{"id":18028,"date":"2023-07-20T07:11:52","date_gmt":"2023-07-20T07:11:52","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=18028"},"modified":"2024-02-02T15:32:29","modified_gmt":"2024-02-02T15:32:29","slug":"venerable-dorotea-de-chopitea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/nuestros-santos\/venerable-dorotea-de-chopitea\/","title":{"rendered":"Venerable Dorotea de Chopitea"},"content":{"rendered":"\n<p><em>\u00bfQui\u00e9n fue Dorotea de Chopitea? Fue salesiana cooperadora, verdadera madre de los pobres de la ciudad de Barcelona, creadora de numerosas instituciones al servicio de la caridad y misi\u00f3n apost\u00f3lica de la Iglesia. Su figura cobra hoy especial relieve y nos anima a imitar su ejemplo de ser \u00abmisericordiosos como el Padre\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un vizca\u00edno en Chile<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En 1790, en el reinado de Carlos IV, un vizca\u00edno, Pedro Nicol\u00e1s de Chopitea, natural de Lequeitio, emigraba a Chile, perteneciente entonces al Imperio espa\u00f1ol. El joven emigrante prosper\u00f3 y contrajo matrimonio con una joven criolla, Isabel de Villota.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Pedro Nolasco Chopitea e Isabel Villota se establecieron en Santiago de Chile. Dios les concedi\u00f3 una numerosa prole, 18 hijos, aunque s\u00f3lo 12 sobrevivieron, cinco ni\u00f1os y siete ni\u00f1as. La m\u00e1s peque\u00f1a de estas naci\u00f3, se bautiz\u00f3 y recibi\u00f3 la confirmaci\u00f3n el mismo d\u00eda: 5 de agosto de 1816, tomando los nombres de Antonia, Dorotea y Dolores, aunque fue siempre conocida como Dorotea que en griego significa \u00abregalo de Dios\u00bb. La familia de Pedro e Isabel era rica, cristiana, y comprometida a servirse de sus riquezas en beneficio de la gente pobre que le rodeaba.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1816, el a\u00f1o del nacimiento de Dorotea, los chilenos comenzaron a reivindicar abiertamente la independencia de Espa\u00f1a, que lograron en 1818. Al a\u00f1o siguiente, Don Pedro, que se hab\u00eda alineado con los realistas, es decir a favor de Espa\u00f1a, y hab\u00eda sufrido la c\u00e1rcel por ello, traslad\u00f3 a su familia al otro lado del Atl\u00e1ntico, a Barcelona, para que los tumultos pol\u00edticos no comprometiesen a sus hijos mayores, aunque sigui\u00f3 conservando una tupida red de relaciones con los ambientes pol\u00edticos y econ\u00f3micos de Chile.<\/p>\n\n\n\n<p>En la amplia casa de Barcelona la peque\u00f1a Dorotea, de tres a\u00f1os, fue confiada a los cuidados de su hermana Josefina, de doce a\u00f1os. As\u00ed Josefina, luego \u00absor Josefina\u00bb, fue para la peque\u00f1a Dorotea la \u00abmamita joven\u00bb. Se confi\u00f3 a ella con afecto total, dej\u00e1ndose guiar con docilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cumpli\u00f3 los trece a\u00f1os, aconsejada por Josefina, tom\u00f3 como director espiritual al sacerdote Pedro Nard\u00f3, de la parroquia de Santa Mar\u00eda del Mar. Durante 50 a\u00f1os don Pedro fue su confesor y su consejero en los momentos delicados y dif\u00edciles. El sacerdote la educ\u00f3 con amabilidad y fortaleza a \u00abseparar su coraz\u00f3n de las riquezas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante toda su vida, Dorotea consider\u00f3 las riquezas de su familia no como una fuente de diversi\u00f3n y disipaci\u00f3n, sino como un gran medio puesto en su mano por Dios para hacer el bien a los pobres. Don Pedro Nard\u00f3 le hizo leer muchas veces la par\u00e1bola evang\u00e9lica del rico epul\u00f3n y del pobre L\u00e1zaro. Como signo distintivo cristiano aconsej\u00f3 a Josefina y Dorotea vestir siempre con modestia y sencillez, sin aquella cascada de cintas y gasas de seda ligera que la moda del tiempo impon\u00eda a las j\u00f3venes arist\u00f3cratas.