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San Juan Bosco, apóstol de los jóvenes y padre de los huérfanos, sigue siendo un poderoso intercesor desde el Cielo. Esta novena, tradicionalmente rezada en los nueve días previos a su fiesta del 31 de enero, nos invita a redescubrir su carisma educativo fundado en el amor preventivo, la razón y la fe. A través de nueve meditaciones diarias, se contemplan los pilares de su espiritualidad: la misión hacia los jóvenes abandonados, la devoción a los sacramentos, el amor filial al Papa y a María Auxiliadora, el celo misionero y la perspectiva del Paraíso. Confiémonos con fe a su intercesión.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ORACIÓN INICIAL
(para rezar cada día)
Oh padre y maestro de la juventud, san Juan Bosco,
que tanto trabajaste por la salvación de las almas,
sé nuestro guía en la búsqueda del bien de nuestras almas
y la salvación del prójimo.
Ayúdanos a vencer las pasiones y el respeto humano;
enséñanos a amar a Jesús Sacramentado,
a María Auxiliadora y al Papa;
e implora de Dios para nosotros una buena muerte,
para que podamos alcanzarte en el Paraíso. ¡Amén!
PRIMER DÍA – 22 de enero
La misión hacia los jóvenes pobres y abandonados
Don Bosco: “Recordad que la educación es cosa del corazón, y que solo Dios es su dueño.”
Invocación
San Juan Bosco, tú recibiste de Dios, siendo aún niño, la gracia de conocer tu misión a través de un sueño profético: convertirte en apóstol de los jóvenes pobres, abandonados y en peligro. El Señor te mostró cómo debías transformar a los lobos en corderos, no con golpes sino con mansedumbre y caridad. Esta revelación iluminó toda tu existencia y te convirtió en padre amoroso de miles de jóvenes.
Intercesión
Oh San Juan Bosco, alcánzame la gracia de reconocer con claridad la misión que Dios ha preparado también para mí. Así como tú dedicaste tu vida a los más necesitados, ayúdame a comprender dónde me llama el Señor a servir. Intercede para que sepa ver a Cristo en los hermanos más pobres y abandonados, y me concedas un corazón capaz de amar gratuitamente a quien está solo, marginado y sin esperanza. Haz que también yo pueda ser instrumento de la Providencia divina para quien más lo necesita.
Padre nuestro, Avemaría, Gloria al Padre
SEGUNDO DÍA – 23 de enero
La fe en los sacramentos y el amor a la pureza
Don Bosco: “Dos son las alas para volar al cielo: la confesión y la comunión.”
Invocación
San Juan Bosco, tú recibiste del Señor una fe inquebrantable en la fuerza de los sacramentos de la Confesión y de la Eucaristía. Hiciste de estos sacramentos el corazón de tu pedagogía, conduciendo a innumerables jóvenes al encuentro con Cristo. Te fue concedida también una gracia particular de amar y defender la virtud angélica de la pureza, que propusiste como camino seguro de santidad y felicidad.
Intercesión
Oh San Juan Bosco, alcánzame la gracia de una fe viva y operante en los sacramentos de la Iglesia. Ayúdame a acercarme con frecuencia y devoción a la Confesión, para experimentar la misericordia infinita de Dios. Haz que la Eucaristía se convierta en el centro de mi vida, fuente de fuerza y de alegría. Intercede para que yo custodie con vigilancia la pureza del corazón, del cuerpo y de la mente, viviendo en este mundo con dignidad y respeto por mí mismo y por los demás. Concede a todos los jóvenes la gracia de comprender la belleza de la castidad.
Padre nuestro, Avemaría, Gloria al Padre
TERCER DÍA – 24 de enero
La fidelidad al Papa y a la Iglesia
Don Bosco: “Nuestros pastores y especialmente los obispos, nos unen al papa, el papa nos une con Dios.”
Invocación
San Juan Bosco, tú recibiste del Señor la gracia de un amor filial e incondicional hacia el Romano Pontífice y de un profundo respeto por los pastores de la Iglesia. En tiempos difíciles para la Santa Sede, permaneciste como roca firme de fidelidad, enseñando a tus jóvenes que donde está el Papa, allí está la Iglesia, y donde está la Iglesia, allí está Cristo. Hiciste de la obediencia al Vicario de Cristo una característica distintiva de tu obra.
Intercesión
Oh San Juan Bosco, alcánzame la gracia de amar a la Iglesia como tú la amaste, con todas sus riquezas y también en sus pobrezas humanas. Ayúdame a reconocer en el Sucesor de Pedro la voz de Cristo que guía a su rebaño. Intercede para que yo sepa vivir en comunión con los pastores que el Señor ha puesto para guiar a su pueblo, sosteniéndolos con la oración y la colaboración, y presérvame de todo espíritu de división y de crítica estéril.
