=\"#_edn10\">[x]<\/a> .<br><br>En la primera \u00e9poca, los escudos eclesi\u00e1sticos ten\u00edan el escudo timbrado por la mitra con las cernejas revoloteando; con el paso del tiempo, sin embargo, se consolid\u00f3 en la parte superior del escudo la capa prelaticia con los cordones y los diversos \u00f3rdenes de borlas o lazos, de diferente n\u00famero seg\u00fan la dignidad, <em>todos en verde <\/em>si eran obispos, arzobispos y patriarcas, <em>todos en rojo <\/em>si eran cardenales de la Santa Iglesia Romana.<br><br>Tambi\u00e9n observamos que la \u201cInstrucci\u00f3n sobre las vestiduras, t\u00edtulos y escudos de cardenales, obispos y prelados inferiores\u201d del 31 de marzo de 1969, firmada por el cardenal secretario de Estado Amleto Cicognani, afirma textualmente en su art\u00edculo 28: \u201cSe permite a los cardenales y obispos utilizar el escudo. La configuraci\u00f3n de este escudo debe ajustarse a las normas que regulan la her\u00e1ldica y ser convenientemente sencilla y clara. Tanto el b\u00e1culo como la mitra deber\u00e1n eliminarse del escudo\u00bb<a id=\"_ednref11\" href=\"#_edn11\">[xi]<\/a> .<br><br>En el art\u00edculo 29 se especifica que se permite a los cardenales fijar su escudo en la fachada de la iglesia que se les atribuya como t\u00edtulo o diacon\u00eda.<br><br>Los excelent\u00edsimos y reverend\u00edsimos obispos estampan, de hecho, el escudo, unido a una sencilla cruz astilar (con un travesa\u00f1o), dorada, trebolada, colocada en un asta, con el sombrero, cordones y borlas de <em>color verde<\/em>. Las borlas, en n\u00famero de doce, est\u00e1n dispuestas seis a cada lado, en tres \u00f3rdenes de 1, 2, 3.<br><br>Los excelent\u00edsimos y reverend\u00edsimos arzobispos estampan el escudo, unido a una cruz astillar patriarcal de oro, trifoliada, colocada en asta, con el sombrero, cordones y borlas de <em>color verde<\/em>. Los lazos, veinte en n\u00famero, est\u00e1n dispuestos diez a cada lado, en cuatro \u00f3rdenes de 1, 2, 3, 4.<br><br>Los excelent\u00edsimos y reverend\u00edsimos Patriarcas estampan el escudo, unido a una cruz astilar patriarcal de oro, trifoliada, colocada en un asta, con el sombrero, cordones y borlas de color verde. Los lazos, treinta en n\u00famero, est\u00e1n dispuestos quince a cada lado, en cinco \u00f3rdenes de 1, 2, 3, 4, 5<a id=\"_ednref12\" href=\"#_edn12\">[xii]<\/a> .<br><br>Los m\u00e1s eminentes y reverendos cardenales de la Santa Iglesia Romana estampan el escudo, revestido de una cruz astilar patriarcal de oro, trifoliada, colocada en un asta, con la capa, cordones y borlas de <em>color rojo<\/em>. Los lazos en n\u00famero de treinta est\u00e1n dispuestos quince a cada lado, en cinco \u00f3rdenes de 1, 2, 3, 4, 5.<br><br>Se dice que el origen y el uso de sombreros de color <em>verde, <\/em>para patriarcas, arzobispos y obispos, deriva de Espa\u00f1a, donde, en la Edad Media, los prelados llevaban un sombrero de color verde. De ah\u00ed que los escudos de obispos, arzobispos y patriarcas lleven estampado un sombrero de <em>color verde<\/em>.<br><br>En 1245, en el Concilio de Lyon, el Papa Inocencio IV (1243-1254) concedi\u00f3 a los cardenales un sombrero <em>rojo, como <\/em>insignia especial de honor y reconocimiento entre los dem\u00e1s prelados, para que lo llevaran cuando cabalgaran por la ciudad. Lo prescribi\u00f3 en rojo para exhortarles a estar siempre dispuestos a derramar su sangre para defender la libertad de la Iglesia y del pueblo cristiano. Y es por esta raz\u00f3n que desde el siglo XIII los cardenales han estampado su escudo con un sombrero <em>rojo<\/em>, adornado con cordones y borlas del mismo color.