<\/p>\n\n\n\n<p>Dorotea recibi\u00f3 en su familia la s\u00f3lida instrucci\u00f3n escolar que en aquel tiempo se daba a las muchachas de familias acomodadas. De hecho, m\u00e1s tarde ayud\u00f3 muchas veces a su marido en su profesi\u00f3n de comerciante.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Esposa a los diecis\u00e9is a\u00f1os<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los Chopitea se hab\u00edan encontrado en Barcelona con unos amigos de Chile, la familia Serra, que hab\u00edan vuelto a Espa\u00f1a por la misma raz\u00f3n, la independencia. El padre, Mariano Serra i Soler proven\u00eda de Palafrugell y tambi\u00e9n se hab\u00eda labrado una brillante posici\u00f3n econ\u00f3mica. Casado con una joven criolla, Mariana Mu\u00f1oz, hab\u00eda tenido cuatro hijos, el mayor de los cuales, Jos\u00e9 Mar\u00eda, hab\u00eda nacido en Chile el 4 de noviembre de 1810.<\/p>\n\n\n\n<p>A los diecis\u00e9is a\u00f1os Dorotea vivi\u00f3 el momento m\u00e1s delicado de su vida. Estaba prometida a Jos\u00e9 Mar\u00eda Serra aunque se hablaba del matrimonio como de un acontecimiento futuro. Pero sucedi\u00f3 que don Pedro Chopitea tuvo que volver a Am\u00e9rica Latina para defender sus intereses, y poco despu\u00e9s su esposa Isabel se prepar\u00f3 para atravesar el Atl\u00e1ntico para alcanzarlo en Uruguay junto con los hijos m\u00e1s j\u00f3venes. De repente, Dorotea se encontr\u00f3 ante una decisi\u00f3n fundamental para su vida: romper el profundo afecto que la un\u00eda con Jos\u00e9 Mar\u00eda Serra y marchar con su madre, o casarse a los diecis\u00e9is a\u00f1os. Dorotea con el consejo de don Pedro Nard\u00f3, decidi\u00f3 casarse. El matrimonio se celebr\u00f3 en Santa Mar\u00eda del Mar el 31 de octubre de 1832.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven matrimonio se instal\u00f3 en la calle Montcada, en el palacio de los padres del marido. El entendimiento entre unos y otros fue perfecto y fuente de felicidad y bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p>Dorotea era una personilla delgada y espigada, de car\u00e1cter fuerte y decidido. El \u00abte amar\u00e9 siempre\u00bb jurado por los dos esposos ante Dios, se desarroll\u00f3 en una afectuosa y s\u00f3lida vida matrimonial, que dio vida a seis hijas: todas recibieron el nombre de Mar\u00eda con complementos diversos: Mar\u00eda Dolores, Mar\u00eda Ana, Mar\u00eda Isabel, Mar\u00eda Luisa, Mar\u00eda Jes\u00fas y Mar\u00eda del Carmen. La primera vino al mundo en 1834, la \u00faltima en 1845.<\/p>\n\n\n\n<p>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s del s\u00ed pronunciado en la iglesia de Santa Mar\u00eda del Mar, Jos\u00e9 Mar\u00eda Serra dir\u00e1 que en todos aquellos a\u00f1os \u00abnuestro amor creci\u00f3 de d\u00eda en d\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dorotea madre de los pobres<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dorotea es la se\u00f1ora de la casa, en la que trabajan varias familias de empleados. Es la inteligente compa\u00f1era de trabajo de Jos\u00e9 Mar\u00eda, que en poco tiempo adquiere celebridad y fama en el mundo de los negocios. Est\u00e1 a su lado en los momentos de \u00e9xito y en los momentos de incertidumbre y de fracaso. En los viajes al extranjero Dorotea est\u00e1 al lado de su marido. Est\u00e1 con \u00e9l en la Rusia del zar Alejandro II, en la Italia de los Saboya y en la Roma del Papa Le\u00f3n XIII.