{"id":50080,"date":"2026-03-24T15:13:26","date_gmt":"2026-03-24T15:13:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.donbosco.press\/?page_id=50080"},"modified":"2026-03-30T08:06:16","modified_gmt":"2026-03-30T08:06:16","slug":"disposiciones-para-una-buena-confesion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/disposiciones-para-una-buena-confesion\/","title":{"rendered":"Disposiciones para una buena confesi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Para prepararse a la confesi\u00f3n es indispensable conocer las ense\u00f1anzas del <a href=\"https:\/\/www.vatican.va\/archive\/compendium_ccc\/documents\/archive_2005_compendium-ccc_sp.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">catecismo<\/a>: se trata de la formaci\u00f3n b\u00e1sica de todo cristiano. Tambi\u00e9n quien ya haya recibido esta instrucci\u00f3n en el pasado har\u00e1 bien en repasarla, porque es una ayuda valiosa para confesarse con fruto.<br \/>\nRecordemos algunas verdades contenidas en \u00e9l y otras ense\u00f1anzas muy \u00fatiles para la Confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>1. LOS DOS MANDAMIENTOS DE LA CARIDAD<br \/>\n<\/b><\/strong>1. Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente.<br \/>\n2. Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>2. LA REGLA DE ORO (Mt 7,12)<br \/>\n<\/b><\/strong>Todo cuanto quer\u00e1is que los hombres hagan a vosotros, hacedlo tambi\u00e9n vosotros a ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>3. LOS DIEZ MANDAMIENTOS DE DIOS O DEC\u00c1LOGO<br \/>\n<\/b><\/strong>1. No tendr\u00e1s otro Dios fuera de m\u00ed.<br \/>\n2. No tomar\u00e1s el nombre de Dios en vano.<br \/>\n3. Acu\u00e9rdate de santificar las fiestas.<br \/>\n4. Honra a tu padre y a tu madre.<br \/>\n5. No matar\u00e1s.<br \/>\n6. No cometer\u00e1s actos impuros.<br \/>\n7. No robar\u00e1s.<br \/>\n8. No dar\u00e1s falso testimonio.<br \/>\n9. No desear\u00e1s la mujer de tu pr\u00f3jimo.<br \/>\n10. No desear\u00e1s los bienes ajenos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>4. LOS CINCO PRECEPTOS DE LA IGLESIA<br \/>\n<\/b><\/strong>1. Participar en la Misa el domingo y las dem\u00e1s fiestas de precepto y permanecer libres de trabajos y actividades que pudieran impedir la santificaci\u00f3n de dichos d\u00edas.<br \/>\n2. Confesar los propios pecados al menos una vez al a\u00f1o.<br \/>\n3. Recibir el sacramento de la Eucarist\u00eda al menos por Pascua.<br \/>\n4. Abstenerse de comer carne y observar el ayuno en los d\u00edas establecidos por la Iglesia.<br \/>\n5. Subvenir a las necesidades materiales de la Iglesia, seg\u00fan las propias posibilidades.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>5. LAS SIETE OBRAS DE MISERICORDIA CORPORALES<br \/>\n<\/b><\/strong>1. Dar de comer al hambriento<br \/>\n2. Dar de beber al sediento<br \/>\n3. Vestir al desnudo<br \/>\n4. Alojar a los peregrinos<br \/>\n5. Visitar a los enfermos<br \/>\n6. Visitar a los presos<br \/>\n7. Enterrar a los muertos<br \/>\nRecuerda que nuestra santa fe cat\u00f3lica nos ense\u00f1a que&#8230; as\u00ed como el cuerpo sin esp\u00edritu est\u00e1 muerto, as\u00ed tambi\u00e9n la fe sin obras est\u00e1 muerta. (Santiago 