<br><br>Por \u00faltimo, el Eminent\u00edsimo y Reverend\u00edsimo Cardenal Chambel\u00e1n de la Santa Iglesia Romana lleva el escudo con el mismo sombrero que los dem\u00e1s cardenales, pero timbrado con el gonfal\u00f3n papal, <em>durante el munere<\/em>, es decir, durante la Sede Apost\u00f3lica vacante. El estandarte papal o estandarte papal, tambi\u00e9n llamado <em>basilica, tiene forma <\/em>de paraguas con granos rojos y amarillos con los colgantes cortados en vajo y de colores contrastados, sostenido por un asta en forma de lanza con un alto y cruzado por las llaves papales, una dorada y la otra plateada, decusadas, con las horcas hacia arriba, atadas con cinta roja.<br><br>Los mismos colores <em>verde <\/em>o <em>rojo <\/em>deben utilizarse tambi\u00e9n en la tinta de los sellos y escudos de las escrituras, estos \u00faltimos con los signos convencionales prescritos que indican los esmaltes.<br><br>El blas\u00f3n &#8211; descripci\u00f3n her\u00e1ldica &#8211; del escudo del Cardenal \u00c1ngel FERN\u00c1NDEZ ARTIME SdB no lleva el escudo unido a una cruz astilar de oro, colocada en un asta, porque no es obispo. Ser\u00e1 consagrado al orden episcopal el pr\u00f3ximo a\u00f1o, despu\u00e9s de que cese como Rector Mayor de los Salesianos de Don Bosco, y en ese momento su escudo estar\u00e1 unido a una cruz astilar, colocada en un asta.<br><br>A lo largo de los siglos, el Antiguo y el Nuevo Testamento, la Patr\u00edstica, las <em>leyendas de <\/em>los santos y la Liturgia han ofrecido a la Iglesia los m\u00e1s variados temas para sus s\u00edmbolos, destinados a convertirse en figuras her\u00e1ldicas.<br><br>Tales s\u00edmbolos aluden casi siempre a las tareas pastorales o apost\u00f3licas de los institutos eclesi\u00e1sticos, tanto seculares como regulares, o tienden a indicar la misi\u00f3n del clero, recordar antiguas tradiciones de culto, recuerdos de santos patronos, piadosas devociones locales.<br><br><strong>LOS ESMALTES<br><\/strong>Una de las reglas fundamentales que rigen la her\u00e1ldica establece que <em>el que menos tiene, m\u00e1s puede<\/em>, en lo que respecta a la composici\u00f3n de los esmaltes, las figuras y las poses del escudo.<br>Y la armadura que examinaremos a continuaci\u00f3n est\u00e1 compuesta por los metales <em>oro <\/em>y <em>plata y los <\/em>colores <em>azul y rojo<\/em>.<br><br>Buscar el propio escudo, por tanto, el verdadero, poder enarbolarlo como estandarte, con el que marcar las cartas, comprender plenamente sus s\u00edmbolos, \u00bfno es, en cierto modo, buscarse a s\u00ed mismo, su propia imagen, su propia dignidad?<br>As\u00ed es como un acto, que s\u00f3lo podr\u00eda leerse formalmente, puede adquirir en cambio un significado simb\u00f3lico y muy significativo.<br><br><strong>Oro<\/strong>, <strong>plata<\/strong>, <strong>azul <\/strong>y <strong>rojo, <\/strong>pues, son los esmaltes que figuran en el escudo de armas de nuestra Eminencia el Cardenal \u00c1ngel FERN\u00c1NDEZ ARTIME SdB., pero \u00bfqu\u00e9 s\u00edmbolos contienen y desprenden estos esmaltes, qu\u00e9 mensajes transmiten a la humanidad, a menudo aturdida, ahora en el siglo XXI?<br><br>Los \u2018metales\u2019, oro y plata, representan her\u00e1ldicamente y recuerdan las antiguas armaduras de los caballeros que, seg\u00fan su grado de nobleza, eran de hecho doradas o plateadas; el oro, adem\u00e1s, es s\u00edmbolo de la realeza divina, mientras que la plata alude a Mar\u00eda. El \u201ccolor\u201d azul recuerda el mar que atravesaron los cruzados en su camino hacia Tierra Santa, mientras que el \u201ccolor\u201d rojo, considerado por muchos heraldistas como el primero entre los colores de armas, la sangre viva derramada por los cruzados.