<\/p>\n\n\n\n<p>En su visita a Roma, a sus sesenta y dos a\u00f1os, le acompa\u00f1a su sobrina Isidora Pons, que en el proceso apost\u00f3lico testimoniar\u00e1: \u00abFue recibida por el Papa. Se me ha quedado grabada la deferencia con la que Le\u00f3n XIII trat\u00f3 a mi t\u00eda, a la que ofreci\u00f3 como regalo su blanco solideo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cari\u00f1osa y fuerte<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los empleados de casa Serra se sent\u00edan como parte de la familia. Mar\u00eda Arnen\u00f3s declar\u00f3 bajo juramento: \u00abTen\u00eda para con nosotros, sus empleados, un afecto de madre. Se preocupaba de nuestro bien material y espiritual con un amor concreto. Cuando alguien enfermaba, procuraba que no le faltase nada, se ocupaba hasta de los m\u00e1s nimios detalles. Respecto al salario, era m\u00e1s alto que el que se daba a los empleados de las otras familias\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Persona delicada, car\u00e1cter fuerte y decidido. Este fue el campo de batalla en el que Dorotea luch\u00f3 durante toda su vida para adquirir la humildad y la calma que la naturaleza no le hab\u00eda regalado. Si grande eran sus \u00edmpetus, mayor fue su fuerza para vivir siempre en la presencia de Dios. As\u00ed escribi\u00f3 en sus apuntes espirituales:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abPondr\u00e9 todo mi empe\u00f1o en que desde la ma\u00f1ana todas mis acciones est\u00e9n dirigidas a Dios\u00bb, \u00abNo dejar\u00e9 la meditaci\u00f3n y la lectura espiritual sin grave motivo\u00bb, \u00abHar\u00e9 veinte actos diarios de mortificaci\u00f3n y otros tantos de amor de Dios\u00bb, \u00abHacer todas las acciones desde Dios y por Dios, renovando frecuentemente la pureza de intenci\u00f3n&#8230; Prometo a Dios purificar mi intenci\u00f3n en todas las acciones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cooperadora salesiana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En los \u00faltimos decenios de 1800, Barcelona es una ciudad a la que est\u00e1 llegando la \u00abrevoluci\u00f3n industrial\u00bb. La periferia est\u00e1 llena de gente muy pobre. Faltan asilos, hospitales, escuelas. En los ejercicios espirituales que realiza en el a\u00f1o 1867, do\u00f1a Dorotea escribe entre los prop\u00f3sitos:<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMi virtud predilecta ser\u00e1 la caridad hacia los pobres, aunque me cueste grandes sacrificios\u00bb. Y Adri\u00e1n de Gispert, sobrino segundo de Dorotea, testimoniar\u00e1: \u00abMe consta que t\u00eda Dorotea fund\u00f3 hospitales, asilos, escuelas, talleres de artes y oficios y otras muchas obras. Me acuerdo de haber visitado algunas en su compa\u00f1\u00eda\u00bb. Cuando viv\u00eda su marido, \u00e9l le ayudaba en estas obras caritativo-sociales. Despu\u00e9s de su muerte, salvaguard\u00f3 ante todo el patrimonio de sus cinco hijas; luego, sus bienes \u00abpersonales\u00bb (su riqu\u00edsima dote, los patrimonios recibidos personalmente en herencia, los bienes que su marido quiso inscribir a su nombre), los emple\u00f3 en los pobres con una cuidadosa y prudente administraci\u00f3n. Un testigo afirm\u00f3 bajo juramento: \u00abDespu\u00e9s de haber provisto a su familia, dedic\u00f3 el resto a los pobres como acto de justicia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Habiendo tenido conocimiento de Don Bosco, le escribi\u00f3 el 20 de septiembre de 1882 (ten\u00eda sesenta y seis a\u00f1os, Don Bosco sesenta y siete). Le dijo que Barcelona era una ciudad \u00abeminentemente industrial y mercantil\u00bb, y que su joven y din\u00e1mica congregaci\u00f3n, encontrar\u00eda mucho trabajo entre los muchachos de los suburbios. Ofrec\u00eda una escuela para aprendices trabajadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Felipe Rinaldi