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Don Giuseppe Tomaselli (1902-1989) representa una de las figuras emblemáticas del carisma salesiano del siglo XX, encarnando el ideal del apostolado popular de Don Bosco. Nacido a los pies del Etna y ordenado sacerdote en 1928, dedicó más de sesenta años de ministerio a las confesiones, la predicación, las obras de caridad y una vasta producción de libritos religiosos que difundía con incansable pasión. Animado por una espiritualidad profundamente eucarística y mariana, supo hablar al corazón de la gente sencilla. A su intensa actividad pastoral se unieron experiencias místicas y carismas extraordinarios, acogidos con humildad como un don de Dios para el bien de las almas. Su herencia espiritual continúa inspirando a los fieles, convirtiéndolo en un auténtico apóstol de la buena prensa.
Las raíces familiares y la vocación
Giuseppe nació el 26 de enero de 1902 en Biancavilla, a los pies del Etna, hijo de Salvatore y Maria Greco, en una familia profundamente cristiana y rica en valores morales, que él mismo gustaba recordar. Fue bautizado tres días después de su nacimiento con el nombre de Giuseppe, por quien siempre cultivó una tierna devoción, hasta el punto de dedicarle dos libritos: San José y La virginidad de San José.
En su diario escribió: «Estuve sin la amistad de Dios solo tres días, los tres días antes de recibir el bautismo». Palabras que, tras una aparente ingenuidad, revelan la percepción de una vida llevada en constante comunión con lo divino, hasta llegar a la muerte, a los 87 años, con la misma inocencia bautismal.
La vocación sacerdotal maduró pronto. Después de la escuela primaria sintió el deseo de hacerse sacerdote y comenzó su camino en el Pequeño Seminario Arzobispal de su pueblo. El encuentro con Don Bosco y el descubrimiento de la espiritualidad salesiana orientaron definitivamente su elección de vida.
El camino formativo
Con la bendición de sus padres, dejó su pueblo y se trasladó a San Gregorio de Catania, donde cursó el quinto año de bachillerato como aspirante salesiano. Entró en el noviciado en 1916, pero tuvo que interrumpirlo por motivos de salud. Aquella prueba, sin embargo, lo fortaleció y lo hizo aún más consciente de su vocación.
Una vez recuperado, el 20 de abril de 1920 reanudó con alegría el noviciado y emitió sus votos al año siguiente. Dotado de una memoria viva, una inteligencia aguda y un carácter enérgico, continuó sus estudios de filosofía y teología, distinguiéndose por su dedicación. El 8 de julio de 1928 fue ordenado sacerdote, iniciando un ministerio que se prolongaría durante 61 años de intenso apostolado.
El apostolado
Su ministerio se dirigió sobre todo a las clases populares y a los jóvenes más frágiles.
Su enfoque pastoral se caracterizaba por una profunda sensibilidad social: como un buen samaritano, se inclinó sobre todos para socorrer la miseria, la pobreza y la ignorancia con mucha paciencia y amor. Lo que más le impactaba era la ignorancia religiosa de gente fundamentalmente buena, pero extremadamente necesitada de ayuda e instrucción, especialmente religiosa. Esta constatación orientó definitivamente su misión apostólica.
La confesión fue uno de los centros de su vida sacerdotal. Pasaba horas y horas en el confesionario, con inagotable paciencia, escuchando, aconsejando y reconciliando. Le gustaba repetir que el sacramento de la Penitencia era un “abrazo de misericordia” con el Padre.
Un momento crucial en la vida espiritual de don Tomaselli fue lo que él mismo definió como “el giro espiritual”. Como escribe en su diario: “El primer giro espiritual, iniciado en el Noviciado, lo tuve verdaderamente a partir de la lectura de la vida de Santa Teresa del Niño Jesús. Releí esta Historia de un alma, elegí a Santa Teresita como mi protectora y me puse en contacto epistolar con su hermana” (Céline Martin, es decir, sor Geneviève de Santa Teresa). Este encuentro con la espiritualidad teresiana del “caminito” influyó profundamente en su enfoque pastoral, orientándolo hacia una espiritualidad sencilla pero profunda.
El último período de su vida es el culmen de su apostolado, caracterizado por dos elementos fundamentales: la predicación y, sobre todo, la composición y difusión de sus libritos edificantes e instructivos en materia religiosa. Publicó decenas de libritos, folletos y textos de espiritualidad, caracterizados por un estilo sencillo, popular, capaz de llegar al corazón de la gente común.