<br>Profundizando m\u00e1s concretamente en el simbolismo her\u00e1ldico de los \u201cesmaltes\u201d, recordamos que entre los \u201cmetales\u201d, el oro representa la Fe entre las virtudes, el sol entre los planetas, el le\u00f3n entre los signos zodiacales, julio entre los meses, el domingo entre los d\u00edas de la semana, el topacio entre las piedras preciosas, la adolescencia hasta los veinte a\u00f1os entre las edades del hombre, el girasol entre las flores, el siete entre los n\u00fameros y \u00e9l mismo entre los metales; la plata representa la Esperanza entre las virtudes, la luna entre los planetas, C\u00e1ncer entre los signos del zod\u00edaco, junio entre los meses, el lunes entre los d\u00edas de la semana, la perla entre las piedras preciosas, el agua entre los elementos, la infancia hasta los siete a\u00f1os entre las edades del hombre, el flem\u00e1tico entre los temperamentos, el lirio entre las flores, el dos entre los n\u00fameros y \u00e9l mismo entre los metales.<br><br>Entre los \u201ccolores\u201d, el azul claro simboliza la Justicia entre las virtudes, J\u00fapiter entre los planetas, Tauro y Libra entre los signos zodiacales, abril y septiembre entre los meses, el martes entre los d\u00edas de la semana, el zafiro entre las piedras preciosas, el aire entre los elementos, el verano entre las estaciones, la infancia hasta los quince a\u00f1os entre las edades del hombre, el col\u00e9rico entre los temperamentos, la rosa entre las flores, el seis entre los n\u00fameros y el esta\u00f1o entre los metales, mientras que el rojo, la Caridad entre las virtudes teologales, Marte entre los planetas, Aries y Escorpio entre los signos zodiacales, marzo y octubre entre los meses, el mi\u00e9rcoles entre los d\u00edas de la semana, el rub\u00ed entre las piedras preciosas, el fuego entre los elementos, el oto\u00f1o entre las estaciones, la virilidad hasta los cincuenta a\u00f1os entre las edades del hombre, el sangu\u00edneo entre los temperamentos, el clavel entre las flores, el tres entre los n\u00fameros y el cobre entre los metales.<br><br>El rojo: \u201ces tambi\u00e9n un recuerdo de Oriente y de las expediciones ultramarinas, as\u00ed como una demostraci\u00f3n de justicia, crueldad e ira. <em>Ignescunt irae<\/em>, dec\u00eda Virgilio. Por \u00faltimo, como fue consagrado a Marte por los antiguos, significa impulsos intr\u00e9pidos, grandiosos y fuertes. Los espa\u00f1oles llaman al campo rojo \u2018sangriento\u2019, porque les trae a la memoria las batallas que libraron contra los moros. Encontramos un nombre similar en Alemania en <em>bl\u00fctige Fahne, vexillum, cruentum<\/em>, un campo todo rojo sin ninguna figura, que indica derechos de realeza, y que se encuentra en las armas de Prusia, Anhalt, etc. El rojo es, con el azul, uno de los dos colores m\u00e1s utilizados en los escudos de armas; pero se encuentra con m\u00e1s frecuencia en las armas de las familias borgo\u00f1onas, normandas, gasconas, bretonas, espa\u00f1olas, inglesas, italianas y polacas. En las banderas, el rojo representa la audacia y el valor, y parece que fue adoptado en un principio por los adoradores del fuego\u201d<a id=\"_ednref13\" href=\"#_edn13\">[xiii]<\/a> .<br><br>Entre los \u201ccolores\u201d, el \u201c<strong>natural<\/strong>\u201d es \u201cuna figura reproducida en su color natural (es decir, tal y como aparece en la naturaleza) y no como esmalte her\u00e1ldico}2<a id=\"_ednref14\" href=\"#_edn14\">[xiv]<\/a> .<br><br>Nos gustar\u00eda se\u00f1alar que tambi\u00e9n fue necesario crear signos convencionales para comprender e identificar los \u201cesmaltes\u201d del escudo cuando \u00e9ste se reproduce en sellos e impresiones en blanco y negro. As\u00ed, los heraldistas, a lo largo del tiempo, utilizaron diversos sistemas; por ejemplo, escribieron en los diversos campos ocupados por los esmaltes, la inicial de la primera letra correspondiente al color del esmalte, o identificaron los colores inscribiendo las siete primeras letras del alfabeto o, de nuevo, reprodujeron, en los campos del esmalte, los siete primeros n\u00fameros cardinales.