lleg\u00f3 a Barcelona en 1889, escribe: \u00abFuimos a Barcelona llamados por ella, porque quer\u00eda proveer especialmente a los j\u00f3venes obreros y a los hu\u00e9rfanos abandonados. Adquiri\u00f3 un terreno con una casa, de cuya ampliaci\u00f3n se preocup\u00f3. Yo llegu\u00e9 a Barcelona cuando la construcci\u00f3n ya hab\u00eda terminado&#8230; Con mis propios ojos contempl\u00e9 muchos casos de socorro a ni\u00f1os, viudas, ancianos, desocupados y enfermos. Muchas veces o\u00ed decir que realizaba personalmente los m\u00e1s humildes servicios con los enfermos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 1884 pens\u00f3 confiar a las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora una escuela maternal: era necesario pensar en los ni\u00f1os de aquella periferia.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Bosco no pudo ir a Barcelona hasta la primavera de 1886 y las cr\u00f3nicas refieren ampliamente el triunfal recibimiento que le dispensaron en la metr\u00f3poli catalana, y las atenciones afectuosas y respetuosas con las que do\u00f1a Dorotea, sus hijas, sus nietos y parientes rodearon al santo.<\/p>\n\n\n\n<p>El 5 de febrero de 1888, al comunicarle la muerte de Don Bosco, le escrib\u00eda el beato Miguel R\u00faa: \u00abNuestro querid\u00edsimo padre Don Bosco ha volado al cielo, dejando llenos de dolor a sus hijos\u00bb. Demostr\u00f3 siempre una viva estima y un afecto agradecido a nuestra madre de Barcelona, como \u00e9l la llamaba, madre de los salesianos y de las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan m\u00e1s, antes de morir asegur\u00f3 que iba a prepararle un buen sitio en el cielo\u00bb. Aquel mismo a\u00f1o, do\u00f1a Dorotea entregaba a los salesianos el oratorio y las escuelas populares de la calle Rocafort, en el coraz\u00f3n de Barcelona.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima entrega a la Familia Salesiana fue la escuela \u00abSanta Dorotea\u00bb confiada a las Hijas de Mar\u00eda Auxiliadora. Para su compra se necesitaban 60.000 pesetas y ella las entreg\u00f3 diciendo: \u00abDios me quiere pobre\u00bb. Aquella suma era la \u00faltima previsi\u00f3n para su vejez, lo que guardaba para vivir modestamente juntamente con Mar\u00eda, su fiel camarera.<\/p>\n\n\n\n<p>El viernes santo de 1891, en la fr\u00eda iglesia de Mar\u00eda Reparadora, mientras pasaba recogiendo la colecta, contrajo una pulmon\u00eda. Ten\u00eda setenta y cinco a\u00f1os, y enseguida se vio que no superar\u00eda la crisis. Acudi\u00f3 don Rinaldi y estuvo largo rato a su cabecera. Escribi\u00f3: \u00abEn los pocos d\u00edas que continu\u00f3 con vida, no pensaba en su enfermedad sino en los pobres y en su alma. Quiso decir alguna cosa en particular a cada una de sus hijas, y bendijo a todas en el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, como un antiguo patriarca. Mientras est\u00e1bamos alrededor de su lecho encomend\u00e1ndola al Se\u00f1or, en un cierto momento levant\u00f3 los ojos. El confesor le presento el crucifijo para besarlo. Los que est\u00e1bamos presentes nos arrodillamos. Do\u00f1a Dorotea se recogi\u00f3, entorn\u00f3 los ojos y expir\u00f3 suavemente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Era el 3 de abril de 1891, cinco d\u00edas despu\u00e9s de Pascua. El Papa Juan Pablo II la declar\u00f3 \u00abvenerable\u00bb el 9 de junio de 1983, es decir, \u00abcristiana que practic\u00f3 en grado heroico el amor a Dios y al pr\u00f3jimo\u00bb.<br><br><br><em>don Echave-Sustaeta del Villar Nicol\u00e1s, sdb<br>Vicepostulador de la Causa del Venerable<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQui\u00e9n fue Dorotea de Chopitea? 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