{"id":17580,"date":"2023-06-26T08:59:46","date_gmt":"2023-06-26T08:59:46","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=17580"},"modified":"2026-03-26T07:52:15","modified_gmt":"2026-03-26T07:52:15","slug":"la-mirada-de-don-bosco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/don-bosco\/la-mirada-de-don-bosco\/","title":{"rendered":"La mirada de Don Bosco"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00bfPero qui\u00e9n lo creer\u00eda? Con esa mirada, Don Bosco&#8230; \u00a1ve\u00eda tantas cosas!<br>Un viejo sacerdote, antiguo alumno de Valdocco, escribi\u00f3 en 1889: \u201cLo que m\u00e1s destacaba en Don Bosco era su mirada, dulce pero penetrante hasta la oscuridad del coraz\u00f3n, que uno apenas pod\u00eda resistirse a contemplar. Se puede decir que su mirada <strong>atra\u00eda, aterrorizaba, se posaba<\/strong> a prop\u00f3sito y que en mis viajes por el mundo nunca he conocido a una persona cuya mirada fuera m\u00e1s impresionante que la suya. Generalmente los retratos y los cuadros no dan cuenta de esta singularidad, y me hacen de \u00e9l un aficionado\u201d.<br>Otro antiguo alumno de los a\u00f1os 70, Pedro Pons, revela en sus recuerdos: \u201cDon Bosco ten\u00eda dos ojos que traspasaban y penetraban la mente&#8230; Se paseaba hablando y mirando a todo el mundo con esos dos ojos que giraban en todas direcciones, electrizando los corazones de alegr\u00eda\u201d.<br>El salesiano Don Pedro Fracchia, alumno de Don Bosco, recordaba un encuentro que tuvo con el santo sentado en su escritorio. El joven se atrevi\u00f3 a preguntarle por qu\u00e9 escrib\u00eda as\u00ed, con la cabeza gacha y girado hacia la derecha, acompa\u00f1ando a la pluma. Don Bosco, sonriendo, le contest\u00f3: \u201cLa raz\u00f3n es \u00e9sta, \u00a1ya ves! De este ojo Don Bosco ya no ve, y de este otro poco, \u00a1poco!\u201d. \u2013 \u201c\u00bfVe poco? Pero entonces, \u00bfc\u00f3mo es que el otro d\u00eda en el patio, mientras estaba lejos de usted, me lanz\u00f3 una mirada tan viva, tan brillante, tan penetrante como un rayo de sol?\u201d \u2013 \u201cPero va all\u00ed&#8230; \u00a1Ustedes piensan y ven inmediatamente qui\u00e9n sabe qu\u00e9&#8230;!\u201d<br>Y sin embargo era as\u00ed. Y los ejemplos podr\u00edan multiplicarse. Con su ojo escrutador, Don Bosco penetraba y adivinaba todo en los j\u00f3venes: car\u00e1cter, ingenio, coraz\u00f3n. Algunos de ellos intentaban a prop\u00f3sito huir de su presencia porque no soportaban su mirada. El padre Dominic Belmonte aseguraba haber sido testigo personal de este hecho: \u201cMuchas veces Don Bosco miraba a un joven de una manera tan especial que sus ojos dec\u00edan lo que su labio no expresaba en ese momento, y le hac\u00eda comprender lo que quer\u00eda de \u00e9l\u201d.<br><br>A menudo segu\u00eda a un joven con la mirada en el patio, mientras conversaba con otros. De repente, la mirada del joven se encontraba con la de Don Bosco y el interesado comprend\u00eda. Se le acercaba para preguntarle qu\u00e9 quer\u00eda de \u00e9l y Don Bosco se lo susurraba al o\u00eddo. Tal vez era una invitaci\u00f3n a la confesi\u00f3n.<br>Una noche, un alumno no consegu\u00eda conciliar el sue\u00f1o. Suspiraba, mord\u00eda las s\u00e1banas, lloraba. El compa\u00f1ero que dorm\u00eda a su lado, despertado por esta agitaci\u00f3n, le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 te pasa? \u00bfQu\u00e9 te pasa?\u201d \u2013 \u201c\u00bfQu\u00e9 me pasa? Anoche me mir\u00f3 Don Bosco\u201d. \u2013 \u201c\u00a1Oh, hermosa! Y eso no es nada nuevo. \u00a1No hay necesidad de molestar a todo el dormitorio por eso!\u201d &#8211; Por la ma\u00f1ana se lo cont\u00f3 a Don Bosco y \u00e9ste le contest\u00f3: \u201c\u00a1Preg\u00fantale lo que le dice su conciencia!\u201d. Uno puede imaginarse el resto.<br><br><strong>M\u00e1s testimonios en Italia, Espa\u00f1a y Francia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-28f84493 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:33.33%\">\n<figure class=\"wp-block-image size-full td-caption-align-center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"671\" height=\"730\" src=\"https:\/\/www.donbosco.press\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Lo-sguardo-di-don-Bosco-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-17558\" srcset=\"https:\/\/www.donbosco.press\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Lo-sguardo-di-don-Bosco-1.jpg 671w, https:\/\/www.donbosco.press\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Lo-sguardo-di-don-Bosco-1-276x300.jpg 276w, https:\/\/www.donbosco.press\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Lo-sguardo-di-don-Bosco-1-150x163.jpg 150w, https:\/\/www.donbosco.press\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Lo-sguardo-di-don-Bosco-1-300x326.jpg 