<br><br>En el siglo XVII, el heraldista franc\u00e9s Vulson de la Colombi\u00e8re propuso unos signos convencionales especiales para reconocer el color de los esmaltes de los escudos reproducidos en blanco y negro. El heraldista padre Silvestro di Pietrasanta, de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, fue el primero en hacer uso de ellos en su obra <em>Tesserae gentilitiae ex legibus fecialium descriptae<\/em>, difundiendo as\u00ed su conocimiento y uso.<br><br>Este sistema de clasificaci\u00f3n, que a\u00fan se utiliza hoy en d\u00eda, identifica el rojo con l\u00edneas perpendiculares gruesas, el azul con horizontales, el verde con diagonales de izquierda a derecha, el morado con diagonales de derecha a izquierda y el negro con horizontales y verticales cruzadas, mientras que el dorado es punteado y el plateado sin sombreado.<br><br>Para representar el color \u201cal naturele\u201d, algunos heraldistas prev\u00e9n otros signos convencionales, pero nosotros pretendemos abrazar la tesis del heraldista Goffredo di Crollalanza donde, para el color \u201cal naturele\u201d, tras recordar que puede colocarse sobre metal y sobre color indistintamente, sin infringir la ley de superposici\u00f3n de esmaltes, aclara que se expresa<a id=\"_ednref15\" href=\"#_edn15\">[xv]<\/a> en dibujos dejando la pieza en blanco y sombreando la figura en los lugares apropiados.<br>Tambi\u00e9n era de esta opini\u00f3n el distinguido heraldista arzobispo Bruno Bernard Heim, que en los escudos pontificios de los papas Juan XXIII y Juan Pablo I que dise\u00f1\u00f3, en los reproducidos en blanco y negro, en la capa patriarcal de Venecia representa el le\u00f3n de San Marcos sin ning\u00fan signo convencional.<br><br><br><strong>LAS FIGURAS<br><\/strong><br><strong>Jes\u00fas Buen Pastor<br><\/strong>La figura de Jes\u00fas Buen Pastor responde a una profunda aspiraci\u00f3n del hombre antiguo. Los jud\u00edos ve\u00edan a Dios como el verdadero pastor que gu\u00eda a su pueblo. Mois\u00e9s, a su vez, hab\u00eda recibido el encargo de ser pastor y gu\u00eda de su pueblo. Los griegos conoc\u00edan la imagen del pastor de pie en un gran jard\u00edn y llevando una oveja sobre sus hombros. El jard\u00edn es una reminiscencia del para\u00edso.<br><br>Los griegos asocian al pastor con su anhelo de un mundo puro e incorrupto. En muchas culturas, el pastor es una figura paterna, un padre que cuida de sus hijos, una imagen de la preocupaci\u00f3n paternal de Dios por la humanidad.<br><br>Los primeros cristianos hacen suya la aspiraci\u00f3n de Israel y Grecia. Jes\u00fas es, como Dios, el pastor que conduce a su pueblo a la vida. Los cristianos de la cultura helen\u00edstica asocian la figura del buen pastor con la de Orfeo, el cantor divino. Su canto amansaba a las bestias feroces y resucitaba a los muertos. Orfeo suele representarse en un paisaje id\u00edlico, rodeado de ovejas y leones.<br><br>Para los cristianos helenistas, Orfeo es una figura de Jes\u00fas. Jes\u00fas es el cantor divino, que con sus palabras pacifica lo que hay de salvaje y feroz en nosotros y revive lo que est\u00e1 muerto. Jes\u00fas, present\u00e1ndose en el evangelio de Juan como el buen pastor, realiza las im\u00e1genes arquet\u00edpicas de la salvaci\u00f3n contenidas en el alma humana bajo las im\u00e1genes del pastor. Esta figura, en el escudo, precisamente por su significado, se carga en la postura principal.<br><br><strong>Monograma de Mar\u00eda Auxiliadora<br><\/strong>Este monograma, MA, estampado con una corona, todo en oro, simboliza a Mar\u00eda Auxiliadora, la Madonna dI Don Bosco. Despu\u00e9s del nombre de Jes\u00fas, no hay nombre m\u00e1s dulce, m\u00e1s poderoso, m\u00e1s consolador que el de Mar\u00eda; un nombre ante el cual los \u00c1ngeles se inclinan en reverencia, la tierra se regocija, el infierno tiembla.