2:26)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>6. LAS SIETE OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES<br \/>\n<\/b><\/strong>1. Aconsejar a los que dudan<br \/>\n2. Ense\u00f1ar a los ignorantes<br \/>\n3. Amonestar a los pecadores<br \/>\n4. Consolar a los afligidos<br \/>\n5. Perdonar las ofensas<br \/>\n6. Soportar con paciencia a las personas molestas<br \/>\n7. Rogar a Dios por los vivos y por los difuntos<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>7. LAS TRES VIRTUDES TEOLOGALES<br \/>\n<\/b><\/strong>1. Fe<br \/>\n2. Esperanza<br \/>\n3. Caridad<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>8. LAS CUATRO VIRTUDES CARDINALES<br \/>\n<\/b><\/strong>1. Prudencia<br \/>\n2. Justicia<br \/>\n3. Fortaleza<br \/>\n4. Templanza<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>9<strong><b>. LOS SIETE VICIOS CAPITALES Y LAS VIRTUDES CONTRARIAS<br \/>\n<\/b><\/strong>1. Soberbia &#8211; Humildad<br \/>\n2. Avaricia &#8211; Generosidad<br \/>\n3. Lujuria &#8211; Mortificaci\u00f3n<br \/>\n4. Ira &#8211; Paciencia<br \/>\n5. Gula &#8211; Abstinencia<br \/>\n6. Envidia &#8211; Caridad<br \/>\n7. Pereza &#8211; Diligencia<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>10. LOS PECADOS CONTRA EL ESP\u00cdRITU SANTO<br \/>\n<\/b><\/strong>1. <strong>Desesperaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n<\/strong> &#8211; Considerar que Dios no puede o no quiere perdonar los propios pecados, rechazando la misericordia divina.<br \/>\n2. <strong>Presunci\u00f3n de salvarse sin m\u00e9rito<\/strong> &#8211; Esperar la salvaci\u00f3n sin conversi\u00f3n (presumir del perd\u00f3n de Dios) o esperar obtener la gloria sin merecerla.<br \/>\n3. <strong>Impugnar (oponerse a) la verdad conocida<\/strong> &#8211; Negar o combatir deliberadamente una verdad de fe que se reconoce como verdadera, por razones de soberbia o inter\u00e9s.<br \/>\n4. <strong>Envidia de la gracia ajena<\/strong> &#8211; Entristecerse por los bienes espirituales del pr\u00f3jimo, es decir, por su santidad o su cercan\u00eda a Dios.<br \/>\n5. <strong>Obstinaci\u00f3n en los pecados<\/strong> &#8211; Persistir deliberadamente en el mal con la voluntad de no convertirse, rechazando el arrepentimiento.<br \/>\n6. <strong>Impenitencia final<\/strong> &#8211; Morir sin haberse arrepentido, rechazando el perd\u00f3n de Dios hasta el \u00faltimo momento de la vida.<br \/>\nJes\u00fas habla de un \u201cpecado contra el Esp\u00edritu Santo\u201d que no ser\u00e1 perdonado (Mt 12,31-32). La teolog\u00eda aclara que estos pecados no son irremisibles por un l\u00edmite de la misericordia de Dios (que es infinita), sino porque quien los comete rechaza voluntariamente los medios mismos del perd\u00f3n: la gracia, la conversi\u00f3n, el arrepentimiento. Es un cierre libre y obstinado del coraz\u00f3n humano.<br \/>\nEl Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica (n. 1864) afirma: \u201cQuien no quiere recibir el perd\u00f3n, no puede ser perdonado\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>11. LOS CUATRO PECADOS QUE CLAMAN VENGANZA AL CIELO<br \/>\n<\/b><\/strong>1. <strong>Homicidio voluntario<\/strong><br \/>\n<em><i>\u201c\u00a1La voz de la sangre de tu hermano clama a m\u00ed desde la tierra!