Padre nuestro, Avemaría, Gloria al Padre
CUARTO DÍA – 25 de enero
La devoción a María Auxiliadora
Don Bosco: “Quienes deseen gracias de María Auxiliadora, ayuden a nuestras Misiones y estarán seguros de obtenerlas.”
Invocación
San Juan Bosco, tú recibiste del Cielo una devoción tiernísima hacia María Santísima bajo el título de Auxiliadora de los Cristianos. La Virgen fue tu madre, maestra y guía en toda tu vida. Por su inspiración edificaste en Turín la Basílica dedicada a Ella, que se convirtió en centro de gracias y de conversiones. María te sostuvo en las dificultades, te iluminó en las decisiones, te protegió de los peligros. A Ella confiaste a todos tus hijos y tus obras.
Intercesión
Oh San Juan Bosco, alcánzame la gracia de una devoción profunda y filial hacia María Auxiliadora. Así como tú la invocaste en los momentos difíciles, enséñame a recurrir a Ella con confianza en toda necesidad. Intercede para que la Virgen Santa sea mi guía segura en el camino hacia Dios, me proteja de las asechanzas del maligno y me obtenga todas las gracias necesarias para mi salvación. Confío a su materna protección a mi familia, a los jóvenes, a la Iglesia y al mundo entero. ¡María Auxiliadora, ruega por nosotros!
Padre nuestro, Avemaría, Gloria al Padre
QUINTO DÍA – 26 de enero
La devoción a San José
Don Bosco: “Jesús, José, María, ayudadme a salvar mi alma. Estos son los tres nombres más terribles y formidables para el demonio.”
Invocación
San Juan Bosco, tú recibiste del Señor una particular devoción hacia San José, esposo de María y patrono de la Iglesia universal. Lo invocaste con constancia, confiándote a su poderosa intercesión en las necesidades materiales y espirituales. Lo propusiste como modelo a los jóvenes trabajadores y lo reconociste como copatrono de la Congregación Salesiana. San José te escuchó siempre, proveyendo de manera admirable a las necesidades de tus obras.
Intercesión
Oh San Juan Bosco, alcánzame la gracia de invocar con fe y constancia a San José en todas mis necesidades. Así como tú experimentaste su poderosa protección, ayúdame a confiar en su paterna bondad. Intercede para que San José me asista en el trabajo diario, me guíe en las decisiones importantes de la vida y me sostenga en las dificultades económicas y materiales. A él confío mi vida espiritual, para que me ayude a crecer en santidad y a custodiar la pureza del corazón. San José, patrono de la buena muerte, asístenos en la hora suprema.
Padre nuestro, Avemaría, Gloria al Padre
SEXTO DÍA – 27 de enero
El carisma de fundador
Don Bosco: “Siempre he necesitado de todo y de todos para seguir adelante.”
Invocación
San Juan Bosco, tú recibiste de Dios el don extraordinario de ser fundador de una gran familia religiosa. Con la ayuda de María Auxiliadora, diste vida a los Salesianos de Don Bosco, a las Hijas de María Auxiliadora con Santa María Dominga Mazzarello, a los Cooperadores Salesianos y a la Asociación de Devotos de María Auxiliadora. A través de estas fundaciones, tu carisma educativo se difundió por el mundo entero, llegando a millones de jóvenes de todos los continentes.
Intercesión
Oh San Juan Bosco, alcánzame la gracia de comprender y vivir mi papel en la Iglesia, construyendo comunión y colaboración. Así como tú supiste involucrar a laicos, religiosos y sacerdotes en tu misión educativa, ayúdame a trabajar junto a los demás para la edificación del Reino de Dios. Intercede para que florezca en mí el espíritu de iniciativa y de creatividad al servicio del Evangelio. Bendice todas las obras educativas, las escuelas, los oratorios y las misiones que continúan tu carisma. Suscita muchas vocaciones que prosigan tu obra en el mundo.
Padre nuestro, Avemaría, Gloria al Padre
SÉPTIMO DÍA – 28 de enero
El apostolado de la buena prensa
Don Bosco: “También es nuestro propósito difundir buenos libros.”
Invocación
San Juan Bosco, tú recibiste del Señor la intuición profética de utilizar la prensa como instrumento de evangelización. Fundaste imprentas, publicaste libros, folletos y las célebres “Lecturas Católicas”, llegando con la palabra escrita a millones de personas. Comprendiste que la buena prensa podía ser un poderoso medio para difundir la verdad, combatir el error y formar cristianamente al pueblo. Hiciste de la palabra impresa una extensión de tu ministerio sacerdotal.
