4 Abr 2026, Sáb

Examen de conciencia sobre la preparación para la muerte

 

1. Estado de mi alma ante Dios
– ¿Estoy en gracia de Dios o vivo en pecado sin querer cambiar?
– ¿Me confieso con sinceridad y regularidad, sin posponer la conversión pensando que tengo tiempo?
– Si tuviera que morir esta noche, ¿estaría tranquilo? Si no lo estoy, ¿estoy decidido a eliminar la causa, cueste lo que cueste?

2. Fe en la vida eterna y en el juicio
– ¿Creo de verdad que tendré que rendir cuentas de toda mi vida?
– ¿Creo de verdad que el Paraíso y el Infierno son eternos?
– ¿No vivo solo para esta vida, olvidando que todo pasará?
– ¿No descuido la preparación para la vida eterna pensando solo en la presente?

3. Memoria de la muerte y vigilancia
– ¿Pienso al menos de vez en cuando que tendré que morir?
– ¿Recuerdo la enseñanza: “Memento mori – Acuérdate de tus postrimerías”?
– ¿Al menos una vez al mes reflexiono seriamente sobre la muerte? ¿Me cambia esta reflexión?
– ¿No vivo como si la muerte estuviera lejana, olvidando que podría morir incluso hoy?

4. Preparación concreta y decisiones
– Si para acontecimientos importantes de la vida me preparo seriamente, ¿me doy cuenta de que la muerte es el acontecimiento más importante de mi vida para el cual debo prepararme con la máxima diligencia?
– ¿Me preparo concretamente para el encuentro con Dios?
– ¿No pospongo siempre las decisiones importantes dejándolo todo para «mañana»?
– ¿Qué haré hoy mismo para estar más preparado?

5. Lucha contra el pecado a la luz de la muerte
– En las tentaciones, ¿pienso que podría morir justo después? ¿Me ayuda este pensamiento a resistir al mal?
– ¿Combato seriamente mis pecados habituales?
– ¿No me dejo llevar pensando que “no es nada”?
– ¿No subestimo el peligro del pecado, sabiendo que quien muere en pecado mortal va para toda la eternidad al Infierno?

6. Desprendimiento del mundo y uso del tiempo
– ¿El pensamiento de la muerte me ayuda a desprenderme de las vanidades y de lo que me aleja de Dios?
– ¿No me he apegado demasiado al mundo?
– ¿No vivo como si fuera a quedarme aquí para siempre?
– ¿La brevedad de la vida me impulsa a vivir bien cada día?
– ¿Uso bien el tiempo que Dios me da? ¿No malgasto el tiempo en cosas inútiles?
– ¿Intento hacer el bien cada día?
– ¿No pospongo lo que es importante?
– ¿No vivo sin un propósito eterno?

7. Relaciones, perdón y caridad
– ¿Estoy en paz con todos, he perdonado a quien me ha hecho daño y he pedido perdón cuando era necesario?
– ¿No pospongo la reconciliación y no me arriesgo a presentarme ante Dios con el corazón cerrado?
– ¿Hago el bien cuando puedo, sin posponer la caridad que puedo vivir hoy?

8. Relación con Dios y esperanza
– ¿Vivo en amistad con Dios, rezando cada día y confiándome a Él?
– ¿No me acuerdo de Dios solo en la necesidad o vivo lejos de Él?
– ¿Tengo paz en el corazón al pensar en la muerte?
– ¿Confío en su misericordia y vivo con esperanza cristiana, sin desesperar de la salvación?

9. Vigilancia continua y preparación para la eternidad
– ¿Vivo cada día como preparación para el encuentro con Dios, manteniendo mi alma preparada?
– ¿Estoy preparado para morir en cualquier momento? ¿Mantengo mi alma preparada?
– ¿Recuerdo a Dios durante el día o vivo como si Dios no existiera? ¿Vivo vigilante?
– ¿No me engaño pensando que siempre tengo tiempo y no vivo distraído y sin preparación?
– ¿He puesto en orden también las cosas prácticas, como el testamento?