\u201d (Gn 4,10 &#8211; Tras el fratricidio de Ca\u00edn)<br \/>\n<\/i><\/em><br \/>\n2. <strong>Pecado impuro contra natura<\/strong><br \/>\n<em><i>\u201cPorque vamos a destruir este lugar: el clamor que se ha alzado contra ellos ante el Se\u00f1or es grande y el Se\u00f1or nos ha enviado a destruirlos.\u201d (Gn 19,13 &#8211; destrucci\u00f3n de Sodoma y Gomorra)<br \/>\n<\/i><\/em>3. <strong>Opresi\u00f3n de los pobres, viudas y hu\u00e9rfanos<\/strong><br \/>\n<em><i>\u201cNo maltratar\u00e1s a la viuda ni al hu\u00e9rfano. Si los maltratas, cuando invoquen mi ayuda, yo escuchar\u00e9 su clamor, mi ira se encender\u00e1 y os har\u00e9 morir a espada.\u201d (Ex 22,21-23)<br \/>\n<\/i><\/em><br \/>\n4. <strong>Defraudar el salario a los obreros<\/strong> (no pagar a tiempo su justo salario)<br \/>\n<em><i>\u201cNo defraudar\u00e1s al asalariado pobre y necesitado, ya sea uno de tus hermanos o uno de los extranjeros que est\u00e1n en tu tierra, en tus ciudades. Le dar\u00e1s su salario el mismo d\u00eda, antes de que se ponga el sol, porque es pobre y a eso aspira. As\u00ed no clamar\u00e1 contra ti al Se\u00f1or y no estar\u00e1s en pecado.\u201d (Dt 24,14-15)<\/i><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>12. LOS NUEVE MODOS EN QUE SE ES C\u00d3MPLICE DE LOS PECADOS AJENOS<br \/>\n<\/b><\/strong>1. <strong><b>Participando<\/b><\/strong> &#8211; tomar parte activa en la acci\u00f3n pecaminosa<br \/>\n2. <strong><b>Mandando<\/b><\/strong> &#8211; ordenar a alguien que peque, especialmente cuando se tiene autoridad<br \/>\n3. <strong><b>Provocando<\/b><\/strong> &#8211; instigar o dar mal ejemplo a alguien hasta hacerlo caer en el pecado<br \/>\n4. <strong><b>Aconsejando<\/b><\/strong> &#8211; sugerir o empujar a alguien a cometer el mal<br \/>\n5. <strong><b>Consintiendo<\/b><\/strong> &#8211; aprobar interior o exteriormente el mal que otro est\u00e1 haciendo<br \/>\n6. <strong><b>Alabando o adulando<\/b><\/strong> &#8211; elogiar a quien comete el mal, anim\u00e1ndolo<br \/>\n7. <strong><b>Defendiendo el mal cometido<\/b><\/strong> &#8211; justificar o proteger a quien ha pecado<br \/>\n8. <strong><b>No impidiendo<\/b><\/strong> &#8211; omitir detener a alguien cuando se tiene el deber y la posibilidad de hacerlo<br \/>\n9. <strong><b>Callando o, peor a\u00fan, ocultando<\/b><\/strong> &#8211; no denunciar o no corregir cuando la conciencia y el rol lo requieren<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n fundamental es entre <strong><b>cooperaci\u00f3n<\/b><\/strong> <strong><b>formal<\/b><\/strong> (se comparte la intenci\u00f3n malvada del otro) y <strong><b>cooperaci\u00f3n<\/b><\/strong> <strong><b>material<\/b><\/strong> (se contribuye al acto sin compartir su fin), con diferentes grados de gravedad moral seg\u00fan el caso.<br \/>\nLa lista tradicional en lat\u00edn es: <em><i>consilio, mandato, consensu, palpatione, adulatione, receptatione, participatione, taciturnitate, non obstando<\/i><\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>13. LAS CINCO BLASFEMIAS CONTRA EL INMACULADO CORAZ\u00d3N DE MAR\u00cdA<br \/>\n<\/b><\/strong>1. \u00bfHe blasfemado contra la Inmaculada Concepci\u00f3n?<br \/>\n2. \u00bfHe blasfemado contra la Virginidad Perpetua de Nuestra Se\u00f1ora?