300w, https:\/\/www.donbosco.press\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Lo-sguardo-di-don-Bosco-1-386x420.jpg 386w\" sizes=\"auto, (max-width: 671px) 100vw, 671px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Don Bosco a los 71 a\u00f1os &#8211; Sampierdarena, 16 de marzo de 1886<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\" style=\"flex-basis:66.66%\">\n<p>Don Michele Molineris, en su <em>Vita episodica di don Bosco<\/em> publicaci\u00f3n p\u00f3stuma en el Colle en 1974, da otra serie de testimonios sobre la mirada de Don Bosco. Nos referimos s\u00f3lo a tres de ellos, tambi\u00e9n para recordar a este estudioso del Santo que, adem\u00e1s del resto, ten\u00eda un conocimiento \u00fanico de los lugares y las personas de la infancia de Juan Bosco. Pero vayamos a los testimonios que recogi\u00f3.<br>El obispo Felice Guerra record\u00f3 personalmente la vivacidad de la mirada de Don Bosco, declarando que penetraba como una espada de doble filo hasta el punto de entumecer los corazones y conmover las conciencias. Y sin embargo \u201c\u00a1de un ojo no ve\u00eda y el otro le serv\u00eda de poco!\u201d<br>El P. Juan Ferr\u00e9s, p\u00e1rroco de Gerona en Espa\u00f1a, que vio a Don Bosco en 1886, escribi\u00f3 que \u201cten\u00eda unos ojos muy vivos, una mirada penetrante&#8230; Mir\u00e1ndole me sent\u00ed obligado a inclinarme y examinar c\u00f3mo estaba de alma\u201d.<br>El Sr. Accio Lupo, ujier del Ministro Francesco Crispi, que hab\u00eda introducido a Don Bosco en el despacho del estadista, lo recordaba como \u201c<strong>un sacerdote demacrado&#8230;<\/strong><strong>\u00a1con ojos penetrantes!<\/strong>\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>Y, por \u00faltimo, recordamos impresiones recogidas de sus viajes por Francia. El cardenal Juan Cagliero relat\u00f3 el siguiente hecho que constat\u00f3 personalmente cuando acompa\u00f1aba a Don Bosco. Tras una conferencia celebrada en Niza, Don Bosco sali\u00f3 del presbiterio de la iglesia para dirigirse a la puerta, rodeado por la multitud que no le dejaba caminar. Un individuo de aspecto sombr\u00edo se qued\u00f3 inm\u00f3vil, mir\u00e1ndolo como si tramara algo no bueno. Don Cagliero, que no le quitaba ojo, inquieto por lo que pudiera ocurrir, vio acercarse al hombre. Don Bosco se dirigi\u00f3 a \u00e9l: \u201c\u00bfQu\u00e9 quiere? &#8211; \u00bfA m\u00ed? \u00a1Nada!\u201d \u2013 \u201c\u00a1Sin embargo, parece que tiene algo que decirme!\u201d \u2013 \u201cNo tengo nada que decirle\u201d \u2013 \u201c\u00bfQuiere confesarse?\u201d \u2013 \u201c\u00bfConfesarme? \u00a1Ni por asomo!\u201d \u2013 \u201c\u00bfEntonces qu\u00e9 hace aqu\u00ed?\u201d \u2013 \u201cEstoy aqu\u00ed porque&#8230; \u00a1no puedo irme!\u201d \u2013 \u201cEntiendo &#8230; Se\u00f1ores, d\u00e9jenme solo un momento\u201d, dijo Don Bosco a los que le rodeaban. Los que lo rodeaban se retiraron, Don Bosco susurr\u00f3 unas palabras al o\u00eddo del hombre que, cayendo de rodillas, se confes\u00f3 all\u00ed mismo, en medio de la iglesia.<br>M\u00e1s curioso fue el suceso de Tol\u00f3n, ocurrido durante el viaje de Don Bosco a Francia en 1881.<br>Tras una conferencia en la iglesia parroquial de Santa Mar\u00eda, Don Bosco, con una bandeja de plata en la mano, recorri\u00f3 la iglesia pidiendo limosna. Un trabajador, cuando Don Bosco le present\u00f3 el plato, volvi\u00f3 la cara, encogi\u00e9ndose de hombros con rudeza. Don Bosco, al pasar a su lado, le dirigi\u00f3 una mirada cari\u00f1osa y le dijo: \u201c\u00a1Que Dios le bendiga!\u201d &#8211; El obrero se meti\u00f3 entonces la mano en el bolsillo y deposit\u00f3 un penique en el plato. Don Bosco, mir\u00e1ndole fijamente a la cara, le dijo: _ \u00a1Que Dios le recompense! El otro, haciendo de nuevo el gesto, le ofreci\u00f3 dos peniques. Y Don Bosco: _ \u00a1Oh, querido, que Dios te recompense cada vez m\u00e1s! El hombre, al o\u00edr esto, sac\u00f3 su monedero y dio un franco. Don Bosco le dirigi\u00f3 una mirada llena de emoci\u00f3n y se march\u00f3. Pero aquel hombre, casi atra\u00eddo por una fuerza m\u00e1gica, le sigui\u00f3 a trav\u00e9s de la iglesia, entr\u00f3 tras \u00e9l en la sacrist\u00eda, sali\u00f3 tras \u00e9l al pueblo y no dej\u00f3 de estar detr\u00e1s de \u00e9l hasta que le vio desaparecer. \u00a1El poder de la mirada de Don Bosco!<br>Jes\u00fas dijo: \u201cLos ojos son como la l\u00e1mpara para el cuerpo; si tus ojos son buenos estar\u00e1s totalmente en la luz\u201d.<br>\u00a1Los ojos de Don Bosco estaban totalmente en la Luz!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPero qui\u00e9n lo creer\u00eda? 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