<br><br>San Juan Bosco confi\u00f3 una vez a uno de sus primeros salesianos, Don Juan Cagliero, gran misionero en Am\u00e9rica Latina y futuro cardenal, que la: \u201cNuestra Se\u00f1ora quiere que la honremos con el t\u00edtulo de Auxilio de los Cristianos\u201d, a\u00f1adiendo que: \u201cLos tiempos son tan tristes que necesitamos que la Virgen Santa nos ayude a preservar y defender la fe cristiana\u201d.<br><br>Este t\u00edtulo mariano, en realidad, ya exist\u00eda desde el siglo XVI en las letan\u00edas lauretanas y el Papa P\u00edo VII instituy\u00f3 la fiesta de Mar\u00eda Auxiliadora en 1814 y la fij\u00f3 para el 24 de mayo, en se\u00f1al de acci\u00f3n de gracias, por el regreso a Roma, ese d\u00eda, aclamado por el pueblo, tras el exilio decretado por Napole\u00f3n. Pero fue gracias a Don Bosco y a la construcci\u00f3n del Santuario de Mar\u00eda Auxiliadora, en Tur\u00edn Valdocco -deseado por la propia Virgen, que se apareci\u00f3 en una visi\u00f3n a la Santa, indic\u00e1ndole que quer\u00eda ser honrada en el lugar exacto donde sufrieron la muerte los primeros m\u00e1rtires turineses Avventore, Ottavio y Solutore, soldados cristianos de la Legi\u00f3n Tebana- que el t\u00edtulo de Auxiliadora volvi\u00f3 a cobrar actualidad en la Iglesia. Don Lemoyne, secretario particular del Santo, en su monumental biograf\u00eda escribe textualmente: \u201cLo que parece claro e irrefutable es que entre Don Bosco y la Virgen exist\u00eda ciertamente un pacto. Toda su gigantesca obra fue realizada no s\u00f3lo en colaboraci\u00f3n, sino incluso en asociaci\u00f3n con la Virgen\u201d.<br><br>Don Bosco, en consecuencia, recomend\u00f3 a sus salesianos que difundieran la devoci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora, bajo el t\u00edtulo de Auxilio de los Cristianos, en cualquier parte del mundo. Pero Don Bosco no dej\u00f3 la devoci\u00f3n a Mar\u00eda Auxiliadora s\u00f3lo a la devoci\u00f3n espont\u00e1nea, sino que le dio estabilidad con una Asociaci\u00f3n que tom\u00f3 su nombre de Ella. Testigos directos vieron en la Asociaci\u00f3n de los Devotos de Mar\u00eda Auxiliadora una de las iniciativas m\u00e1s queridas por Don Bosco y de m\u00e1s amplia resonancia, despu\u00e9s de la de las dos congregaciones religiosas (Salesianos e Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora) y la Asociaci\u00f3n de los Cooperadores.<br><br>De hecho: \u201cno es Don Bosco quien eligi\u00f3 a Mar\u00eda; es Mar\u00eda quien, enviada por su Hijo, tom\u00f3 la iniciativa de elegir a Don Bosco y de fundar a trav\u00e9s de \u00e9l la obra salesiana, que es su obra, &#8216;su asunto&#8217;, para siempre\u201d<a id=\"_ednref16\" href=\"#_edn16\">[xvi]<\/a> .<br><br><strong>El ancla<br><\/strong>El ancla recuerda, en primer lugar, que el Cardenal \u00c1ngel FERN\u00c1NDEZ ARTIME SdB, es hijo de un pescador del mar de Espa\u00f1a.<br>Conviene recordar, pues, que \u201cEl escudo salesiano es una condensaci\u00f3n de est\u00edmulos esenciales para calificar a todo verdadero hijo de Don Bosco\u201d. San Juan Bosco tambi\u00e9n quiso que las virtudes teologales estuvieran representadas en el escudo: para la Fe, la estrella; para la Esperanza, el ancla y para la Caridad, el coraz\u00f3n. Podr\u00eda parecer que en el escudo salesiano est\u00e1 ausente la presencia indispensable de Mar\u00eda Auxiliadora, de quien -dec\u00eda Don Bosco- deriva todo lo salesiano. Pero el propio Fundador, y todos los primeros cohermanos, identificaron siempre en los s\u00edmbolos del ancla, la estrella y el coraz\u00f3n, tambi\u00e9n la referencia a Jes\u00fas y a su Madre; y \u00e9ste es otro aspecto de la densidad significativa que encierra el escudo\u201d<a id=\"_ednref17\" href=\"#_edn17\">[xvii]<\/a> .<br><br>De hecho, la vida y las acciones del salesiano son una expresi\u00f3n: de su fe, la estrella resplandeciente; de su esperanza, la gran ancla; y de su caridad pastoral, el coraz\u00f3n ardiente.