<br \/>\n3. \u00bfHe blasfemado contra la Maternidad Divina de Nuestra Se\u00f1ora? \u00bfMe he negado a reconocer a Nuestra Se\u00f1ora como Madre de todos los hombres?<br \/>\n4. \u00bfHe intentado p\u00fablicamente sembrar en los corazones de los ni\u00f1os indiferencia o desprecio, o incluso odio, hacia esta Madre Inmaculada?<br \/>\n5. \u00bfLa he ultrajado directamente en sus sagradas im\u00e1genes?<\/p>\n<p>Las cinco blasfemias contra el Inmaculado Coraz\u00f3n de Mar\u00eda tienen su origen en las apariciones de F\u00e1tima, m\u00e1s espec\u00edficamente en la aparici\u00f3n de Pontevedra (Espa\u00f1a) del 10 de diciembre de 1925.<br \/>\nEn esa fecha, la Virgen Mar\u00eda se apareci\u00f3 a sor Luc\u00eda dos Santos \u2014una de las tres videntes de F\u00e1tima, que entretanto se hab\u00eda hecho monja dorotea\u2014 junto con el Ni\u00f1o Jes\u00fas. La Virgen le mostr\u00f3 su Coraz\u00f3n rodeado de espinas y le explic\u00f3 que se trataba de las blasfemias e ingratitudes de los hombres. Fue en esa ocasi\u00f3n cuando Mar\u00eda pidi\u00f3 la devoci\u00f3n reparadora de los cinco primeros s\u00e1bados de mes, como remedio contra estas ofensas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>14. EL VICIO O LA SEGUNDA NATURALEZA<br \/>\n<\/b><\/strong>A menudo ya no nos damos cuenta de los pecados, porque al repetirlos, incluso sin intenci\u00f3n, se han transformado en vicios; se han convertido en una segunda naturaleza. La mayor\u00eda de las veces se adquieren por socializaci\u00f3n y por eso a veces son dif\u00edciles de identificar. Es necesario entender qu\u00e9 es el vicio para saber reconocerlo con humildad y encontrar el remedio oportuno.<\/p>\n<p>Un vicio es una disposici\u00f3n estable y habitual al mal, una mala costumbre arraigada en el alma, un h\u00e1bito moral negativo que inclina a la persona a cometer actos moralmente desordenados. En otras palabras, es lo opuesto a la virtud: mientras que la virtud hace m\u00e1s f\u00e1cil y espont\u00e1neo hacer el bien, el vicio hace m\u00e1s f\u00e1cil y espont\u00e1neo hacer el mal. Es en la pr\u00e1ctica la ausencia de una virtud. Nace de un pecado repetido.<br \/>\nEn teolog\u00eda moral, el vicio se considera una <strong><b>mala<\/b><\/strong> <strong><b>costumbre<\/b><\/strong> que se opone a una virtud espec\u00edfica (por ejemplo, la gula se opone a la templanza), o puede ser una deformaci\u00f3n por exceso o por defecto con respecto a una virtud.<br \/>\nLas pasiones (como la ira o el deseo) en s\u00ed mismas no son vicios. Se vuelven viciosas solo cuando no son gobernadas por la raz\u00f3n y la voluntad.<\/p>\n<p><strong><b>Caracter\u00edsticas principales del vicio<br \/>\nEs habitual<\/b><\/strong>: no es un solo acto incorrecto, sino una tendencia repetida que ha echado ra\u00edces en el comportamiento.<br \/>\n<strong><em><b><i>Implica conciencia y libertad (al menos al principio)<\/i><\/b><\/em><\/strong>: un vicio se forma a trav\u00e9s del abuso del libre albedr\u00edo; la persona elige conscientemente cometer una acci\u00f3n incorrecta, y al repetir esa elecci\u00f3n, se convierte en una segunda naturaleza que oscurece la raz\u00f3n.