El apostolado de don Tomaselli se caracterizaba por un ritmo intensísimo y una dedicación total: no se concedía descanso, ocio ni vacaciones. El mismo domingo era el día más agotador, dedicado a las conferencias religiosas y a la difusión de la buena prensa. Salía temprano por la mañana después de haber celebrado y a menudo regresaba bien entrada la noche, incluso después de la medianoche. Esto lo hacía incluso cuando tenía más de ochenta años.
Un papel central tuvo la asociación de las Pequeñas Hostias, que representaban el corazón de su apostolado: sus “Pequeñas Hostias” le hacían encontrar gente devota, que estaba feliz de escucharlo hablar durante horas y horas, recibir su bendición, invocando ayuda para las diversas necesidades físicas y espirituales. Esta asociación, difundida en varias ciudades de Italia, tenía como objetivo formar almas reparadoras de Jesús Eucarístico, ofendido y profanado.
El viernes tenía un significado particular en su semana apostólica: celebraba para su gente por la mañana en la iglesia del Instituto San Luis, pronunciaba la homilía, recordando también la pasión del Señor y el deber de reparar a Jesús Eucaristía. Acudía mucha gente, incluso de lejos. Eran frecuentes los autobuses de peregrinos que participaban y se acercaban a los sacramentos.
Los pilares espirituales: Eucaristía y devoción mariana
Los dos amores de Don Bosco: Jesús Eucaristía y la Virgen Santísima constituían también el fundamento de la espiritualidad de don Tomaselli. Su devoción mariana tenía raíces profundas y estaba alimentada por un episodio milagroso de su juventud: siendo un clérigo muy vivaz, en la casa de Caltagirone cayó una vez desde una altura considerable. La Virgen Santa, a quien invocó, lo libró de una muerte segura. El beato don Filippo Rinaldi, testigo del suceso, le dijo: “Recuerda toda tu vida que estás vivo por un milagro de la Virgen”.
La Eucaristía representaba el centro, la luz, el alimento de su vida y de su apostolado. Su alegría al celebrar se traslucía claramente: ¡qué alegría se reflejaba en su rostro cuando se presentaba la ocasión o la necesidad de binar la santa Misa! Si no binaba, escuchaba una segunda Misa para recibir de nuevo la Eucaristía.
Su vida espiritual fue intensamente eucarística. Pasaba largas horas ante el sagrario y animaba a todos a vivir la adoración como momento central del día. A esto se añadía una fuerte devoción mariana. Difundió con celo el rezo del Rosario, la consagración a María, la invocación a María Auxiliadora.
Otro rasgo particular de su vida fue su labor como exorcista. Don Tomaselli afrontó numerosos casos de posesión o trastornos espirituales. No lo hacía con curiosidad sensacionalista, sino con seriedad pastoral, convencido de que el ministerio de liberación formaba parte de la misión sacerdotal. Recogió algunas experiencias en sus escritos, para advertir a los fieles contra los peligros del ocultismo y las prácticas mágicas.
El don de los carismas extraordinarios
Don Tomaselli reconocía humildemente haber recibido “gracias no solo ordinarias, sino especialmente extraordinarias”. Con estas palabras aludía a los dones carismáticos, añadiendo con temor reverencial: “Este pensamiento de las gracias de predilección me llena de temor, porque mucho se le pedirá a quien mucho se le ha dado”.
Varios testigos han contado que el sacerdote salesiano recibió dones extraordinarios: visiones, revelaciones, eficacia en los exorcismos. Él mismo, en algunos escritos autobiográficos, narró episodios que lo pusieron en contacto directo con realidades sobrenaturales.
Los testimonios de personas que se beneficiaron de sus “gracias extraordinarias” son numerosos y fidedignos. Como señala su biografía oficial, todavía viven personas de recto sentir, de buena fe y sana mente que han sido beneficiadas por las “gracias extraordinarias” que Don Tomaselli recibió de Dios.
La prueba del sufrimiento
A pesar de su dinamismo, don Tomaselli tuvo que afrontar numerosas pruebas. Su frágil salud lo obligó a menudo a períodos de reposo forzado. Además, su fama de “sacerdote místico” suscitó también incomprensiones, sospechas e incluso hostilidad, dentro y fuera del ambiente eclesial. No faltaron momentos de soledad y de prueba interior.
Sin embargo, él vivió todo con espíritu de fe, viendo en el sufrimiento una participación en la Cruz de Cristo. La paciencia y la sonrisa con que afrontaba las dificultades fueron para muchos un testimonio elocuente.
