¿Quieres recibir el perdón de Dios?

Don Bosco tuvo siempre una grandísima estima por el sacramento del Perdón. Incluso cuando estaba abrumado por numerosísimos compromisos, nunca renunciaba a estar disponible para ofrecer el perdón de Dios a quien lo pedía. Por los testimonios de sus contemporáneos sabemos que pasaba de media dos o incluso tres horas al día en el confesionario. La razón de este empeño residía en la profunda conciencia de los efectos realmente extraordinarios de este sacramento, que él había constatado a través de muchas experiencias personales y ajenas.
Insistía tanto en este sacramento que invitaba a los predicadores a que, si tenían que decir dos palabras en un sermón, una fuera sobre la confesión.
Esta página está dedicada a quienes desean profundizar en este sacramento para una confesión o bien prepararse para una confesión general (es decir, la confesión de los pecados cometidos durante toda la vida, hasta donde se tenga memoria, aunque ya se hayan confesado anteriormente).
Proponemos algunas explicaciones sobre el «porqué» del sacramento de la Confesión, sobre la conciencia, sobre las disposiciones necesarias y sobre su práctica, además de diversas modalidades de examen de conciencia.
El examen de conciencia es un acto de reflexión sincera a la luz de Dios, mediante el cual el fiel repasa pensamientos, palabras, obras y omisiones a partir de la última confesión, para reconocer los pecados cometidos y disponer el corazón al arrepentimiento y a la conversión. Se trata, en otras palabras, de aplicar el conocimiento universal del bien a una situación real.
Como ayuda para este ejercicio, la tradición cristiana ha elaborado diversas modalidades de examen de conciencia. Es posible realizarlo desde diferentes perspectivas, que proponemos a continuación: lo que ayuda a una persona podría no ser igual de útil para otra.
Los esquemas propuestos son bastante amplios, porque intentan abarcar el mayor número posible de pecados comunes. Por este motivo, y también porque los mismos pecados se consideran desde puntos de vista diferentes, no se aconseja leerlos todos de cara a una sola confesión.
Puede ser útil, en cambio, para una confesión posterior, utilizar un examen diferente: esto puede ayudar a reconocer aspectos o hábitos que no afloran inmediatamente a la conciencia.
A continuación se indican los enlaces a los distintos recursos.
Las raíces del mal y los remedios de la vida cristiana
Disposiciones para una buena confesión
Examen de conciencia según los 10 mandamientos de Dios y los 5 de la Iglesia
Examen de conciencia según los siete pecados capitales
Examen de conciencia según las virtudes teologales y cardinales
Examen de conciencia según los deberes para con Dios, para con el prójimo y para conmigo mismo
Examen de conciencia evangélico
Exámenes de conciencia por criterios de perfección cristiana
– Examen de conciencia sobre los defectos de carácter
– Examen de conciencia sobre las pequeñas virtudes de la vida cristiana
– Examen de conciencia sobre los medios de santidad
– Examen de conciencia sobre la mortificación interior
– Examen de conciencia sobre las disposiciones para los ejercicios espirituales
– Examen de conciencia sobre la conformidad con la voluntad de Dios
– Examen de conciencia sobre la preparación para la muerte