<br \/>\n<strong><em><b><i>Nace de los actos<\/i><\/b><\/em><\/strong>: as\u00ed como las virtudes se forman repitiendo actos buenos, as\u00ed los vicios nacen de repetir actos malos.<br \/>\n<strong><em><b><i>Ofusca el juicio moral<\/i><\/b><\/em><\/strong>: quien cultiva un vicio tiende a justificar el mal y a no reconocer ya su gravedad; debilita la capacidad de juicio moral y hace progresivamente m\u00e1s dif\u00edcil hacer el bien.<br \/>\n<strong><em><b><i>Deforma la libertad<\/i><\/b><\/em><\/strong>: debilita la capacidad de elegir el bien y hace que la persona sea menos due\u00f1a de s\u00ed misma.<br \/>\n<strong><em><b><i>Causa un da\u00f1o moral<\/i><\/b><\/em><\/strong>: el prop\u00f3sito de una virtud es perfeccionar a la persona y hacerla florecer (<em><i>\u03b5\u1f50\u03b4\u03b1\u03b9\u03bc\u03bf\u03bd\u03af\u03b1<\/i><\/em> &#8211; eudaimonia dec\u00edan los griegos). El fin del vicio es el opuesto: degrada la inteligencia, debilita la voluntad y corrompe la capacidad de amar y de relacionarse de manera sana. Es un comportamiento que, al final, hace infeliz.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>15. EL PECADO<br \/>\n<\/b><\/strong>El sacramento de la Penitencia \u2013tambi\u00e9n llamado Confesi\u00f3n\u2013 es el sacramento instituido por Cristo para perdonar los pecados cometidos despu\u00e9s del Bautismo. Mediante la confesi\u00f3n al sacerdote y la absoluci\u00f3n sacramental, el fiel obtiene el perd\u00f3n de Dios y la reconciliaci\u00f3n con la Iglesia.<br \/>\nPecado es cualquier acto, palabra, deseo, pensamiento u omisi\u00f3n contra la voluntad de Dios. Se puede distinguir en pecado mortal, pecado venial e imperfecciones.<\/p>\n<p><strong><b>El pecado mortal<br \/>\n<\/b><\/strong>El pecado mortal destruye la caridad en el coraz\u00f3n del hombre y lo aleja completamente de Dios, que es su fin \u00faltimo. Mata la gracia santificante que habita en nosotros.<br \/>\nPara que un pecado sea mortal se requieren tres condiciones:<br \/>\n1. Materia grave &#8211; violar uno de los mandamientos en materia grave.<br \/>\n2. Plena advertencia &#8211; conciencia de que el acto es gravemente malo.<br \/>\n3. Perfecto consentimiento &#8211; elecci\u00f3n libre y voluntaria de cometerlo.<br \/>\nSi no es borrado por el arrepentimiento y el perd\u00f3n de Dios, el pecado mortal lleva a la exclusi\u00f3n del Reino de Dios y a la condenaci\u00f3n eterna en el infierno.<\/p>\n<p><strong><b>El pecado venial<br \/>\n<\/b><\/strong>El pecado venial no destruye la caridad, pero la ofende y la debilita. No rompe completamente la alianza con Dios, pero lo ofende mucho, especialmente cuando se act\u00faa conscientemente.<br \/>\n<strong><b>El pecado venial:<\/b><\/strong><br \/>\n1. Frena el progreso espiritual del alma.<br \/>\n2. Comporta penas temporales (en la tierra o \u2013mucho peor\u2013 en el Purgatorio).<br \/>\n3. Si es deliberado y repetido sin arrepentimiento, dispone progresivamente a caer en el pecado mortal.<\/p>\n<p><strong><b>Las imperfecciones<br \/>\n<\/b><\/strong>La imperfecci\u00f3n es un bien realizado de manera menos plena de lo que ser\u00eda posible, o la omisi\u00f3n de un bien que no era estrictamente obligatorio. Aunque no rompen la relaci\u00f3n con Dios, las imperfecciones ralentizan el camino hacia la santidad.