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Don Juan Aaron CEREZO HUERTA, nacido en la Ciudad de México en 1968, es el nuevo inspector salesiano de una de las metrópolis más grandes y complejas del mundo. Ordenado sacerdote en 1996, ha dedicado su vida a la educación y acompañamiento de los jóvenes más vulnerables, desde niños de la calle hasta adolescentes de los oratorios. Con un doctorado en Teología Espiritual obtenido en Roma y veinte años de experiencia en diversas obras salesianas mexicanas, trae consigo un profundo conocimiento del carisma de Don Bosco y una visión clara: llevar la presencia salesiana donde aún falta y ofrecer a los jóvenes oportunidades concretas de crecimiento y desarrollo profesional.
¿Puedes presentarte?
Nací el 29 de junio de 1968 en la Ciudad de México. Realicé mis estudios de formación primaria en la Normal del Instituto Juan Ponce de León, en Puebla. Posteriormente cursé estudios de Filosofía en el Instituto Centro América, en la Ciudad de México, y de Teología en el Instituto Cristo Resucitado, en Tlaquepaque, Jalisco.
Emití mi primera profesión religiosa el 15 de agosto de 1989 y fui ordenado sacerdote el 3 de febrero de 1996.
Obtuve la Licenciatura en Psicología Educativa en el Instituto Nueva Galicia, en Guadalajara, Jalisco, y cursé diplomados en Desarrollo Humano en la Universidad Iberoamericana, campus Querétaro. Realicé la Licenciatura en Teología Espiritual en la Universidad Pontificia Salesiana (Roma), con la tesis *“El acompañamiento espiritual en algunos escritos de Don Bosco”*, y posteriormente el Doctorado en Teología Espiritual en la misma universidad, con la tesis *“Las aportaciones de Don Paolo Albera a la espiritualidad salesiana”*.
A lo largo de mi ministerio he trabajado en diversas comunidades y obras salesianas, entre ellas: el Artesanado de Nazareth (niños de la calle) en la Ciudad de México; el Colegio Salesiano de Querétaro; el Oratorio Salesiano Alborada en Mérida, Yucatán; la Parroquia de San Francisco de Asís en Coacalco, Estado de México; los colegios Juan Ponce de León y Trinidad Sánchez Santos, el Oratorio Miguel Rúa y el Templo de San Miguel en Puebla. Asimismo, he servido como Delegado de Pastoral Juvenil y de la Familia Salesiana.
¿Cuándo sentiste la llamada por primera vez y qué te llevó a los salesianos?
Sentí la llamada de Dios al Sacerdocio cuando hice mi primera comunión. Cuando conocí a los salesianos en el Oratorio de Coacalco me sentí verdaderamente identificado con el carisma al ver jugar a los clérigos en el patio con los nosotros.
¿Cuáles son los recuerdos más bonitos de tu infancia?
Los recuerdos más hermosos de mi infancia son los momentos de juego que tenía con mis amigos que vivían cerca de casa; también los paseos que hacíamos toda la familia a diversos lugares como la playa, el bosque.
¿Cuál ha sido el momento más difícil y el más gratificante de tu ministerio?
Los más difíciles de mi vida han sido la muerte de mi papá cuando era aprendiz y de mi mamá cuando regresaba de Roma después de terminar la licencia.
El más gratificante ha sido mi ordenación sacerdotal.
Te han nombrado inspector en una de las diez ciudades más grandes del mundo. ¿Cuáles son los mayores desafíos en la educación de los jóvenes?
Es una responsabilidad muy grande porque las grandes ciudades tienen una complejidad de tareas y retos. Pero también tienen la bondad de colaborar con otras instituciones en uno de los principales objetivos que es la educación. La Educación es una de las vías más importantes para los auténticos cambios sociales.
Uno de los retos educativos de los jóvenes es: tener un trabajo digno que les brinde la oportunidad de desarrollarse profesionalmente y obtener un ingreso económico digno.
¿Podrías compartir alguna experiencia que te haya marcado especialmente con los jóvenes o en tu misión?
Una de las experiencias más significativas que he compartido con los jóvenes es trabajar juntos en la pastoral con los niños de la calle como educadores; en el Oratorio como animadores; en las misiones en el servicio a las comunidades; en la parroquia como agentes de evangelización; en los colegios en el Movimiento Juvenil Salesiano. El trabajar junto con los jóvenes ha sido mi mayor satisfacción.
¿Qué papel juegan la oración y la vida en comunidad en tu día a día?
La vida de oración es el alimento para el religioso, tener momentos constantes y de calidad en la oración permiten al salesiano prepararse para la misión, sólo así podrá ofrecer a los jóvenes un auténtico encuentro con Dios.
¿Qué lugar ocupa María Auxiliadora en tu vida?
He crecido desde mi familia con la devoción a la Virgen de Guadalupe. En México ser guadalupano es natural y esencial. En la Virgen encontramos nuestro refugio, sostén, ayuda, fortaleza y esperanza. Para los mexicanos, la Virgen de Guadalupe es nuestra segunda madre.
¿Tienes algún proyecto que te interese especialmente?
Sueño con llegar a los estados de Guerrero, Veracruz, Campeche, Tabasco. Donde todavía no estamos presentes los salesianos. Creo que tenemos una deuda muy grande con toda esa gente que espera la presencia salesiana.
¿Qué mensaje te gustaría transmitir a los jóvenes de hoy?
Los jóvenes nunca dejan de ser el futuro, o sea la esperanza en un mundo cada vez más complejo en principios, retos, necesidades, oportunidades, realidades. Los jóvenes son la esperanza de algo nuevo, significativo, mejor. Estoy convencido que en las manos de muchos jóvenes tenemos la esperanza del cambio y la transformación.