La herencia de un apóstol
Don Giuseppe Tomaselli murió el 9 de mayo de 1989, al término de la fiesta de la Virgen de Pompeya, tras 87 años de vida y 61 de sacerdocio. Su figura se sitúa de pleno derecho en la tradición salesiana, como ejemplo de coherencia evangélica y de total dedicación a las almas.
Sus escritos, las asociaciones que fundó y el recuerdo vivo de su ministerio mantienen viva su herencia espiritual. Aún hoy en Mesina y en otras ciudades se celebran misas y peregrinaciones en su honor, signo del impacto duradero de su santidad.
Como reza su biografía: «El Espíritu Santo, a lo largo de la historia de la Iglesia, ha suscitado hombres particulares, dándoles la gracia de hacer crecer en la fe a las almas bien dispuestas. Don Tomaselli fue uno de estos hombres».
Su vida, marcada por la sencillez evangélica, el celo pastoral y una profunda unión con Dios, sigue siendo un testimonio luminoso del carisma de Don Bosco y de su lema: Da mihi animas, caetera tolle — Dame las almas, llévate lo demás.
Presentamos aquí una selección de sus escritos, sin pretensión de exhaustividad.
1 – 1942 – Hora santa por la paz
2 – 1945 – Lo maravilloso en una señorita (Teresa Neumann)
3 – 1946 – Hermana, lee y reflexiona… (Remedio a la tibieza)
4 – 1946 – De las tinieblas a la luz
5 – 1946 – Los pecados de la lengua
6 – 1946 – La confesión
7 – 1947 – Dios y las miserias humanas
8 – 1947 – Los vicios capitales
9 – 1947 – Los muertos resucitarán
10 – 1949 – El verdadero amor
11 – 1950 – Los ángeles rebeldes
12 – 1950 – El alma honesta en el confesionario
13 – 1950 – El lirio de Mondonio. Santo Domingo Savio
14 – 1950 – Los ángeles
15 – 1951 – Meditaciones para señoritas
16 – 1951 – Con Dios y sin Dios
17 – 1951 – Por qué creo. Respuesta a quien se ríe de la religión
18 – 1951 – Páginas de oro
19 – 1951 – Instrucciones para señoritas
20 – 1952 – Abajo los curas
21 – 1952 – Los quince viernes en honor del Sagrado Corazón
22 – 1952 – Verdadera devoción a María
23 – 1952 – ¡Consuelo para el alma!
24 – 1952 – ¡Cristo… así nos amó!
25 – 1952 – El misterio de la Trinidad
26 – 1952 – La Hostia consagrada
27 – 1953 – Los dones de Dios
28 – 1953 – La aurora de Cristo (sobre la Navidad)
29 – 1953 – Nuestros muertos. La casa de todos
30 – 1954 – Sitio. Meditaciones para sacerdotes
31 – 1954 – Tres llagas gangrenosas
32 – 1954 – ¡El infierno existe!
33 – 1955 – Las supersticiones
34 – 1955 – Hermana, ámame y dame de beber
35 – 1955 – La verdadera riqueza
36 – 1955 – Perla y fango
37 – 1955 – Almas hostias
38 – 1956 – HERMANA (H.E.R.M.A.N.A.). Consideraciones sobre el programa de vida religiosa de las hermanas
39 – 1956 – El mandamiento… pisoteado
40 – 1956 – Palabras del cielo
41 – 1956 – El paraíso
42 – 1957 – Recta intención en la vida
43 – 1958 – María, Reina y Madre de misericordia (Mes de mayo)
44 – 1959 – El Sagrado Corazón. Mes de junio
45 – 1959 – Guía espiritual
46 – 1959 – Dieciséis horas santas
47 – 1959 – El Espíritu Santo
48 – 1960 – ¡La gran bestia… e inteligente!
49 – 1960 – Flores a María
50 – 1960 – ¡Voluntad de Dios, paraíso mío!
51 – 1960 – Un sacerdote extraordinario (Don Bosco)
52 – 1961 – Jesús y Satanás
53 – 1961 – ¡Jesús mío! ¿Quién eres tú? ¿Quién soy yo?
54 – 1961 – Mortificarse… y por qué
55 – 1961 – Todavía hay milagros
56 – 1962 – ¡Hermana, escucha!