<br \/>\nEjemplos concretos:<br \/>\n1. Realizar un acto bueno pero con tibieza o poca generosidad.<br \/>\n2. Elegir algo bueno sin elegir lo mejor posible.<br \/>\n3. Actuar con recta intenci\u00f3n pero mezclada con un poco de amor propio.<br \/>\n4. Rezar pero con escasa atenci\u00f3n.<br \/>\n5. Hacer caridad pero con alguna b\u00fasqueda de aprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>16. MODO PR\u00c1CTICO PARA HACER LA CONFESI\u00d3N<br \/>\n<\/b><\/strong><br \/>\n<strong><b>Preparaci\u00f3n<br \/>\n<\/b><\/strong>Me pongo en la presencia de Dios y pido al Esp\u00edritu Santo que me ilumine, para que me recuerde los pecados que desagradan a Dios.<br \/>\nExamen de conciencia: Recuerdo los pecados cometidos desde la \u00faltima confesi\u00f3n bien hecha \u2014de pensamiento, palabra, obra u omisi\u00f3n\u2014 contra los mandamientos de Dios, de la Iglesia, contra las virtudes o contra las obligaciones del propio estado de vida. El examen se hace con diligencia, seriedad y sinceridad, pero sin angustiarse. La confesi\u00f3n no es un suplicio ni una tortura, sino un acto de humilde confianza en la misericordia de Dios: no se trata de atormentar el alma, sino de liberarla.<\/p>\n<p><strong><b>En el confesionario<br \/>\n<\/b><\/strong>Me acerco y comienzo con un saludo cristiano, del tipo:<br \/>\n<em><i>\u201c\u00a1Alabado sea Jesucristo!\u201d<\/i><\/em> \u2014 y hago la se\u00f1al de la cruz.<br \/>\nEl confesor responde:<br \/>\n<em><i>\u201c\u00a1Por siempre sea alabado!\u201d<br \/>\n<\/i><\/em>Y puede continuar:<br \/>\n<em><i>\u201cEn el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo, Am\u00e9n. El Se\u00f1or est\u00e9 en tu coraz\u00f3n para que puedas arrepentirte y confesar humildemente tus pecados.\u201d<br \/>\n<\/i><\/em><br \/>\n<strong><b>La confesi\u00f3n de los pecados<br \/>\n<\/b><\/strong>Digo mi estado: casado, religioso, viudo, etc., y cu\u00e1nto tiempo ha pasado desde la \u00faltima confesi\u00f3n.<br \/>\nLuego, con arrepentimiento, reconozco y me acuso humildemente de todos los pecados recordados desde la \u00faltima confesi\u00f3n bien hecha, ante Dios y su ministro. Especifico si se trata de pecados de pensamiento, palabra, acci\u00f3n u omisi\u00f3n.<br \/>\n<strong><b>Se empieza por el pecado m\u00e1s grave<\/b><\/strong>. Se confiesa primero el pecado, luego las circunstancias y el n\u00famero \u2014evitando excusarse\u2014. Estamos ah\u00ed para acusarnos, no para excusarnos. El perd\u00f3n lo da siempre Dios, no nosotros.<br \/>\nEs muy aconsejable terminar con las palabras:<br \/>\n<em><i>\u201cMe arrepiento tambi\u00e9n de todo lo que no recuerdo o no me doy cuenta; pido a Dios perd\u00f3n, y a usted, padre, penitencia y absoluci\u00f3n.\u201d<br \/>\n<\/i><\/em><br \/>\n<strong><b>La penitencia y la absoluci\u00f3n<br \/>\n<\/b><\/strong>El confesor puede dar consejos oportunos, imponer la penitencia e invitar a expresar la contrici\u00f3n con el <strong><b>acto de dolor<\/b><\/strong>:<br \/>\n<em><i>\u201cDios m\u00edo, me arrepiento y me pesa de todo coraz\u00f3n de mis pecados, porque pecando he merecido tus castigos, y mucho m\u00e1s porque te he ofendido a Ti, infinitamente bueno y digno de ser amado sobre todas las cosas. Propongo, con Tu santa ayuda, no ofenderte nunca m\u00e1s y huir de las ocasiones pr\u00f3ximas de pecado. Se\u00f1or, misericordia, perd\u00f3name.