<br><br>El ancla, en her\u00e1ldica, simboliza la constancia<a id=\"_ednref18\" href=\"#_edn18\">[xviii]<\/a>. \u201cInstrumento utilizado en la navegaci\u00f3n mediterr\u00e1nea, ya en la antig\u00fcedad se le conced\u00eda importancia como s\u00edmbolo del dios del mar. El ancla promet\u00eda estabilidad y seguridad, por lo que se convirti\u00f3 en el s\u00edmbolo de la fe y la esperanza. Empleada al principio en las im\u00e1genes de tumbas precristianas como indicaci\u00f3n profesional y como marcador de las tumbas de los marineros, debido a su forma de cruz, se convirti\u00f3 en el cristianismo primitivo en un s\u00edmbolo disfrazado de redenci\u00f3n\u201d<a id=\"_ednref19\" href=\"#_edn19\">[xix]<\/a> .<br><br>Como el hombre, el s\u00edmbolo tambi\u00e9n es lo que ha sido para ser aut\u00e9nticamente lo que ser\u00e1.<br>Por tanto, es necesario hacer memoria y esperanza de esta fuente tan rica e inagotable, de la que a\u00fan es posible beber para nuestro hoy.<br><br><br><em>Giorgio ALDRIGHETTI<\/em><br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><em>Blas\u00f3n y ex\u00e9gesis del heraldista Giorgio Aldrighetti de Chioggia (Venecia), miembro ordinario del Instituto Geneal\u00f3gico Her\u00e1ldico Italiano.<br>Miniaturas del heraldista Enzo Parrino de Monterotondo (Roma).<\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref1\" id=\"_edn1\">[i]<\/a> Partici\u00f3n her\u00e1ldica consistente en un escudo dividido en tres secciones, de dos esmaltes diferentes, obtenidas por dos l\u00edneas curvas que, desde el punto medio de la cara superior del escudo, llegan a los puntos medios de las dos solapas laterales del escudo. (L. Caratti di Valfrei, <em>Diccionario de Her\u00e1ldica<\/em>, Mil\u00e1n 1997, p. 50. entrada <em>Cappato<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref2\" id=\"_edn2\">[ii]<\/a> \u00abSe trata de una figura reproducida en su color natural (es decir, tal y como aparece en la naturaleza) y no como un esmalte her\u00e1ldico (<em>Ibid<\/em>., p. 18, entrada <em>en natural).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref3\" id=\"_edn3\">[iii]<\/a> \u00abSon todos los diferentes ornamentos externos de un escudo de armas, colocados sobre un escudo\u00bb. En este caso. sobre el monograma). <em>(Ibid.<\/em>, p: 203, <em>sello de <\/em>entrada).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref4\" id=\"_edn4\">[iv]<\/a> \u00abSon los crampones del ancla\u00bb, (La Caratti di Valfrei, <em>Diccionario de Her\u00e1ldica, <\/em>cit., p. 211, entrada <em>ganchos).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref5\" id=\"_edn5\">[v]<\/a> Sombrero prelaticio, signo de dignidad eclesi\u00e1stica, representado con un casquete semiesf\u00e9rico y ala plana y redonda caracter\u00edstica del galero, tocado de ala ancha utilizado desde finales de la Edad Media hasta tiempos recientes por cardenales y otros prelados. Se utiliza como adorno externo no lit\u00fargico del escudo. Adopta diferentes colores y est\u00e1 adornado con cordones de los que suelen colgar uno o varios lazos en forma de pir\u00e1mide a ambos lados; la dignidad y el papel que desempe\u00f1a el portador se deducen de su n\u00famero y de los esmaltes del conjunto. (A. Cordero Lanza di Montezemolo-A. Pompili, Manuale di Araldica Ecclesiastica, cit., p. 116, entrada sobre el sombrero prelacial).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref6\" id=\"_edn6\">[vi]<\/a> Los cardenales m\u00e1s eminentes y reverendos de la Santa Iglesia Romana estampan su escudo &#8211; unido a una cruz astillar de oro, trifoliada, colocada en un asta, si tienen consagraci\u00f3n episcopal &#8211; con su sombrero, cordones y borlas <em>de <\/em>color rojo. Los lazos en n\u00famero de treinta est\u00e1n dispuestos quince a cada lado, en cinco \u00f3rdenes de 1, 2, 3, 4, 5.