57 – 1962 – San José. Mes en su honor
58 – 1963 – El Nazareno. Maestro divino
59 – 1963 – La Santa Misa
60 – 1963 – Da mihi animas
61 – 1964 – Domingos santificados (Pro unión Iglesias separadas)
62 – 1964 – Luz celestial
63 – 1965 – Historia de la Virgen de las Lágrimas (Siracusa)
64 – 1965 – El camino del Cielo
65 – 1966 – Luz para la hermana
66 – 1966 – La oración nos santifica
67 – 1966 – Confiémonos a María. En la gravedad de la hora presente
68 – 1966 – Moda femenina
69 – 1967 – Televisión (T.e.l.e.v.i.s.i.ó.n.)
70 – 1967 – Luz para los sacerdotes (Lamentos divinos)
71 – 1967 – Combate espiritual (Tentaciones)
72 – 1967 – La Cruz de Jesús
73 – 1968 – Bajo el cielo de Roma
74 – 1968 – Satanás en el mundo (Episodio contemporáneo)
75 – 1968 – Los cinco sábados de la Virgen. La mesa eucarística
76 – 1968 – La hora presente. Reflexiones para prepararse para la hora de mañana
77 – 1968 – Historia de un fraile (Padre Pío)
78 – 1968 – Santa Rita (Perfil histórico)
79 – 1969 – Importancia de la Palabra
80 – 1969 – La fe
81 – 1970 – Vida angélica en la tierra (Celibato sacerdotal)
82 – 1970 – Dios con nosotros
83 – 1970 – La Virgen de la Carta (Mesina)
84 – 1972 – La Virgen llora sangre (Maropati)
85 – 1972 – San Miguel Arcángel
86 – 1972 – Pequeñas Hostias reparadoras. El Padre Pío bendice la Cruzada Eucarística
87 – 1973 – Paz en los reflejos de Dios
88 – 1973 – La virginidad en el mundo
89 – 1973 – El llanto de la Virgen (Cinquefrondi)
90 – 1973 – Virginidad de San José
91 – 1977 – Vademécum (Vida espiritual reparadora)
92 – 1978 – ¡Elegido y no castigado eres tú, oh enfermo!…
93 – 1978 – Astro salesiano. Don Domenico Ercolini
94 – 1979 – La humanidad aquí fue redimida
95 – 1979 – Lacrimación prodigiosa (Siracusa). Porto Santo Stefano – Grosseto
96 – 1980 – El gran encuentro
97 – 1981 – La Virgen de la Revelación (Gruta de las Tres Fuentes – Roma)
98 – 1981 – La santa de las familias. Santa María Francesca
99 – 1982 – Treinta y tres porqués
100 – 1984 – Entrevista con Melid, demonio de la impureza
101 – 1985 – Los falsificadores de la Biblia, o sea los Testigos de Jehová
102 – 1985 – Los sacramentos
103 – 1985 – Luz evangélica
104 – 1987 – Dos médicos santos
105 – 1987 – La Virgen de Catania
106 – 1987 – Santa Brígida
107 – 1987 – Santa Gertrudis de Helfta
108 – 1987 – Santa Gema Galgani
109 – 1987 – Santa Lucía
110 – 1988 – Santa Catalina de Siena
111 – s.f. – La familia
112 – s.f. – Primer mensaje del Padre Pío a un alma
113 – s.f. – Segundo mensaje del Padre Pío a un alma
Proponemos además algunos estudios sobre él, para quien desee profundizar en su figura.
1992 – Don Giuseppe Tomaselli. Perfil biográfico y espiritual, DI GUARDI Santo
2016 – Don Giuseppe Tomaselli, PORTALE Giuseppe
2018 – Diario espiritual secreto, TOMASELLI Giuseppe
2018 – Don Giuseppe Tomaselli. Siervo de Don Bosco y heredero espiritual del Padre Pío de Pietrelcina, GOLIA Elena
2020 – La Inmaculada en la vida de don Dolindo Ruotolo, el Padre Pío y don Giuseppe Tomaselli, hijo espiritual de Don Bosco – GOLIA Elena
2020 – Don Bosco, el Padre Pío y don Tomaselli. El sacerdote, místico anillo entre el Cielo y la tierra – GOLIA Elena
2020 – Historias extraordinarias pero decididamente verdaderas sobre don Giuseppe Tomaselli – DI ROSA Elena La Fauci
s.f. – Don Giuseppe Tomaselli. Gran místico, gran sanador, gran exorcista (Biografía) – LUX Cristiana