\u201d<br \/>\n<\/i><\/em>El sacerdote absuelve al penitente diciendo:<br \/>\n\u201c<em><i>Dios, Padre de misericordia, que reconcili\u00f3 consigo al mundo por la muerte y resurrecci\u00f3n de su Hijo, y derram\u00f3 el Esp\u00edritu Santo para la remisi\u00f3n de los pecados, te conceda, por el ministerio de la Iglesia, el perd\u00f3n y la paz. Y yo<\/i><\/em> <strong><b>te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00edritu Santo.<\/b><\/strong>\u201d<br \/>\nRespondo:<br \/>\n<em><i>\u201cAm\u00e9n.\u201d<br \/>\n<\/i><\/em>El sacerdote puede a\u00f1adir:<br \/>\n<em><i>\u201cLa Pasi\u00f3n de Jesucristo nuestro Se\u00f1or, la intercesi\u00f3n de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda y de todos los santos, el bien que hagas y el mal que tengas que soportar te sirvan para el perd\u00f3n de los pecados, el aumento de la gracia y el premio de la vida eterna. El Se\u00f1or ha perdonado tus pecados, vete en paz.\u201d<br \/>\n<\/i><\/em><br \/>\nRespondo:<br \/>\n<em><i>\u201cAm\u00e9n.\u201d<br \/>\n<\/i><\/em><br \/>\n<strong><b>Despu\u00e9s de la confesi\u00f3n<br \/>\n<\/b><\/strong>Es aconsejable cumplir enseguida la penitencia recibida, para no olvidarla.<br \/>\nA esta es aconsejable a\u00f1adir al menos un <strong><b>Padrenuestro<\/b><\/strong> <strong><b>y un Avemar\u00eda<\/b><\/strong> en acci\u00f3n de gracias a Dios por el perd\u00f3n recibido, y un <strong><b>Padrenuestro y un Avemar\u00eda<\/b><\/strong> por el sacerdote confesor \u2014para que Dios nos conceda siempre encontrar un confesor, especialmente en la hora de la muerte.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>17. LOS ELEMENTOS INDISPENSABLES PARA UNA BUENA CONFESI\u00d3N<br \/>\n<\/b><\/strong><br \/>\n<strong><b>1. Examen de conciencia<br \/>\n<\/b><\/strong>Traer a la memoria todos los pecados cometidos desde la \u00faltima confesi\u00f3n, tratando de ser lo m\u00e1s honesto posible con uno mismo.<\/p>\n<p><strong><b>2. Arrepentimiento<br \/>\n<\/b><\/strong>Sentir un sincero dolor por haber ofendido a Dios y detestar sinceramente el pecado. Como el arrepentimiento es un don de Dios, es necesario ped\u00edrselo a \u00c9l con humildad en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong><b>3. Prop\u00f3sito de enmienda<br \/>\n<\/b><\/strong>Tomar la firme decisi\u00f3n de no pecar m\u00e1s, aceptando hacer todo lo necesario para evitar el pecado, cueste lo que cueste.<\/p>\n<p><strong><b>4. Confesi\u00f3n al sacerdote<br \/>\n<\/b><\/strong>Decir al sacerdote todos los pecados descubiertos en el examen de conciencia. Esta confesi\u00f3n debe ser:<br \/>\nSincera: sin intentar enga\u00f1ar al sacerdote \u2014ya que es imposible enga\u00f1ar a Dios.<br \/>\nCompleta: sin callar ning\u00fan pecado.<br \/>\nHumilde: sin altivez ni arrogancia.<br \/>\nContrita: sin indiferencia, y mucho menos con ligereza.<br \/>\nPrudente: con palabras adecuadas, sin nombrar a otras personas ni revelar pecados ajenos.<br \/>\nBreve: sin explicaciones in\u00fatiles ni temas ajenos, salvo las circunstancias relevantes.