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref7\" id=\"_edn7\">[vii]<\/a> Jacques Le Goff, <em>El hombre medieval, <\/em>Bari 1994, p. 34.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref8\" id=\"_edn8\">[viii]<\/a><em> Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, <\/em>Ciudad del Vaticano 1999, p. 335.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref9\" id=\"_edn9\">[ix]<\/a> A. Cordero Lanza di Montezemolo &#8211; A. Pompili, <em>Manuale di Araldica Ecclesiastica<\/em>, cit., p. 18.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref10\" id=\"_edn10\">[x]<\/a> P. F. degli Uberti, <em>Gli Stemmi Araldici dei Papi degli Anni Santi, <\/em>Ed. Piemme, s. d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref11\" id=\"_edn11\">[xi]<\/a> de <em>L&#8217;Osservatore Romano<\/em>, 31 de marzo de 1969.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref12\" id=\"_edn12\">[xii]<\/a> El heraldista Su Excelencia Reverend\u00edsima Bruno Bernard Heim para el Escudo Patriarcal afirma: \u00ab<em>Los Patriarcas adornan su escudo con un sombrero verde del que descienden dos cordones, tambi\u00e9n verdes, que terminan en quince lazos verdes a cada lado<\/em>\u00ab. (B. B. Heim, <em>La her\u00e1ldica de la Iglesia cat\u00f3lica, or\u00edgenes, usos, legislaci\u00f3n<\/em>, Ciudad del Vaticano 2000, p. 106.)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref13\" id=\"_edn13\">[xiii]<\/a> G. Crollalanza (di), <em>Enciclopedia her\u00e1ldico-cavalleresca<\/em>, Pisa 1886, pp. 516-517, entrada <em>Rosso<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref14\" id=\"_edn14\">[xiv]<\/a> L Caratti di Valfrei, <em>Diccionario de Her\u00e1ldica, <\/em>Mil\u00e1n 1997, p. 18, entrada en <em>natural<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref15\" id=\"_edn15\">[xv]<\/a> A. Cordero Lanza di Montezemolo &#8211; A. Pompili, <em>Manuale di Araldica Ecclesiastica, <\/em>cit., p. 28, entrada <em>Al naturale<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref16\" id=\"_edn16\">[xvi]<\/a><em> Cooperadores de Dios, <\/em>Roma 1976-1977, Edizioni Cooperatori, p. 69<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref17\" id=\"_edn17\">[xvii]<\/a> G. Aldrighetti, <em>El bosque y las rosas. Nuestro escudo de armas. Bolet\u00edn Salesiano<\/em>, diciembre de 2018.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref18\" id=\"_edn18\">[xviii]<\/a> L Caratti di Valfrei, <em>Diccionario de Her\u00e1ldica, <\/em>cit., p. 21, entrada <em>Ancora.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"#_ednref19\" id=\"_edn19\">[xix]<\/a> H. Biedermann, <em>Enciclopedia de los s\u00edmbolos, <\/em>Mil\u00e1n 1989, p.30, entrada <em>Ancora<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentamos el Escudo de Su Eminencia Reverend\u00edsima, Cardenal \u00c1ngel FERN\u00c1NDEZ ARTIME SdB, Rector Mayor de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":19317,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"iawp_total_views":58,"footnotes":""},"categories":[184],"tags":[2582,2633,1912,2612,1960],"class_list":["post-19330","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-comunicaciones-del-rector-mayor","tag-eventos","tag-iglesia","tag-noticias-religiosas","tag-nuestros-guias","tag-salesianos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19330","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19330"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19330\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19317"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19330"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19330"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19330"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}