{"id":13981,"date":"2023-04-24T11:33:44","date_gmt":"2023-04-24T11:33:44","guid":{"rendered":"https:\/\/exciting-knuth.178-32-140-152.plesk.page\/?p=13981"},"modified":"2024-02-02T15:28:09","modified_gmt":"2024-02-02T15:28:09","slug":"dios-dio-a-don-bosco-un-gran-corazon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/comunicaciones-del-rector-mayor\/dios-dio-a-don-bosco-un-gran-corazon\/","title":{"rendered":"Dios dio a Don Bosco un gran coraz\u00f3n \u2026"},"content":{"rendered":"\n<p>&#8230;<em>sin fronteras, como las playas del mar. De ese coraz\u00f3n siento cada d\u00eda el latido<\/em><br><br><br>Se llama Alberto. De ella, una joven madre, no s\u00e9 el nombre.<br>\u00c9l vive en Per\u00fa. Ella vive en Hyderabad (India).<br>Lo que une a estas dos historias, a estas dos vidas, es que los conoc\u00ed durante mi servicio, a Alberto en Per\u00fa y a la joven madre en la India la semana siguiente.<br>Lo que tienen en com\u00fan es el precioso hilo de oro de la caricia de Dios a trav\u00e9s de la acogida que les brind\u00f3 Don Bosco en una de sus casas. El coraz\u00f3n de los salesianos cambi\u00f3 sus vidas, salv\u00e1ndolos de la situaci\u00f3n de pobreza y quiz\u00e1s de muerte a la que estaban condenados. Y creo poder decir que el fruto de la Pascua del Se\u00f1or pasa tambi\u00e9n a trav\u00e9s de gestos humanos que curan y salvan.<br>Estas son las dos historias<br><br><strong>Un joven agradecido<br><\/strong>Hace unas semanas me encontraba en Huancayo (Per\u00fa). Me dispon\u00eda a celebrar la Eucarist\u00eda con m\u00e1s de 680 j\u00f3venes del movimiento juvenil salesiano de la Inspector\u00eda, junto con varios centenares de personas de esa ciudad, a 3200 metros sobre el nivel del mar en la alta monta\u00f1a peruana, y me dijeron que un antiguo alumno quer\u00eda despedirse de m\u00ed. Hab\u00eda tardado casi cinco horas en llegar y otras cinco en regresar.<br>\u201cMe alegrar\u00e1 mucho encontrarme con \u00e9l y agradecerle su bonito gesto\u201d, le contest\u00e9.<br>Justo antes de que comenzara la eucarist\u00eda, aquel joven se acerc\u00f3 a m\u00ed y me dijo que estaba muy contento de saludarme. \u201cMe llamo Alberto y he querido hacer este viaje para dar las gracias en persona a Don Bosco porque los Salesianos me salvaron la vida\u201d. Le di las gracias y le pregunt\u00e9 por qu\u00e9 me contaba esto. Continu\u00f3 con su testimonio y cada palabra me llegaba m\u00e1s y m\u00e1s al coraz\u00f3n. Me dijo que era un chico dif\u00edcil; que hab\u00eda dado muchos problemas a los salesianos que lo hab\u00edan acogido en uno de los hogares para chicos con problemas. A\u00f1adi\u00f3 que habr\u00edan tenido docenas de razones para deshacerse de \u00e9l porque \u201cera un pobre diablo y s\u00f3lo pod\u00eda esperar algo malo del mundo y de la vida, pero tuvieron mucha paciencia conmigo\u201d.<br>Continu\u00f3: \u201cLogr\u00e9 abrirme camino, segu\u00ed estudiando y, a pesar de mi rebeld\u00eda, una y otra vez me dieron nuevas oportunidades, y hoy soy padre de familia, tengo una ni\u00f1a preciosa y soy educador social. Si no hubiera sido por lo que los salesianos hicieron por m\u00ed, mi vida ser\u00eda muy diferente, tal vez incluso ya estar\u00eda muerto\u201d.<br>Me qued\u00e9 sin palabras y muy conmovido. Le dije que estaba muy agradecido por su gesto, sus palabras y su camino, y que su testimonio de vida era la mayor satisfacci\u00f3n para un coraz\u00f3n salesiano.<br>Hizo un gesto discreto y me se\u00f1al\u00f3 a un salesiano que estaba all\u00ed en ese momento, que hab\u00eda sido uno de sus educadores y uno de los que hab\u00eda tenido mucha paciencia con \u00e9l. El salesiano se acerc\u00f3 sonriente y, creo que, con gran alegr\u00eda en su coraz\u00f3n, me confirm\u00f3 que efectivamente era as\u00ed. Compartimos juntos el almuerzo y luego Alberto regres\u00f3 con su familia.