<\/p>\n<p><strong><b>5. Satisfacci\u00f3n (Penitencia)<br \/>\n<\/b><\/strong>Cumplir la penitencia asignada por el sacerdote, con la intenci\u00f3n de reparar los pecados cometidos. La penitencia es obligatoria, ya que constituye parte integrante del sacramento mismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong><b>18. PREGUNTAS \u00daTILES PARA PREPARARSE A LA CONFESI\u00d3N<br \/>\n<\/b><\/strong><br \/>\n<strong><b>Sobre la propia actitud hacia el sacramento<br \/>\n<\/b><\/strong>&#8211; \u00bfMe acerco al sacramento de la Penitencia con un sincero deseo de purificaci\u00f3n, de conversi\u00f3n y de una amistad m\u00e1s profunda con Dios? \u00bfO lo considero algo molesto, que se recibe solo raramente y de mala gana?<\/p>\n<p><strong><b>Sobre las confesiones pasadas<br \/>\n<\/b><\/strong>&#8211; \u00bfHe olvidado o callado deliberadamente alg\u00fan pecado grave en las confesiones anteriores?<br \/>\n&#8211; \u00bfHe mentido en confesi\u00f3n, por verg\u00fcenza o por miedo?<br \/>\n&#8211; \u00bfHe cumplido la penitencia que me fue asignada por el sacerdote?<\/p>\n<p><strong><b>Sobre el cambio de vida<br \/>\n<\/b><\/strong>&#8211; \u00bfHe reparado las injusticias cometidas hacia los dem\u00e1s?<br \/>\n&#8211; \u00bfMe he comprometido concretamente a corregir mis pecados y a no recaer en ellos?<br \/>\n&#8211; \u00bfHe intentado poner en pr\u00e1ctica los prop\u00f3sitos hechos para enmendar mi vida seg\u00fan el Evangelio?<\/p>\n<p><strong><b>Sobre el sacramento de la Eucarist\u00eda<br \/>\n<\/b><\/strong>&#8211; \u00bfSoy consciente de que, si tengo en la conciencia un pecado grave \u2014o incluso solo la duda de que lo sea\u2014 no debo acercarme a la Santa Comuni\u00f3n sin haberme confesado antes? Hacerlo constituir\u00eda un pecado m\u00e1s grande, el del sacrilegio.<\/p>\n<p><strong><b>Sobre las Obras de Misericordia<br \/>\n<\/b><\/strong>&#8211; \u00bfHe descuidado las Obras de Misericordia espirituales y corporales, cuando habr\u00eda podido realizarlas?<\/p>\n<p><em><i>Sugerencia pr\u00e1ctica: si puede ayudar, escribe tus pecados en una hoja antes de confesarte, para no olvidar ninguno. Es aconsejable destruirla despu\u00e9s de la confesi\u00f3n.<\/i><\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/quieres-recibir-el-perdon-de-dios\/#incipit-es\" rel=\"noopener\"><strong>Vuelve a la p\u00e1gina principal.<\/strong><\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Para prepararse a la confesi\u00f3n es indispensable conocer las ense\u00f1anzas del catecismo: se trata&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":50058,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"iawp_total_views":20,"footnotes":""},"class_list":["post-50080","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/50080","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50080"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/50080\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52201,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/50080\/revisions\/52201"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/50058"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.donbosco.press\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}