Intercesión
Oh San Juan Bosco, alcánzame la gracia de utilizar con responsabilidad y sabiduría los medios de comunicación de nuestro tiempo. Así como tú usaste la prensa para el bien de las almas, ayúdame a hacer de las redes sociales, de internet y de toda forma de comunicación moderna un instrumento de verdad y de bien. Intercede para que yo sepa testimoniar el Evangelio también a través de las palabras que escribo y comparto. Protege a los jóvenes de los peligros del mundo digital y ayuda a todos a usar la tecnología con inteligencia y virtud, para construir puentes y no muros.
Padre nuestro, Avemaría, Gloria al Padre
OCTAVO DÍA – 29 de enero
El celo misionero
Don Bosco: “Recomiendo cuidar mucho las vocaciones sugiriendo tres medios: hablar a menudo de la vocación, conversar sobre las misiones, hacer leer las cartas de los misioneros.”
Invocación
San Juan Bosco, tú recibiste del Señor un ardiente celo misionero que te impulsó a enviar a tus hijos hasta los confines de la tierra. Aunque anciano y enfermo, organizaste las primeras expediciones misioneras hacia América Latina, Asia y África, confiando a tus salesianos a la protección de María Auxiliadora. Querías que el Evangelio llegara a cada joven, especialmente a los más lejanos y abandonados. Tu visión misionera ha llevado el carisma salesiano a todos los continentes.
Intercesión
Oh San Juan Bosco, alcánzame la gracia de un corazón misionero, ardiente por el deseo de que todos conozcan y amen a Jesucristo. Así como tú enviaste a tus hijos a tierras lejanas, ayúdame a ser misionero allí donde vivo, testimoniando con alegría la belleza del Evangelio. Intercede por todos los misioneros que trabajan en tierras difíciles, para que sean protegidos y sostenidos. Enciende en muchos jóvenes el deseo de consagrar la vida al anuncio del Evangelio. Dona a la Iglesia nuevos evangelizadores valientes y generosos.
Padre nuestro, Avemaría, Gloria al Padre
NOVENO DÍA – 30 de enero
La guía segura hacia el Paraíso
Don Bosco: “En las fatigas y en los padecimientos, no olvidéis jamás que tenemos un gran premio en el paraíso.”
Invocación
San Juan Bosco, tú recibiste de Dios la gracia de ser guía seguro de innumerables almas hacia el Paraíso. A través de sueños proféticos viste el destino eterno de muchos de tus jóvenes y los ayudaste a prepararse para el encuentro con Dios. Enseñaste que la vida es breve y que es necesario pensar en la eternidad. Ahora que contemplas el rostro de Dios en la gloria del Cielo, intercede por nosotros que aún somos peregrinos en la tierra.
Intercesión
Oh San Juan Bosco, alcánzame la gracia de vivir cada día con la mirada puesta en el Paraíso, meta última de nuestra existencia. Así como guiaste a tantos jóvenes por el camino de la santidad, ayúdame a caminar con fidelidad hacia la Casa del Padre. Intercede para que yo viva bien a fin de que pueda morir bien, perseverando en la gracia de Dios hasta el último aliento. Cuando llegue la hora de mi paso a la eternidad, sé tú quien me guíe, junto a María Auxiliadora y a San José, hacia la alegría del Paraíso. Ruega por todos los agonizantes, para que ninguno se pierda, sino que todos alcancen la salvación eterna.
Padre nuestro, Avemaría, Gloria al Padre
ORACIÓN FINAL
(para rezar cada día)
Glorioso San Juan Bosco, padre de los huérfanos, maestro de los jóvenes, consuelo de los afligidos, ayuda de los abandonados, yo recurro a ti con plena confianza. Alcánzame del Señor la gracia que ardientemente deseo [aquí se puede expresar la propia intención particular].
Tú que siempre invocaste con fe a María Auxiliadora y a San José, alcánzame por su intercesión la gracia que pido, si es conforme a la voluntad de Dios y útil para mi salvación eterna.
Ayúdame a vivir según tu ejemplo y tu enseñanza, en la alegría cristiana, en el cumplimiento fiel de mis deberes, en el amor a la Iglesia y al Papa, en la pureza y en la caridad hacia todos.
¡San Juan Bosco, ruega por nosotros!
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Para obtener más fácilmente las gracias, Don Bosco aconsejaba acercarse, durante la Novena, a los Santísimos Sacramentos y hacer o prometer una ofrenda para las Misiones Salesianas.
Esta novena puede rezarse en preparación a la fiesta de San Juan Bosco (31 de enero) o en cualquier momento del año según las propias necesidades.