<br><br><strong>Una mam\u00e1 feliz<br><\/strong>Cinco d\u00edas despu\u00e9s de este encuentro, me encontraba en el sur de la India, en el estado de Hyderabad. En medio de muchos saludos y actividades, una tarde me anunciaron que ten\u00eda una visita. Era una joven madre con su hija de seis meses que me esperaba en la recepci\u00f3n de la casa salesiana. Quer\u00eda saludarme.<br>La ni\u00f1a era preciosa y, como no estaba asustada, no pude resistirme a tomarla en brazos y tambi\u00e9n a bendecirla. Nos hicimos algunas fotos de recuerdo, como hab\u00eda deseado la joven madre. Eso fue todo en este encuentro.<br>No hubo m\u00e1s palabras, pero la historia fue dolorosa y hermosa al mismo tiempo. Esa joven madre fue una vez una ni\u00f1a \u201cdesechada\u201d, que viv\u00eda en la calle sin nadie. Es f\u00e1cil imaginar su destino.<br>Pero un d\u00eda, en la providencia del buen Dios, fue encontrada por un salesiano que hab\u00eda empezado a acoger a ni\u00f1os de la calle en el estado de Hyderabad. Fue una de las ni\u00f1as que logr\u00f3 tener una casa junto a otras ni\u00f1as. Junto con los educadores, mis hermanos salesianos se aseguraron de que todas las necesidades b\u00e1sicas estuvieran cubiertas y atendidas.<br>As\u00ed que esta ni\u00f1a, recogida de la calle, pudo florecer de nuevo, embarcarse en un viaje vital que la ha llevado a ser hoy esposa y madre y, algo incre\u00edblemente inestimable para m\u00ed, educadora en la gran escuela salesiana en la que nos encontramos en ese momento.<br>No pude evitar pensar en cu\u00e1ntas otras vidas como esta, salvadas de la desesperaci\u00f3n y la angustia, hay en el mundo salesiano, cu\u00e1ntos de mis buenos hermanos y hermanas salesianos se arrodillan cada d\u00eda para \u201clavar los pies\u201d de los Jes\u00fas peque\u00f1os y grandes de nuestras calles.<br>Esta es la clave de cu\u00e1ntas vidas se pueden transformar para mejor.<br>\u00bfC\u00f3mo no ver en estos dos hechos la \u201cmano de Dios\u201d que nos tiende a trav\u00e9s del bien que podemos hacer? Y que somos todos los que, en cualquier parte del mundo, en cualquier situaci\u00f3n de la vida y de profesi\u00f3n, creemos en la humanidad y creemos en la dignidad de cada persona, y creemos que debemos seguir construyendo un mundo mejor.<br>Escribo esto porque las buenas noticias tambi\u00e9n deben darse a conocer. Las malas noticias se difunden solas o encuentran gente interesada. Estas dos historias de la vida real, tan cercanas en el tiempo para m\u00ed, confirman una y mil veces lo valioso que es el bien que todos juntos buscamos hacer.<br>Y tambi\u00e9n lo que expresaba po\u00e9ticamente una canci\u00f3n salesiana: \u201cYo digo que Juan Bosco est\u00e1 vivo, no pens\u00e9is que un Padre as\u00ed puede abandonarnos. No est\u00e1 muerto, el Padre vive, siempre ha estado ah\u00ed y permanece, \u00e9l que se ocup\u00f3 de los j\u00f3venes abandonados y hu\u00e9rfanos, de los ni\u00f1os de la calle, solos, a los que ayud\u00f3 a cambiar&#8230; Yo digo que Juan Bosco est\u00e1 vivo y ha emprendido mil iniciativas. \u00bfNo ven su solicitud de padre trabajando ahora en todo el mundo? \u00bfNo le o\u00eds entonar su canto a tantas hijas, a tantos hijos, que llevan estos reflejos del Padre que amamos? \u00c9l vive, cuando sus Salesianos son as\u00ed.<br>Les deseo a todos una Feliz Pascua; y a los que se sienten alejados de esta certeza de fe, les deseo lo mejor, con mucha cordialidad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8230;sin fronteras, como las playas del mar. 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